Polaridad (relaciones internacionales)

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Ilustración del suplemento "Le Petit Journal", 16 de enero de 1898; en este dibujo humorístico, se representa a un mandarín con un vestido manchú en shock, detrás de la reina Victoria (Imperio británico), de Guillermo II (Imperio alemán), de Nicolás II (Imperio ruso), de Marianne (Tercera República Francesa), y de un samurái (Imperio del Japón), apuñalando un roscón de Reyes con Chine (China en francés) escrito en él.
Estados Unidos y Unión Soviética fueron las dos superpotencias visibles durante la Guerra Fría. En la imagen se observa a Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov en 1985. Después de la disolución de la URSS, EE. UU. fue la única superpotencia verdaderamente hegemónica.
Miembros de la OTAN (Estados Unidos gastaba en defensa el 43 % de los presupuestos militares mundiales).[1]

La polaridad en relaciones internacionales se refiere a la distribución del poder dentro de un sistema internacional o estructura internacional, y por lo tanto concierne a la naturaleza del sistema internacional en un determinado momento o un determinado período de tiempo.[2][3]​ La mayor parte de los teóricos de las áreas de relaciones internacionales, ciencia política,[4]​ y estudios estratégicos,[5][6]​ considera que la conformación y el funcionamiento de un sistema internaciona en una determinada región o a nivel mundial, es dependiente del tipo de distribución de poder (tipo de polarización) que allí se instaure.

Básicamente hay tres modalidades o presentaciones principales de la polaridad de un sistema internacional (o sistema de RRII): Unipolaridad, Bipolaridad, y Multipolaridad.[7]​ Un cuarto tipo, menos utilizado, se refiere a la Tripolaridad, y es cuando existen tres grandes polos de poder primando y sobresaliendo sobre el resto de los elementos. Y un quinto caso se da cuando no se puede identificar ni siquiera un solo polo de poder que prime sobre los otros elementos, y es el llamado caso de la Apolaridad.[8]

Un sistema es unipolar cuando existe un solo estado que prepondera en términos de capacidades militares y económicas. Desde el fin de la Guerra Fría se estima que ese único polo de poder se encuentra en los Estados Unidos. Esta situación es más común en entramados regionales. Es el caso de África Occidental (donde Nigeria es el único polo), África Austral (donde lo es Sudáfrica), y América del Sur, (donde lo es Brasil).[9]

La bipolarización sobre todo designa el período de la llamada Guerra Fría,[10]​ dominada a nivel mundial por el enfrentamiento entre las dos superpotencias de la época, Estados Unidos y URSS. La bipolarización se opone al « pluralismo político » en el sentido que en este último caso el enfrentamiento se daría entre varias fuerzas de importancia comparable, y no simplemente entre dos fuerzas principales hegemónicas.

El mundo multipolar actual se caracteriza por un conjunto de actores y relaciones de poder dentro de una red de interacciones. Las relaciones de poder entre los distintos países determinan la estructura del sistema, que de acuerdo al número de éstos puede ser multipolar, en el cual se agrupan todos aquellos países con capacidades equivalentes. Aunque los países son políticamente autónomos, indudablemente sus relaciones son cada vez más interdependientes. Es conveniente puntualizar que la actual estructura del sistema internacional es Uni-Multipolar, ya que los Estados Unidos son unipolares debido a su poderío militar y es multipolar porque a nivel económico está dominado por potencias emergentes.[11]

Parte de los problemas relacionados con la tipología[12]​ que se define sobre un sistema internacional vigente históricamente en un determinado período, está relacionado con los diferentes criterios y definiciones utilizados para especificar cuales son las potencias y las superpotencias que deben ser consideradas. Algunos autores hacen principalmente referencia a aspectos ligados a la capacidad de actuación o capacidad de proyección de poder de una determinada nación (potencia global, potencia continental, potencia regional, potencia local, potencia o hegemonía en ciertas áreas), así haciendo alusión a la "dimensión" o "tamaño" o "alcance" del poder en cuestión (superpotencia, gran potencia, potencia media, potencia emergente, pequeña potencia –esta última de alcance más bien limitado y solamente en ciertos sectores–). El problema que surge en este tipo de análisis, es que dependiendo de los criterios utilizados para mensurar el poder, puede que aumente o disminuya el número de polos hegemónicos identificados en un sistema internacional.

