Moquillo

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Virus del moquillo
Canine distemper.jpg
Clasificación de los virus
Grupo: V (Virus ARN monocatenario negativo)
Orden: Mononegavirales
Familia: Paramyxoviridae
Género: Morbillivirus
Especie: Virus del moquillo
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El moquillo, también conocido como distemper[1]​ o enfermedad de Carré, es una enfermedad infectocontagiosa de origen viral, que afecta a animales de las familias Canidae, Mustelidae, Mephitidae, Hyaenidae, Ailuridae, Procyonidae, Pinnipedia, algunos Viverridae y Felidae (aunque no a los gatos domésticos, que sufren otras enfermedades, como la rinotraqueítis o la calicivirosis, que cursan con sintomatología respiratoria). De ellos, los más importantes por su relación con los seres humanos, son el perro, el hurón y el visón.[2][3][4]​ El virus es un tipo de una sola hebra de ARN de polaridad negativa perteneciente al género Morbillivirus de la familia paramyxovirus y por lo tanto un familiar muy cercano de sarampión.[5][6][7]​ A pesar de haber una vacuna contra el virus, la enfermedad sigue siendo muy común en muchas regiones del mundo.[8]

Infección[editar]

Es una enfermedad de distribución mundial, que afecta a animales de todas las edades, siendo particularmente vulnerables tempranamente y en la vejez, donde, entre otra sintomatología, produce un cuadro que se conocía como "encefalitis de los perros viejos".

Se transmite por el aire y mediante el contacto con fluidos corporales infectados, incluyendo comida y agua contaminados por estos fluidos.[9]​ El periodo de incubación es de 14 a 18 días, aunque puede haber fiebre de tres a seis días tras la infección.[10]

El virus del moquillo tiene un tropismo por los tejidos linfáticos, epiteliales y nerviosos. Por tanto, las características patológicas típicas incluyen depleción linfática (provocando inmunosupresión y llevando a infecciones secundarias), neumonía intersticial, encefalitis con desmielinización, e hiperqueratosis de las almohadillas plantares. El examen histológico revela cuerpos de inclusión eosinofílicos intranucleares e intracitoplasmáticos en numerosos tejidos.

Sintomatología[editar]

Los síntomas dependen de la acción directa del virus sobre los órganos o tejidos afectados y de las bacterias que proliferan en los mismos. De acuerdo con el sistema comprometido, podemos clasificarlos en:

Generales[editar]

  • Fiebre, de tipo bifásico, con un aumento en el comienzo de la enfermedad, para después ceder y volver a aparecer ante la presentación de las infecciones bacterianas secundarias. En este periodo es cuando se recomienda realizar las pruebas diagnósticas de moquillo.
  • Pérdida de apetito.
  • Decaimiento general.
  • Pérdida de peso.
  • Deshidratación.

Respiratorios[editar]

  • Descarga nasal, que varía de serosa a mucopurulenta.
  • Tos.
  • Disnea (dificultad respiratoria).

Oculares[editar]

  • Edema de córnea (ojo azul).
  • Conjuntivitis con descarga ocular (legañas).
  • Queratitis seca, producto de la acción del virus sobre las glándulas lagrimales.
  • Úlcera de córnea.

Digestivos[editar]

Cutáneos[editar]

Dentarios[editar]

Neurológicos[editar]

  • Ataxia, que puede progresar a paresia y luego parálisis.
  • Tics, corea o espasmo flexor, es decir el movimiento involuntario de un músculo o un grupo de músculos, sobre todo de la cabeza y los miembros.
  • Convulsiones, de tipo epileptiforme.
  • Apoplejía

Un animal en particular puede presentar algunos pocos o la mayoría de los síntomas descritos, dependiendo de la gravedad de la infección. El curso de la enfermedad puede ser de sólo 10 días, pudiendo extenderse a varias semanas, y hasta meses, con períodos intermitentes de mejora seguidos de una recaída.

Diagnóstico[editar]

Los síntomas anteriores, especialmente la fiebre, los indicios respiratorios, digestivos y neurológicos y el endurecimiento de las almohadillas plantares, son una fuerte evidencia del moquillo.

Encontrar el virus por diversos métodos en las células conjuntivas del perro permite un diagnóstico definitivo.

