Medicina romana

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Hipócrates (izquierda) y Galeno, las dos figuras médicas más importantes de la antigüedad clásica, en un fresco perteneciente a una capilla benedictina de Anagni, Lazio, al sur de Roma. Siglo XII.

La medicina romana es la medicina desarrollada en la Antigua Roma.

La civilización etrusca, antes de importar los conocimientos de la medicina griega, apenas había desarrollado un corpus médico de interés, si se exceptúa una destacable habilidad en el campo de la odontología.[1]​ Pero la importancia creciente de la metrópoli durante las primeras épocas de expansión va atrayendo a importantes figuras médicas griegas y alejandrinas que acaban por conformar en Roma el principal centro de saber médico, clínico y docente del área mediterránea.[2]

Las figuras médicas más importantes de la Antigua Roma fueron Asclepíades de Bitinia (124 o 129 a. C. – 40 a. C.), Celso y Galeno. El primero, abiertamente opuesto a la teoría hipocrática de los humores, desarrolló una nueva escuela de pensamiento médico basada en los trabajos de Demócrito, la Escuela metódica, que explica la enfermedad a través de la influencia de los átomos que atraviesan los poros del cuerpo, en un anticipo de la teoría microbiana. Algunos médicos adscritos a esta escuela fueron Temisón de Laodicea, Tésalo de Trales o Sorano de Éfeso, el redactor de la primera biografía conocida de Hipócrates.

Entre los años 25 a. C. y 50 de nuestra era vivió otra figura médica de importancia: Aulo Cornelio Celso. En realidad no hay constancia de que ejerciera la medicina, pero se conserva un tratado de medicina (De re medica libri octo) incluido en una obra mayor, de carácter enciclopédico, llamada De artibus (Sobre las artes). En este tratado de medicina se incluye la definición clínica de la inflamación que ha perdurado hasta nuestros días: «Calor, dolor, tumor y rubor» (a veces también expresada como: «Tumor, rubor, ardor, dolor»). También encontramos descritas operaciones de cirugía plástica, extirpación de pólipos nasales, amígdalas, etc.

Con el comienzo de la era cristiana se desarrolló otra escuela médica en Roma, la Escuela Pneumática. Si los hipocráticos se referían a los humores líquidos como la causa de la enfermedad y los atomistas acentuaban la influencia de las partículas sólidas denominadas átomos, los pneumáticos verían en el pneuma (gas) que penetra en el organismo a través de los pulmones, la causa de los trastornos patológicos padecidos por el ser humano. Fueron seguidores de esta corriente de pensamiento Ateneo de Atalia o Areteo de Capadocia.

En Roma la casta médica se organizaba ya (de un modo que recuerda a la actual división por especialidades) en médicos generales (medici), cirujanos (medici vulnerum, chirurgi), oculistas (medici ab oculis), dentistas y los especialistas en enfermedades del oído. No existía una regulación oficial para ser considerado médico, pero a partir de los privilegios concedidos a los médicos por Julio César se estableció un cupo máximo por ciudad.[3]​ Por otra parte, las legiones romanas disponían de un cirujano de campaña y un equipo capaz de instalar un hospital (valetudinaria) en pleno campo de batalla para atender a los heridos durante el combate.[4]

Uno de estos médicos legionarios, alistado en los ejércitos de Nerón, fue Pedanio Dioscórides de Anazarbus (Cilicia), el autor del manual farmacológico más empleado y conocido hasta el siglo XV. Sus viajes con el ejército romano le permitieron recopilar un gran muestrario de hierbas (unas seiscientas) y sustancias medicinales para redactar su magna obra: De materia medica (Hylikà, conocido popularmente como «el Dioscórides»).

Pero la figura médica romana por excelencia fue Claudio Galeno, cuya influencia perduraron hasta el siglo XVI. Galeno ya practicaba la disección de cadáveres, pero con animales, porque estaba muy mal visto el estudio anatómico de cadáveres humanos, lo cual lo llevó a cometer ciertos errores anatómicos y fisiológicos que perduraron hasta Vesalio. Fue el principal exponente de la escuela hipocrática, pero su obra es una síntesis de todo el saber médico de la época. Sus tratados se copiaron, tradujeron y estudiaron durante los siguientes trece siglos, por lo que es considerado uno de los médicos más importantes e influyentes en la medicina occidental.