Naturalmente, el tipo de poder considerado también cambia el resultado de la clasificación, pues es completamente diferente considerar el poder real o de uso e intervención inmediatos (generalmente político-militar),[13]​ o considerar el poder potencial (generalmente economía, finanzas, capacidad industrial, recursos naturales, demografía y tamaño de la población, tamaño del territorio, capacidad en ingeniería y desarrollo tecnológico), o el poder blando (fundamentalmente aspectos diplomáticos y políticos, como facilitadores o constructores de alianzas, de enemistades, y de estrategias o enfoques comunes).

Una de las dificultades para identificar o definir un centro de poder, radica en la caracterización y análisis del tipo de poder de que se trate. No existe consenso sobre qué modalidades de poder son más o menos importantes que otras, y cuáles son características esenciales de una superpotencia o de una potencia regional. No obstante, existe un relativo consenso de que el poder militar, el poder económico, y el poder político-diplomático, son determinantes cualquiera sea la jerarquización o clasificación que se adopte.

Los centros regionales de poder son cualitativamente distintos de los polos de poder globales, no solamente en cuanto a diferencias económicas, o en cuanto alcance y tamaño, o en cuanto a un posible involucramiento militar, sino también porque la competición entre regiones, o entre ciudades, o entre provincias, es bastante diferente de la competición internacional o de la competición entre continentes.

La polaridad en el sistema internacional depende básicamente del número de centros con real e importante capacidad de actuación, con independencia de tiempo y lugar. Por cierto otros indicadores puede que sean también importantes, como por ejemplo, la capacidad de manejo de la energía nuclear,[14]​ la capacidad de ataque o contraataque,[15]​ la influencia en los organismos internacionales, la imagen-país y las cuestiones culturales,[16][17]​ etc.

Historia[editar]

Cierto estados o imperios en su momento gozaron de una hegemonía tan grande, que lograron dominar el mundo entonces conocido. Ejemplos de este tipo son enumerados seguidamente, donde como referencia se indican los correspondientes períodos históricos.

Clases o tipos de polaridad[editar]

Unipolaridad, Sistema Unipolar[editar]

Característica de una correlación de fuerzas existente en un grupo de estados en una determinada región, continente, o sistema internacional, en donde existe una única superpotencia polarizando ese sistema. Esta situación es más común en complejos regionales, y mucho más clara por ejemplo en el caso de América del Norte, en donde solo existe un único y preponderante centro de poder, Estados Unidos.

También éste sería el caso de África Occidental, donde Nigeria con notoriedad es el único centro hegemónico de poder regional.

En el período posterior a la Guerra Fría, o sea en la década de los años 1990 extendida con los tres o cuatro primeros años del siglo XXI, existió por cierto una clara y rara unipolaridad en el sistema internacional, ya que Estados Unidos fue de hecho la única superpotencia visible, pues no había entonces signos claros de algún otro importante centro de poder, con alguna capacidad de oponerse a acciones orquestadas por los estadounidenses.[18]

El mundo unipolar surgió con la desintegración de la URSS, lo que permitió que los Estados Unidos se convirtieran en la única potencia mundial, y forzaron la intervención en muchos países del mundo al margen de la ONU, sin embargo, el nuevo orden mundial resulta incierto, ya que los Estados Unidos a pesar de su poderío militar, ha perdido la hegemonía económica ante Europa, Japón y China. La economía norteamericana se debilitó con la carrera armamentista durante la Guerra Fría. ya que los impuestos recaudados fueron utilizados en las operaciones militares y la mayor parte del consumo interno era importado.[19]

Como ya se indicó, el ejemplo más reciente de un sistema unipolar a nivel mundial que puede ser señalado, es el de Estados Unidos durante la década o década y media posterior al año 1991, o sea el período que siguió al colapso y fragmentación de la Unión Soviética.

