Mataquescuintla

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Mataquescuintla
Municipio de Guatemala
Mataquescuintla ubicada en Guatemala
Mataquescuintla
Mataquescuintla
Localización de Mataquescuintla en Guatemala
País Flag of Guatemala.svg Guatemala
• Departamento Jalapa
Ubicación 14°32′01″N 90°11′02″O / 14.533638888889, -90.183805555556Coordenadas: 14°32′01″N 90°11′02″O / 14.533638888889, -90.183805555556
• Altitud 1,680 msnm
• Distancia 41 km a Jalapa
Superficie 287 km²
Municipio Municipios de Guatemala
Fundación 1848
Fecha de creación 25 de febrero
Población 32,860 hab. (Censo de Población 2002)
• Densidad 144 (aprox) hab./km²
Gentilicio Mataquescuintleco /a
Español
Huso horario GMT_6
Alcalde (2012-2016) Hugo Manfredo Loy[1]
Fiestas mayores 25 de julio
Patrón Santiago Apóstol
Sitio web Página de la Municipalidad
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Mataquescuintla (Mataquescuintla: del pipil se deriva de dos términos, matatl que siginifica "bolsa de red" y istscuintli que era una frase para llamar a un perro nativo)[2] es un municipio del departamento de Jalapa de la región sur-oriente de la República de Guatemala.[3] Este municipio tiene una extensión territorial de 287 km² y equivale al 14.3% de la extensión territorial del departamento de Jalapa.[4]

Historia[editar]

Los primeros pobladores que habitaron en el municipio de Mataquescuintla fueron de la raza pipil que provenían de la provincia de El Salvador.

General Rafael Carrera, presidente de Guatemala entre 1844 y 1865 y fundador de la República de Guatemala en 1847. Fue el primer gobernante mestizo de América Latina y tenía en Mataquescuintla el centro de operaciones de sus gestas militares pues contaba con el apoyo de los campesinos mestizos e indígenas de la región.[5] [6] [7]

Papel de Mataquescuintla en el derrocamiento de Mariano Gálvez[editar]

Doctor Mariano Gálvez durante su época de Jefe del Estado de Guatemala (1831-1838)
Museo Nacional de Historia de Guatemala

En 1837 inició la lucha armada contra el régimen de Francisco Morazán, presidente de las República Federal de Centroamérica, entidad política que incluía a Guatemala, Comayagua (posteriormente nombrada Honduras), El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Luchó contra quien gobernaba el Estado de Guatemala, liberal al igual que Francisco Morazán, el doctor José Mariano Gálvez. El máximo dirigente de las fuerzas insurgentes fue Rafael Carrera; entre sus fuerzas había numerosos indígenas[8] ya que el 9 de junio de 1837, el Estado de Guatemala, había vuelto a implantar el tributo indígena que había sido suprimido desde tiempo colonial por la Cortes de Cádiz. Los insurgentes empezaron las hostilidades por medio de una guerra de guerrillas: atacando poblaciones sin dar oportunidad de tener encuentros con las tropas del gobierno. Al mismo tiempo, se propagaba la idea de los enemigos clericales de Gálvez, que lo acusaba del envenenamiento de las aguas fluviales para propagar el cólera morbus a la población, cosa que no ocurría sino por el crecimiento poblacional y la poca capacidad de la estructura sanitaria del país. Esta acusación favoreció a los objetivos de Carrera, poniendo a una gran parte de la población en contra de Mariano Gálvez y de los liberales en general.

Entre las batallas de Carrera destacan: la del cuartel de Mataquescuintla; la de Ambelis en Santa Rosa, derrotando al ejército comandado por Teodoro Mejía; la del 7 de diciembre de 1837 en la plaza de Jalapa donde fue derrotado; y el 13 de enero de 1838 donde fue atacada la Guarnición de Guatemala. Algunos de estos hechos militares estuvieron acompañados por lamentables hechos cometidos por ambos bandos, como robos, asaltos, allanamientos y asesinatos a gente indefensa. En particular, el gobierno de Gálvez, al enterarse de que Carrera era el líder de la revuelta, invadió Mataquescuintla y capturó a su esposa, Petrona Álvarez, a quien los soldados tomaron por la fuerza; al enterarse Carrera, juró vengar el ultraje hecho a su mujer, y acompañado de ésta reinició la lucha con nuevos bríos. Petrona Álvarez, inflamada por el deseo de venganza, cometió numerosas atrocidades en contra de las tropas liberales, al punto que muchos correligionarios de Carrera le temían más a ella que al propio caudillo,[9] a pesar de que Carrera para entonces mostraba ya los rasgos de liderazco y pericia militar que lo caracterizarían.

Las fuerzas insurgentes contaban con numerosos indígenas;[8] la razón por la que contó con el apoyo de los indígenas fue que el 9 de junio de 1837, el Estado de Guatemala, había vuelto a implantar el tributo indígena que había sido suprimido desde tiempo colonial por la Cortes de Cádiz. Los insurgentes empezaron las hostilidades por medio de una guerra de guerrillas: atacando poblaciones sin dar oportunidad de tener encuentros con las tropas del gobierno. Al mismo tiempo, se propagaba la idea de los enemigos clericales de Gálvez, que lo acusaba del envenenamiento de las aguas fluviales para propagar el cólera morbus a la población, cosa que no ocurría sino por el crecimiento poblacional y la poca capacidad de la estructura sanitaria del país. Esta acusación favoreció a los objetivos de Carrera, poniendo a una gran parte de la población en contra de Mariano Gálvez y de los liberales en general.