Tratamiento[editar]

Dada la dificultad de contrarrestar al virus causante de la enfermedad, el esfuerzo debe dirigirse a paliar la sintomatología y brindar apoyo terapéutico para permitir que el animal desarrolle sus propias defensas. No obstante, algunos recomiendan el uso de azatioprina, sustancia inmunosupresora, que funcionaría como antivírico, con buenos resultados.[12]

No hay un tratamiento específico para el moquillo. El enfermo deberá ser tratado por un veterinario, normalmente con antibióticos para las infecciones bacterianas secundarias, fluidos hidroelectrolíticos, suplementos vitamínicos y nutricionales, y tratamientos puntuales para el tipo de síntomas presentes: mucolíticos y expectorantes para los signos respiratorios; antieméticos y antidiarreicos, para los digestivos, etc. De los signos neurológicos de posible aparición, sólo las convulsiones tienen tratamiento efectivo. Son esenciales, también, los buenos cuidados de enfermería que atiendan al bienestar del paciente.

Aunque la gran mayoría de los individuos afectados suele superar la enfermedad con un tratamiento oportuno y adecuado, es importante su detección temprana. El pronóstico no siempre es malo, siendo particularmente comprometido cuando aparecen la mayoría de los síntomas y signos descritos, especialmente los de tipo neurológico, y ningún tratamiento preestablecido es efectivo en todos los casos. Aun así, algunas veces el enfermo sucumbirá a pesar de todos los esfuerzos.

Está basado en nanopartículas de plata CREAN MEDICAMENTO PARA TRATAR EL MOQUILLO

Los resultados del estudio fueron publicados en el International Journal of Nanotechnology Isela Alvarado, 03 de agosto de 2017

Investigadores del Centro de Nanociencias y Nanotecnología (CNyN) desarrollaron un medicamento a base de nanopartículas de plata (AgNPs) que podría ser una opción en el tratamiento contra el distemper, mejor conocido como moquillo. Tras un estudio aplicado a 50 perros de distintas razas, lograron resultados exitosos, que fueron publicados en el International Journal of Nanotechnology. Las propiedades antimicóticas, antimicrobianas y antivirales de las AgNPs han sido analizadas desde hace 20 años en México por Nina Bogdanchikova y su equipo multidisciplinario en el CNyN, quienes han explorado sus aplicaciones médicas y veterinarias. Roberto Vázquez-Muñoz, miembro del grupo de Bogdanchikova, aseguró que este fármaco –en la última fase de patente– ha resultado eficaz y reduce considerablemente los costos del tratamiento, “podrían ser entre 300 y 500 pesos aproximadamente”. El moquillo es la enfermedad viral más mortal en caninos después del parvovirus, que deja graves secuelas y un fuerte gasto económico en sus propietarios, destacó Ylenia Márquez-Peña, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVyZ). “Hospitalización, pruebas de laboratorio y tratamiento pueden ascender a 15 mil pesos en un mes, pues sólo una resonancia magnética para descartar alteraciones neurológicas cuesta siete mil.”

Estudio en la UNAM

Para realizar el experimento, los investigadores del Centro junto con veterinarios de Ensenada reclutaron a 50 perros de distintas razas, cuya sintomatología estuviera asociada al distemper, y clasificaron a aquéllos que aceptaron el tratamiento y los que no. El protocolo consistió en suministrar diariamente –en el alimento– un miligramo de nanopartículas de plata en gotas por cada kilogramo de peso del animal durante 15 días, para el cuadro no neurológico (con afectación digestiva, cutánea y respiratoria). Mientras que para el neurológico (con daño al sistema nervioso) se aplicó la misma cantidad, pero dos veces al día durante cuatro semanas. Los resultados fueron contundentes, describió Vázquez-Muñoz: 90 por ciento de los perros que presentaron el cuadro no neurológico se recuperaron sin secuelas, del cuadro neurológico únicamente sobrevivió seis por ciento y los que no fueron tratados con AgNPs tuvieron una tasa de mortalidad de cien por ciento. “También encontramos que al mismo tiempo las nanopartículas de plata atacan bacterias y hongos oportunistas que aprovechan cuando el sistema inmune del animal está debilitado.” Para Bogdanchikova, el éxito del fármaco se debe a su capacidad de inhibir la fase de unión del virus a las células huésped; no obstante, están tratando de entender cómo ocurre ese proceso. “Hemos visto en modelos con ratones que una parte de las nanopartículas de plata permanecen en el organismo y pueden acumularse en algún órgano, por lo que consideramos importante conocer qué pasa a mediano y largo plazos para predecir una toxicidad.”

