Marginación

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Vivienda en un asentamiento marginado de Nuevo León, México.

En sociología, se denomina marginación o exclusión a una situación social de desventaja económica, profesional, política o de estatus social, tambíen producida por la dificultad que una persona o grupo tiene para integrarse a algunos de los sistemas de funcionamiento social (integración social). La marginación puede ser el efecto de prácticas explícitas de discriminación —que dejan efectivamente a la clase social o grupo social segregado al margen del funcionamiento social en algún aspecto— o, más indirectamente, ser provocada por la deficiencia de los procedimientos que aseguran la integración de los factores sociales, garantizándoles la oportunidad de desarrollarse plenamente. En un lenguaje menos avanzado es excluir a una persona por su rango económico, social o político.

Marginación, deriva del latín marginem, acusativo de margo, que propició la palabra, margen, frontera, del indoeuropeo merg- frontera,[1] por lo tanto es aquello que se mantiene en un espectro que delimita lo permisible o aceptable, de lo que escapa por alguna cuestión: vivencial, económica, política, ideológica, etc. Por ende, como se encuentra en el libro, Sujetos Neoliberales en México,[2] es el problema que afrontan aquellos fuera de la permanencia de acorde al neo-liberalismo, siendo conductas históricas que se repiten. Esto es una respuesta a la a condiciones que propician la incomprensión de estos grupos. Como es el caso de las sexoservidoras, los niños de la calle, las mujeres que laboran en las maquiladores, los despojados por procesos de construcción, los pueblos nahuas, los casos de discriminación dentro y fuera del país. La marginación puede ser el efecto de prácticas explícitas de discriminación, se puede definir como la segregación social, este término se aplica principalmente en la discriminación o intolerancia de tipo racial: sexualidad, étnico discriminación cultural o religiosa o ideológico. Uno de los principales factores que permiten la marginación es la pobreza, a pesar de que estamos en pleno siglo XXI, la tasa de pobreza aumenta consideradamente, la mayor parte de las familias que están en esta situación no reciben la ayuda económica necesaria. De esta manera se refleja las desigualdades ante la educación de los niños, ya que reciben un nivel de educación más bajo e incluso muchos de ellos no tiene el privilegio de poder estudiar. La marginación más que nada se debe a las formas de gobierno de un país, ya que comúnmente quien decide o crea las oportunidades de trabajo y desarrollo social están dentro de un paradigma gubernamental. En la actualidad la marginación cultural tiene mucho que ver con el desarrollo personal, generalmente asociado con las relaciones inter, intra y trans sociales.

La marginación puede definirse como segregación social, incluso en términos espaciales o geográficos,[3] aunque el término segregación se aplica más comúnmente para planteamientos políticos de discriminación o intolerancia de tipo racial (apartheid), sexual (sexismo, homofobia o transfobia), étnico discriminación cultural, religioso (intolerancia religiosa) o ideológico (represión política).

La marginación consiste en la separación efectiva de una persona, una comunidad, o un sector de la sociedad, respecto al trato social; el proceso puede mostrar diferentes grados y mecanismos, desde la indiferencia hasta la represión y reclusión geográfica, y con frecuencia trae aparejada la desconexión territorial. Su carácter definitorio, sin embargo, no es el aspecto geográfico, sino el aislamiento social.

La discriminación marginal es un fenómeno vinculado con la estructura social, y está asociado con rezagos que se originan en patrones históricos y el desarrollo de un territorio determinado. Sus efectos implican unas repercusiones de tipo cultural, social, educacional, laboral, y económicas, entre otros. La pobreza puede ser un estado de la marginación y viceversa, aunque el hecho de que exista una, no necesariamente implica que exista la otra.

Marginación y exclusión social[editar]

En la Unión Europea[4] el término se utiliza a veces para referirse al proceso de expulsión hacia los márgenes de la sociedad o de los procesos económicos. En ambos sentidos, la marginalidad puede entenderse como exclusión.