Bipolaridad, Sistema Bipolar[editar]

Bipolaridad en el sistema internacional, entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y el fin de la Guerra Fria.

Sistema de estados en donde hay apenas dos grandes focos de poder. El caso más conocido y patente es el de la Guerra Fria, en donde la oposición entre Estados Unidos y Unión Soviética polarizó todo el sistema internacional.

Sistema de estados en el que hay claramente dos importantes polos de poder. El caso más conocido es el período de la guerra fría, cuando los Estados Unidos y la Unión Soviética polarizaban todo el Sistema Internacional, aunque por cierto, siempre han existido otras potencias regionales con fuerte influencia regional o local. Lo señalado también sería el caso de América del Sur sobre todo durante la primera mitad del siglo XX, cuando Brasil y Argentina eran los principales polos de poder regional, con capacidad de polarizar todo el continente; en alguna medida Argentina y Brasil siguen siendo los dos grandes de esta región, aunque Brasil ha ganado terreno respecto de Argentina, y otros actores sudamericanos también han aumentado su fuerza y su presencia.[20][21]

También puede caracterizarse como sistema bipolar, el que predominaba en África Austral durante el fin de los años 1970 y los años 1980, cuando Sudáfrica y Angola lideraban entonces grupos opuestos en confrontación directa (cf. Guerra de la frontera de Sudáfrica, Guerra civil angoleña,[22][23]​).

A lo largo de la historia, se pueden observar otros casos de bipolaridad, como el que existió en la región del Mar Mediterráneo, en los siglos III y II a.C., cuando Roma y Cartago eran los dos principales polos de poder de la región y competían entre sí (cf. Tratados entre Roma y Cartago,[24]​).

La bipolaridad es típica en regiones y períodos históricas en que existen conflictos capaces de polarizar las posiciones de los estados.

Tripolaridad, Sistema Tripolar[editar]

Mapa del mundo en 1945; de acuerdo com William T.R. Fox, Estados Unidos (en azul), URSS (en rojo), y el Imperio Británico (en verde-azulado), fueron las superpotencias de la época.

Caso relativamente raro de equilibrio de poder entre tres potencias o polos principales de poder.

Algunos consideran que Europa inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, estaba configurado como un sistema tripolar, en donde Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Soviética eran entonces los tres grandes polos de poder. Sin embargo esta situación habría durado poco tiempo, ya que entre 1947 y 1948, Europa quedó claramente dividida solo en dos grandes bloques.

Cuando son consideradas regiones segmentadas, es posible encontrar correlaciones de fuerza más típicamente tripolares, como por ejemplo en Asia Oriental, en donde lideran China, Rusia, y Japón.

Europa Centro-Occidental hoy día, o sea, sin considerar Rusia, también podría ser clasificado como un sistema tripolar, en donde el Reino Unido, Francia, y Alemania, son los tres grandes de la zona.

Actualmente de acuerdo con varios analistas, cuando se considera el conjunto del sistema internacional, puede reconocerse la existencia de tres grandes potencias globales, con capacidad militar de actuación global, importante poderío económico y capacidad nuclear significativa: Estados Unidos, Rusia, y la República Popular China. Según Michael Klare el nuevo orden tripolar a nivel global rompe con el paradigma de la Guerra Fría, porque las tres potencias pueden cooperar para hacer valer sus respectivas esferas de influencia, aunque como posibles riesgos señala el de la militarización.[25]

Rusia y China han aumentado su cooperación militar y económica en los últimos años, buscando su espacio de cooperación y alianzas regionales, esto a juicio de analistas, como Alfredo Jalife, se debe a la intención de promover un frente estabilizador que se contraponga a Estados Unidos, para pasar de la hegemonía estadounidense a un sistema multipolar, o de equilibrio de poderes, específicamente tripolar. Este sería el realineamiento geopolítico de las superpotencias más importante desde el acercamiento de Nixon a China en los años 70.[26]

