Moloch

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Representación de Moloch en el libro de Anton Nyström, Historia de la cultura general o de la vida humana en su desarrollo (1900).
Cronos devorando a sus hijos, a veces identificado con Moloch

Moloch (fenicio 𐤌𐤋𐤊‎, hebreo: מֹלֶךְ‎ mōlek, griego Μολόχ, también transcripto como Moloc, Molech o Milcom) es el nombre dado por la Biblia a una supuesta divinidad cananea, asociada con los sacrificios de niños por medio del fuego.

Según la tradición rabínica, Moloch era una estatua de bronce con fuego en su interior, dentro del cual se arrojaba a las víctimas. Modernamente, esta descripción ha sido relacionada con los relatos de autores clásicos acerca de sacrificios de niños realizados en Cartago como parte del culto de Baal Hammón.[1]

En 1935, el investigador Otto Eissfeldt sostuvo que mlk no era un teónimo, sino la denominación de una clase de sacrificios llamados *lĕmōlek.

Moloch es usado de manera figurada, desde la obra de Milton donde designa a un demonio, como cualquier persona o entidad que requiera la entrega de lo más preciado a cambio de alguna recompensa y también, simplemente, como un sistema que devora a quienes lo veneran.

Semiología y pronunciación[editar]

El nombre es un disfemismo del epíteto aplicado a varios dioses: mlk, ‘rey’, que puede datarse en la época del Segundo Templo. Numerosos dioses cananeos eran designados con este epíteto, y por ello asociados luego con Moloch, Malkam o Milcom (מַלְכָּם‎), dios de los amonitas, y Melkart dios de Tiro.

Tradicionalmente se ha interpretado Moloch como el nombre de un dios, probablemente denominado «el rey», pero pronunciado a propósito como molek en vez de melek, utilizando las vocales de la palabra hebrea bosheth (‘ignominia’). Tras el descubrimiento de Cartago en 1935, Eissfeldt realizó un estudio donde determinó que, en las inscripciones púnicas, Moloch era un verbo y no un dios, es decir, el rito, quedando fuera la idea de que Molok fuera un dios perteneciente a la cultura fenicia, ya que ni en las estelas de dicha población ni en los fenicios de Occidente (púnicos) se encuentra Molok como dios. Los eruditos G. C. Heider y John Day identifican a Moloch con una deidad atestada en Ugarit, donde es llamada Mlk.[2]

Sin embargo, en otros pasajes, el dios de los amonitas es llamado Milcom, no Moloch (I Reyes 11:33, y Sofonías 1:5). La Septuaginta lo llama Milcom en I Reyes 11:7 en vez de Moloch, aunque esto sugiere un posible error en la transcripción del hebreo. Como consecuencia, muchas traducciones inglesas lo denominan Milcom.

Por otra parte, se ha sugerido que Moloch era un epíteto de Baal,[2]​ en semítico cananeo 𐤁‏𐤏‏𐤋‏‏ [baʕal], «amo» o «señor»; en hebreo, בָּעַל‎ [Báʿal]; en árabe, بعل‎ [Ba,al]), una antigua divinidad de varios pueblos situados en Asia Menor y su área influencia: babilonios, caldeos, cartagineses, fenicios (asociado a Melkart), filisteos, israelitas y sidonios. Era el dios de la lluvia, el trueno y la fertilidad.

Representación y sacrificios[editar]

Generalmente, Moloch es representado como una figura humana con cabeza de carnero o becerro, sentado en un trono y con una corona u otro distintivo de realeza, como un báculo.

Según la historiografía clásica y del siglo XIX, los sacrificios preferidos por Moloch eran los niños (véase rito molk), especialmente los bebés.

Esta idea surgió de relacionar las narraciones bíblicas, donde se menciona el culto de Moloc y se lo asocia con la práctica de pasar a un niño por el fuego, con las descripciones de la religión púnica en las fuentes clásicas.

