Milagro de Chile

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PIB per cápita en Chile (azul) y en América Latina (gris) entre 1950 y 2008.
Tasa de crecimiento económico del PIB en Chile (naranja) y en América del Sur (azul) entre 1971 y 2007.

El «milagro de Chile» es una expresión acuñada por el economista estadounidense Milton Friedman para describir las reformas de liberalización económica que experimentó Chile durante la dictadura militar liderada por el general Augusto Pinochet entre 1973 y 1990. La frase pretende evocar un paralelo con el «milagro económico alemán», referido a la rápida recuperación económica de Alemania Occidental después de la Segunda Guerra Mundial.[1]

En el ámbito económico se implantó la economía de libre mercado, sin embargo, en el plano de política social, «ha contribuido a aumentar la brecha económica entre personas de alto y bajo nivel adquisitivo». Actualmente, Chile está dentro de las 20 naciones más desiguales del mundo.[2]​ Algunos defensores del modelo económico chileno actual atribuyen al origen de esta desigualdad a que las cohortes más jóvenes han recibido mejor educación, lo que las distancia de las cohortes más antiguas.[3]

En los últimos años, investigaciones realizadas por Claudio Sapelli de la Universidad Católica de Chile confirman que ha aumentado la movilidad social y que la desigualdad en el país ha ido reduciendose con el paso del tiempo poniendo como uno de los ejemplos el período 2000-2013 donde el coeficiente de Gini que engloba a todos los chilenos ha ido descendiendo de 0,58 a 0,50 puntos.[4][5][6]​ En las últimas décadas también ha disminuido la pobreza si se toma el período 1990-2013 desde un 68,0% a un 14,4% según la Nueva Medida de cálculo, mientras que según la Medida Tradicional se reduce desde un 38,6% a 7,8%.[7][8][9]

Nacimiento, auge y caída[editar]

La llegada al poder de la Junta Militar tras el golpe de Estado de 1973 que derrocó al gobierno de Allende, se encontró con un Chile en una situación económica grave, que si bien tenía el desempleo controlado (4,6 %),presentaba una de las tasas de pobreza más altas de la época.[10]

El objetivo de la Junta Militar era terminar al gobierno socialista, pero no implantar el liberalismo. Muchas de las medidas de la dictadura fueron típicamente intervencionistas y un gasto público elevado debido a la cultura militar de los dirigentes, lo que condujo a mantener malos índices económicos. [cita requerida]Para tratar de enderezar el rumbo económico, la dictadura militar confió el manejo económico a unos jóvenes egresados de economía en la Universidad Católica de Chile, la mayoría con postgrado en la Universidad de Chicago, universidad con quien había un convenio de colaboración y becas para estudiar allí. De aquí vendría el apelativo por el que fueron conocidos, los Chicago Boys. Estos venían de Estados Unidos trayendo una idea novedosa: el “monetarismo”, originada a partir de la economía neoclásica. El plan económica de los Chicago Boys consistió en una economía no regulada, abierta al mundo, con un Estado pequeño y subsidiario, de riguroso equilibrio fiscal (limitar el gasto público y la burocracia), y el funcionamiento libre del mercado. Sus ideas estaban influenciadas por las de Milton Friedman y otros exponentes del liberalismo económico, rivales del keynesianismo, que influyeron a los jóvenes durante su estancia en Chicago.

Su primera intervención en el gobierno seria en la ODEPLAN (Oficina de Planificación Nacional), en donde plasmaron sus ideas económicas en un documento conocido como “El Ladrillo”, un breviario de la aplicación de sus ideas a Chile. La Armada de Chile, que era la encargada del área económica dentro de la Junta Militar, se empezó a orientar por este texto, pidiendo asesoría a los Chicago Boys. Hasta entonces, el Régimen había empleado métodos económicos tradicionales, que no prosperaron: La inflación continuaba en torno al 300 %, el gasto público seguía alto y el precio del cobre se desplomaba a la baja. En abril de 1974 la inflación había alcanzado un 746,2 %.[11]

En 1975 Arnold Harberger convenció a Milton Friedman de unirse a él en su viaje a Chile, en una semana de conferencias y debates públicos. Allí se reuniría con Augusto Pinochet (Jefe de la Junta Militar) el 21 de abril de 1975 y en un encuentro de menos de 1 hora Friedman le comentó, según su opinión, las posibles medidas que recomendaría para resolver los problemas económicos englobados en los siguientes puntos:[12][13][14]

