Mito de Osiris

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De derecha a izquierda: Isis, su esposo Osiris y su hijo Horus, los protagonistas del mito de Osiris.

El mito de Osiris es el mito más elaborado e influyente en la mitología del Antiguo Egipto. Trata sobre el asesinato del dios Osiris, un rey de Egipto primitivo, y sus consecuencias. El asesino de Osiris, su hermano Seth, usurpó su trono, mientras que la esposa de Osiris, Isis, recuperó el cuerpo de su esposo y concibió póstumamente un hijo con él. El resto de la historia se centra en Horus, el producto de la unión de Isis y Osiris, quien primero era un niño vulnerable protegido por su madre y después se convierte en el rival de Seth al trono. Su violento conflicto termina con el triunfo de Horus, que restablece el orden en Egipto después del injusto reinado de Seth y completa el proceso de resurrección de Osiris. El mito es esencial a las concepciones egipcias de reino y sucesión, conflicto entre el orden y el desorden y, especialmente, la muerte y el más allá. También expresa el carácter fundamental de cada una de las cuatro deidades y su centro, y muchos elementos de su culto en la religión del Antiguo Egipto derivaron del mito.

El mito de Osiris tomó su forma esencial en torno o antes del siglo XXV a. C. La mayor parte de sus elementos se originaron en ideas religiosas, pero el conflicto entre Horus y Seth puede haber sido parcialmente inspirado en una lucha regional en la historia temprana o prehistoria de Egipto. Se ha intentado discernir la naturaleza exacta de los eventos que habrían dado origen a la historia, pero no se han conseguido conclusiones definitivas.

Partes del mito aparecen en una amplia variedad de textos egipcios, desde textos funerarios y conjuros mágicos hasta cuentos. La historia es, por tanto, más detallada y cohesiva que cualquier otro mito del Antiguo Egipto; sin embargo, ninguna fuente egipcia brinda un relato completo del mito y las fuentes varían mucho en su versión de los eventos. Escritos griegos y romanos, particularmente, De Iside et Osiride de Plutarco, proporcionan bastante información, pero no siempre reflejan fielmente las creencias egipcias. Por medio de estos escritos, el mito de Osiris persistió, mientras se perdía el conocimiento de la mayoría de las creencias egipcias antiguas, y aun hoy en día es bien conocido.

Fuentes[editar]

El mito de Osiris fue muy importante en la religión del Antiguo Egipto y fue popular entre personas comunes y corrientes.[1] Una razón de su popularidad es el significado religioso principal del mito, que implica que cualquier muerto puede alcanzar un más allá grato.[2] Otra razón es que los personajes y sus emociones recuerdan más las vidas de personas reales que aquellos en la mayoría de mitos egipcios, con lo cual la historia resulta más atractiva para el público en general.[3] Con este atractivo generalizado, el mito aparece en textos más antiguos que cualquier otro mito y en una gama excepcionalmente amplia de estilos literarios egipcios.[1] Estas fuentes también proporcionan una inusual cantidad de detalles.[2] Otros mitos egipcios son fragmentarios e imprecisos. Si bien el mito de Osiris es fragmentario hasta cierto punto, guarda gran parecido a una historia coherente.[4]

Las menciones más tempranas del mito de Osiris se encuentran en los "Textos de las Pirámides", los primeros textos funerarios egipcios, que aparecieron en las paredes de las cámaras funerarias en las pirámides a fines de la Dinastía V, durante el siglo XXV a. C. Estos textos, compuestos por diferentes hechizos o "expresiones", contienen ideas que se supone datan de tiempos aún más antiguos.[5] Los textos se ocupan de la vida después de la muerte del rey enterrado en la pirámide, por lo que se refieren frecuentemente al mito de Osiris, que se relacionaba profundamente con la monarquía y el más allá.[6] Elementos centrales de la historia, tales como la muerte y la restauración de Osiris y los conflictos entre Horus y Seth, aparecen en las declaraciones de los "textos de las pirámides".[7]

Los mismos elementos del mito que aparecen en los "textos de las pirámides" se repiten en textos funerarios escritos en tiempos posteriores, tales como los "Textos de los Sarcófagos" del Imperio Medio (c. 2055-1650 a. C.) y el Libro de los Muertos del Imperio Nuevo (c. 1550–1070 a. C.). La mayoría de estos textos fueron hechos para la población en general, por lo que la asociación presentada en ellos entre Osiris y los muertos ya no estaba solo restringida a la realeza.[8]