A juzgar por lo que apareció en casa de un médico de Pompeya, los materiales quirúrgicos no eran excesivamente rudimentarios. Existen indicios de que conocían el espejo dental y las propiedades antisépticas de ciertos ungüentos. La enseñanza de la medicina era privada y no había títulos. Cualquiera podría practicarla, incluso en la época imperial cuando eximen a los médicos de pagar impuestos y del servicio militar. La mayoría de los médicos eran griegos y judíos. No hubo un gran avance de la medicina en la civilización romana debido a que no había interés por la investigación experimental, y porque se obsesionaba con escribir libros de medicina en verso. Sammórico (inventor de la fórmula mágica Abracadabra) fue el introductor de esta moda que gobernará la Edad Media.

En cuanto a la organización sanitaria, el gran aporte romano fue el sistema hospitalario. No obstante, sus inicios eran no más que la habilitación de un refugio para que pudiesen morir los enfermos pobres: la llamada illa tiberiana. Con la extensión del imperio, se fueron creando los hospitales militares en lugares estratégicos. Tras estos hospitales, aparecieron los hospitales de caridad. El primero fue fundado por Fabiola de Roma, constituye el primer antecedente documentado de la «medicina social» e hizo de ella una de las mujeres más famosas en la historia de la medicina organizada.[5][6]​ En ese hospital, los pobres eran atendidos gratuitamente. Las excavaciones arqueológicas revelaron el plano y el arreglo de ese edificio único en su tipo en el cual las habitaciones y los pasillos para los enfermos y los pobres se agrupaban ordenadamente en torno al cuerpo edilicio principal,[7]​ organizado en repartos, según las diferentes clases de enfermos.[8]​ Según el historiador Camille Jullian, la fundación de este hospital constituye uno de los acontecimientos soberanos de la historia de la civilización occidental.[9]​ Según Henry Chadwick, emeritus regius professor en la Universidad de Cambridge e historiador del cristianismo primitivo, la práctica de la caridad expresada de forma eminente a través del cuidado de los enfermos fue probablemente una de las causas más poderosas de la expansión del cristianismo.[10]​ Ya en el año 251, la Iglesia de Roma apoyaba a más de 1 500 personas en situación de necesidad. A pesar de la existencia de los protohospitales de campaña romanos, el Imperio careció de conciencia hospitalaria social hasta la fundación de los primeros grandes hospitales cristianos. En Oriente se fundó el hospital Basiliade cerca de Capadocia (inspirado por Basilio de Cesarea),[11]​ y otro hospital en Edesa por parte de Efrén el Sirio, con trescientas camas para apestados.[8]

Hay que destacar una aportación capital de la medicina pública romana: Entre los principales arquitectos romanos (Columella, Marco Vitruvio o Marco Vipsanio Agripa) existía la convicción de que la malaria se propagaba a través de insectos o aguas pantanosas. Bajo este principio acometieron obras públicas como acueductos, alcantarillas y baños públicos encaminadas a asegurar un suministro de agua potable de calidad y un adecuado sistema de evacuación de excretas. La medicina moderna les dará la razón casi veinte siglos después, cuando se demuestre que el suministro de agua potable y el sistema de eliminación de aguas residuales son dos de los principales indicadores del nivel de salud de una población.

Antecedentes[editar]

En los primeros tiempos la medicina romana era considerada magia o religión. No obstante, se sabe que los etruscos, habilidosos practicantes de la adivinación, también lo eran en la fabricación de prótesis dentales. Una ley atribuida al rey Numa prescribía la cesárea cuando la madre moría antes del parto, para salvar al niño. Pero no menciona ningún médico. Probablemente cada uno hacía lo que sabía en caso de necesidad. En un momento la medicina griega hace una aparición en la cultura romana. Cuando el primer médico griego llega a Roma (Arcagato de Esparta, 219 a. C.), Catón se opone a la admisión de esta y otras novedades que teme van a helenizar, es decir, a iniciar la decadencia de Roma. Y propugna la vuelta a la medicina tradicional (en su caso, por ejemplo, eran panaceas la col y el vino). La medicina griega que llega a Roma viene dividida en dos escuelas:

  • La de Hipócrates, convencido de la vis medicatrix naturae y por lo tanto seguidora de un método expectante, consistente en no violentar el curso de la enfermedad. Hipócrates decía que lo primero era no hacer mal (primum non nocere).
  • La de Asclepíades, por su parte, era partidaria de actuar para que la curación se produjese cito, tuto ac iucunde (rápida, segura y agradablemente) porque quien cura es el médico, no la naturaleza. Utilizaba dietas, masajes, medicamentos y música. Llegó a practicar la traqueotomía.