Frecuente en temporada invernal

Es frecuente encontrar cachorros contagiados durante la temporada invernal porque son un regalo en las fiestas decembrinas, y comúnmente son adquiridos en lugares hacinados y poco higiénicos (como el Mercado de Sonora, Pericoapa o en puentes del Periférico), donde adquieren el virus del moquillo, detalló Márquez-Peña, del Hospital Veterinario de Especialidades de la FMVyZ. Además, “el microorganismo es más resistente en ambientes fríos: en temperaturas de 18 grados centígrados puede sobrevivir una semana, y bajo cero hasta meses”. Según la veterinaria, el virus presenta afinidad por algunos órganos (pulmón, intestino y piel) del animal, pero se ha detectado un cuadro en donde los anticuerpos –adquiridos al vacunarlos– atacan al sistema inmune, lo que ocasiona una inmunosupresión, un cuadro ideal para que las bacterias oportunistas lo infecten. “Entonces, una secreción nasal se convierte en una neumonía”. Lo que creyeron sería un buen regalo, concluyó, se convierte en un gasto considerable con repercusiones emocionales, pues frente al dolor del animal la decisión final de la familia es la eutanasia. “De los propietarios que inicialmente aceptan el tratamiento, sólo 30 por ciento lo continúan”.

Prevención[editar]

Todos los animales susceptibles deberían recibir dos o más dosis de una vacuna contra el moquillo, o combinada, durante su etapa de desarrollo, entre la 6.ª o 7.ª semana de edad hasta los tres o cuatro meses, y luego ser revacunados anualmente durante toda su vida. Existen en el mercado diversos tipos de ellas para perros y hurones domésticos, que en algunas jurisdicciones son obligatorias para las mascotas.

Los animales afectados, de ser posible, deben ser puestos en cuarentena, aislados de otros individuos de su especie por el tiempo que esparza el virus.[5]

El virus se destruye en el entorno mediante limpieza rutinaria con desinfectantes, detergentes o secado. Aunque no sobrevive en el ambiente más de unas pocas horas a temperatura media (20-25 °C), sí puede hacerlo durante varias semanas a temperaturas ligeramente superiores a la de congelación.[13]

Referencias[editar]

http://www.gaceta.unam.mx/20170803/crean-medicamento-para-tratar-el-moquillo/

  1. «Aspectos generales del complejo distemper en el canino». Consultado el 15 de marzo de 2008. 
  2. «Canine Distemper: Introduction». The Merck Veterinary Manual. Merck & Co., Inc. 2006. Consultado el 15 de marzo de 2008. 
  3. «Information Sheet Canine Distemper virus (CDV)». UC Davis Koret Shelter Medicine Program. 2004. Archivado desde el original el 17 de mayo de 2008. Consultado el 15 de marzo de 2008. 
  4. McCarthy AJ, Shaw MA, Goodman SJ (diciembre de 2007). «Pathogen evolution and disease emergence in carnivores». Proc. Biol. Sci. 274 (1629): 3165-74. PMID 17956850. doi:10.1098/rspb.2007.0884. 
  5. a b «Canine Distemper: Introduction». The Merck Veterinary Manual. Merck & Co., Inc. 2006. Consultado el 15 de marzo de 2008. 
  6. «Information Sheet Canine Distemper virus (CDV)». UC Davis Koret Shelter Medicine Program. 2004. Archivado desde el original el 30 de noviembre de 2015. Consultado el 15 de marzo de 2008. 
  7. McCarthy AJ, Shaw MA, Goodman SJ (diciembre de 2007). «Pathogen evolution and disease emergence in carnivores». Proc. Biol. Sci. 274 (1629): 3165-74. PMC 2293938. PMID 17956850. doi:10.1098/rspb.2007.0884. 
  8. Elia G, Belloli C, Cirone F, et al (febrero de 2008). «In vitro efficacy of ribavirin against canine distemper virus». Antiviral Res. 77 (2): 108-13. PMID 17949825. doi:10.1016/j.antiviral.2007.09.004. 
  9. Carter, G.R.; Flores, E.F.; Wise, D.J. (2006). «Paramyxoviridae». A Concise Review of Veterinary Virology (en inglés). Consultado el 24 de junio de 2006. 
  10. a b Appel, M.J.G.; Summers, B.A. (1999). «PCanine Distemper: Current Status». Recent Advances in Canine Infectious Diseases (en inglés). Consultado el 24 de junio de 2006. 
  11. Ettinger, Stephen J.; Feldman, Edward C. (1995). Textbook of Veterinary Internal Medicine (en inglés) (4ª ed. edición). W.B. Saunders Company. ISBN 0-7216-6795-3. 
  12. https://web.archive.org/web/20121204165609/http://www.laboratoriosjanvier.com.ar/azatioprima.html
  13. «Information sheet: Canine distemper virus». UC Davis Koret Shelter Medicine Program (en inglés). Archivado desde el original el 30 de noviembre de 2015. Consultado el 26 de septiembre de 2006. 

Enlaces externos[editar]

Véase también[editar]