El relato egipcio antiguo más completo del mito es el Gran Himno a Osiris, una inscripción de la Dinastía XVIII (c. 1550–1292 BC) que brinda un resumen general de toda la historia, pero incluye pocos detalles.[9] Otra fuente importante es la Piedra de Shabako, una narración religiosa que incluye un relato de la muerte de Osiris, así como la resolución de la disputa entre Horus y Seth. Esta narración asocia la realeza que Osiris y Horus representan con Ptah, la deidad creadora de Menfis.[10] Por mucho tiempo, el texto fue datado tan temprano como el Imperio Antiguo (c. 2686–2181 a. C.) y fue tratado como una fuente de información sobre las primeras etapas en el desarrollo del mito; sin embargo, desde los años 1970, los egiptólogos han concluido que el texto data de inicios del Imperio Nuevo.[11]

Textos relativos a los rituales osirios de los muros de los templos egipcios que datan del Imperio Nuevo a la era ptolemaica de 323-330 a. C. Tales textos rituales son otra fuente importante de información sobre el mito.[12]

Conjuros sanadores, que fueron usados por egipcios de todas las clases, son la fuente para una importante porción del mito, en la cual Horus es envenenado o enfermado de otra manera e Isis lo cura. Los hechizos identifican a una persona enferma con Horus para que él o ella puede beneficiarse de los esfuerzos de la diosa. Los conjuros son conocidos por copias en papiros, que sirven como instrucciones para rituales de sanación, y de un tipo especializado de estela monolítica inscrita denominada un cippo. Las personas en busca de sanación vertían agua sobre estos cippi, un acto que se creía imbuía el agua con el poder sanador contenido en el texto, y luego bebían el agua con la esperanza de que curaría sus padecimientos. El tema de un niño en peligro protegido por la magia también aparece en varitas mágicas rituales inscritas del Imperio Medio, que fueron hechas siglos antes de los detallados conjuros sanadores que conectaban específicamente el tema con el mito de Osiris.[13]

Episodios del mito también son registrados en escritos planeados para entretenimiento. Entre estos textos destaca Las contiendas de Horus y Seth, un recuento humorístico de varios episodios de la lucha entre las dos deidades, que data de la Dinastía XX (c. 1190–1070 a. C.).[14] Caracteriza vívidamente a las deidades involucradas; como dice el egiptólogo Donald B. Redford, «Horus aparece como una figura débil físicamente pero inteligente; Seth, como un bufón fornido de inteligencia limitada; Re-Horakhty [Ra], como un juez predispuesto y taimado; y Osiris, como un cascarrabias articulado con una lengua ácida».[15] A pesar de su naturaleza atípica, "Las contiendas" incluyen muchos de los episodios más antiguos del conflicto divino y muchos eventos aparecen en el mismo orden que en relatos muy posteriores, lo que sugiere que se estaba formando una secuencia tradicional de los eventos en la época en que la historia fue escrita.[16]

Antiguos escritores griegos y romanos, que describieron la religión egipcia tardíamente en su historia registran buena parte del mito de Osiris. Herodoto, en el siglo V a. C., menciona partes del mito en su descripción de Egipto en Historias; mientras que cuatro siglos más tarde, Diodoro Sículo proporciona un resumen del mito en su Biblioteca histórica.[17] A inicios del siglo II a. C.,[18] Plutarco escribió el relato antiguo más completo del mito en De Iside et Osiride, un análisis de las creencias religiosas egipcias.[19] La versión del mito de Plutarco es la misma que relatan más frecuentemente los escritos populares modernos.[20] Los escritos de estos autores clásicos no siempre reflejarían las creencias egipcias de forma precisa.[19] Por ejemplo, De Iside et Osiride incluye muchas interpretaciones de las creencias egipcias que están influencias por varias filosofías griegas y su versión del mito contiene porciones sin paralelo conocido en la tradición egipcia. El egiptólogo J. Gwyn Griffiths concluyó que varios elementos de este relato fueron tomados de la mitología griega y que la obra como un todo no estaba basada directamente en fuentes egipcios.[21] Su colega John Baines, por otra parte, afirmó que los templos pudieron haber mantenido registros escritos de los mitos, que se perdieron más tarde, y que Plutarco podría haber extraído información de tales fuentes para escribir su relato.[22]

