Museo del Virreinato

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El Museo del Virreinato de San Luis Potosí es un espacio de colección de obras como pintura religiosa, artes suntuarias –con este nombre se designan los distintos objetos que brindaban una utilidad–, hierro forjado, esculturas y cantería. Además, de las exposiciones temporales que van agregándose a lo largo del año.

Ubicado en el corazón del Centro Histórico de la ciudad de San Luis Potosí en la Plaza del Carmen –llamada así por el establecimiento en éste lugar de la Orden Religiosa de los Carmelitas Descalzos– el Museo del Virreinato ocupa lo que anteriormente fue el Convento de la Orden Religiosa de Los Carmelitas Descalzos, cuyo origen se remonta a la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo en Palestina*.

El Museo del Virreinato abrió sus puertas al público el 19 de septiembre de 2003 después de una exhaustiva restauración por parte del Gobierno de la República y el Gobierno del Estado de San Luis Potosí. El edificio cuenta diez salas de exposiciones, seis son permanentes y cuatro son temporales.

Nota importante: No debe confundirse con el Museo Nacional del Virreinato, el cual está ubicado en el municipio de Tepoztlán en el Estado de Morelos.

Historia del Museo del Virreinato de San Luis Potosí.[editar]

Nicolas Fernando de Torres y Gertrudis Maldonado Zapata son dos personajes que se convirtieron en los benefactores de la Orden Religiosa de los Carmelitas Descalzos en San Luis Potosí después de que "sus achaques le hicieran meditar en la muerte, determinado a disponer su testamento, consultó con el prior del Carmen, Fray Juan Francisco del Espíritu Santo, quien le aconsejó, pues no tenía sucesión y había ganado su caudal en San Luis, fundase en esta ciudad, a más del colegio de niñas pobres, un convento de carmelitas."[1]

"Aceptando el consejo, el 26 de noviembre de 1732 ordenó a tal fin su testamento, que aclaró siete días después con un condilicio, bajo la dirección del licenciado Don José Calderas y ante el escribano Don Francisco Victoria. Falleció el 10 de diciembre de 1732"[1]​.

Nicolas Fernando de Torres "vivió siempre en esta ciudad, atento a cuidar de una tienda de mercaderías y de las estancias que poseían en el contorno; cuando no, la pasaban en el Real de Guadalcázar, de que fue alcalde mayor, desde donde podía mejor administrar las haciendas que le pertenencian" como la Hacienda de Peotillos o la Hacienda del Pozo en San Luis Potosí.

"Comenzó el provincial de carmelitas Fray Domingo de los Ángeles las diligencias necesarias sobre fundación del convento, solicitando ante todo la licencia real. Mientras venía obtuvo la del Virrey Marqués de Casafuerte, el 27 de abril de 1733, para establecer un hospicio. Consiguió comprar para el hospicio una casa perteneciente a Don Martín de Urros", situada a espaldas del Convento de la Orden Religiosa de los Franciscanos. "El 17 de enero de 1736 le fue concedida la licencia de hacerlo, siempre que en él no vivieran más de seis frailes con su oratorio privado y campana para sus distribuciones pero sin convocar al pueblo"[1]​.

"Fray Juan de Santa Teresa, en more de su religión aceptó y tomó posesión de las tierras de La Lagunilla y Alfalfa, cedidas por Don Bartolomé López de la Mesa, para que se edificara el convento" –dónde actualmente está ubicado el museo–. "También en su tiempo se recibió la cédula en que Felipe V dispuso le informaran nuevamente la ciudad, el obispo y las religiones sobre la utilidad que resultaría de la fundación del Carmen"[1]​.

"Fray José de los Ángeles empezó a fabricar el segundo hospicio en las tierras de La Lagunilla, logrando dar termino a la construcción en 1744. Se trasladaron luego los carmelitas a su nueva casa, siempre en espera de la licencia real, que por último se obtuvo, gracias a la intervención de S.S. Benedicto XIV, el 26 de abril de 1746".[1]

Con la aplicación de las Leyes de Reforma, impulsadas por el Presidente de México Benito Juárez, el Convento de la Orden Religiosa de Los Carmelitas Descalzos fue nacionalizado y parcialmente mutilado, por lo que únicamente se conserva una pequeña parte. Finalmente, al estar cerca el final del Siglo XIX, el Obispo Ignacio Montes de Oca y Obregón mandó diseñar –en un lenguaje clásico– la nueva fachada del tramo principal que aún se conserva del convento. También mandó construir una nueva edificación conocida como del sagrado corazón con un amplio patio de arcadas clasistas.

Durante la Revolución Mexicana el edificio es confiscado y destinado a diferentes usos –como cuartel y almacén de armas–. Durante décadas, la parte original del antiguo convento fue ocupado por la Delegación Federal de la Secretaría de Salubridad Pública, la cual lo recibió en comodato –contrato por préstamo– el 10 de marzo de 1923.

Un nuevo contrato el 06 de octubre de 1928 se rentó el segundo piso a la Logia Mariano Arista, mientras que en otra acta con esta misma fecha se entregó al Gobierno del Estado de San Luis Potosí el inmueble conocido como Colegio México para fundar un asilo.

Exposiciones del Museo del Virreinato de San Luis Potosí.[editar]

Herrería del Siglo XVIII

Pintura religiosa: Para la religión católica las imágenes desempeñaron un papel primordial en el momento de producir la experiencia con lo sagrado. Además, documentan la variedad de ideas de lo divino a través de la historia. El museo alberga una colección de pinturas religiosas tanto de autores anónimos como de conocidos autores de la época.

Artes suntuarias: Con este nombre se designan los distintos objetos que brindaban una utilidad. Éstos formaron parte del ajuar novohispano. De la Nueva España se exportaron artículos suntuarios como jarros elaborados con barro de Tonalá, Jalisco, éstos últimos fueron de gran estima en la Corte de Madrid, España. Resulta interesante que las tiendas de la época ofrecían sus mercaderías como de Castilla en España, China o de la Tierra –artículos europeos–.

Hierro forjado: Las piezas elaboradas con esta técnica se elaboraban con martillado en caliente para darles la forma deseada. El Hierro se utilizó con propósito práctico como artístico. Precisamente, éste último permite agruparlo dentro de las llamadas artes industriales. El trabajo realizado en las herrerías buscó un sentido ornamental.

Esculturas: Las esculturas novohispanas por las características formales que se presentan se clasifican en: bulto redondo o exentas –llamadas así porque están trabajadas por todos los ángulos. Relieves, son planiformes, éstos a su vez se clasifican en bajo, medio y alto, la división obedece al grado de profundidad del trabajo escultórico –fueron utilizados en retablos, mesas del altar, baldaquinos y cipreses–. Medias tallas: en este tipo de esculturas sólo se trabaja en su cara interior y lateral.

Pila de Bautismo del Siglo XIX del Antiguo Convento de la Orden Religiosa de los Agustinos.

Cantera: Desde el Siglo XVI en el territorio novohispano existieron artífices que se dedicaron al trabajo en piedra –tezozonques–. En cada región se utilizaron materiales propios de la zona. En San Luis Potosí se esculpió con maestría la cantera, como se observa en la pila bautismal que se localiza en el claustro –una obra tallada en una sola pieza, por sus características formales se ubica a principios del Siglo XIX–.

  1. a b c d e Feliciano Velázquez, Primo (1988). Historia de San Luis Potosí II. p. 373.