Mario Benjamín Menéndez (militar)

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Mario Benjamín Menéndez
Galtierimenendez.jpg
Tte. Gral. Leopoldo Galtieri (izq) y Gral. Brig. Mario Menéndez el 22 de abril de 1982.

Coat of arms of Argentina.svg
Gobernador Militar de las Islas Malvinas
07 de abril de 1982-14 de junio de 1982
Predecesor José María Pinedo (como comandante interino en 1833)

Datos personales
Nacimiento 3 de abril de 1930 (85 años)
Bandera de Argentina Chañar Ladeado, Santa Fe, o Buenos Aires, Argentina
Ocupación Militar
Alma máter Colegio Militar de la Nación

FirmaMarioBenjamínMenéndez.jpg
Firma de Mario Benjamín Menéndez

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Mario Benjamín Menéndez (Chañar Ladeado, Santa Fe, Argentina[1] o Buenos Aires, Argentina, 3 de abril de 1930)[2] es un militar argentino que alcanzó la jerarquía de General de brigada.

Se ha destacado por haber sido el gobernador militar de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur durante la Guerra de las Malvinas de 1982.

Biografía[editar]

Preguerra de Malvinas[editar]

En 1975, con el rango de coronel del Ejército Argentino, sirvió en la Brigada de Infantería de Monte V y participó como jefe de estado mayor operacional en la localidad de Famaillá en el Operativo Independencia, una campaña que el gobierno de María Estela Martínez de Perón emprendió contra la insurgencia de los guerrilleros marxistas del ERP en la provincia de Tucumán.

En marzo de 1982, Menéndez era general y subjefe del Primer Cuerpo de Ejército en Buenos Aires.[3] Menéndez era un miembro del Comité Militar de Buenos Aires, que asesoraba al presidente argentino una vez por semana en una serie de cuestiones, incluyendo la diplomacia extranjera, entrenamiento militar y el presupuesto militar.[4]

Guerra de Malvinas[editar]

El 2 de abril de 1982, las fuerzas argentinas desembarcaron en las islas Malvinas y retomaron el control de dicho archipiélago ese día. El 3 de abril, la Primer Ministro británica, Margaret Thatcher anunció que las fuerzas británicas habían sido enviadas a recapturar las islas.

Menéndez llegó a la capital de las islas el 7 de abril con la finalidad de hacerse cargo de la gobernación de las Malvinas.[5]

Un libro lo describió como un "soldado competente".[5] El 26 de abril Menéndez fue nombrado jefe del Comando Conjunto de las Islas Malvinas por el gobierno argentino.[6] Dos generales de brigada argentinos tenían mando de fuerzas en las islas,[6] ambos tenían mayor antigüedad que Menéndez, y trataban sus órdenes como sugerencias.[6]

Menéndez planeó pelear contra las fuerzas británicas en una campaña de desgaste, desde posiciones defensivas fijas.[7] El plan fue criticado por numerosos especialistas, aunque el historiador Duncan Anderson opinó después de la guerra que el plan "adaptaba admirablemente las capacidades de los soldados que había a su disposición".[7]

Las tropas británicas desembarcaron en las islas en mayo, y causaron, además de muchas bajas, una serie de derrotas a los defensores argentinos en el transcurso de ese mes. Cuando el 29 de mayo las fuerzas británicas vencieron en la batalla de Pradera del Ganso, "el desánimo y pesimismo se apoderó de Menéndez y su sede se llenó de muchos oficiales argentinos".[8] Sin embargo, en una jugada audaz, a finales de mayo Menéndez reunió a todas sus fuerzas especiales del ejército, gendarmería nacional y fuerza aérea con un "plan para plantar una pantalla de norte a sur para atacar a la línea de la logística británica de comunicación y capturar a soldados británicos."[9] Pero ellos fueron emboscados por el Servicio Aéreo Especial y tropas británicas preparadas para la montaña y el Ártico en los montes Kent y Simón. Allí fue derribado un helicóptero Puma, murieron 10 comandos argentinos y 23 resultaron heridos o hechos prisioneros. El Brigadier Julian Thompson comentó:"Fue una suerte que yo había ignorado las opiniones expresadas por Northwood de que el reconocimiento de Monte Kent antes del avance del Commando 42 era superflua. Si no hubiera estado allí el Escuadrón D, las fuerzas especiales argentinas habrían pillados al Commando antes de desembarco y, en la oscuridad y la confusión de una zona de aterrizaje extraño, nos hubiese causado muchas bajas en hombres y pérdida de helicópteros. "[10]

