Mario Levrero

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Mario Levrero
Homenaje a Mario Levrero.jpg
Información personal
Nombre de nacimiento Jorge Mario Varlotta Levrero
Nacimiento 23 de enero de 1940
Flag of Uruguay.svg Uruguay, Montevideo
Fallecimiento 30 de agosto de 2004
(64 años)
Flag of Uruguay.svg Uruguay, Montevideo
Nacionalidad uruguayo
Familia
Padres Mario Varlotta
Nilda Levrero
Hijos Carla y Nicolás
Información profesional
Ocupación Escritor, fotógrafo, editor
Seudónimo Jorge Varlotta
J. Varli
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Jorge Mario Varlotta Levrero (Montevideo, 23 de enero de 1940 - Ib., 30 de agosto de 2004) fue un escritor uruguayo, que además se desempeñó como fotógrafo, librero, guionista de cómics, columnista, humorista, y también creador de crucigramas y juegos de ingenio. En sus últimos años de vida dirigió un taller literario.[1]

Biografía[editar]

Mario Levrero vivió la mayor parte de su vida en su ciudad natal, Montevideo, con períodos de residencia más o menos prolongados en otras ciudades uruguayas (Piriápolis, Colonia), o en Buenos Aires, Rosario y Burdeos (Francia).

Se desempeñó como librero en La Guardia Nueva, librería de viejo que montó junto a su amigo y socio Jorge Califra en 1959 en la calle Soriano ubicada en su ciudad natal.[2] El nombre de la librería rinde honor al club de tango homónimo que frecuentaba en su juventud. Durante la década del sesenta mantuvo gran interés por el cine y la fotografía. Rodó algunas películas caseras con su amigo Jorge Califra y se dedicó a ser fotógrafo amateur.[3] Estableció un laboratorio fotográfico en una de las habitaciones de su casa.[3] Colaboró principalmente como humorista entre los años 1969 y 1971 en Misia Dura, suplemento semanal del periódico vinculado al partido comunista El popular.[4] En la década del ochenta se vuelve colaborador humorístico en diferentes revistas de Uruguay y Argentina. También fue editor de una revista de entretenimiento y, en sus últimos años, dirigió un taller literario.[2]

Estilo[editar]

El estilo literario de Levrero muestra influencia de la ciencia ficción y el género policial,[3] también es importante el papel que tienen el humor y la narrativa cómica dentro de sus textos. A pesar de ello, es difícil clasificarlo con uno de los géneros ya mencionados. 

Los "raros"[editar]

El crítico uruguayo Ángel Rama lo incluye dentro del grupo de los "raros",[5] una corriente típicamente uruguaya de autores que no pueden encasillarse dentro de ninguna corriente reconocible, aunque tienden a una especie de surrealismo leve. Felisberto Hernández, Armonía Somers, José Pedro Díaz, y el propio Levrero son los nombres principales de esta corriente, aunque este último era bastante más joven que el resto, y sobrevivió a todos. De los autores vivos, más jóvenes que Levrero, se incluirían Marosa di Giorgio o Felipe Polleri, quien es el continuador que más se acerca a la categoría.[6]

Dentro de la tradición uruguaya, Levrero es más asimilable a Felisberto Hernández que al resto de los "raros". En cuanto a los referentes extranjeros presentes en la literatura levreriana, salvo un cierto aire kafkiano que impregna la primera parte de su obra (desde La ciudad),[3] sólo podría encontrársele parecidos con la obra de algunos de los surrealistas más atípicos, en particular Leonora Carrington.

Los autores del grupo de “los raros" tienen como característica ser “autocancelantes”, es decir, que no han generado una corriente literaria de seguidores de su estilo, y cada uno es una singularidad dentro de su género. Sin embargo, en el caso de Levrero hay un amplio espectro de escritores más o menos jóvenes que se declaran deudores del estilo del maestro, pero en general se trata de alumnos de sus talleres, y son más deudores de su método de enseñanza que de su obra literaria, entre sus alumnos están Pablo Silva Olazabal[7] y José Miguel Búsquets Apólito.[8]

Singularidad[editar]