Moloc en la Biblia[editar]

Biblia hebrea[editar]

La palabra Moloc aparece ocho veces en el Texto masorético de la Biblia hebrea, una de ellas (1 Reyes 11:7) es una errata por Milcom, epíteto del dios supremo de Amón. El resto se encuentran mayoritariamente en el Levítico, con dos menciones más en el Segundo LIbro de los Reyes y en Jeremías. En todas ellas se condena a los israelitas que rinden culto a Moloc, el cual, en general se relaciona, según estos textos, con ofrecer a los niños en sacrificio o en ofrenda. Además, pero sin mencionar a Moloc, se alude muchas veces a la práctica de "pasar por el fuego".

En Levítico, ambas prácticas aparecen juntas:

Y no des hijo tuyo para ofrecerlo por fuego a Moloc; no contamines así el nombre de tu Dios. Yo Jehová.
Levítico 18.21 (Versión Reina Valera 1960)
Dirás asimismo a los hijos de Israel: Cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que moran en Israel, que ofreciere alguno de sus hijos a Moloc, de seguro morirá; el pueblo de la tierra lo apedreará.
Levítico 20, 2-55 (Versión Reina Valera 1960)

En el relato del reinado de Acaz, se lee:

Antes anduvo en el camino de los reyes de Israel (Rey Acaz), y aun hizo pasar por fuego a su hijo, según las prácticas abominables de las naciones que Jehová echó de delante de los hijos de Israel.
2 Reyes 16.3 (Versión Reina Valera 1960)

En el Deuteronomio, se menciona el rito como una práctica habitual de los cananeos, que justificaba su exterminio:

No harás así a Jehová tu Dios; porque toda cosa abominable que Jehová aborrece, hicieron ellos a sus dioses; pues aun a sus hijos y a sus hijas quemaban en el fuego a sus dioses.
Deuteronomio 12.31

En atención a esto, la reforma de Josías prohibió tales rituales:

Asimismo profanó (desacralizó) a Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para que ninguno pasase su hijo o su hija por fuego a Moloc.
2 Reyes 23.10 (Versión Reina Valera 1960)


Aquí aparece por primera vez la palabra ''Tofet'' como sinónimo de esta práctica cultual.

Y han edificado los lugares altos de Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón. Por tanto, he aquí vendrán días, ha dicho Jehová, en que no se diga más, Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados en Tofet, por no haber lugar.
Jeremías 7, 31-32
Y edificaron lugares altos a Baal, para quemar con fuego a sus hijos en holocaustos al mismo Baal; cosa que no les mandé, ni hablé, ni me vino al pensamiento. Por tanto, he aquí vienen días, dice Jehová, que este lugar no se llamará más Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza.
Jeremías 19, 5-6

Los lugares altos son lugares sagrados en la religión cananea e israelita primitiva,un eco del cual se encuentra en el episodio del sacrificios (o "atadura") de Isaac.

En los LXX y el Nuevo Testamento[editar]

La traducción al griego de la Bilbia hebrea, conocida como la Septuaginta, vierte el término Moloc, en Levítico, como «gobernante» (ἄρχων, arkjon), o bien como «rey» (βασιλεύς, basileus) en 1 Reyes 11:7, pero lo transiltera como Moloch at 2 Reyes 23:10 y en Jeremías 30:35. Además nombra a Moloc en un pasaje de Amós, donde el masorético usa otro nombre.

Esta versión es la que se cita en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, cuando el helenista Esteban testifica ante el Sanedrín (Hechos 7:43), y constituye la única mención de Moloc en el Nuevo Testamento..

Los sacrificios de niños en la religión púnica[editar]

Numerosos autores de la Antigüedad como Simónides de Ceos, Clitarco de Alejandría, Diodoro Sículo, Plutarco o Teodoro describen en detalle las ceremonias y rituales asociados al culto de este dios, identificado (en interpretatio graeca) con Cronos, quien devoraba a sus hijos en el mito:

Al ver venir al Sumo Sacerdote de Moloch vestido de túnica púrpura, color de pureza, le pregunté cuál es el origen del culto. Me contestó que en los tiempos primordiales hubo una gran catástrofe y hoy en día, si no fuera por los sacrificios para fertilizar la tierra, serían piedras lo que se encontrase en ella. Entonces, en medio de una plataforma había una estatua de Cronos, con las manos extendidas sobre un brasero de bronce, las llamas que engullen a los niños. Cuando las llamas alcanzan el cuerpo, sus miembros se contraen y la boca abierta casi parece reír, hasta que el cuerpo contraído se desliza resbalando al fondo del brasero. Así es que esta mueca se conoce como risa sardónica, puesto que ríen al morir.
Ilustración de 1711-1738 de Johann Lund Los viejos santuarios judíos.