Las fuerzas británicas prepararon un asalto a una serie de colinas a principios de junio, cerca de Puerto Argentino, lo que presionó a Menéndez a tratar de atacar el asentamiento de Fitzroy que había quedado recientemente bajo control británico, pero decidió permanecer en posición defensiva.[11]

En el documental de las Malvinas: ¿Cuan cerca de la derrota?, el Brigadier Julian Thompson, comandante de la Brigada de Comandos 3 en las Islas Malvinas reconoció que un contraataque argentina en este momento hubiese "hecho más lento el avance británico, causado muchas bajas y creo que, en mi opinión, podría haber obligado a la opinión internacional en caer sobre el gobierno británico indicarle que lo que debía hacer era llegar a algún tipo de acuerdo ". El comandante del Batallón de Infantería de Marina 5, Carlos Hugo Robacio dice en el documental, Yo quería contraatacar, tenía un plan y las tropas estaban listas para ir. Estábamos planeando hacerlo en la noche, pero la autorización nunca llegó. El general me dijo con toda honestidad, "no puedo apoyar esto con la logística que tenemos." Creo que debería haber desobedecido las órdenes y contraatacado. Sólo estuvimos a un paso de ganar la guerra. Debimos haber tomado ese último paso.

Después que las colinas fueron capturadas por los británicos, Menéndez consideró replegar sus fuerzas hacia el casco urbano de Puerto Argentino, y defender el aeródromo cercano.[12]

Un diplomático destinado en Buenos Aires, dijo después del desembarco británico: "[Menéndez] nunca rendirá las Falklands a menos que esté convencido de que el honor de la Argentina será respetado. Si llega a estar en riesgo, seguirá peleando, tal vez después de que su propia gente le diga que es tiempo de parar."[13] En los últimos días de la lucha, Menéndez visitó el hospital local y en una entrevista transmitida por una estación de televisión argentina, dijo que la visión de los heridos y los cirujanos militares ocupados en su trabajo de ellos, dejó en él una marca indeleble.[14]

Antes de que amaneciera el 12 de junio, el segundo jefe del Regimiento 7, el entonces mayor Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores, se entrevistó con el general Menéndez. No tenía buenas noticias. Menéndez recuerda hoy que ordenó que le permitieran a Carrizo lavarse, que le dieran ropa de abrigo, y dijo que si había un poco de whisky, que le dieran. Uno tiene que darle al menos cuarenta y ocho horas a un hombre para que se reponga del combate, y no teníamos ese tiempo.[15] Carrizo Salvadores y su tropa encararían después el último contraataque, frustrado, contra el 2 PARA (2º Batallón de Paracaidistas británicos).

El 14 de junio, Menéndez habló por radio con Leopoldo Galtieri, Presidente de facto de la Argentina, acerca de la situación.[12] Galtieri dijo que Menéndez debía contraatacar a las fuerzas británicas con todos sus soldados, diciendo que el Código Militar argentino estipula que un comandante debe luchar hasta que haya perdido el 50% de sus hombres y utilizado el 75% de sus municiones.[12] Además agregó que "hoy la responsabilidad es suya". Duncan Anderson sostiene que fue ese el momento en el que la moral de Menéndez finalmente se quebró.[16] Menéndez respondió: "No puedo pedir más a mis tropas, después de todo por lo que han pasado... no tenemos la capacidad para retirarnos a las alturas... no tenemos ninguna habitación, no tenemos medios, no tenemos apoyo...".[16] Anderson escribió que Menéndez estaba entonces psicológicamente aislado, y creía que había sido abandonado por su gobierno, así que comenzó a comunicarse casi con gratitud con el oficial británico hispanoparlante que se puso en contacto por radio con él.[16] Menéndez acordó reunirse por la tarde con los representantes del comandante de las fuerzas terrestres británicas en las islas y entregó sus fuerzas por la noche.[16] El soldado raso Rhys Milton, un conscripto argentino de ascendencia británica que estuvo presente en la sala de radio, informó que poco después de la conversación un proyectil de mortero cayó en el patio de atrás, golpeando al general Menéndez contra una puerta y rociando la habitación con esquirlas.[17]

