Mito genealógico

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Árbol genealógico del alemán Ottho van Berkenfeldt.

Un mito genealógico es una creencia o afirmación errónea sobre la genealogía. Muchas veces, estos mitos están basados en causas malintencionadas como el hecho de asignar un escudo a un apellido con fines comerciales u otros atribuidos simplemente a la ignorancia.

Escudo del apellido[editar]

Uno de los mitos más extendidos es la creencia de que cada apellido viene asociado a un escudo. Nada más lejos de la realidad. Esta creencia es aprovechada por empresas para lucrarse vendiendo creaciones artísticas con el "escudo del apellido" cuando, en realidad, un escudo de armas pertenece a un linaje, siendo en la mayoría de los casos que un apellido tenga más de un escudo de armas (debido a que tiene más de un linaje) si es que son de origen noble. Además que un escudo debe ser tan solo empleado por los herederos directos del portador del escudo, siendo un delito el hecho de que alguien use un escudo que no le pertenece.[1]

Apellidos judíos[editar]

Pogromo contra los judíos en Francfort el 22 de agosto de 1614. Uno de los mitos genealógicos más extendidos es la creencia de que los judíos tenían un tipo de apellido concreto.

Otro mito muy extendido, sobre todo, en España e Hispanoamérica es el de los apellidos judíos. Se ha pensado que los judíos han llevado apellidos de todo tipo. En palabras del genealogista Manuel Trujillo Berges.

«[P]ara algunos son apellidos de origen judío todos los apellidos de tipo toponímico o gentilicio, para otros todos los apellidos de tipo patronímico, para otros todos aquellos que se refieren a un oficio, para otros todos aquellos que comportan un nombre de santo o advocación mariana y para otros lo son todos los relativos a plantas y animales. Vamos, que según estas leyendas urbanas, evidentemente todas ellas falsas, son de origen judío prácticamente todos y cada uno de los apellidos de España».

Así, lo lógico, es que los judíos buscaran pasar inadvertidos en Europa, ya que habían sufrido varias veces la ira de los cristianos, sobre todo en el siglo XIII, cuando les echaron la culpa de la peste negra, entre otros males. Y más cuando se instalaba la Inquisición en algunos países cristianos de Europa y con la instauración en España de ésta tras la expulsión de los judíos en 1492. El fin del Santo Oficio era perseguir a los cristianos nuevos que presuntamente seguían practicando su antigua fe. Por tanto, se acusaba de judeizantes a los nuevos cristianos judíos si practicaban aún su antigua religión o mahometizantes a los musulmanes, así como perseguía a los herejes. Por tanto, los cristianos nuevos de origen judío buscaban apellidos corrientes de la zona donde habitasen para pasar lo más desapercibidos posible, de modo que la creencia de que los judíos tienen un tipo de apellido común es falsa.[2]

El mito de los polizones[editar]

En Sudamérica, está muy extendido este mito, que habla sobre la posible llegada de sus familiares a América como polizones. Es posible que en algunos casos sean verdad, pero aparecen una gran cantidad de ellos que seguramente estén basados en la ignorancia sobre lo realmente sucedido o en lo particular y aventuresco que puede resultar contar la historia familiar de este modo.[3]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Manuel Trujillo Berges (9 de junio de 2008). «Mitos genealógicos: Apellidos y escudos de armas».
  2. Manuel Trujillo Berges (6 de marzo de 2009). «Mitos genealógicos: los apellidos judíos».
  3. Pablo Briand (25 de julio de 2009). «Los polizones; un mito genealógico».