Sinopsis[editar]

Muerte y resurrección de Osiris[editar]

Al inicio de la historia, Osiris gobernaba Egipto, al haber heredado el trono de sus antepasados ​​en un linaje que se remonta al creador del mundo, Ra o Atum. Su reina es Isis, quien, junto con Osiris y su asesino Seth, es una de las hijas del dios de la tierra, Geb, y de la diosa del cielo, Nut. Aparece poca información sobre el reinado de Osiris en las fuentes egipcias; el centro se encuentra en su muerte y en los eventos que siguieron.[23] Osiris está conectado con el poder de dar vida, la monarquía justa y el gobierno de maat, el orden natural ideal cuyo mantenimiento era un objetivo fundamental en la cultura del Antiguo Egipto.[24] Seth está asociado estrechamente con la violencia y el caos. Por tanto, el asesinato de Osiris representa la lucha entre el orden y el desorden y la interrupción de la vida por la muerte.[25]

Algunas versiones del mito proporcionan el motivo de Seth para matar a Osiris. De acuerdo a un hechizo en los "Textos de las Pirámides", Seth estaba vengándose por una patada que Osiris le dio,[26] mientras que en un texto del período Tardío, el resentimiento de Seth se debía a que Osiris tuvo relaciones sexuales con Neftis, la consorte de Seth y cuarta hija de Geb y Nut.[2] El asesinato en sí es frecuentemente aludido, pero nunca claramente descrito. Los egipcios creían que las palabras escritas tenían el poder de afectar la realidad, por lo que evitaban escribir directamente sobre eventos profundamente negativos, tales como la muerte de Osiris.[27] Algunas veces, se niega su muerte por completo, a pesar de que la mayor parte de las tradiciones sobre él dejan claro que había sido asesinado.[28] En algunos casos, los textos sugieren que Seth tomó la forma de un animal salvaje, como un cocodrilo o un toro, para matar a Osiris; en otros dan a entender que el cadáver de Osiris fue lanzado al agua o que se ahogó. Esta última tradición es el origen de la creencia egipcia de que las personas que se hayan ahogado en el Nilo eran sagradas.[29] Incluso la identidad de la víctima es cambiada en los textos: a veces, es el dios Haroeris, una forma mayor de Horus, quien es asesinado por Seth y, luego, vengado por otra forma de Horus, quien es el hijo de Haroeris con Isis.[30]

Para el final del Imperio Nuevo, se había desarrollado una tradición según la cual Seth cortó el cuerpo de Osiris en pedazos y los esparció por todo Egipto. Los centros de culto de Osiris en todo el país reclamaron que el cadáver, o piezas particulares de él, fueron halladas cerca de ellos. Cada una de las partes desmembradas (puede decirse que llegaban a tantas como 42) ha sido equiparada con uno de los 42 nomos o provincias en Egipto.[31] Por lo tanto, el dios de la realeza se convierte en la encarnación de su reino.[29]

Isis, en la forma de un pájaro, copula con el difunto Osiris. A ambos lados están Horus, aunque todavía como no nacido, e Isis en su forma humana.[32]

La muerte de Osiris es seguida bien por un interregno o por un periodo en el cual Seth asume la monarquía. Mientras tanto, Isis busca el cuerpo de su esposo con la ayuda de Neftis.[33] Durante la búsqueda de Osiris o el luto por su muerte, las dos diosas son a menudo comparadas con halcones o milanos,[34] posiblemente debido a que los milanos viajan lejos en busca de carroña,[35] porque los egipcios asociaron sus llamadas plañideras con el luto, o debido a la conexión de las diosas con Horus, quien es a menudo representado como un halcón.[34] En el Imperio Nuevo, cuando la muerte y renovación de Osiris fue asociada con la crecida anual del Nilo que fertilizaba Egipto, las aguas del Nilo fueron igualadas a las lágrimas de Isis por el duelo[36] o con los fluidos corporales de Osiris.[37]