La lucha había tomado tintes de guerra santa, pues eran los párrocos del clero secular quienes arengaban a los campesinos a defender los derechos de la santa religión y a combatir a los ateos liberales; el propio Carrera había sido educado por el párroco de Mataquescuintla quien lo había instruido en la religión católica en los vejámenes que ésta sufría bajo el poder de los liberales. Otro factor que influyó en la revuelta fueron las concesiones que dio el gobierno liberal de Francisco Morazán a los ingleses -a quienes llamaban "herejes" por su condición de protestantes; en Guatemala se les había dado Belice y la Haciendo San Jerónimo en Salamá -la cual era la propiedad más cara y rentable que los liberales habían decomisado a los dominicos en 1829;[10] el contrabando de artículos ingleses provenientes de Belice había empobrecido a los artesanos guatemaltecos, quienes se unieron a la revuelta de Carrera.[11] Los sacerdotes anunciaron a los nativos que Carrera era su ángel protector, que había descendido de los cielos para tomar venganza sobre los herejes, los liberales y los extranjeros y para restaurar su dominio antiguo. Idearon varios trucos para hacerles creer a los indios esta ilusión, los cuales fueron anunciados como milagros. Entre ellos, una carta fue lanzada desde el techo de una de las iglesias, en medio de una vasta congregación de indígenas. Esta carta supuestamente venía de la Virgen María, la cual comisionaba a Carrera a liderar una revuelta en contra el gobierno.[12]

Para contrarrestar los violentos ataques de la guerrilla campesina, el gobernador del Estado de Guatemala Mariano Gálvez aprobó y luego alabó el uso de la política de tierra arrasada en contra de los pueblos alzados; esto motivó que varios de sus partidarios le aconsejaran que desistiera de esa táctica pues solamente contribuiría a incrementar la revuelta.[13] A principios de 1838, José Francisco Barrundia y Cepeda, jefe liberal de Guatemala y decepcionado de la gestión de Gálvez por sus atrocidades, gestionó para llevar a la Ciudad de Guatemala a Carrera, para combatir al Jefe de Estado; Para ese año, la situación en Guatemala era insostenible: la economía se encontraba paralizada por la poca seguridad de los caminos y se llegó al punto en que los liberales negociaban con Carrera para poner fin a este enfrentamiento aunque era inevitable. Gálvez sale del ejercicio del poder el 31 de enero de 1838 ante el "Ejército de los Pueblos" al mando de Rafael Carrera que inicio la penetración en la ciudad de Guatemala con un ejército de entre diez mil a doce mil hombres, luego del acuerdo a que llegó Carrera con el también liberal Barrundia y Cepeda.

Las tropas victoriosas de Carrera, al grito de "¡Viva la religión!" y "¡Fuera los herejes extranjeros!" y constituidas principalmente por campesinos pobremente armados, tomaron la Ciudad de Guatemala y se dedicaron al pillaje y a destruir los edificios del gobierno liberal, incluyendo el Palacio Arzobispal, que era en donde residía Gálvez y la casa del presentante inglés William Hall.[11] El 2 de marzo de 1838 fue aceptada por unanimidad en la Asamblea la ausencia del poder del doctor Gálvez, y se iniciaría un período de incertidumbre en el Estado de Guatemala, del que el gran beneficiado sería Rafael Carrera, aunque primero sufriría algunas derrotas.

Fundación del municipio[editar]

El municipio fue fundado el 25 de febrero de 1848 formando parte del distrito de Mita pasando a integrarse al departamento de Santa Rosa.

Tras la Reforma Liberal de 1871, los ideólogos e historiadores oficiales del partido liberal se dedicaron a vilipendiar al régimen de Carrera, a quien acusaron de tirano salvaje y anafabeto y opuesto a cualquier desarrollo para Guatemala, sin mencionar en absoluto el apoyo que tuvo para con los indígenas y campesinos mestizos.[14] [15] .[Nota 1]

El 3 de septiembre de 1935 Mataquescuintla se desintegró del departamento de Santa Rosa y se incorporó en el departamento de Jalapa. El 29 de octubre de 1850 fue considerado como una villa.[16]

Ubicación geográfica[editar]

Se encuentra ubicado entre el norte de los municipios de San Rafael Las Flores, Casillas, Santa Rosa de Lima y Nueva Santa Rosa municipios del departamento de Santa Rosa, al este de San José Pinula municipios del departamento de Guatemala, al oeste de San Carlos Alzatate y el municipio de Jalapa y al sur de Sansare, Sanarate municipios del departamento de El Progreso y Palencia municipio del departamento de Guatemala.[17] Muy cerca está la laguna de Ayarza y existe una mina abandonada, de bismuto. Los oriundos del lugar le llaman "Colís" como se dice en latín colina; se autollaman "coliseños".

Compass rose pale.svg Sansare, Sanarate, Palencia Compass rose pale.svg
San José Pinula Norte San Carlos Alzatate, Jalapa
Oeste   Rosa de los vientos.svg    Este
Sur
San Rafael Las Flores, Casillas, Santa Rosa de Lima y Nueva Santa Rosa

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Notas[editar]

  1. González Davison (2008). La montaña infinita. p. 426. «Lo que los liberales consideraban como desarrollo, consistía en la expropiación de las tierras de indios y de la Iglesia -que Carrera protegió por sobre todo dirante su gobierno- y el uso de los campesinos como mano de obra gratuita para ser utilizadas para el cultivo de café a gran escala -lo que fue legalizado por el liberal Justo Rufino Barrios con su reglamento de jornaleros».