Naturaleza salvaje

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Sequoya en el Parque Estatal de Jedediah Smith Redwoods, norte de California, en los Estados Unidos.

Se denomina naturaleza salvaje (o naturaleza virgen o tierra virgen) a todo entorno de la Tierra que no ha sido significativamente modificado por la actividad del ser humano. El término hace referencia a las áreas naturales intactas del planeta, aquellas que no han sido todavía ni contaminadas ni invadidas por elementos característicos de la actividad industrial y tecnológica humana (carreteras, oleoductos, etc.).[1]

A diferencia de las zonas agrícolas o urbanas, en los entornos salvajes no existe un control planificado por parte de la humanidad y, por tanto, se dan procesos naturales de forma espontánea tales como el fuego, la especiación o la migración animal. Esta es una de las razones por las que la naturaleza salvaje despierta un gran interés científico. Se la considera importante para la supervivencia de muchas especies y la biodiversidad en su sentido más amplio y ha sido valorada por motivos espirituales, estéticos, legales y morales a lo largo de la historia.

Matorral espinoso de Madagascar en Ifaty, Madagascar, que contiene varias especies de baobab (Adansonia), Alluaudia procera y otras especies.

Percepción a lo largo de la historia[editar]

La percepción de la naturaleza salvaje ha variado de unas épocas a otras y de unas sociedades a otras.[2] Se desconoce cuáles fueron exactamente las ideas que las sociedades humanas del Paleolítico tenían sobre la naturaleza, pero algunos estudios paleoantropológicos sugieren que la humanidad no tenía la idea de un mundo natural distinto de los entornos naturales en los que habitaba.[3] La caza y la recolección eran las bases económicas de su subsitencia. Este modo de vida ha sido estudiado por arqueólogos y antropólogos durante décadas y su caracterización ha oscilado entre dos paradigmas opuestos: como una condición de vida casi paradisíaca y como una condición de vida de penurias, inseguridad, miedo y hambre. Algunos autores concluyen que se puede afirmar con seguridad que los cazadores-recolectores de la Edad de Piedra vivían en la naturaleza salvaje bajo una amenaza continua, pero al mismo tiempo la naturaleza salvaje era la fuente primaria de su sustento.[4]

Con la aparición de la agricultura y las nuevas formas de vida en el Neolítico, los asentamientos humanos se hicieron estables y la transformación del entorno natural fue muy notable.[5] A medida que la agricultara se extendía e intensificaba, los asentamientos humanos quedaban rodeados en mayor proporción por campos de cultivo, de manera que la diferencia entre estos campos y las tierras salvajes era más evidente y ostensible.[6] En el Creciente Fértil surgieron distintas civilizaciones en las que se desarrollan culturas urbanas muy desarrolladas para las que las criaturas salvajes y las tribus hostiles representaban una amenaza para sus campos y ganados.[7] Paralelamente, el crecimiento de la población humana y el consiguiente aumento de la caza hacían disminuir la abundancia de especies cinegéticas. En estas circunstancias, surgió la necesidad de administrar el uso de los espacios silvestres cercanos a grandes asentamientos para proteger los recursos de vida silvestre.[8] En ciertos casos, la protección dada a algunas áreas salvajes como reservas para animales de caza ha permitido que hayan perdurado hasta la actualidad espacios de un alto valor natural como Doñana o The New Forest en Europa y especies como el rinoceronte blanco en África. [9]

Definición y límites[editar]

Aunque no existe una definición única, consensuada y aceptada ampliamente, existe una noción muy extendida de lo que es la naturaleza salvaje. Net Hettinger señala que "el valor de la naturaleza es de manera significativa una función de su grado de independencia de la humanidad. Su naturalidad o su carácter salvaje es lo que principalmente fundamenta el valor de la naturaleza. Cuando se encuentra considerablemente modificada por los humanos, la naturaleza pierde mucho de su valor e incluso su carácter esencial"[10] .