Plutarco relata (De Superstitiones, 171):

Antes de que la estatua fuese llenada, se inundaba la zona con un fuerte ruido de flautas y tambores, de modo que los gritos y lamentos no alcanzaban los oídos de la multitud.

Diodoro Sículo (Diodorus Siculus) (20.14) escribió:

Había en la ciudad una imagen de bronce de Cronos con las manos extendidas, las palmas hacia arriba y cada niño que era colocado en ellas era subido y caía por la boca abierta dentro del fuego.

Teodoro también relata que los familiares tenían prohibido llorar, y que cuando Agatocles derrotó a Cartago, los nobles cartagineses creyeron que habían disgustado a Moloch, así que sustituyeron a los niños recién nacidos por sus propios hijos para el sacrificio. Intentaron compensar al dios realizando el holocausto con 200 niños de las mejores familias ininterrumpidamente, llegando a sacrificar 300 en total. La gigantesca estatua de bronce estaba al rojo vivo, y las tropas que sitiaban la ciudad asistían al espectáculo desde las murallas exteriores que ya habían conquistado.

También lo relata Clitarco en un comentario sobre la República de Platón:

Al ver venir al Sumo Sacerdote de Moloch vestido de túnica púrpura, color de pureza, le pregunté cuál es el origen del culto. Me contestó que en los tiempos primordiales hubo una gran catástrofe y hoy en día, si no fuera por los sacrificios para fertilizar la tierra, serían piedras lo que se encontrase en ella. Entonces, en medio de una plataforma había una estatua de Cronos, con las manos extendidas sobre un brasero de bronce, las llamas que engullen a los niños. Cuando las llamas alcanzan el cuerpo, sus miembros se contraen y la boca abierta casi parece reír, hasta que el cuerpo contraído se desliza resbalando al fondo del brasero. Así es que esta mueca se conoce como risa sardónica, puesto que ríen al morir.


En base a la mencionada historiografía, en los templos en los que se rendía culto a Moloch, se encontraba una enorme estatua de bronce del dios. Dicha estatua estaba hueca y la figura de Moloch tenía la boca abierta y los brazos extendidos, con las manos juntas y las palmas hacia arriba, dispuesto a recibir el holocausto. Dentro de la estatua, se encendía un fuego que se alimentaba continuamente durante el holocausto. En ocasiones, los brazos estaban articulados, de manera que los niños que servían de sacrificio se depositaban en las manos de la estatua, que por medio de unas cadenas se levantaban hasta la boca, introduciendo a la víctima dentro del vientre incandescente del dios, análogo a la historia grecorromana de Cronos/Saturno cuando se tragaba a sus hijos (que posteriormente serían conocidos como los dioses olímpicos).

Caída del culto[editar]

Tradicionalmente se ha dicho que el culto a Moloch se extendió junto con la influencia de los fenicios en el Mediterráneo, llegando incluso a las costas de los etruscos y la península itálica. Cartago lo tenía como dios supremo y protector de la ciudad.[3]​ Sin embargo, todo esto no es demostrable ya que las divinidades máximas de Cartago eran Tanit y Baal Hammon. En ninguna estela se ha descubierto una dedicatoria a Moloch, sino que encontramos Molk como ritual, no como dios. Incluso puede que sea la figura del «becerro de oro» de la que se habla en la Biblia cuando Moisés baja con las Tablas de La Ley, lo que haría hincapié en la idea de que es una deidad propia del pueblo hebreo, no extranjera.