Desde hace algunos años se vienen utilizando los términos ‘marginalización’ y ‘exclusión social’ para referirse a las formas más severas de pobreza

La marginalización describe a la población que vive en los márgenes de la sociedad, mientras que los excluidos serían aquellos que han sido marginados por completo de normas sociales convencionales”. Burnel Report, en 1989, define la exclusión como "la imposibilidad de gozar de los derechos sociales sin ayuda, en la imagen desvalorizada de sí mismo y de la capacidad personal de hacer frente a las obligaciones propias, en el riesgo de verse relegado de forma duradera al estatus de persona asistida y en la estigmatización que todo ello conlleva para las personas y, en las ciudades, para los barrios en que residen".[5] Esta noción se entiende como concepto dinámico mucho más amplio que el de mera pobreza. El individuo no será integrado por las ventajas del empleo ni aunque mejore el empleo de manera generalizada.

El concepto de exclusión social [6] se refiere a la acción y al efecto de impedir la participación de ciertas categorías de personas en aspectos considerados como valiosos de la vida colectiva. Según (Silver, 1994) las principales formas de exclusión refieren a:

  • situaciones en las cuales la población está fuera de la sociedad, a través de la no inclusión en sistemas de protección social.
  • situaciones, como la pobreza y la discapacidad, en las que la población no puede participar en actividades comunes y corrientes.
  • situaciones en las cuales la población es silenciada, ya sea por medio del estigma o de la discriminación.

El hecho de padecer una privación económica de forma duradera supone la no participación en la sociedad. Se considera la exclusión como una falta de participación tanto en lo económico como en lo político, lo cultural y lo social. La exclusión social es algo más que mera pobreza, se trata por tanto de una acumulación de problemas. Desde esta perspectiva se parte de un proceso dinámico y multidimensional, propio de las sociedades postindustriales.

Los orígenes del concepto exclusión social se ubican en Francia, donde su uso explícito comienza ya a mediados de los años 60 del siglo recién pasado en un informe escrito por el Comisario General del Plan Pierre Massé, para consagrarse a partir del libro publicado en 1974 por René Lenoir, Secretario de Estado para la Acción Social del gobierno gaullista francés, bajo el título de Les exclus (la exclusión social en francés): Un Français sur dix. En su libro, Lenoir presenta una larga lista de sectores vulnerables y elementos “socialmente desadaptados” que formarían la categoría de los excluidos: delincuentes, drogadictos, alcohólicos, asociales, inválidos, discapacitados mentales, familias monoparentales o con múltiples problemas, minorías étnicas mal integradas como los franceses musulmanes, etc. Tanto para Massé como para Lenoir y otros influyentes escritores del período (entre ellos Raymond Arond con Les désillusions du progrès de 1969) se trataba de los olvidados del progreso, aquellos que habían quedado marginados en una sociedad cada vez más exitosa y con los que ya era hora de compartir los frutos del crecimiento económico.

El surgimiento en Francia de expresiones como “exclusión social” o “los excluidos” no es casual sino que apunta a un ideal republicano que gira en torno a la idea de cohesión social y a los problemas de la urbanización y la modernización como fuente de un eventual debilitamiento de los lazos que mantienen funcionando el tejido social. El exponente clásico de esta reflexión es Émile Durkheim. Es importante, eso sí, indicar que lo que aquí está en cuestión no es el tema de la pobreza, que de por sí no impide una fuerte cohesión e inclusión social, sino los factores que llevan a una ruptura del sentido de pertenencia a una determinada sociedad.

En la documentación oficial de la ALALC se suele exaltar la función del capital privado en el desarrollo de la integración. Ya hemos visto, en los capítulos anteriores, en qué manos está ese capital privado. A mediados de abril de 1969, por ejemplo, se reunió en Asunción la Comisión Consultiva de Asuntos Empresariales. Entre otras cosas, reafirmó «la orientación de la economía latinoamericana, en el sentido de que la integración económica de la Zona ha de lograrse con base en el desarrollo de la empresa privada fundamentalmente». Y recomendó que los gobiernos establezcan una legislación común para la formación de «empresas multinacionales, constituidas predominantemente [sic] por capitales y empresarios de los países miembros». Todas las cerraduras se entregan al ladrón: en la Conferencia de Presidentes de Punta del Este, en abril de 1967, se llegó a propugnar, en la declaración final que el propio Lyndon Johnson cerró con sello de oro, la creación de un mercado común de las acciones, una especie de integración de las bolsas, para que desde cualquier lugar de América Latina se puedan comprar empresas radicadas en cualquier punto de la región y se llega más lejos en los documentos oficiales: hasta se recomienda lisa y llanamente la desnacionalización de las empresas públicas. En abril de 1969, se realizó en Montevideo la primera reunión sectorial de la industria de la carne en la ALALC: resolvió «solicitar a los gobiernos… que estudien las medidas adecuadas para lograr una progresiva transferencia de los frigoríficos estatales al sector privado». Simultáneamente, el gobierno de Uruguay, uno de cuyos miembros había presidido la reunión, pisó a fondo el acelerador en su política de sabotaje contra el Frigorífico Nacional, de propiedad del Estado, en provecho de los frigoríficos privados extranjeros.