La naturaleza salvaje en la mitología[editar]

Ecología de la naturaleza salvaje[editar]

La naturaleza salvaje en la legislación[editar]

Una ley pionera en la protección legal de la naturaleza salvaje fue la Ley de Áreas Salvajes de Estados Unidos.

La naturaleza salvaje en la religión[editar]

La naturaleza salvaje en el arte[editar]

Desde la perspectiva de las artes visuales, la naturaleza y lo salvaje han sido sujetos importantes en distintos momentos de la historia mundial. La recreación de fauna salvaje se remonta a la Edad de Piedra, en la que quedaron representados diversas especies animales tanto en el arte rupestre como en el arte mueble. En cuevas y abrigos rocosos se han descubierto representaciones de animales salvajes como bisontes, caballos o mamuts realizadas en algunos casos hace decenas de miles de años. En España y Francia se conservan muestras notorias de esta actividad artística primitiva. No obstante, no ha sido una actividad exclusiva del continente europeo; de hecho, a excepción de la Antártida, representaciones de fauna salvaje se han encontrado en todos los continentes.

Una tradición temprana en la pintura del paisaje tuvo lugar durante la Dinastía Tang (618-907). La tendencia a representar a la naturaleza tal y como es se convirtió en uno de los objetivos de la pintura china y fue una influencia significativa en el arte asiático. Los artistas encuadrados en la tradición Shan shui aprendieron a pintar ríos y montañas desde la perspectiva de la naturaleza como un todo y sobre las bases de su comprensión de las leyes de la naturaleza. En la concepción artística y la composición estructural, la mayoría de las pinturas del paisaje creaban la impresión de que la escena era vista desde mucha altura, como si fuera vista a través de los ojos de un pájaro.[11]

Albert Bierstadt - Rocky Mountain Landscape
Ansel Adams - The Tetons and the Snake River (1942), Grand Teton National Park, Wyoming

Notas[editar]

  1. «What is a Wilderness Area». The WILD Foundation. Consultado el 1 de noviembre de 2015. 
  2. Oelschlaeger, Max (2009). Wilderness (entrada) Berkshire Encyclopedia of Sustainability, Vol. 1: The Spirit of Sustainability. Berkshire Publishing Group. p. 429. ISBN 978-1-933782-15-7. 
  3. Oelschlaeger, Max (2009). Wilderness (entrada) Berkshire Encyclopedia of Sustainability, Vol. 1: The Spirit of Sustainability. Berkshire Publishing Group. p. 429. ISBN 978-1-933782-15-7. 
  4. Arts, Koen; Fischer, Anke; van der Wal, Rene (2011). «The Promise of Wilderness Between Paradise and Hell». USDA Forest Service Proceedings Proceedings RMRS-P-64: 119. 
  5. Kormos, Cyril F. (Editor) (2009). Una introducción al derecho y a las polícas internacionales sobre áreas silvestres. The WILD Foundation. p. 4. 
  6. Kormos, Cyril F. (Editor) (2009). Una introducción al derecho y a las polícas internacionales sobre áreas silvestres. The WILD Foundation. p. 4. 
  7. Oelschlaeger, Max (2009). Wilderness (entrada) Berkshire Encyclopedia of Sustainability, Vol. 1: The Spirit of Sustainability. Berkshire Publishing Group. p. 429. ISBN 978-1-933782-15-7. 
  8. Kormos, Cyril F. (Editor) (2009). Una introducción al derecho y a las polícas internacionales sobre áreas silvestres. The WILD Foundation. p. 5. 
  9. Kormos, Cyril F. (Editor) (2009). Una introducción al derecho y a las polícas internacionales sobre áreas silvestres. The WILD Foundation. p. 5. 
  10. Heyd, Thomas (Editor) (2005). Recognizing the Autonomy of Nature. Columbia University Press. p. 86. ISBN 0-231-13606-4. 
  11. «Art of Chinise Brush Painting» (en inglés). Consultado el 24 de febrero de 2016. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]