Mujeres Libres

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Mujeres libres
Mujeres Libres 9.gif
Cubierta del número 9 de la revista "Mujeres Libres" (1938)
Operacional abril de 1936 a febrero de 1939
Ideología movimiento libertario español

Mujeres libres fue una organización feminista dentro del anarcosindicalismo español que existió entre abril de 1936 a febrero de 1939, durante la Guerra Civil Española. Junto a la Confederación Nacional del Trabajo, la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias y la Federación Anarquista Ibérica constituyó una de las organizaciones clásicas del movimiento libertario español.

A pesar de la igualdad de género que proponía la CNT desde sus orígenes, muchas de las mujeres que militaban en el movimiento pensaron que era necesario que hubiera una organización específica para desarrollar plenamente sus capacidades y su lucha política.[1]

Contexto Social[editar]

En la España revolucionaria de la década de 1930, muchas mujeres anarquistas estaban enojadas con lo que consideraban un sexismo persistente entre los hombres anarquistas y su estatus de marginado dentro de un movimiento que aparentemente buscaba abolir la dominación y la jerarquía. Las condiciones para las mujeres españolas antes de la revolución española eran opresivas, en el sentido de que podían ser forzadas a matrimonios arreglados sin su consentimiento y a las mujeres solteras no se les permitía salir de sus hogares sin un acompañante masculino. Además, las condiciones de trabajo eran difíciles para las mujeres porque sus salarios eran la mitad de lo que recibían los trabajadores masculinos. Los derechos limitados permitidos a las mujeres solo se ofrecieron a las mujeres de clase media y alta, y no se ofrecieron en absoluto a la clase trabajadora.

Orígenes[editar]

Todas las fundadoras de Mujeres Libres fueron activas en el movimiento libertario, sin embargo, no estaban satisfechos con la forma en que el movimiento abordó los problemas particulares que enfrentaban como mujeres. Las mujeres sintieron que, a pesar de sus gritos de igualdad, sus homólogos activistas masculinos no trataban a las mujeres como iguales. El sentimiento general fue que:

Todos esos compañeros, por muy radicales que puedan ser en cafés, sindicatos e incluso grupos afines [FAI], parecen dejar caer sus disfraces como amantes de la liberación femenina en las puertas de sus hogares. En el interior, se comportan con sus compañeras como un “esposo” común.

Aunque las mujeres estaban involucradas en muchos de los sindicatos y el movimiento libertario, como la CNT y la FAI, eran minorías. A menudo se les ignoraba o no se reconocía su participación, ya fuera por el sexismo o por la vacilación de las mujeres para participar. Los hombres, en general, no tomaron a las mujeres en serio en el contexto público o político. En reuniones de grupos, como la FIJL, las mujeres se reían antes de siquiera hablar. Esto ocurrió a pesar del hecho de que organizaciones como la CNT sostuvieron la opinión oficial de que los hombres y las mujeres debían ser tratados igualmente en el hogar y en el movimiento. La creencia dentro de la comunidad libertaria era que "los dos sexos serán iguales, tanto en derechos como en obligaciones". Las Mujeres Libres no se identificaron como una organización feminista, sino que vieron los problemas de las mujeres como inseparables de los problemas sociales de la época; mientras compartieron el deseo de sus compañeros de una revolución social, también presionaron para que se reconociera la capacidad de las mujeres y se organizaron en sus comunidades para lograr ese objetivo.

Historia[editar]

En 1934 Amparo Poch y Gascón, Lucía Sánchez Saornil y Mercedes Comaposada fundaron la revista Mujeres libres, que era portavoz de la Federación Mujeres Libres, en pro de la liberación de la mujer obrera. La Federación creció rápidamente y en octubre de 1938 tenía más de 20 000 integrantes.[2]​ Era una revista para mujeres y escrita por mujeres. Vetó la colaboración de hombres, a excepción del artista Baltasar Lobo, que era ilustrador y maquetista de la publicación.

En mayo de 1936, apareció el primer número de la revista. El editorial decía:[2]

... encauzar la acción social de la mujer, dándole una visión nueva de las cosas, evitando que su sensibilidad y su cerebro se contaminen de los errores masculinos. Y entendemos por errores masculinos todos los conceptos actuales de relación y convivencia: errores masculinos, porque rechazamos enérgicamente toda responsabilidad en el devenir histórico, en el que la mujer no ha sido nunca actora, sino testigo obligado e inerme... no nos interesa rememorar el pasado, sino forjar el presente y afrontar el porvenir, con la certidumbre de que en la mujer tiene la Humanidad su reserva suprema, un valor inédito capaz de variar, por la ley de su propia naturaleza, todo el panorama del mundo. ... que miles de mujeres reconocerán aquí su propia voz, y pronto tendremos junto a nosotras toda una juventud femenina que se agita desorientada en fábricas, campos y universidades, buscando afanosamente la manera de encauzar en fórmulas de acción sus inquietudes.