Posguerra de Malvinas[editar]

Antes de que se cumpliese un mes de la rendición, Menéndez había sido relevado de su cargo.[18] De acuerdo con la madre de Menéndez, Hilda Villarino de Menéndez, su hijo fue detenido en octubre de 1983 por el Ejército Argentino y enviado a una base durante 60 días de detención disciplinaria[19] Ella dijo que el arresto tenía aparentemente algo que ver con un libro que su hijo había publicado y que abarca sus experiencias durante la guerra.[19]

Evaluación militar[editar]

En retrospectiva, los historiadores Max Hastings y Simon Jenkins criticaron el hecho de que el Ejército Argentino falló en no defender los lugares clave de las Malvinas, impedir el avance británico, o acosar o contraatacar las posiciones que habían sido capturados por los Royal Marines o los paracaidistas, y sostuvieron que Menéndez pudo haber carecido de confianza en la capacidad de sus soldados (teniendo en cuenta de que estos soldados, eran jóvenes de 19 años y en menor medida de 18 que se encontraban comenzando la instrucción militar como parte del servicio militar obligatorio),[20] así como sugieren que Menéndez fue sorprendido por el hecho de que los británicos estaban decididos a recuperar las islas.[21] Sin embargo sostienen que el despliegue de las fuerzas de Menéndez fue bueno.[22] Otros historiadores, como Mark Adkin, Nick van der Bijl, David Aldea, Roberto Boila, Alejandro Corbacho y Hugh Bicheno, en las obras más recientes han reevaluado el desempeño de las fuerzas terrestres argentinas y concluyen que sus oficiales y suboficiales en general lucharon bien en Pradera del Ganso y que los argentinos (los comandos del ejército y la Gendarmería Nacional) contraatacaron el SAS en el Monte Kent y hostigaron el patrullaje de las fuerzas británicas en el período 1 a 10 de junio. Los libros 9 Battles To Stanley, 5th Infantry Brigade in the Falklands, Razor's Edge y el sitio web del veteranos de guerra británicos Britains-smallwars.com (véase Up Close & Personal: The Argentinian War) describen en gran detalle los contraataques argentinos llevado a cabo a nivel de pelotón y compañía de fusileros en las alturas que rodean la capital de las Malvinas, que a veces amenazaba con descarrilar el avance británico.

Referencias[editar]

  1. Manfredi, Carlos; Adelqui Borgobello, Diana Favot, Caty Garabaglia, Marcelo Muratori, Maricha Sala (julio de 1991). «III. La salud». Chañar para la historia. p. 63. 
  2. Tierney, Ben (1982). «Daring Argentine general vows to fight to the last bullet». The Montreal Gazette. 
  3. The Battle for the Falklands. p. 94. 
  4. Malvinas: Testimonio de su Gobernador, Mario Benjamín Menéndez, Carlos M. Túrolo, p. 17, Editorial Sudamericana, 1983
  5. a b The Falklands War 1982. p. 29. 
  6. a b c The Falklands War 1982. p. 31. 
  7. a b The Falklands War 1982. p. 34. 
  8. The Falklands War 1982. p. 56. 
  9. The Official History of the Falklands Campaign: War and diplomacy. Lawrence Freedman. p. 583.
  10. No Picnic, Julian Thompson. p. 93, Cassell & Co, 2001.
  11. The Falklands War 1982. p. 61. 
  12. a b c The Falklands War 1982. p. 86. 
  13. Daring Argentine general vows to fight to the last bullet. Ben Tierney. Southam News. 02/06/1982.
  14. Menéndez: "Estábamos preparados para la guerra con Chile, no con los ingleses" MDZ online. El diario digital de Mendoza.
  15. Historias de amargura y dolor en el último día de la guerra, Edición Domingo 16.06.2002
  16. a b c d The Falklands War 1982. p. 87. 
  17. Soldiers Fought With Hate Inside', Daytona Beach Morning Journal, 24/06/1982.
  18. The Battle for the Falklands. p. 207. 
  19. a b Falklands' wartime governor reported jailed for 60 days.. Miami Herald. 8 de octubre de 1983. Consultado el 25 de diciembre de 2008. 
  20. The Battle for the Falklands. p. 324. 
  21. The Battle for the Falklands. p. 354. 
  22. The Battle for the Falklands. p. 207.