El desarme arancelario. que va liberando gradualmente la circulación de mercancías dentro del área de la ALALC, está destinado a reorganizar, en beneficio de las grandes corporaciones multinacionales, la distribución de los centros de producción y los mercados de América Latina. Reina la «economía de escala»: en la primera fase, cumplida en estos últimos años, se ha perfeccionado la extranjerización de las plataformas de lanzamiento -las ciudades industrializadas- que habrán de proyectarse sobre el mercado regional en su conjunto. Las empresas de Brasil más interesadas en la integración latinoamericana son, precisamente, las empresas extranjeras, y sobre todo las más poderosas. Más de la mitad de las corporaciones multinacionales, en su mayoría norteamericanas, que contestaron una encuesta del Banco Interamericano de Desarrollo en toda América Latina, estaban planificando o se proponían planificar, en la segunda mitad de la década del 60, sus actividades para el mercado ampliado de la ALALC, creando o robusteciendo, a tales efectos, sus departamentos regionales [87]. En septiembre de 1969, Henry Ford anunció, desde Río de Janeiro, que deseaba incorporarse al proceso económico de Brasil, «porque la situación está muy buena. Nuestra participación inicial consistió en la compra de la Willys Overland do Brasil” según declaró en conferencia de prensa, y afirmó que exportará vehículos brasileños para varios países de América Latina. Caterpillar, “una firma que ha tratado siempre al mundo como a un solo mercado”, dice Business International, no demoró en aprovechar las reducciones de tarifas tan pronto como se fueron negociando, y en 1965 ya suministraba niveladoras y repuestos de tractores,

Extrema Pobreza[editar]

La Pobreza Extrema, según Boltvinik,[7] se refiere a aquellas situaciones carentes en las que muchas familias no pueden abastecer sus necesidades básicas y carecen de los recursos necesarios para una buena calidad de vida. Estas familias se encuentran en condiciones sumamente precarias, donde incluso no tienen vivienda, alimentos, ropa, agua potable, en fin, ninguno de los recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas propias.

En el caso de Payne (1991),[8] nos habla sobre la pobreza femenina, es decir, la vulnerabilidad de las mujeres a las condiciones precarias y privaciones. Esto se debe primordialmente a la desigualdad social a la que nos enfrentamos y el discrimen social que se enfrenta hoy en día ante la clase trabajadora. Payne recalca, que aún existe la preferencia ante los hombres en los medios de trabajo.

Por otro lado La Declaración Final de Copenhague en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social,[9] nos detallada de la pobreza generalizada. Esta la describen como tasa de bajos ingresos, insuficiencia de los recursos necesarios, trae consigo hambrunas, mala alimentación, lo que conlleva a numerosas enfermedades, que a su vez acaba poco a poco con la humanidad. Además se imposibilita el acceso a la educación y medios de trabajo.

Marginación, desigualdad y pobreza[editar]

Debido al poco apoyo económico, bajos ingresos y amplia necesidad de los recursos básicos para la sobrevivencia, muchas de las familias se encuentran marginadas por pertenecer a un nivel social mucho más bajo. De esta manera se reflejan las desigualdades sociales ya que las clases menos favorecidas no tienen el mismo trato ni oportunidad ante el trabajo, educación, entre otros… En las clases bajas existe una gran desigualdad ante la educación de los niños ya que estos reciben un nivel de educación mucho más “pobre” e incluso muchos no tienen este “privilegio” de poder estudiar.