Diversos textos latinos, con cierta intención propagandística, se refieren a él como Cronos o Saturno (Cleitarchus, Diodorus Siculus y Plutarco mencionan ofrendas de niños en llamas a Cronos o Saturno, que es la representación de Baal). Estas ofrendas de niños son inciertas y se creen que dicho sacrificio no existe en realidad, sino que son necrópolis de niños menores de 2 años.[cita requerida]

La religión hebrea entró en conflicto con el culto de los moloquitas, si bien fue la expansión del Imperio romano la que propició la caída del culto a Moloch (a pesar de que generalmente incluían en sus panteones los dioses de las culturas conquistadas o asimiladas), aunque algunas corrientes ven la pervivencia de algunos rasgos en los ritos mitraicos.[cita requerida]

Como muchas otras deidades que aparecen en la Biblia, Moloch encontró un lugar en la demonología medieval europea. En ella aparecía como un demonio que encontraba placer en provocar el llanto de las madres a las que robaba sus hijos. Según las tradiciones demonológicas, su fuerza era especialmente poderosa en diciembre.[cita requerida]

Apariciones[editar]

Biblia[editar]

Apariciones en la Biblia, según transcribe la Biblia Reina Valera:

Literatura[editar]

Aparece en el poema épico "Paraíso perdido" de John Milton y en la novela de Jeff Lindsay "Dexter en la Oscuridad", así como el "El Abismo de Maracot" de Arthur Conan Doyle , en "El Aullido" (Howl y otros poemas) de Allen Ginsberg, en el ensayo "Los demonios de Loudun" de Aldous Huxley y su nombre lo toma como suyo el personaje antagónico de la novela "El Símbolo Perdido" de Dan Brown. También aparece en el poema "los motivos del lobo" del poeta nicaragüense Rubén Darío. Es figura destacada en la novela cartaginesa "Salambó" de Gustave Flaubert. Se hace una breve mención, con el nombre de Baal, en la novela de Anne Rice "La reina de los condenados". Aparece también en una breve descripción de lo que significa el estado burgués retratado por Herman Hesse en "El lobo estepario". Moloch hace una aparición en la serie de novelas gráficas de Mike Mignola Hellboy, en la historia corta llamada “En la Capilla de Molloch", al ser resucitado por un pintor obsesionado con Francisco de Goya al sur de Portugal. El nombre de Moloch también aparece en la conjuracion de los siete genios del Sabio Salomón, muy utilizada por los gnósticos modernos. En El Anticristo del filósofo alemán Friederich Nietzsche se hace una referencia a Moloch en los aforismos iniciales. También el poeta Bertolt Brecht menciona a Baal en su poema Coral del Gran Baal perteneciente al libro Hauspostille de 1927.

Filmografía[editar]

Aparece en la película de Fritz Lang denominada Metrópolis (1927) como un monstruo capaz de devorar a los hombres (trabajadores) encargados de las máquinas de producción. En Cabiria (1914), de Giovanni Pastrone, aparece de forma más similar con el aspecto tradicional del dios y sus sacrificios. En la película del mismo nombre del director de cine ruso Aleksandr Sokúrov, donde el espíritu de Moloch es encarnado por un Hitler megalómano e infantil, aislado de la realidad en su "Nido del Águila". En la película "Howl" del año 2010, sobre el poema homónimo de Allen Ginsberg, Moloch aparece como una figura esencial en la trama. En la novela gráfica Watchmen uno de los personajes tiene el nombre de Moloch.

En la película El Rito, Baal es el demonio que posesiona al padre Lucas.

En la serie "Sleepy Hollow" (2013), Moloch es quien despierta al Jinete Sin Cabeza, llamando así al resto de los Jinetes del apocalipsis.

En la película Cementerio General 2 (Juego siniestro) (2015)

En la serie "Supernatural" hay un capítulo, el 18 de la temporada 12 (2017), que se centra en este dios.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. D.D. Hughes, Human Sacrifice in Ancient Greece, London: 1991, S. 115 ff.
  2. a b Day, John (2002). Yahweh and the gods and goddesses of Canaan. Sheffield Academic Press. pp. 213-215. ISBN 978-0-567-53783-6. OCLC 741690074. Consultado el 12 de noviembre de 2021. 
  3. Llidó i Herrero, 1999, p. 255

Bibliografía[editar]