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Mercado secundario

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El mercado secundario o mercado de negociación es la parte del mercado financiero dedicada a la compraventa de valores que ya han sido emitidos previamente en una oferta pública o privada en el denominado mercado primario. A diferencia de este último, en el mercado secundario no se produce una captación directa de recursos por parte del emisor, sino que se facilita la transferencia de propiedad de los valores entre inversores.

La existencia de un mercado secundario organizado aporta liquidez al sistema financiero, ya que permite a los inversores vender sus activos con relativa facilidad y obtener así mayor confianza para participar en nuevas emisiones.

En muchos ordenamientos jurídicos, el mercado secundario se estructura en tres submercados principales:

Fundamento del mercado secundario

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Los títulos valores, tanto de renta fija o variable (acciones, obligaciones, etc.) son emitidos por las empresas en el mercado primario, a través de diferentes vías. El mercado secundario comienza su función a partir de ese momento, encargándose de las compraventas posteriores de esos títulos entre los inversores, se comporta como mercado de reventa, encargándose de proporcionar liquidez a los títulos. En el mercado secundario, los títulos de valores se compran y se venden entre los distintos inversores. Por lo tanto, es una característica importante que el mercado secundario tenga una liquidez muy alta. En su origen, la única manera de conseguir esta liquidez era que los posibles compradores y vendedores se reunieran en un lugar fijo con regularidad. Así es como se originaron las bolsas de valores.

Del buen funcionamiento de los mercados secundarios depende en gran medida la eficacia del mercado de capitales, en general, y del mercado primario de valores o de emisión, en particular. Si el mercado secundario no existiera, los inversores se resistirían a comprar valores mobiliarios en el mercado de emisión porque luego no podrían deshacerse de ellos cuando necesitaran dinero o liquidez.

De no existir unos mercados secundarios de valores bien organizados, el mercado primario sólo podría funcionar de forma precaria y las empresas no podrían obtener del mercado financiero los capitales necesarios para la financiación de sus inversiones a largo plazo, lo que redundaría sin remedio en un estrangulamiento de la actividad económica general.

Diferentes mercados secundarios

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Aunque las bolsas de valores son la parte más importante y más organizada de los mercados secundarios no son las únicas, existen transacciones extrabursátiles hechas a la medida de los compradores y vendedores de los títulos, son las operaciones denominadas "Over The Counter", que no se llevan a cabo en un mercado organizado sino de forma particular entre vendedor y comprador.

Bolsa de valores

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Institución económica en la que se contrata toda clase de títulos valores: acciones, obligaciones, fondos públicos, etc. El origen del nombre en las lenguas romances y germánicas continentales proviene de Brujas, en Bélgica, donde en el siglo XV el comercio de los efectos mencionados se desarrollaba en la residencia de los banqueros Van de Bursen, en cuyo blasón, en la fachada, figuraban esculpidas tres bolsas. La bolsa de Amberes, heredera de la de Brujas, se creó en 1574; en 1561 nació la Bolsa de Londres, que en 1773 adquirió su perfil ya actual; en 1792 la de Nueva York, hoy la más importante del mundo, seguida de las de Tokio, Londres, París, Fráncfort, Hong Kong, Singapur, etc. En las operaciones actúan como mediadores los brokers y los dealers, y diariamente, al final de la sesión, se publican cotizaciones y el índice bursátil del día.

Véase también

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Referencias

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  • Suárez Suárez, Andrés Santiago. Decisiones óptimas de inversión y financiación. Editorial Pirámide. ISBN 84-368-0042-7.