La industrialización dependiente agudiza la concentración de la renta, desde un punto de vista regional y desde un punto de vista social. La riqueza que genera no se irradia sobre el país entero ni sobre la sociedad entera, sino que consolida los desniveles existentes e incluso los profundiza. Ni siquiera sus propios obreros, los «integrados» cada vez menos numerosos, se benefician en medida pareja del crecimiento industrial; son los estratos más altos de la pirámide social los que recogen los frutos, amargos para muchos, de los aumentos de la productividad. Entre 1955 y 1966, en Brasil, la industria mecánica, la de materiales eléctricos, la de comunicaciones y la industria automotriz elevaron su productividad en cerca de un ciento treinta por ciento, pero en ese mismo período los salarios de los obreros por ellas ocupados sólo crecieron en valor real, en un seis por ciento. América Latina ofrece brazos baratos: en 1961, el salario-hora promedio en Estados Unidos se elevaba a dos dólares; en Argentina era de 32 centavos y en Brasil de 28; en Colombia, 17; en México, 16; y en Guatemala apenas llegaba a diez centavos. Desde entonces, la brecha creció. Para ganar lo que un obrero francés percibe en una hora, el brasileño tiene que trabajar, actualmente, dos días y medio. Con poco más de diez horas de servicio el obrero estadounidense gana, en equivalencia, un mes de trabajo del carioca. Y para recibir un salario superior al correspondiente a una jornada de ocho horas del obrero de Río de Janeiro, es suficiente que el inglés y el alemán trabajen menos de treinta minutos. El bajo nivel de salarios de América Latina solo se traduce en precios bajos en los mercados internacionales, donde la región ofrece sus materias primas a cotizaciones exiguas para que se beneficien los consumidores de los países ricos; en los mercados internos, en cambio, donde la industria desnacionalizada vende manufacturas, los precios son altos, para que resulten altísimas las ganancias de las corporaciones imperialistas..

La marginación en los campos de estudio[editar]

Las ciencias sociales son la principal disciplina que se encarga del estudio de la marginación. Tanto la pobreza como la marginación son fenómenos multidimensionales cuyo análisis y medición es una tarea compleja, debido a los diferentes marcos analíticos y criterios utilizados para su estudio. No existe una sola forma ni acuerdo en cuanto a la metodología y el tipo de indicadores que deban utilizarse para medir su dimensión. Algunos estudios se enfocan más en los aspectos económicos de la marginación, mientras que otros dan más importancia a los aspectos sociales; por lo tanto, tampoco existe una manera única de combinar la información o generar indicadores para obtener una medición del grado de marginación.

Cabe mencionar que la exclusión social es un proceso, no una condición; por lo tanto sus fronteras cambian constantemente, y quién es excluido o incluido en el grupo de aislamiento social puede variar con el transcurso del tiempo; dependiendo del grado de educación, las características demográficas, los prejuicios sociales, las prácticas empresariales y las políticas públicas. Finalmente, es necesario recalcar que no existe un concepto único de marginación que sea universalmente aceptado.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]

