Nacionalismo de primera generación

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Revolución de marzo de 1848. Surge Alemania; un nacionalismo de primera generación.

Los nacionalismos de primera generación, también llamados nacionalismos centrípetos, son los nacionalismos que surgieron en el s. XIX como consecuencia de la invasión napoleónica de gran parte de Europa.

En estos países el nacionalismo surgió con un carácter conservador y burgués influido por el romanticismo del s. XIX donde se buscaba el pasado que, a su modo de ver, era más "romántico" que la realidad de la época. Preocupándose de recuperar la historia nacional, en la mayoría de los casos en el medievo. Todo esto fue la semilla del sentimiento nacional unido al odio contra el Imperio napoleónico que había ocupado casi toda Europa.

Más adelante esto desembocaría en sus casos más extremos en colonialismo (en África principalmente) o en el nazismo o el fascismo en Europa.

Historia[editar]

El nacionalismo surge a raíz del filósofo alemán Fichte que incitó a los alemanes a luchar por la liberación en sus Discursos a la nación alemana. Utilizó la creencia del liderazgo de la cultura alemana y la lengua como vínculo más fuerte entre los miembros de una comunidad nacional.

En todos los países no tendrían un desarrollo homogéneo. En Alemania, por ejemplo, se exalta la raza teutona, que llegaría un siglo después a su extremo con el nacionalsocialismo. En Sudamérica sin embargo se exalta el mestizaje. En algunos países este nacionalismo fue una corriente impulsora del proceso de expansión colonial. En otros países tendrían un signo totalmente distinto.

El fin de estos nacionalismos es recuperar la cultura nacional junto a su parafernalia con el fin de recuperar la identidad nacional frente al enemigo invasor durante la ocupación napoleónica. Tras la caída de Napoleón el impulso ya estaba dado para la consecución de este fin.

Las consecuencias de este nacionalismo produjeron la creación de Suiza en 1815, las unificaciones de Alemania e Italia, la independencia de Grecia del Imperio otomano y Bélgica logró la independencia de los Países Bajos.[1]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Santi Duñaiturria Zumarraga. «El contravirus de la razón tecnológica-hegemónica: La soberanía de las naciones sin Estado. Hacia una confederación mundial de Estados.». www.lajiribilla.cu. Archivado desde el original el 15 de septiembre de 2007. Consultado el 10 de noviembre de 2008.