Las diosas encontraron y restauraron el cuerpo de Osiris, con la ayuda de otras deidades, incluidos Tot, una deidad acredita con grandes poderes mágicos y curadores, y Anubis, el dios del embalsamamiento y los ritos funerarios. Sus esfuerzos son las base mitológica para las prácticas egipcias de embalsamamiento que, al momificar los cadáveres, buscaba evitar y revertir el decaimiento que sigue a la muerte. Esta parte de la historia es a menudo extendida con episodios en que Seth y sus seguidores intentan dañar el cuerpo e Isis y sus aliados deben protegerlo. Una vez que Osiris es hecho uno, Isis, todavía en forma de pájaro, insufla aliento y vida en su cuerpo con sus alas y copula con él.[33] Aparentemente, el renacimiento de Osiris no es permanente y, después de este punto en la historia, solo es mencionado como el gobernante del Duat, el reino distante y misterioso de los muertos; pero, en su breve contacto con Isis, ha concebido su hijo y legítimo heredero, Horus. Si bien el propio Osiris vive solo en el Duat, él y el reino que representa, en cierto sentido, renacerá en su hijo.[38]

El relato coherente de Plutarco, que se ocupa principalmente de esta parte del mito, difiere en muchos aspectos de las fuentes egipcias conocidas. Seth —a quien Plutarco denomina «Tifón», al usar nombres griegos para muchas de las deidades egipcias— conspira contra Osiris con setenta y tres personas más. Seth tiene un cofre elaborado para adaptarse a las medidas exactas de Osiris y, luego, en un banquete, declara que va a dar el ataúd como regalo a cualquiera que encaje dentro de él. Los invitados se recuestan al interior del féretro, pero ninguno cabe dentro excepto Osiris. Cuando se acuesta en él, Seth y sus cómplices cierran de golpe la cubierta, la sellan y lo echan al Nilo. Con el cuerpo de Osiris en el interior, el ataúd flota por el mar y llega a la ciudad de Biblos, donde crece un árbol a su alrededor. El rey de Biblios hace cortar el árbol y lo convierte en un pilar para su palacio, todavía con el ataúd al interior. Isis debe remover el féretro del interior del árbol para poder recuperar el cuerpo de su esposo. Una vez retirado el féretro, Isis deja el árbol en Biblos, donde se convierte en un objeto de adoración de los locales. Este episodio, que no es conocido por fuentes egipcias, brinda una explicación etiológica para el culto de Isis y Osiris, el cual existía en Biblos en la época de Plutarco y posiblemente tan temprano como en el Imperio Nuevo.[39]

Plutarco también sostiene que Seth robó y desmembró el cuerpo de Osiris solo después de que Isis lo recuperó. Entonces, Isis encontró y enterró cada pieza del cuerpo de su esposo, con la excepción del pene, que debió reconstruir con magia, debido a que el original fue comido por los peces en el río. Según Plutarco, esta es la razón por la que los egipcios tienen un tabú contra comer pescado; sin embargo, en los registros egipcios, el pene de Osiris es hallado intacto y el único paralelo cercano a esta parte con la historia de Plutarco se encuentra en la Historia de los dos hermanos, un cuento popular del Imperio Nuevo con similitudes con el mito de Osiris.[40] Una diferencia final en el relato de Plutarco es el nacimiento de Horus. La forma de Horus que venga a su padre ha sido concebida y nacida antes de la muerte de Osiris. Es un niño prematuro y débil, Harpócrates, que nació de la unión póstuma de Osiris con Isis. En este caso, dos de las formas separadas de Horus que existen en la tradición egipcia han recibido posiciones distinta en la versión del mito de Plutarco.[41]

Nacimiento e infancia de Horus[editar]

Isis amamantando a Horus.