Varios analistas argumentan que el exasesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Zbigniew Brzezinski, era partidario del orden tripolar con Estados Unidos, Rusia y China como solución a las amenazas de caos global que algunos suponen, como consecuencia del declive de la hegemonía de los Estados Unidos. Los tres principales poderes dominantes pueden de esta forma cooperar para lograr la estabilidad global.[27]​ Según esta visión, Estados Unidos ya no tiene las condiciones que tuvo antes de imponer fácilmente su unilateralismo mundial. Todos los organismos surgidos de la segunda guerra mundial están en una encrucijada por los nuevos centros de poder, y Estados Unidos puede tener resistencias a aceptar ese nuevo orden tripolar.[27]

En el aspecto financiero, los países BRICS, destacadamente Rusia y China, han buscado alternativas a la hegemónica moneda estadounidense para realizar sus transacciones económicas y financieras internacionales. Se ha dicho que la agresiva política exterior estadounidense ha obligado a algunos países y hecho pensar a otros, en una moneda alternativa que sustituya al dólar estadounidense. Incluso países fuertemente aliados de Estados Unidos, como Reino Unido, alguna vez han expresado preocupación por utilizar la moneda norteamericana como única moneda de reserva.[28][29]

Graham Allison señala que el siglo XXI será de un equilibrio de poderes como no lo había visto Estados Unidos en más de doscientos años, China ahora es el principal motor de la economía mundial, con grandes proyectos de alto impacto como la Nueva Ruta de la Seda, y con 9 de las 20 principales empresas de tecnología avanzada en el mundo, por esto Allison asegura que muchos de los compromisos de Estados Unidos para con sus aliados no son sostenibles, tomando en cuenta su propia seguridad, para Allison seguir compromisos irrealizables es lo que ha causado los fracasos de Estados Unidos en Medio Oriente. Es por esto que tiene la hipótesis de nuevas esferas de influencia entre las tres superpotencias.[30]

Martin Jacques, autor de Cuando China gobierne el mundo, ha señalado que las economías occidentales se encuentran en una fase de estancamiento, parecida a una “década pérdida” que no tiene un punto de fin claro, por ello el re-orden geoestratégico y geoeconómico sigue a las relaciones que se desarrollan entre las tres grandes potencias. La globalización, al inicio promovido por occidente, es aprovechada por China (que ingresa a la OMC) mientras Estados Unidos y Europa resienten sus efectos negativos con consecuencias (Por ejemplo el Brexit). Por último, se dice que desde China también se promueve el multilateralismo como solución a los problemas de la gobernanza global.[31]

Multipolaridad, Sistema Multipolar[editar]

La expresión mundo multipolar particularmente designa y caracteriza el tipo actual de sistema internacional, en oposición al mundo bipolar o de la guerra fría, este último destacando y potenciando la oposición entre los Estados Unidos y la URSS como las únicas y verdaderas superpotencias mundiales de la segunda mitad del siglo XX (20).

En el rango actual de potencias poderosas con notoria visibilidad internacional, continúa sobresaliendo Estados Unidos, aunque la lista se alarga además con Unión Europea, China, Japón, y Rusia, así como también con destacadas potencias regionales tales como India,[32]Brasil,[33]Turquía,[34]Corea del Sur,[35]Israel, Sudáfrica, y México.[36]

El equilibrio de poder multipolar ha sido el más común a lo largo de la historia, sobre todo en Sistemas Inter-Estatales regionales. Europa en los siglos XVI y XVII, o durante la mayor parte de los siglos XVIII y XIX, estuvo caracterizada por un sistema multipolar, aunque dejó de ser multipolar por períodos relativamente cortos, cuando se producían guerras continentales que cambiaban las cosas a una configuración de dos grandes alianzas militares polarizadas por polos antagónicos, como en el caso de las 'Guerras Napoleónicas' (siglo XIX), o durante la 'Primera' y la 'Segunda Guerra Mundial' (siglo XX), situaciones que bien podrían ser encasilladas como de bipolaridad temporaria, y siempre que quede claro que esa situación de guerra y de alianzas realmente haya alterado la polaridad del sistema regional.