Incluso dentro del grupo de los "raros”, Levrero es singular en su formación y estilo. Su literatura está fuertemente influenciada por la literatura popular. Durante su adolescencia fue ávido lector de ciencia ficción: Asimov, Richard Matheson, Brian W. Aldiss y Ray Bradbury, así como de novela policíaca: Raymond Chandler, Chester Himes y Erle Stanley Gardner.[3]

En su obra hay una fuerte vocación introspectiva[6] que, viéndola en conjunto, da la idea de cierto tipo de escalada desde lo más narrativo hacia lo más cotidiano. El autor lo explica en una entrevista, diciendo que, inadvertidamente, a lo largo de tres décadas su literatura fue recorriendo el camino que va desde el inconsciente colectivo, reflejado en sus primeras novelas, pasando por el subconsciente hasta aflorar en la conciencia y permitirle describir lo que ocurre fuera de sí mismo.[2]

Ese análisis del conjunto de su obra hace que a pesar de lo muy distinto de sus diversas fases, el conjunto adquiera una coherencia que enriquece los significados de cada libro en general. Otra de las características de la obra levreriana, fruto de su casi maniáticamente preciso uso del idioma, es su engañosa sencillez. Salvo algunos relatos excesivamente experimentales, toda su obra se lee con una fluidez que en ocasiones oculta complejidad de significados que pueden extraerse, ya sea a cada texto por separado o en su conjunto.

En 2016 su libro La novela luminosa fue seleccionado según la prensa española en la sexta posición como una de las mejores novelas de los últimos 25 años en idioma español.[9]

El taller[editar]

Durante más de veinte años impartió talleres de escritura en Argentina y posteriormente en Uruguay. La primera vez que se dedicó a ello fue en Buenos Aires después de haber trabajado en una editorial como jefe de redacción de revistas.[3] En una entrevista realizada el mismo año en que murió, el escritor habla sobre su experiencia en el taller y explica que hubo una transformación del modo de trabajo que consistió en ir de los juegos a partir de la palabra y de textos ajenos a trabajar con lo que él considera la materia prima de la literatura. En dicha entrevista el escritor habla de su concepción del arte y de la literatura. En ella destaca el trabajo que el escritor debe realizar con su inconsciente para encontrar su estilo personal.[7]

Homenaje a Mario Levrero a los diez años de su muerte, organizado por la escritora Gabriela Onetto en torno a la temática de los sueños o el universo onírico. Realizado en el café a Deshoras, el 30 de agosto de 2014, Montevideo, Uruguay.

Trayectoria[editar]

Levrero comenzó a publicar a fines de la década de los 60, en editoriales de Montevideo y Buenos Aires. Su obra se compone por partes casi iguales de novelas, en general de no mucha extensión, y recopilaciones de cuentos, muy variables en su tamaño. Hay una tercera zona —la de sus últimos libros—, a los que se les denomina novelas por comodidad, pero que son más bien un género propio, a caballo entre el ensayo, el relato y las memorias.

En el panorama de la literatura uruguaya contemporánea, Levrero surge como el último autor de culto del siglo XX. Su fama fue aumentando a partir de los años 80 pero, paradójicamente, siempre manteniendo un perfil muy bajo. Generó un creciente grupo de seguidores tanto en Uruguay como en Argentina pero nunca alcanzó grandes reconocimientos públicos, salvo una beca Guggenheim en el año 2000, que le permitió dedicarse a la redacción de La novela luminosa. Este diario-relato y su antecesor El discurso vacío se consideran sus obras mayores, por su complejidad fabuladora.

Pero otros lectores prefieren, por su elaboración autónoma, sus novelas de la llamada trilogía involuntaria: La ciudad, París y El lugar. Las tres se centran en la urbe, están escritas en primera persona, eso sí como toda su narrativa, y describen una sensación de atrapamiento a modo del sueño (y del cine mudo) propio del sentimiento del "aislado" que evocan casi todos sus relatos. Y, en último término, libros de relatos inclasificables y de intensidad suma son La máquina de pensar en Gladys y Todo el tiempo.

