Milagro económico español

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Construida en 1957, con 142 metros de altura, la Torre de Madrid anuncia la llegada del milagro económico español.

El milagro económico español fue el nombre dado al auge económico ocurrido en España entre 1959 y 1973. La crisis internacional del petróleo de la década de 1970 (1973 y 1979) supuso el final de este periodo de crecimiento elevado.

Historia[editar]

La situación previa[editar]

El siglo XIX en España estuvo marcado por la inestabilidad política y social que continuamente interrumpían el desarrollo económico, dejando a España muy por detrás de la mayoría de los países de Europa occidental. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, España tuvo una relativa estabilidad, la cual fue considerable al desarrollo económico. La inestabilidad política regresó en la década de 1920, que se vio agravada por la Gran Depresión y que culminó en la devastadora Guerra Civil Española de 1936 a 1939. La guerra fue ganada por fuerzas nacionales dirigidas por Francisco Franco, que se instaló como dictador de la nación. Hubo un corte del comercio tanto por los aliados occidentales como de los países del bloque comunista. El régimen de Franco aplicó una política de autarquía. La recuperación económica fue lenta. La producción industrial no logró recuperar su nivel de 1936 hasta 1955 y el sector agrícola tuvo que esperar hasta 1959 para recuperar su nivel anterior a la Guerra Civil. El restablecimiento de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos y sus aliados en la década de 1950 llevó a un descenso de las dificultades económicas de España.

Inicio del Milagro[editar]

El "milagro económico" fue iniciado por las reformas impulsadas por los llamados tecnócratas que, con la aprobación de Franco, establecieron políticas para impulsar el desarrollo en España bajo la dirección del Fondo Monetario Internacional. Los tecnócratas eran una nueva clase de políticos que sustituirá a la vieja guardia falangista. La aplicación de estas políticas tomó la forma de planes de desarrollo y fue un éxito en gran medida: España disfrutó de la segunda mayor tasa de crecimiento en el mundo, un poco por detrás de Japón, y se convirtió en la novena economía más grande del mundo, sólo después de Canadá. España se unió a los países industrializados, dejando atrás la pobreza y el subdesarrollo endémico que había experimentado desde la pérdida de la mayoría de su imperio en el siglo XIX.

Sin embargo, este crecimiento descuidado y auspiciado por el Estado, dejó latentes sus carencias con la llegada de la crisis de los años 70. No sólo causó graves daños ecológicos, dejó una estela de gran corrupción y produjo una focalización industrial desigual (dejando a muchas regiones en la absoluta pobreza), sino que además acabó provocando males endémicos que aún hoy son materia ecónomica pendiente para España.

Desarrollo sostenido[editar]

Apertura al mundo[editar]

La recuperación se basó principalmente en la apertura al exterior, la inversión pública, el desarrollo de infraestructuras y en la apertura de España como destino turístico. El milagro terminó con el periodo de la autarquía y podría ser considerado como la respuesta a la crisis económica de España después de la Guerra Civil y de la Segunda Guerra Mundial. En el crecimiento económico se registraron mejoras notables en el nivel de vida y el desarrollo de una clase media. Aunque España hasta su entrada en la Comunidad Europea en 1986, siguió siendo económicamente menos avanzada en relación con el resto de países de Europa Occidental (con excepción de Portugal, Grecia e Irlanda), no obstante, el crecimiento general continuó y en pocos años alcanzó niveles similares al resto de países europeos. España se convirtió en la quinta economía más grande de la UE y, en términos absolutos, la duodécima del mundo. En 1974, la renta per cápita española era del 79% de la media de Europa Occidental, antes de la ampliación en 2004 superaba ya el 90% de renta per cápita promedio, tras la incorporación a la Unión Europea de países de Europa del Este económicamente más atrasados (como Polonia, Rumanía y Bulgaria), España ha situado su renta en el 105,7% por encima de la media europea,[1] mientras que el indicador económico por excelencia, la producción de electricidad, pasó de 3,61 en 1940 a 90,82 millones de kilovatios-hora en 1976.

Éxodo rural[editar]

El milagro español se alimentaba de un éxodo rural y en la nueva clase de trabajadores en la industria, muy similar a la banlieue francesa o, más recientemente, al reciente despegue económico de China. El auge económico condujo a un excesivo e incontrolado aumento del sector de la construcción en la periferia de las principales ciudades españolas para dar cabida a estos nuevos trabajadores que llegaban desde el campo.

Turismo masivo[editar]

Estando corta de recursos naturales, la apertura de España al turismo masivo atrajo al país un gran número de divisas que se utilizaron para pagar las importaciones de capital (maquinaria, etc) necesarias para una rápida expansión de las infraestructuras y de la industria. Esta mano de obra intensiva de la industria también proporcionó mucho empleo. Además de las divisas del turismo, otro factor que favoreció fue la que introdujeron muchos inmigrantes que trabajaban en las fábricas y en las obras de construcción de los países que habían alcanzado una gran prosperidad económica tras la Segunda guerra mundial en Europa, especialmente Francia y Alemania.

Industrialización[editar]

Se produjo una expansión de las industrias en las antiguas áreas industriales, en el País Vasco y de la costa norte de Ferrol (metalurgia, construcción naval), en los alrededores de Barcelona (maquinaria, textil) y el surgimiento de Madrid como una zona industrial y comercial importante. La industria del automóvil fue una de las locomotoras más potentes del milagro español: de 1958 a 1972 creció a una tasa compuesta anual del 21,7%. En 1946 había 72.000 vehículos privados en España, en 1966 había 1 millón. Estas cifras son únicas en el mundo. El símbolo del desarrollo fue el automóvil SEAT 600, versión del FIAT 600 italiano, producido por la empresa española SEAT. Más de 794.000 de ellos se construyeron entre 1957 y 1973, y si al comienzo de este período fue el primer coche de muchas familias de clase trabajadora española, en su final fue de hecho el primer "segundo" de muchos más.

Fin del periodo, crecimiento ralentizado[editar]

La crisis del petróleo de 1973 y 1979, terminó este crecimiento "milagroso" y a partir de entonces, la economía siguió una trayectoria ascendente más leve. Al unirse a Europa en 1986 España se incorpora definitivamente en el mundo industrializado, dejando atrás la pobreza y el subdesarrollo endémico que había experimentado hasta la primera mitad del siglo XX.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]