Médicos destacados[editar]

Galeno[editar]

Claudio Galeno. Litografía de Pierre Roche Vigneron, ca. 1865.

Galeno de Pérgamo, en griego antiguo, Γαληνός, Galēnos (Pérgamo, 129-Roma, c. 201/216), más conocido como Galeno, fue un médico, cirujano y filósofo griego en el Imperio romano.[12][13][14]​ Considerado uno de los más completos investigadores médicos de la Edad Antigua, sus puntos de vista dominaron la medicina europea a lo largo de más de mil años en campos como la anatomía,[15]​ la fisiología, la patología, la farmacología,[16]​ y la neurología, así como la filosofía[17]​ y la lógica.

Galeno se formó bajo influencia griega y al amparo de uno de los mayores templos dedicados a Esculapio (Asclepios). Estudió medicina con dos seguidores de Hipócrates: Estraconio y Sátiro, y aún después visitó las escuelas de medicina de Esmirna, Corinto y Alejandría. Finalmente viajó a Roma donde su fama como médico de gladiadores le llevó a ser elegido médico del emperador Marco Aurelio.

En la Edad Media, los escritos de anatomía de Galeno se convirtieron en el pilar de los estudios universitarios de los médicos medievales, pero debido a la caída del Imperio romano de Occidente en el siglo V estos acusaron un evidente estancamiento intelectual. Sin embargo, en el Imperio bizantino y en el califato abasí se continuaron estudiando y aportando avances. Algunas de las ideas de Galeno eran incorrectas, pues nunca diseccionó un cuerpo humano debido a los tabúes sobre esta práctica en la sociedad grecorromana. Pese a esto, también realizó aportaciones notables: corrigió el error de Erasístrato, quien creía que las arterias llevaban aire, y es considerado uno de los primeros experimentalistas de la medicina.[18]​ En el medievo los profesores y estudiantes de medicina de Bolonia comenzaron a diseccionar cuerpos; Mondino de Luzzi (c. 1275-1326) redactó el primer libro conocido de anatomía basado en disecciones humanas.[19][20]

Se le dio el nombre de Claudio en la Edad Media, pero esto parece ser un error historiográfico que se subsanó en la Edad Moderna, cuando sus textos ganaron una renovada aceptación. En la década de 1530, el anatomista y médico belga Andrés Vesalio comenzó a traducir del griego al latín muchos de los textos de Galeno y su influyente publicación de anatomía, De humani corporis fabrica (1543) estuvo profundamente influida por la obra del médico grecorromano.[21]

Areteo[editar]

Areteo de Capadocia

Areteo de Capadocia (en griego Ἀρεταῖος) fue un notable médico griego de época imperial romana, de cuya vida se conocen pocos datos. Probablemente nació en Capadocia (en la actual Turquía) y vivió durante el siglo I d. C., durante el reinado de Nerón o Vespasiano.[22]

Debió formarse en Alejandría (donde se permitían las autopsias) ya que sus conocimientos de anatomía visceral son muy completos. Es el primer médico en describir el cuadro clínico del tétanos, y a él se deben los nombres actuales de la epilepsia o la diabetes.[23]​ Aunque no obtuvo la fama y el reconocimiento público de Galeno, el escaso material escrito que se ha conservado demuestra un gran conocimiento y un aún mayor sentido común.

Escribió un tratado titulado Sobre las causas y los síntomas de las enfermedades, uno de los mejores manuales clínicos de la antigüedad, donde describen con notable detalle los síntomas y métodos diagnósticos conocidos para muchas enfermedades. Sigue para ello en muchos casos la obra de Hipócrates, pero desarrolla ideas innovadoras en algunas patologías, considerándosele el primer médico en describir la celiaquía.

Su estilo simple y pragmático, así como su revisionismo crítico de la obra de Galeno, lo ha situado en el movimiento ecléctico.

Dioscórides[editar]

Pedanio Dioscórides
Pedanio (o Pedacio) Dioscórides Anazarbeo (Anazarba, Cilicia, en Asia Menor, c. 40 - c. 90) fue un médico, farmacólogo y botánico de la antigua Grecia, que practicó la medicina en Roma. Su obra De Materia Medica alcanzó una amplia difusión y se convirtió en el principal manual de farmacopea durante toda la Edad Media y el Renacimiento.