Bibliografía[editar]

Novelas[editar]

Cuentos[editar]

  • Gelatina1968 Montevideo. Los Huevos del Plata
  • La máquina de pensar en Gladys, 1970 Montevideo,Tierra Nueva - Colección Literatura Diferente. Reed: Montevideo, Irrupciones Grupo Editor, 2010 ISBN 978-9974-8248-4-3; que recoge los relatos "El sótano, "La casa abandonada" y "Gelatina".
  • Nick Carter se divierte mientras el lector es asesinado y yo agonizo 1975:Reed: Buenos Aires, Mondadori, 2009 ISBN 978-987-658-028-1; Folletín.
  • Todo el tiempo1982. Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental (Montevideo, HUM, 2009 ISBN 978-9974-687-00-4); relatos.
  • Aguas salobres1983.Buenos Aires, Minotauro
  • Caza de conejos1986. Montevideo, Ediciones de la Plaza (Barcelona, Libros del zorro rojo,2012).
  • Los muertos, 1986. Montevideo, Ediciones de Uno.
  • Fauna/Desplazamientos1987. Buenos Aires, Ediciones de la Flor
  • Espacios libres, 1987. Buenos Aires/Montevideo, Colección Puntosur literaria.
  • El sótano1988. Buenos Aires, Puntosur (Montevideo, Alfaguara, 2008 ISBN 978-9974-95-260-7)
  • El portero y el otro 1992.Montevideo, Arca; relatos.
  • Los Jíbaros, 1992.
  • Ya que estamos2001.
  • Los carros de fuego2003.
  • Irrupciones2007. Edición completa ed. en Buenos Aires, Punto de Lectura.
  • La Banda del Ciempiés. Nick Carter se divierte mientras el lector es asesinado y yo agonizo. Dejen todo en mis manos, 2012 Barcelona, DeBolsillo.

Otros[editar]

  • Manual de parapsicología1978. Reed.: Montevideo, Irrupciones, 2010; divulgación científica.
  • Santo Varón/I, 1986. Buenos Aires, Ediciones de la Flor; historieta-Dibujos de Lizán.
  • Los profesionales, 1988: Historieta Dibujos de Lizán.
  • Irrupciones I, 2001; artículos de prensa.
  • Irrupciones II, 2001; artículos de prensa.

Bibliografía sobre Mario Levrero[editar]

  • 2008Pablo Silva OlazábalConversaciones con Mario Levrero, Montevideo, Trilce, con epílogo de Ignacio Echevarría.
  • 2008, Montoya Juárez, Jesús. Realismos del simulacro: imagen, medios y tecnología en la narrativa del Río de la Plata. Editorial de la Universidad de Granada.4
  • 2008, Constantino Bértolo, París, Barcelona, DeBolsillo.
  • 2008, Ignacio Echevarría, prólogo de La ciudad, Barcelona, DeBolsillo.
  • 2009, Olivera, Jorge, Intrusismos de lo real en la narrativa de Mario LevreroUniversidad Complutense de Madrid, Servicio de Publicaciones.5

Referencias[editar]

  1. Agencia Literaria CBQ. «Mario Levrero». Consultado el 31 de marzo de 2015. 
  2. a b c «Últimas conversaciones con Mario Levrero - Brecha». Brecha (en español de España). 29 de enero de 2015. Consultado el 30 de mayo de 2017. 
  3. a b c d e f Jesús,, Montoya Juárez,. Mario Levrero para armar Jorge Varlotta y el libertinaje imaginativo. Trilce. ISBN 9974326141. OCLC 871406218. 
  4. Clarin.com. «Levrero, Varlotta y el humor». www.clarin.com. Consultado el 30 de mayo de 2017. 
  5. Rama, Angel (1966). Cien años de raros. Arca. Consultado el 30 de mayo de 2017. 
  6. a b «Mario Levrero, el escritor iluminado». Cartón Piedra (en español de España). 12 de mayo de 2014. Consultado el 30 de mayo de 2017. 
  7. a b Clarin.com. «Levrero, el secreto mejor guardado». www.clarin.com. Consultado el 30 de mayo de 2017. 
  8. poemas para celular. ediciones abrelabios. 13 de enero de 2012. ISBN 9789974649279. Consultado el 30 de mayo de 2017. 
  9. elpais.com.uy. «Letras que marcan un cuarto de siglo». www.elpais.com.uy (en español de España). Consultado el 30 de mayo de 2017. 

Enlaces externos[editar]