En el período pos-Guerra Fría, Europa volvió a una situación claramente multipolar, presentando en Europa Occidental tres grandes centros de poder: Reino Unido, Francia, y Alemania, además naturalmente de Rusia en Europa Oriental. Actualmente predominan sistemas multipolares en el continente africano, así como en Asia y en Oriente Medio.

El mundo multipolar tiene como principales emergentes a los países que integran el BRICS, que tienen un importante liderazgo regional en sus respectivos continentes. Aunque estos países están produciendo importantes impactos regionales, muchos de países que también pelean por el liderazgo regional les impiden tener el poder absoluto, como por ejemplo Pakistán, en Asia, se encuentra en contra del liderazgo de India; Venezuela, en América del Sur, trata de socavar el poder regional de Brasil, y Nigeria, en África, se rehúsa a seguir los cambios producidos por Sudáfrica.

Apolaridad, Sistema Apolar[editar]

La apolaridad o a-polaridad, sería el caso en que no sea posible identificar un centro de poder relevante o principal. Casos de este tipo de situaciones fueron comunes en regiones no organizadas en forma de estados, a lo largo de la historia de la humanidad, y también en períodos más recientes, en regiones pequeñas y más bien aisladas donde no se lograron formar verdaderos centros de poder local, o donde por alguna razón los mismos se formaron pero luego se desbarataron.

Regiones que podrían ser catalogadas como apolares, en la actualidad, se restringirían a zonas por ejemplo de África Central, en la faja que va desde la República Centroafricana y República Democrática del Congo (ex-Zaire), hasta Uganda, Kenia, Tanzania, incluyendo Ruanda y Burundi. Esta situación pudo darse porque el principal centro de poder regional, el antiguo Zaire, se involucró en una larga guerra civil, con intervención de varios otros actores regionales y extrazona, lo que acabó por desmantelar o descolocar las capacidades político-institucionales de esa región, fragmentando además la proyección y la disciplina de las fuerzas militares intervinientes.[37][38]

De todas maneras, una situación de apolaridad completa y total, en la actualidad y en sentido estricto, solamente existe en la Antártida.[39][40][41]

Principales focos de poder en el siglo XXI[editar]

Estados Unidos

Los Estados Unidos son la primera potencia económica mundial (y segunda si se cuenta la Unión Europea). EE. UU. es miembro de la OTAN, tiene un poderío militar incuestionable, y además es un importante actor comercial y cultural.

Y la supremacía estadounidense también se manifiesta muy especialmente en el sector financiero y en los asuntos monetarios.[42]

Los Estados Unidos continúan ocupando el primer lugar en cuanto a influencia política y a diplomacia,[43]​ a pesar de la notoria pérdida de terreno en esta materia respecto de la situación imperante en el siglo XX [44]​ (debido al surgimiento de destacados actores en Asia, y además como consecuencia de la progresiva unificación y coordinación de Europa en asuntos de política exterior).

Los estadounidenses no están aún muy habituados a este mundo multipolar, lo que les ha llevado a cometer errores, y lo que ha generado y genera un buen número de críticas respecto de su política internacional, con frecuencia calificada más o menos despectivamente de « Actuación como gendarme del mundo ».[45][46]

Unión Europea

Primera potencia económica mundial (31% del PIB global) y comercial, la Unión Europea (UE) no logra totalmente tener una influencia política en la escena internacional acorde a su rango; las divergencias de puntos de vista de los estados europeos en cuestiones importantes, como por ejemplo la Guerra de Irak, con cierta frecuencia impiden alcanzar una posición común.[47]

No obstante, ciertos signos positivos permiten esperar alguna evolución en esta materia. En efecto, una posición común de la UE, bastante monolítica, en relación a cuestiones de actualidad como Irán o como Libia, junto a la voluntad de desarrollar una autonomía estratégica para la Unión.