La educación y la capacitación profesional eran premisas determinantes a la hora de conquistar los derechos de las obreras en el ámbito de una formación libertaria. Su objetivo era la emancipación de la mujer de la servidumbre, de la ignorancia y de la sumisión sexual.[2]

Las agrupaciones Mujeres Libres de Madrid y el Grupo Cultural Femenino de Barcelona se fusionaron en septiembre de 1936 en la Agrupación de Mujeres Libres. En Barcelona la Agrupación de Mujeres Libres estableció comedores colectivos, organizó cursillos de alfabetización, enfermería y puericultura y envió víveres al Madrid asediado.[2]

La Agrupación Mujeres Libres abrió una Escuela de Chóferes para mujeres para ser útiles en los Servicios de Sanidad de la retaguardia. También impartió cursillos para capacitar a mujeres como conductoras de tranvías.[2]

Educación[editar]

Para estar preparadas para los roles de liderazgo en el movimiento anarquista, organizaron escuelas, grupos sociales solo para mujeres y un periódico solo para mujeres, de modo que las mujeres pudieran adquirir autoestima y confianza en sus capacidades y conectarse entre sí para desarrollar su conciencia política. Muchas de las trabajadoras en España habían sido analfabetas y gratuitas para educarlas a través de programas de alfabetización, clases con orientación técnica y clases de estudios sociales. También se crearon escuelas para que las enfermeras entrenaran a los heridos en clínicas médicas de emergencia. Las clases médicas también proporcionaron información sobre salud sexual y atención prenatal.

Logros[editar]

Teniendo en cuenta la afirmación anarquista de que el significado de la lucha revolucionaria debe modelar la organización de la sociedad revolucionaria deseada, desecharon la idea típica y mayoritaria del anarquismo español de que la igualdad femenina vendría inmediatamente seguida a la revolución social. En lugar de esto, las Mujeres Libres promovieron la educación y la igualdad a través de la lente del movimiento libertario. En los primeros meses de la organización las integrantes se centraron en formar conciencia y crear redes de activismo. Para esto produjeron programas de radio, hicieron recorridos por librerías y por diversos entornos rurales españoles para promover la causa, formalizando diferentes colectivos y logrando apoyos para las mujeres en el país. Detuvieron y reportaron también acciones chovinistas de sus pares masculinos. El número de membresías aumentaba a la vez que lo hacía su involucración política; cuando la guerra empezó las Mujeres Libres habían formado una red estable de activismo anarquista, preparada para participar en ella.

Igualdad[editar]

Al contrario que otras organizaciones de izquierda españolas, las Mujeres Libres fue la única que insistió en permanecer autónoma de la CNT, AIT o FIJL y luchó por un estatus igual al de estas organizaciones anarquistas establecidas. Las Mujeres Libres también organizaron programas para ayudar a las mujeres a insertarse como fuerza de trabajo, proveyéndolas de las habilidades necesarias. Sus esfuerzos estuvieron sobre todo dirigidos a crear lazos con uniones locales, los que cooperaban porque tenían que llenar los puestos dejados por los hombres al irse al frente. Las Mujeres Libres también proveyeron de apoyo a su causa durante la guerra.

Revista[editar]

Las Mujeres libres crearon una revista dirigida por mujeres para mantener a sus integrantes informadas. El primer número de la revista, que sería mensual, fue publicada en mayo de 1936. La revista llegaría a alcanzar las 14 publicaciones, el último de todos publicado cuando el frente de la guerra civil alcanzó Barcelona, no quedando de éste número ningún ejemplar. La revista, dirigida a las mujeres de clase obrera, centraba su atención en el despertar de la conciencia femenina en pos de las ideas libertarias.

Lucha contra la prostitución[editar]

En Barcelona, ​​ Mujeres Libres es el origen de la creación de la Casa de la Dona Treballadora y la campaña para la reintegración de prostitutas en Liberatorios. de prostitucion . La prostitución está firmemente combatida. Su objetivo no es manejarlo sino erradicarlo, haciendo que las mujeres sean económicamente independientes y realizando una profunda revolución social y moral. También lamentan que muchos de sus semejantes vayan a las casas de Pass Error en la cita: Error en la cita: existe un código de apertura <ref> sin su código de cierre </ref>

Filmografía[editar]

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

Referencias[editar]

  1. Liaño Gil, Conchita. Mujeres Libres. Luchadoras libertarias. Fundación Anselmo Lorenzo. ISBN 84-86864-33-X en la página 151
  2. a b c d e Rodrigo, Antonina (2002). Una mujer libre. Amparo Poch y Gascón, médica y anarquista. Flor del Viento Ediciones. p. 300. ISBN 84-89644-76-4. 

Enlaces externos[editar]