  • Reforma monetaria que reemplace el escudo por el peso, con 1 peso = 10 000 escudos (o quizás 1000 escudos). Por sí misma, esta medida no produciría ningún efecto sustancial, pero cumpliría una valiosa función sicológica.
  • Compromiso del gobierno a bajar su gasto en 25 % en seis meses; reducción que debiera tomar la forma de una disminución transversal del presupuesto de cada repartición en 25 %, con los relativos a personal a tomarse cuán pronto como sea posible. Sin embargo, las reducciones de gasto debieran ser escalonadas en base a un periodo de seis meses para permitir el pago de generosas indemnizaciones.
  • Un crédito nacional de estabilización otorgado por el público para complementar la reducción del gasto durante los seis primeros meses para permitir así una más rápida reducción en la emisión de dinero que en el gasto. Las condiciones debieran incluir un reajuste por inflación para lograr la confianza del público en la determinación del gobierno de terminar con la inflación.
  • Si fuere posible, un crédito externo de estabilización para el mismo propósito.
  • Un categórico compromiso del gobierno que luego de seis meses no financiará más gasto alguno a través de la emisión de dinero, provocando así más inflación. (Así como la recuperación económica se vaya dando, la cantidad de dinero deseable en términos reales, esto es, la cantidad consistente con precios estables, aumentará. Sin embargo, este incremento debiera servir como base para la expansión de un mercado de capitales privado en vez de utilizarse para financiar gasto público).
  • Continuar con la política presente de un tipo de cambio diseñado para aproximarse a un tipo de cambio de libre mercado (en relación al dólar).
  • Eliminación de la mayor cantidad posible de obstáculos que puedan entorpecer el desarrollo del libre mercado. Por ejemplo, suspender, en el caso de las personas que van a emplearse, la ley que impide el despido de los trabajadores. Debido a que esa ley está causando desempleo. También, eliminar los obstáculos a la creación de nuevas instituciones financieras. Asimismo, eliminar la mayor cantidad posible de controles sobre los precios y salarios. El control de precios y salarios no sirve como medida para eliminar la inflación; por el contrario, es una de las peores partes de la enfermedad. (Eliminar obstáculos, pero no sustituir subsidios. La empresa privada tendrá la facultad de gozar de las recompensas del éxito sólo si también arriesga soportar los costos del fracaso. Todo hombre de negocios cree en la libre empresa para todos, pero busca también favores especiales para sí mismo. Ningún obstáculo, ningún subsidio; esa debiera ser la regla).
  • Tomar las providencias necesarias para aliviar cualquier caso de real dificultad y severa angustia que se de entre las clases más pobres. Tome en cuenta que las medidas tomadas no producirán, por sí mismas, daño en estos grupos. El despido de empleados públicos no reducirá la producción, sino que eliminará gasto- sus despidos no significarán la producción de un pan o un par de zapatos menos. Pero indirectamente, las clases menos privilegiadas serán afectadas y, séanlo o no, el programa de medidas será señalado como el culpable de sus angustias. Por lo tanto, sería beneficioso tomar ciertas providencias de este tipo en dicho programa. En este aspecto, mi ignorancia de la situación y acuerdos actuales vigentes en Chile me hacen imposible ser más específico.

"Un programa de shock tal como este podría eliminar la inflación en cuestión de meses. También fundaría las bases necesarias para lograr la solución de su segundo problema- la promoción de una efectiva economía social de mercado. (..)

Este no es un problema de reciente origen, sino que surge de tendencias al socialismo que comenzaron hace 40 años y que alcanzaron su lógico, y terrible clímax, durante el régimen de Allende. (...)

Hace unos cuarenta años atrás, Chile, como muchos otros países, incluyendo el mío, se encausó en la ruta equivocada- por buenas razones y sin maldad, ya que fueron errores de hombres buenos y no malos. El mayor error, en mi opinión, fue concebir al Estado como el solucionador de todos los problemas, de creer que es posible administrar bien el dinero ajeno.

