Metabolismo urbano

Metabolismo urbano etimológicamente proviene del término metabolismo que deriva del griego μεταβολή, cambio, e -ismo[1] y del término urbano que deriva del latín urbānus.[2] Es el intercambio de materia, energía e información que se establece entre el asentamiento urbano y su entorno natural o contexto geográfico. Esta formulación del concepto de metabolismo urbano viene dada por el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo[cita requerida] en el año 1990, tras el análisis llevado a cabo sobre el ambiente urbano.
La biosfera, como todo sistema abierto, intercambia sustancias y disipa energía; y de este intercambio depende la capacidad reproductiva y de transformación del subsistema, por lo que es tan importante el sistema como el medio. Este sistema está formado por subsistemas; y el hombre, sus máquinas y sus redes de comunicación forman parte de sus diagramas energéticos y de información.
El metabolismo urbano determina nuestras exigencias de materias primas y el impacto que su empleo tiene en la biosfera, ayudándonos a comprender las relaciones entre estos materiales y los procesos sociales.[3][4]
Las áreas urbanas tienen una gran concentración de energía por unidad de superficie comparativamente con un campo de cultivo o un ecosistema natural. Las magnitudes de los flujos generados en las ciudades, como todos notamos en la actualidad, están provocando desequilibrios en la naturaleza; quizás los más prominentes son de tipo ambiental.[5]
Historia
[editar]Un término de reciente creación pero de una rigurosa profundidad para múltiples investigaciones alentadas por la problemática y el paradigma de la sostenibilidad urbana en nuestras ciudades.
La sostenibilidad está íntimamente relacionada con la presión que ejercemos sobre el medio natural que nos rodea, y para desacelerar esta presión se deben identificar nuevos indicadores del metabolismo urbano, así como trabajar en un nuevo urbanismo que gestione de forma eficiente estos flujos metabólicos y sea capaz de transformar una ciudad con metabolismo lineal en ciudades de metabolismo circular que imitan el funcionamiento de la naturaleza, y todo pueda reciclarse y reutilizarse.[6][7]
“Las ciudades son algo más que estructuras de piedra y hormigón; son además, inmensos procesadores de alimentos, combustible y de todas las materias primas que nutren a la civilización. Son enormes organismos de metabolismo complejo sin precedentes en la naturaleza; son de naturaleza artificial, ya que concentran (en un área pequeña) cantidades de alimentos, agua y materiales que son mucho mayores de lo que la naturaleza es capaz de proveer; consecuentemente, el consumo de estos recursos genera enormes cantidades de basura y agua residual, y del mismo modo que la naturaleza no puede concentrar todos los recursos necesarios para hacer sostenible la vida urbana, tampoco puede dispersar los desechos producidos.” (Yunén, 1997).[8]
Véase también
[editar]Referencias
[editar]- ↑ Metabolismo - Diccionario etimológico de la RAE
- ↑ Urbano - Diccionario etimológico de la RAE
- ↑ Tiempo, Casa Editorial El (27 de septiembre de 2018). «Metabolismo urbano, una necesidad del siglo XXI». El Tiempo. Consultado el 10 de agosto de 2020.
- ↑ Morello, Jorge; Matteucci, Silvia Diana; Rodríguez, Andrea F.; Silva, Mariana E.; Haro, J. Cristián de (2018). Ecorregiones y complejos ecosistémicos argentinos. Universidad de Buenos Aires, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. ISBN 978-987-1922-25-3. Consultado el 7 de agosto de 2020.
- ↑ Pengue, Walter A. (2017). El pensamiento ambiental del sur: complejidad, recursos y ecología política latinoamericana. Universidad Nacional de General Sarmiento. ISBN 978-987-630-319-4. Consultado el 7 de agosto de 2020.
- ↑ «Málaga aprueba un plan del clima para reducir la huella de carbono». Diario Sur. 10 de julio de 2020. Consultado el 10 de agosto de 2020.
- ↑ Gliessman, Stephen R. (2002). Agroecología: procesos ecológicos en agricultura sostenible. CATIE. ISBN 978-9977-57-385-4. Consultado el 7 de agosto de 2020.
- ↑ «Metabolismo urbano».