China

Con un crecimiento de cerca del 10 % anual, China es parte del grupo de países emergentes, que pretenden y anhelan un lugar de destaque en la escena internacional.

Miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, China aspira hacer pesar su potencialidad (económica y demográfica) en el plano internacional.

Exhibiendo una tímida alianza con Rusia, con quien comparte la aspiración de ver reducida la influencia americana, China no puede, en el momento actual, prescindir de sus relaciones económicas con occidente.

China trata de fortalecerse y de liberarse, para mantener una mayor independencia respecto de los posibles condicionamientos o presiones de otros estados. Y las relativamente recientes presiones de Europa en cuanto a su política de derechos humanos, así como la gestión de la crisis tibetana contemporánea de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, la refuerza respecto de este objetivo.[48]

Con unos 1350 millones de habitantes, en varios aspectos China es sin duda un país de primer plano.

Japón

Muy destruida durante la Segunda Guerra Mundial, Japón consiguió desarrollarse gracias a una decisiva ayuda americana, y gracias a una eficiente y estricta gestión económica interna.[49]

Actualmente un importante aliado de Estados Unidos, Japón fue por mucho tiempo la tercera potencia económica mundial (y la segunda si se consideran en forma separada a los países europeos), pero al igual que Europa, su influencia política y diplomática no está a la altura de esa fortaleza económica.

Japón es candidato a ocupar un sitio permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (Japón integra el llamado Grupo de los cuatro junto a Alemania, India, y Brasil, y los cuatro tienen la misma aspiración). Este anhelo de Japón es apoyado por Estados Unidos, aunque no lo es por China.

Japón es sin duda un socio comercial muy importante en todo el este de Asia, y juega un rol preponderante en la economía mundial.[50]

Rusia

Antigua superpotencia mundial, algunos de los países integrantes de la ex-URSS comienzan a tener una potencialidad y un dinamismo comparable al que tenían antes de la caída del Muro de Berlín.[51]

Primer proveedor de gas natural y segundo exportador de petróleo, Rusia juega un rol importante y clave en cuanto a la seguridad energética mundial.

La evolución del precio del petróleo en estos últimos años, contribuyó por cierto a la recuperación económica de Rusia.

Pero antes muy unida a los países de Europa del Este a través del Pacto de Varsovia y el COMECON, aún no se resigna a aceptar su pérdida de influencia en esa zona, que cambió en provecho de occidente (expansión de la Unión Europea de 2004), promesa de integración en la OTAN tanto a Ucrania[52]​ como a Georgia,[53]​ etc.).

Poder y capacidades militares[editar]

El modelo de misil balístico intercontinental, con posibilidad de lanzar ojivas nucleares, está entre las capacidades fundamentales (por el momento) para distinguir a grandes potencias mundiales, de aquellas que son potencias regionales o potencias con menos aspiraciones y posibilidades.

Considerando criterios relativos al poder real, por ejemplo, autores americanos como puede constatarse en [LIEBER&PRESS-2006], llegaron a defender que la supremacía nuclear americana era suficiente para garantizar la supremacía militar global, y por tanto, la unipolaridad del sistema internacional. Esto fue contestado directamente tanto por Cepik, como por Avila y por Martins ([CEPIK-2007] y [CEPIK-2009]), quienes defendieron que Estados Unidos no posee notoria e incontestable supremacía nuclear (tendría apenas cierta superioridad nuclear), y mismo, si ese país norteño obtuviese verdadera supremacía nuclear, eso no sería suficiente para asegurar y mantener la unipolaridad en el sistema mundial.[54]

Este tipo de controversia claramente involucra definiciones distintas de lo que debe entenderse por poder, sobre cómo mensurar el mismo, y sobre cuáles son los elementos de poder (real e inmediato, o potencial) más relevantes, y además, sobre qué jerarquización de importancia deben ser considerados.[55]​ Simplemente no hay consenso sobre estas cuestiones, y por tanto no puede establecerse una corriente teórica única o principal ni en las relaciones internacionales, ni en cuanto a los estudios de geopolítica, ni respecto de los estudios estratégicos.