Milton Friedman - 1975

Finalmente la Junta Militar se inclinó por la opinión de los Chicago Boys y se aplicó el tratamiento de choque, que según Friedman tendría drásticos problemas en un inicio pero con el paso del tiempo encauzaría la economía una vez corregidos los desequilibrios. Esto se llevó a cabo aún en oposición a la opinión de los economistas clásicos.

Los Chicago Boys ingresaron al gobierno en 1975, como parte del tratamiento de choque, haciéndose cargo del Ministerio de Hacienda (Jorge Cauas), del Ministerio de Economía (Sergio de Castro, líder de los Chicago Boys), y del Banco Central de Chile (Pablo Barahona).

Los efectos iniciales en la economía chilena fueron graves. El PGB cayó en un 12 %, la tasa de desempleo creció hasta el 16,5 %, y el valor de las exportaciones se redujo en un 40 %. Pero el sistema se empezó a afianzar a partir de 1977, iniciándose lo que se ha llamado el "boom", con cifras positivas en muchos ámbitos, pero con una constante alta tasa de desempleo, de 17-15 %, debido entre otras cosas, a los despidos masivos de empleados públicos, de funcionarios de las empresas privatizadas y la pérdida de empleo en los sectores manufacturero y exportador debido a las políticas cambiarías y de apertura de la economía.[15]

El "boom" duraría hasta la crisis económica de 1982, fuertemente influida por la recesión mundial de 1980 y que formó parte de la crisis de la deuda latinoamericana que provocaron un alza en tasas de interés y dificultades para acceder a nuevo crédito, debilitamiento de actividad real y una caída de términos de intercambio (el cobre tuvo una abrupta caída de precio a inicios de 1980)[16]​. Chile quedó desprotegido a esta crisis internacional por su excesiva dependencia del mercado externo, el excesivo endeudamiento privado (el crédito doméstico subió de 25 %, en 1976, al 64% del PIB en 1982[17]​) y la fijación del dólar (switch a tipo de cambio fijo) lo que provocó una de las crisis más profundas que afectaran a la nación en conjunto a la de 1930 y la de principios de los años setenta. Esto provocó una caída del PIB de un 13,6 % (la caída más alta registrada por Chile desde la crisis de 1929), un notable incremento del desempleo con tasas en torno al 20 % por varios años[10]​ y la quiebra e intervención de numerosos bancos e instituciones financieras (fue intervenido el 60 % del mercado del crédito).[18]​ En un contexto de falta de libertades civiles y de reiteradas violaciones de los derechos humanos, la mala situación económica gatilló las protestas callejeras contra la dictadura militar, que se extendieron con mayor o menor intensidad hasta fines de su mandato. Para 1982, industria se paralizó, las pensiones privadas se quedaron sin valor, la moneda desfalleció. Las protestas y las huelgas de una población forzaron a Pinochet a invertir curso. Renuente, el general restauró el salario mínimo y el derecho de negociación de los sindicatos. Pinochet autorizó un programa para crear 500 000 empleos.

El «segundo milagro»[editar]

Ante la llegada de la crisis, el Régimen de Pinochet abandonó momentáneamente varias ideas de los Chicago Boys, aplicando medidas de tipo keynesiano. Sin embargo, pasada la parte más cruda de la crisis, volvió al sistema neoclásico con el nuevo ministro de hacienda, Hernán Büchi en 1985.

Para conseguir la reactivación, Büchi tomó las siguientes medidas:

  • Fuerte reducción del gasto en el sector público, con medidas como rebajar el gasto social y las jubilaciones.
  • Política de devaluación del peso en función del dólar muy fuerte, que sobrepasasen la inflación. De esta manera, con el dólar alto, se favorecían las exportaciones y se restringían las importaciones.
  • Privatizaciones de las empresas que seguían siendo estatales: empresas del acero (CAP), eléctricas (Enersis, Endesa), comunicaciones (Entel, CTC), azúcar (IANSA), LAN Chile, Laboratorio Chile y otras.
  • Privatización de los bancos intervenidos por el gobierno durante la crisis.
  • Control de las tasas de interés por el Banco Central y ya no por el mercado.
  • Descenso controlado de los aranceles.

El resultado de su gestión fue el retorno al liberalismo económico que implantaron los Chicago Boys, pero de una forma mucho más controlada sin el ahínco y urgencia que le imprimieron sus antecesores y un crecimiento económico que llevaría a Chile a duplicar su PGB en el lapso de diez años.