Fabiola[editar]

Fabiola de Roma, fundadora a orillas del Tíber del primer nosocomium organizado de Occidente, antecedente documentado de la moderna «medicina social».
Fabiola, reproducción de una obra de Jean-Jacques Henner (1829–1905).
Fabiola de Roma, también conocida como Santa Fabiola, fue una noble romana convertida al cristianismo y muerta en el año 399. Divorciada de su primer esposo, contrajo segundas nupcias. Mientras vivía con su segundo esposo, se vinculó crecientemente con el círculo de seguidores de Jerónimo de Estridón, integrado, entre otras, por las santas cristianas Marcela y Paula de Roma. Luego del fallecimiento de su segundo marido, se convirtió al cristianismo, vendió todos sus bienes, distribuyó su dinero entre los pobres y participó directamente en la fundación del primer hospital en Roma, en la década de 390, dedicando buena parte del resto de su vida a cuidar enfermos. Su figura encarna uno de los primeros y más notables antecedentes del concepto moderno de «medicina social». Su trato personal con san Jerónimo y su influencia en la sociedad romana movió a aquel padre de la Iglesia latino a dirigirle las Epístolas 64 y 78, y a hacer mención de ella en varias cartas más, incluyendo la Epístola 77 (Ad Oceanum) que Jerónimo redactó poco después de la muerte de Fabiola. El tratamiento del caso de divorcio de Fabiola aporta conocimiento sobre el pensamiento de san Jerónimo acerca de ese tema en el marco de la patrística de la Iglesia. Fue canonizada por la Iglesia católica, y su festividad se celebra el 21 de marzo. Fabiola de Roma es la santa patrona de las personas divorciadas, de las víctimas de abusos, adulterios o infidelidades, y de los matrimonios difíciles.

Escuelas[editar]

Escuela neumática[editar]

Los neumatistas eran unos médicos que constituyeron una escuela de medicina en Sicilia, fundada por Ateneo de Atalia en el siglo I.

Los neumatistas atribuían la causa de la vida y de las enfermedades a la acción del neuma o espíritu aéreo, principio del calor innato, el cual modificaba los sólidos y los líquidos. Esta escuela era semejante a la de los dogmatistas, que querían penetrar en la naturaleza de los fenómenos vitales y era antitética a la de los empiristas, que no hacían ninguna especulación de esta naturaleza.

Escuela empírica[editar]

La escuela empírica fue una escuela médica de la antigüedad, que existió en la Antigua Grecia y en el mundo romano. A los miembros de la escuela se les denominaba como los empíricos (del griego: Ἐμπειρικοί) por la palabra empeiria (ἐμπειρία, «experiencia») puesto que llegaban a su conocimiento médico a través únicamente de la experiencia, en contraste por ejemplo con la escuela dogmática.

Serapión de Alejandría y Filino de Cos, activos en el siglo III a.C., son considerados los fundadores de la escuela; otros miembros destacados fueron Glaucia de Taranto (siglo II a.C.), Apolonio de Cítion y Heráclides de Tarento (siglo III-II a. C.), Diodoro, Lico de Nápoles , Zópiro de Alejandría, Archibio, Zeucsis, Diogenes de Egea, Antioco de Laodicea (siglo I d.C.), Menodoto de Nicomedia, Baqueo de Tanagra, Teoda, Erodoto de Tarso, Escrión de Pérgamo, Sexto Empírico y Marcelo Empírico. Las doctrinas de esta escuela se describen por Aulo Cornelio Celso en la introducción de su De Medicina.

Escuela metódica[editar]