Una de las definiciones más interesantes y simples, es la de John J. Mearsheimer, que así considera que el principal criterio para definir a las grandes potencias o superpotencias, es verificar si la nación en cuestión posee capacidad nuclear de segundo ataque (consultar 'Destrucción Mutua Asegurada' o 'Mutual Assured Destruction' –MAD–), o sea, la capacidad de sobrevivir a un ataque nuclear y responder al país agresor con otro ataque nuclear. Solamente Estados Unidos, Rusia, y China, tendrían esta capacidad, y por tanto serían ellas las únicas tres "grandes potencias mundiales".

Jerárquicamente, bajo este criterio principal, un segundo conjunto de criterios señalados por John Mearsheimer, involucraría el tamaño del ejército, como principal capacidad disuasoria de un país, después de considerar la capacidad nuclear. En este sentido, el poder terrestre sería el más importante, en la medida que el poder aéreo o marítimo tendrían un carácter complementario al poder terrestre, tanto en sentido defensivo como ofensivo.

Otro criterio de análisis, más complejo y bastante más difícil para evaluar y aplicar, involucra la capacidad política y económica de un estado, que se necesitaría para que el mismo fuera o llegara a ser una "gran potencia".[56]​ Las capacidades necesarias para que un determinado país pueda desempeñarse como una "gran potencia", debería incluir por tanto, según lo dicho anteriormente, principalmente la capacidad de mantener su arsenal nuclear en pronto uso (incluyendo medios de lanzamiento, superbombarderos, misiles balísticos intercontinentales, submarinos nucleares lanzadores de misiles balísticos), así como la capacidad de poder sustentar un ejército importante durante un prolongado período de tiempo. Véase que estas capacidades deberían poder ser mantenidas mismo bajo la presión y el fervor de la competición con los otros actores, con todo lo que ello implica. Respecto de lo que acaba de plantearse, por ejemplo, se puede considerar que en la segunda mitad de la llamada "guerra fría", la URSS no consiguió mantener su estatus de gran potencia, o sea, no pudo mantenerse en carrera, y terminó por sucumbir frente a las presiones estratégicas y a los desafíos impuestos por su principal competidor, Estados Unidos y sus aliados más directos.

Asegurar poder mantener la continuidad, en el largo plazo, de una "Política de Gran Potencia", que al menos teóricamente sería el objetivo que retienen todas las potencias de cierto porte que aspiran a ser hegemónicas, verdaderamente es lo que permitiría llegar a ser un muy importante polo de poder mundial (cf. [DINIZ-2006]).

De todas maneras, una caracterización relativamente clara aunque compleja como la recién presentada, no está exenta de cuestionamientos, pues nuevas categorías de armas estratégicas (como ser cañones a laser, armas de energía directa, aeronaves aeroespaciales hipersónicas, bombas termobáricas, armas de pulso eletromagnético), tenderían a substituir con ventajas las actuales armas nucleares, y otro tanto podría decirse de la tríada estratégica de lanzadores nucleares, formada por bombarderos estratégicos, misiles balísticos intercontinentales, y submarinos nucleares lanzadores de misiles balísticos.[57]

Claro, estamos ante una cuestión que indudablemente fue y es multicausal, pero igual, pensemos bien: ¿realmente fueron los misiles y los submarinos y los tanques y los portaviones y las pruebas nucleares y los apoteósicos desfiles militares y las grandes demostraciones de fuerza y de superioridad en lo militar y en lo tecnológico, lo que finalmente acabó con la URSS y lo que permitió que EEUU ascendiera a lo más alto del podio?

Bueno, ciertamente muchas cosas deben haber contribuido, y en particular las recién citadas, pero... ¿no habrá habido alguna particularmente importante y determinante?