Dichas privatizaciones, sin embargo, se realizaron fuera de toda fiscalización, sin bases de licitación y bajo una completa falta de transparencia, lo cual provocó un gran perjuicio económico a los intereses del país, en lo que la periodista María Olivia Monckeberg denominó "El saqueo de los grupos económicos al Estado chileno".[19]​ Se estima que en dichas operaciones el Estado chileno perdió el equivalente a 2 mil 223 millones de dólares, de hecho según la contraloría General de la República solo la privatización de CAP significó pérdidas para el Estado de 706 millones de dólares, y la de ENDESA 811,5 millones.[20]​ Entre los principales beneficiarios de estas operaciones se encuentran el entonces yerno de Pinochet Julio Ponce Lerou, Roberto De Andraca, José Yuraszeck, los grupos de Hurtado Vicuña, Fernández León y el grupo Penta de Carlos Alberto Délano.[20]

Valoraciones[editar]

Por una parte, los partidarios del punto de vista de Friedman argumentan que la situación actual de la economía chilena reivindica sus teorías, pues consideran que la firma de acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, Canadá, China, Corea del Sur, y la Unión Europea evidenciaría un mayor desarrollo económico en comparación al resto de los países latinoamericanos. En la misma nota, también remarcan la membresía chilena en foros como la APEC y la OCDE. Durante el desarrollo de los años 1980 y 1990 se extendió este sistema por el mundo, primero por gobiernos conservadores como los de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, pero después de la caída del comunismo sería adoptado por la mayor parte del mundo, incluidos los gobiernos socialdemócratas o socialistas renovados. El analista liberal Daniel Alciro lo han calificado de "falso milagro", entendiendo que el período en general llevó al atraso económico del país y a una dependencia excesiva sobre la producción primaría de minerales, al respecto Alciro afirmó:[21]

"(Milton Friedman) Solo se refería al crecimiento con estabilidad, que Chile alcanzó en los años 80, mientras el estancamiento y la inflación atormentaban al resto de Latinoamérica. "

Daniel Alciro

Friedman por su parte declaró en 1991:[13]

“No tengo nada bueno que decir sobre el régimen político que impuso Pinochet. (...) Fue un terrible régimen político. El verdadero milagro de Chile no es lo bien qué le fue económicamente, el verdadero milagro de Chile es que una junta militar estaba dispuesta a ir contra sus principios y apoyar un régimen de libre mercado proyectado por seguidores de los principios de un mercado libre… En Chile, el impulso para la libertad política que fue generado por la libertad económica y el consecuente éxito económico al final, resultó en un referendo que introduciría la democracia política.

Milton Friedman

Las críticas incluyen argumentos políticos, económicos e incluso históricos. Respecto a los argumentos políticos, el principal alude fundamentalmente a la naturaleza ilegal e ilegítima de la dictadura militar, independientemente de sus logros económicos. Se señala que el golpe de Estado que derrocó al presidente Salvador Allende, dio inicio a un régimen que fue responsable de violaciones a los derechos humanos, por medio de las cuales se mantenía vigente su política económica.

Los argumentos económicos se centran en señalar que la dictadura militar significó un enorme aumento de las desigualdades sociales. Por una parte, las privatizaciones beneficiaron a los partidarios del gobierno (mercantilismo empresarial), al tiempo que la prohibición de los sindicatos impidió a los trabajadores reclamar mejoras en sus condiciones económicas. Como ejemplo, se cita que la tasa de desempleo pasó de 4,3% en 1973, al 22% en 1983 debido a la baja de empleados públicos. Al mismo tiempo, los salarios en términos reales (no nominales, sino contemplando la inflación del periodo) perdieron un 40% de su valor. Prueba de las desigualdades existentes sería más de tres cuartas partes de la riqueza del país [cita requerida] está en manos de no más de veinte familias. Las cuatro familias más ricas en Chile tienen el 20 por ciento del PIB.[22]​ También se suele señalar la grave crisis que azotó el país entre 1982 y 1983 y que motivó a que el FMI tuviese que acudir en auxilio de la economía chilena, al mismo tiempo que el Banco Central tuviese que ejecutar una operación de salvataje de la banca privada; sin embargo, esta versión ignora los graves efectos que tuvo en Chile la crisis internacional de 1982. En 1982 y 1983, el PIB cayó 19%.