En las fuentes egipcias, la embarazada Isis se esconde de Seth, para quien el niño por nacer es una amenaza, en un matorral de papiro en el delta del Nilo. Este lugar es llamado Akh-bity, que significa «matorral de papiro del rey del Bajo Egipto» en egipcio.[42] Los escritores griegos llaman a este lugar Khemmis e indican que se encuentra cerca de la ciudad de Buto;[43] pero, en el mito, la ubicación física no es importante comparado con su naturaleza como un lugar icónico de aislamiento y seguridad.[44] La condición especial del matorral es indicado por su frecuente representación en el arte egipcio; para la mayor parte de los eventos en la mitología egipcia, el telón de fondo es descrito o ilustrado mínimamente. En este matorral, Isis da a luz a Horus y lo cría, por lo que es denominado el «nido de Horus».[33] La imagen de Isis amamantando a su hijo es un motivo muy común en el arte egipcio.[42]

Estos son textos en los cuales Isis viaja por el mundo. Se muestre entre hombres ordinarios que no son conscientes de su identidad e incluso apela a estas personas en busca de ayuda. Esta es otra circunstancia inusual, para un mito egipcio, los dioses están normalmente separados de los seres humanos.[45] Como en la primera fase del mito, a menudo, tiene la ayuda de otras deidades, que protegen a su hijo en su ausencia.[33] Según un hechizo mágico, siete deidades escorpión menores viajaron con Isis y la custodiaron mientras buscaba ayuda para Horus. Incluso tomaron venganza de una mujer acaudalada que había negado ayuda a Isis picándole al hijo de la mujer, con lo cual sería necesario que Isis curara al niño inocente.[45]

En esta fase del mito, Horus es un niño vulnerable rodeado de peligros. Los textos mágicos que usan la infancia de Horus como la base para los hechizos curadores le dieron diferentes dolencias, desde picaduras de escorpión hasta simples dolores de estómago,[46] adaptando la tradición para ajustarse a la enfermedad que cada hechizo pretendía tratar.[47] Más comúnmente, el niño dios ha sido mordido por una serpiente, reflejando el miedo de los egipcios a sus mordeduras y el veneno resultante.[33] Algunos textos indican que estas criaturas hostiles son agentes de Seth.[48] Isis podía usar sus propios poderes mágicos para salvar a su hijo o podía implorar por o amenazar a deidades tales como Ra o Geb, para que lo curen. Como Isis es la doliente arquetípica en la primera parte de la historia; durante la infancia de Horus, es la madre devota ideal.[49] Por medio de los textos sanadores mágicos, sus esfuerzos para curar a su hijo son extendidos para curar a cualquier paciente.[44]

Conflicto de Horus y Seth[editar]

La siguiente fase del mito comienza cuando el Horus adulto desafía a Seth por el trono de Egipto. La contienda entre ambos es, a menudo, violenta, pero es descrita como un juicio legal ante la Enéada, un grupo reunido de deidades egipcias, para decidir quién debía heredar el reino. El juez en este juicio podía ser Geb, quien, como el padre de Osiris y Seth, tuvo el trono antes que ellos, o podían ser los dioses creadores Ra o Atum, los generadores de la monarquía.[50] Otras deidades también desempeñan roles importantes: Tot frecuentemente actúa como un conciliador en la disputa[51] o como un asistente del juez divino; mientras que Isis usa su poder mágico y hábil para ayudar a su hijo.[52]

La rivalidad de Horus y Seth es retratada en dos formas contrastantes. Ambas perspectivas aparecen ya en los "Textos de las Pirámides", la primera fuente del mito. En algunos hechizos de estos textos, Horus es el hijo de Osiris y sobrino de Seth y el asesinato de Osiris es el mayor ímpetu del conflicto. La otra tradición retrata a Horus y Seth como hermanos.[53] Esta incongruencia persiste en muchas de las fuentes posteriores, donde los dos dioses pueden ser llamados hermanos o tío y sobrino en diferentes puntos del mismo documento.[54]

Horus le incrusta una lanza a Seth, quien aparece en forma de hipopotamo, mientras Isis observa.

La batalla divina envuelve muchos episodios. Las “contiendas” describen a los dos dioses apelando a otros dioses para arbitrar las disputas y compitiendo en diferentes tipos de concursos; tales como carrera de botes ó peleando en forma de hipopótamos, para determinar un vencedor. En este punto, Horus vence repetidamente a Seth y es apoyado por la mayoría de las otras deidades.[55] Aun así, la disputa continúa por ochenta años más, debido en su mayoría a que el juez, el dios creador, favorece a Seth.[56] En los textos de rituales posteriores, el conflicto se caracteriza por una gran batalla involucrando a los dos dioses y a sus seguidores. [57] La disputa en el reino divino se extiende más allá de los dos combatientes. En algún punto, Isis intenta arponear a Seth mientras él se encuentra luchando contra su hijo, pero por accidente el daño lo recibe Horus, quién en una ataque de ira le corta la cabeza a su madre.[58] Thot remplaza la cabeza de Isis con la de una vaca, dando así el origen mítico del tocado con cuernos que Isis comúnmente usa.[59] En algunas versiones, Seth justifica ataques posteriores hacia Horus como castigo la violencia hacia su madre de parte del joven dios. [60]