  1. Gómez de Silva, Guido. (1995).Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Española. México. Fondo de Cultura Económica, p. 439.
  2. Macip Ríos, Ricardo Francisco. (2009). Sujetos Neoliberales en México. México. BUAP.
  3. Según R. J. Johnston, segregación es «la separación residencial de sub-grupos dentro de una población más amplia» (Johnston, cd., 1981: 372). «Poner aparte una o más categorías de población, ya sea con una finalidad consciente o mediante una acción selectiva más o menos consciente de influencias económicas y culturales» (Puyol, coord., 1986: 338). Grosso modo hablamos de una clasificación estratificada de grupos o sectores sociales sobre la base de fundamentos o condiciones que comparten en común. El termino de segregación social se usa comúnmente para referirse al sector marginado económica y/o socialmente del resto de la población.
  4. Amin, S. 1973 El desarrollo desigual. Ensayo sobre las formaciones sociales del capitalismo periférico(Barcelona:Fontanella). http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/clacso/crop/glosario/m.pdf
  5. La integración de personas y Familias socialmente vulnerables o en situación de exclusión social, II Plan de Integración Social de la Consejería de Bienestar Social de la Junta de Castilla la Mancha. Inserción Social Onbide.net
  6. Abrahamson, P. 1996 “Social exclusion in Europe: old wine in new bottles”, Conferencia de la European Science Foundation (ESF), Blarney, 26-30 de marzo.
  7. Spicker, P. Alvarez Leguizamón, S. Gordon, D. (2009). Pobreza: Un glosario Internacional. Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales - CLACSO. 1era edición. “Para Boltvinik (1990; 1991), la pobreza extrema alude a la situación de aquellos hogares que, aun cuando destinan todo su ingreso a la alimentación, no pueden satisfacer sus necesidades en este rubro. Esto se debe a que los alimentos no pueden ser consumidos sin antes haber sido preparados, para lo cual se requiere al menos combustible y algunos utensilios de cocina; porque la comida no se consume directamente de la cacerola, se requieren como mínimo algunos utensilios para consumirla; porque la desnudez en lugares públicos es una ofensa que se castiga en muchos países y porque, sin alguna forma de transporte, es imposible llegar al trabajo, al menos en ciudades grandes – para mencionar sólo algunas de las contradicciones más obvias –.” p.227
  8. Spicker, P. Alvarez Leguizamón, S. Gordon, D. (2009). Pobreza: Un glosario Internacional. Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales - CLACSO. 1era edición. “Tanto en los países llamados “desarrollados” como en los denominados “en desarrollo”, las mujeres tienen mayores posibilidades que los hombres de sufrir la pobreza (Scott, 1984; George, 1988; Daly, 1989; Payne, 1991). Según Payne (1991), “durante el transcurso de sus vidas, las mujeres son más vulnerables tanto a la pobreza como a la privación, existen más mujeres que hombres que viven en condiciones de pobreza y privación en cualquier momento en el tiempo”. Esto está vinculado principalmente con la división sexual del trabajo, según la cual los hombres perciben un salario familiar adecuado, mientras que las mujeres no. Algunos autores sostienen que en la actualidad existe un proceso de feminización de la pobreza que provoca una sobrerrepresentación de las mujeres entre los pobres del Mundo.” p.228
  9. Spicker, P. Alvarez Leguizamón, S. Gordon, D. (2009). Pobreza: Un glosario Internacional. Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales - CLACSO. 1era edición. "La Declaración Final de Copenhague en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social en 1995 señala la pobreza en general, diferente de la pobreza absoluta, en los siguientes términos: “La pobreza tiene diferentes manifestaciones: falta de ingresos y de recursos productivos suficientes para garantizar medios de vida sostenibles; hambre y malnutrición mala salud; falta de acceso o acceso limitado a la educación y a otros servicios básicos; aumento de la morbilidad y la mortalidad a causa de enfermedades; carencia de vivienda o vivienda inadecuada; entornos que no ofrecen condiciones de seguridad; discriminación y exclusión sociales. También se caracteriza por la falta de participación en la adopción de decisiones en la vida civil, social y cultural. La pobreza se manifiesta en todos los países, como pobreza generalizada en muchos países en desarrollo, como focos de pobreza en medio de la abundancia en países desarrollados, como pérdida de los medios de vida a raíz de una recesión económica, como consecuencia repentina de desastres o conflictos, como pobreza de los trabajadores de bajos ingresos y miseria absoluta de quienes quedan al margen de sistemas de apoyo familiar, de instituciones sociales y de redes de seguridad. Las mujeres soportan una parte desproporcionada de la carga de la pobreza, y los niños que crecen en esa situación suelen quedar en desventaja para siempre. Los ancianos, personas discapacitadas, poblaciones indígenas, refugiados y personas desplazadas dentro de sus países son también especialmente vulnerables a la pobreza. Además, la pobreza en sus distintas formas constituye una barrera para la comunicación, dificulta el acceso a los servicios, y conlleva importantes riesgos para la salud; por otra parte, las personas que viven en la pobreza son especialmente vulnerables a las catástrofes y conflictos. La pobreza absoluta es una condición que se caracteriza por una grave privación de elementos de importancia vital para los seres humanos: comida, agua potable, instalaciones de saneamiento, atención de salud, vivienda, enseñanza e información. Depende no sólo del ingreso sino también de la posibilidad de acceder a servicios sociales” (Naciones Unidas, 1995). p.229
  10. (en)
  11. (en)

Enlaces externos[editar]