La crítica histórica viene de la mano del historiador chileno Mario Góngora. Este acusa a la dictadura militar de haber olvidado la solemne declaración de principios en que se restablecía la chilenidad del país y la economía, ya que al aceptar las políticas "neoliberales" terminó debilitando a la entidad formadora de la nacionalidad: El Estado. A su juicio esta apertura global restringe a la nación convirtiéndola en parte de un "Estado mundial", el cual es a su juicio “la peor de las tiranías de la cual nadie podrá escapar a parte alguna”.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Hunziker, Robert (30 de diciembre de 2014). «Periodista británico enjuicia el modelo económico chileno y lo compara con la esclavitud en EE.UU. durante el siglo XIX». El Mostrador (Santiago). Consultado el 23 de junio de 2018. 
  2. «https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/rankorder/2172rank.html». Consultado el 1 de abril de 2017. 
  3. «http://web.archive.org/web/http://www.economia.puc.cl/LC?docid=3647». Archivado desde el original el 4 de febrero de 2014. Consultado el 1 de abril de 2017. 
  4. Sapelli, Claudio. «CHILE: ¿Mas equitativo?». Fundación Para el Progreso. 
  5. «Desigualdad, movilidad, pobreza: necesidad de una política social diferente». 
  6. Cruz, Diego S�nchez de la (11 de diciembre de 2016). [https://www.libremercado.com/2016-12-11/cae-otro-mito-progresista-la-desigualdad-en-chile-esta-bajando-no-subiendo-1276588354/ «Cae otro mito progresista: la desigualdad en Chile est� bajando, no subiendo»]. Libre Mercado. Consultado el 6 de junio de 2018. 
  7. «La desigualdad en Chile | Libertad y Progreso». www.libertadyprogresonline.org. Consultado el 6 de junio de 2018. 
  8. «Desigualdad de Ingresos y Pobreza en Chile 1990 a 2013.». Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo - Chile. Área de Reducción de la Pobreza y la Desigualdad. 
  9. Mostrador, El. «New York Times dice que la desigualdad en Chile está bajando, “para bien o para mal”». El Mostrador. Consultado el 6 de junio de 2018. 
  10. a b Rosende (1987), Una interpretación del desempleo en Chile, Universidad de Chile, CEP.
  11. Valenzuela, Arturo. The breakdown of democratic regimes, Chile. Johns Hopkins University Press, 1978, Pág. 157.
  12. «El economista y el dictador». Biblioteca Mises. 8 de noviembre de 2017. Consultado el 6 de julio de 2018. 
  13. a b «The Economist and the Dictator». Reason.com (en inglés). 15 de diciembre de 2006. Consultado el 6 de julio de 2018. 
  14. «Milton Friedman: Capitalismo y libertad». Consultado el 1 de abril de 2017. 
  15. Solimano, Andrés (Septiembre de 1981). «Contractionary devaluation in the southern cone: The case of Chile». Journal of Development Economics (en inglés) 23 (1): 135-151. doi:10.1016/0304-3878(86)90084-2. Consultado el 13 de julio de 2015. 
  16. Marshall, Enrique (Septiembre de 2009). «La crisis financiera chilena de los años ochenta». Banco Central de Chile. 
  17. Shoemaker - La crisis financiera de 1982-1983 en Chile
  18. Marshall (2009),La crisis financiera chilena de los años ochentas, Banco Central de Chile [1]
  19. [Monckeberg, María Olivia (2001) "El saqueo de los grupos económicos al Estado chileno", Ediciones B, Santiago de Chile]
  20. a b «El saqueo de Chile» (HTML). El Periodista (www.elperiodista.cl) 3 (86). 22 de julio de de 2005. Consultado el 2 de enero de 2012. 
  21. http://www.mercado.com.ar/notas/3011064
  22. https://www.cooperativa.cl/noticias/economia/sectores-productivos/empresas/economista-las-cuatro-familias-mas-ricas-en-chile-tienen-el-20-por/2012-03-07/205624.html

Enlaces externos[editar]

Referentes económicos[editar]

Críticos[editar]