Referencias[editar]

  1. a b Assmann, 2001, p. 124
  2. a b c Smith, 2008, p. 2
  3. O'Connor, 2009, pp. 37-40
  4. Tobin, 1989, pp. 21–22, 104
  5. David, 2002, pp. 92-94
  6. Griffiths, 1980, pp. 7–8, 41
  7. Griffiths, 1960, pp. 1, 4–7
  8. David, 2002, pp. 92, 159
  9. Lichtheim, 2006b, pp. 81-85
  10. Lichtheim, 2006a, pp. 51-57
  11. David, 2002, p. 86
  12. David, 2002, p. 156
  13. Pinch, 2004, pp. 18, 29, 39
  14. Lichtheim, 2006b, pp. 197-214
  15. Redford, Donald B., «The Contendings of Horus and Seth», en Redford 2001, vol. I, p. 294
  16. Redford, Donald B., «The Contendings of Horus and Seth», en Redford 2001, vol. I, pp. 294-295
  17. Pinch, 2004, pp. 34–35, 39–40
  18. Plutarco, 1970, pp. 16-17
  19. a b Tobin, 1989, p. 22
  20. Pinch, 2004, p. 41
  21. Plutarco, 1970, pp. 51–52, 98
  22. Citado en: Loprieno, 1996, p. 370
  23. Pinch, 2004, pp. 75-78
  24. Pinch, 2004, pp. 159–160, 178–179
  25. te Velde, 1967, pp. 81–83
  26. Pinch, 2004, p. 78
  27. Pinch, 2004, pp. 6,78
  28. Griffiths, 1960, p. 6
  29. a b Griffiths, J. Gwyn, "Osiris", en Redford 2001, vol. II, pp. 615–619
  30. Meltzer, Edmund S., "Horus", en Redford 2001, vol. II, pp. 119–122
  31. Pinch, 2004, p. 79
  32. Meeks y Favard-Meeks, 1996, p. 37
  33. a b c d e Pinch, 2004, pp. 80-81
  34. a b Griffiths, 1980, pp. 49-50
  35. Wilkinson, 2003, pp. 147-148
  36. Tobin, Vincent Arieh, "Myths: An Overview", en Redford 2001, vol. II, pp. 464–468
  37. Pinch, 2004, pp. 178-179
  38. Assmann, 2001, pp. 129-130
  39. Plutarco, 1970, pp. 137–143, 319–322
  40. Plutarco, 1970, pp. 145, 342–343
  41. Plutarco, 1970, pp. 147, 337–338
  42. a b Hart, 2005, pp. 80-81
  43. Plutarco, 1970, p. 313
  44. a b Assmann, 2001, p. 133
  45. a b Meeks y Favard-Meeks, 1996, pp. 82, 86–87
  46. Meeks y Favard-Meeks, 1996, p. 73
  47. Pinch, 2004, p. 39
  48. Griffiths, 1960, p. 50
  49. Pinch, 2004, pp. 147, 149–150, 185
  50. Griffiths, 1960, pp. 58-59
  51. Griffiths, 1960, p. 82
  52. Assmann, 2001, pp. 135, 139-140
  53. Griffiths, 1960, pp. 12-16
  54. Assmann, 2001, pp. 134-135
  55. Lichtheim 2006b, pp. 214–223
  56. Hart 2005, p. 73
  57. Pinch 2004, p. 83
  58. Lichtheim 2006b, pp. 218–219
  59. Griffiths, J. Gwyn, "Osiris", in Redford 2001, vol. II, pp. 188–190
  60. Pinch 2004, p. 82

Bibliografía[editar]

Bibliografía adicional[editar]

  • Borghouts, J. F. (1978) (en inglés). Ancient Egyptian Magical Texts. Brill. ISBN 9004058486. 

Enlaces externos[editar]