Muchas han sido las voces que han afirmado que la URSS finalmente cayó fundamentalmente por razones político-económicas, y en parte también por corrupción y por desgobierno,[58][59]​ así que por ese lado también puede llegar a haber una respuesta.

Polaridad y estabilidad del sistema internacional (equilibrio de poderes)[editar]

Es común cierta confusión de conceptos al tratar la temática de las relaciones internacionales, como ser la que puede darse entre los términos unipolaridad, supremacía, y hegemonía, a pesar de que los mismos tengan tres significados distintos. En efecto, la mayor parte de los pensadores de relaciones internacionales que siguen la llamada "escuela realista", generalmente utilizan hegemonía como sinónimo de supremacía militar. Y por su parte, una pequeña parte de los autores realistas, la gran mayoría de los teóricos constructivistas, y también los liberal-institucionalistas y los marxistas, consideran supremacía como teniendo diferente significación que hegemonía ([ANDERSON-2002]; [ARRIGHI-1996]; [KEOHANE-1984]); para este último grupo de autores, generalmente, hegemonía va más allá de la fuerza, e incluye liderazgo, o sea, capacidad de influir en lo político y en lo diplomático, y/o en lo económico, y/o en lo ideológico y cultural; y por el contrario, supremacía estaría implícitamente asociada con la existencia de una superioridad militar. En este sentido y en el mundo de hoy día, Estados Unidos tendría hegemonía global, y supremacía militar incontestable pero geográficamente limitada a América del Norte.

Kenneth Waltz, creador de la corriente teórica del realismo estructural, en líneas generales considera que la bipolaridad es un sistema algo más estable que la multipolaridad, el cual sería más propenso tanto a una guerra central, como a una guerra mundial. Para este autor, la bipolaridad estaría caracterizada por la división del mundo todo o al menos de un continente, en dos grandes áreas de influencia, como aconteció en la época de la guerra fría.

John J. Mearsheimer, por su parte, considera que es muy improbable que pueda darse una supremacía global, aunque indudablemente, Estados Unidos de seguro estará muy satisfecho en continuar siendo, en América del Norte, la única potencia mundial con hegemonía (en sentido de supremacía) regional. Así, la estrategia americana consiste en impedir o en contener el surgimiento de hegemonías regionales, para poder continuar siendo la única potencia con hegemonía-supremacía regional, y así garantizar su liderazgo global. Según este enfoque, la unipolaridad sería el sistema menos propenso a guerras centrales.

Al mismo tiempo y por el contrario, autores brasileros consideran que la multipolaridad equilibrada, es el padrón de distribución de poder más estable, y por tanto, el menos propenso a guerras centrales. Véase que lo que se piensa, es que el desequilibrio entre las capacidades de las potencias, sería la principal causa de conflictos centrales, y no necesariamente el número de importantes centros de poder.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «The SIPRI Military Expenditure Database». Milexdata.sipri.org. Archivado desde el original el 28 de marzo de 2010. Consultado el 22 de agosto de 2010. 
  2. Alejandro Deustua, La polaridad en el sistema internacional, documento pdf 'Contexto', mayo de 2005, contenido: Introducción; (1) Las Premisas; (2) Las Aproximaciones Generales; (3) La Polaridad en la Historia; (4) Discusión teórica sobre la prospectiva de la polaridad.
  3. Javier Bonilla Saus, La metáfora de “LA POLARIDAD“ en las relaciones internacionales: Algunos problemas conceptuales, Estudios del CURI n° 07/11, 7 de noviembre de 2011.
  4. Teoría de la ciencia de las Relaciones Internacionales, contenido: Actores internacionales; Potencias; Sociedad y Comunidad Internacional; Guerra y posguerra fría; Crisis del sistema de relaciones; Pueblos; Naciones; Estados.
  5. Camilo Milano, [ Los estudios estratégicos: Un enfoque comprensivo y extensivo], Revista AAINTELIGENCIA (Proyecto Aurora Australis: Inteligencia de emergencia para la era de la información), 26 de noviembre de 2009.
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