La escuela metódica de la medicina ( metodista, o Methodici, en idioma griego : Μεθοδικοί ) era una antigua escuela de medicina en la antigua Grecia y Roma. La escuela metódica surgió en reacción tanto a la escuela empírica como a la escuela dogmática —a veces conocida como la escuela racionalista—.[24]​ Si bien los orígenes exactos de la escuela metodista están envueltos en cierta controversia, sus doctrinas están bastante bien documentadas. Sexto Empírico apunta al terreno común de la escuela con Pirrón, en que «sigue[s] las apariencias y toma[s] de estas lo que parece conveniente».[25]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Henry Ambleb: «History of dental prosthesis». En Koch: History of dental surgery. Akron (Ohio): National Art. Publ. Co., 1909.
  2. Arcagato del Peloponeso (citado por Plinio en su Naturalis historia), viaja a Roma en el 219 a. C., Asclepíades de Bitinia, en torno al 100 a. C., o el propio Galeno.
  3. Liberación de la obligación del servicio militar, así como de cargas impositivas fiscales, el nombramiento a todos los médicos griegos nacidos libres como ciudadanos romanos... John Scarborough: Roman medicine. Londres: Cornell University Press, 1969.
  4. H. Hagaard: El médico en la historia. Buenos Aires: Sudamericana, 1962.
  5. Stille, Darlene R. (1997). Extraordinary Women of Medicine (en inglés). 288 páginas. Scholastic Library Pub. p. 10. ISBN 978-0-516-26145-4. Consultado el 3 de febrero de 2012. 
  6. Cooke, Bernard; Macy, Gary (2005). Christian Symbol and Ritual: An introduction (en inglés). 178 páginas. New York (EE. UU.): Oxford University Press. pp. 149-150. ISBN 978-0-19-515411-5. 
  7. Frothingham, Arthur Lincoln (1908). The monuments of Christian Rome from Constantine to the renaissance (en inglés). 412 páginas. Londres (Inglaterra): The Macmillan Company. p. 49. 
  8. a b Jesús Álvarez Gómez (1996): «La asistencia a los enfermos en la historia de la Iglesia»Archivado el 31 de octubre de 2012 en la Wayback Machine., en Dolentium hominum 31, año XI, n.º 1, págs. 45-47.
  9. Jullian, Camille Louis (1926). Histoire de la Gaule, Volumen 8 (en francés). Paris: Hachette et cie. Consultado el 3 de febrero de 2012. 
  10. Chadwick, Henry (1993). The Early Church (en inglés). London (United Kingdom): Penguin Books. p. 56. ISBN 978-0-14023199-1. 
  11. Carlo Cremona (1996): «La atención al enfermo en los Padres de la Iglesia»Archivado el 31 de octubre de 2012 en la Wayback Machine., en Dolentium hominum 31, año XI, n.º 1, págs. 37-41
  12. Life, death, and entertainment in the Roman Empire. David Stone Potter, D. J. Mattingly (1999). University of Michigan Press. p. 63. ISBN 0-472-08568-9
  13. " Galen on bloodletting: a study of the origins, development, and validity of his opinions, with a translation of the three works". Peter Brain, Galen (1986). Cambridge University Press. p.1. ISBN 0-521-32085-2
  14. Nutton Vivian (1973). «The Chronology of Galen's Early Career». Classical Quarterly 23 (1): 158-171. PMID 11624046. doi:10.1017/S0009838800036600. 
  15. «Galen on the affected parts. Translation from the Greek text with explanatory notes». Med Hist 21 (2): 212. PMC 1081972. doi:10.1017/s0025727300037935. 
  16. Debru, Armelle (7 de marzo de 1997). «Galen on Pharmacology: Philosophy, History, and Medicine : Proceedings of the Vth International Galen Colloquium, Lille, 16-18 March 1995». BRILL – via Google Books. 
  17. Rocca, Dr Julius (16 de enero de 2003). «Galen on the Brain: Anatomical Knowledge and Physiological Speculation in the Second Century Ad». Brill – via Amazon. 
  18. «Corto y hábil es el sendero de la especulación, pero no conduce a ninguna parte; largo y penoso es el camino del experimento, pero nos lleva a conocer la verdad.» —Galeno
  19. Numbers, Ronald (2009). Galileo Goes to Jail and Other Myths about Science and Religion. Harvard University Press. p. 45. ISBN 978- 0- 674- 03327- 6. 
  20. «Debunking a myth». 7 de abril de 2011. 
  21. Peter Dear, Revolutionizing the Sciences: European Knowledge and Its Ambitions, 1500–1700. (2001), 37–39.
  22. Tekiner, Halil (2015). «Aretaeus of Cappadocia and his treatises on diseases». Turkish Neurosurgery 25 (3): 508-512. ISSN 1019-5149. PMID 26037198. doi:10.5137/1019-5149.JTN.12347-14.0. Consultado el 12 de noviembre de 2016. 
  23. Obra Médica. Areteo de Capadocia. Akal, 1998.
  24. Barnes, Brunschwig, Burnyeat, Schofield 1982, p. 2
  25. Sextus Empiricus, Outlines of Pyrrhonism I.237, trans. Etheridge (Scepticism, Man, and God, Wesleyan University Press, 1964, p. 98).