Marcos Pérez Jiménez

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Marcos Pérez Jiménez
Marcos Pérez Jiménez 1952.JPG
Marcos Pérez Jiménez ofreciendo un discurso ante el Congreso Nacional en 1952.

Coat of arms of Venezuela (1871).svg
38.º Presidente de la República de Venezuela
19 de abril de 1953-23 de enero de 1958
Gabinete Gabinete de Marcos Pérez Jiménez
Predecesor Él mismo
Sucesor Wolfgang Larrazábal (de facto)

Coat of arms of Venezuela (1871).svg
Presidente de los Estados Unidos de Venezuela
de facto
2 de diciembre de 1952-19 de abril de 1953
Predecesor Germán Suárez Flamerich
Sucesor Él mismo

Coat of arms of Venezuela (1871).svg
Miembro de la Junta de Gobierno
20 de marzo de 1950-2 de diciembre de 1952
Presidente Germán Suárez Flamerich
Predecesor Carlos Delgado Chalbaud
Sucesor Él mismo

24 de octubre de 1948-30 de marzo de 1950
Presidente Carlos Delgado Chalbaud
Predecesor Creación del Cargo
Sucesor Germán Suárez Flamerich

Coat of arms of Venezuela (1871).svg
Ministro de la Defensa Nacional
24 de noviembre de 1948-15 de julio de 1953
Presidente Carlos Delgado Chalbaud
Germán Suárez Flamerich
Predecesor Carlos Delgado Chalbaud
Sucesor Jesús M. Castro León

Coat of arms of Venezuela (1871).svg
Jefe del Estado Mayor
18 de octubre de 1945-24 de noviembre de 1948
Presidente Rómulo Betancourt

Información personal
Nacimiento 25 de abril de 1914
Bandera de Venezuela Michelena, Táchira; Venezuela.
Fallecimiento 20 de septiembre de 2001
(87 años)
Bandera de España Alcobendas, España
Nacionalidad Venezolana Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Cristiano evangélico
Partido político Frente Electoral Independiente.png (1951-1958).
Cruzada Cívica Nacionalista (1963-1973).
Familia
Cónyuge Flor María Chalbaud de Pérez
Hijos 5 hijos
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación Militar, político
Distinciones
Firma Marcos Pérez Jiménez Signature.svg
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Marcos Pérez Jiménez (Michelena, Táchira; Venezuela. 25 de abril de 1914 - Alcobendas, España, 20 de septiembre de 2001), fue un político y militar venezolano. Alcanzó el grado de General de División del Ejército de Venezuela; y designado Presidente de facto de Venezuela de manera provisional por la «Junta de Gobierno» sustituyendo a Germán Suárez Flamerich desde el 2 de diciembre de 1952 hasta el 19 de abril de 1953. En esta fecha la Asamblea Nacional Constituyente lo proclama Presidente Constitucional para el período 1953-1958.[1][2][3]​ El gobierno de Pérez Jiménez continuó las obras que habían sido planificadas por los gobiernos anteriores y culminó muchas de ellas en pocos años. Este gobierno se caracterizó por el gran crecimiento económico de Venezuela, sobre todo del sector construcción. Su gestión ha sido una de las más controversiales de Venezuela. La deuda contraída por Pérez Jiménez sigue siendo debatida en el seno de las academias venezolanas. En opinión de Peréz Jiménez: "era el sector privado y no el Gobierno el que había incurrido en esta deuda. Estimaba que los contratistas habían obtenido financiamiento sobre la base de los contratos públicos, incluidos aquellos con calendarios que ataban los pagos a las fases de las obras. Cuando no las terminaban en las fechas pactadas, los pagos se posponían, aun cuando las firmas tuvieran que pagar puntualmente a sus acreedores. Desde esta perspectiva, la deuda era el resultado de la incapacidad del sector privado para cumplir a tiempo sus compromisos."[4]

A raíz de los reclamos de la prensa internacional[5]​, las deudas contraídas,[6]​ el descontento del sector privado nacional, la postura adversa de la Iglesia Católica[7]​, las violaciones de derechos humanos,[8]​ las manifestaciones masivas en contra de la represión por parte del gobierno y la crisis económica que se le avecinaba a Venezuela, Marcos Pérez Jiménez fue depuesto en un golpe de Estado por sectores descontentos dentro de las Fuerzas Armadas de Venezuela el 23 de enero de 1958.[7][9]​ La expansión de la economía venezolana tuvo como base el endeudamiento de la nación venezolana y fue una de las causas de la crisis económica de la Venezuela de los años sesenta,[9]​ en la que se paralizaron importantes proyectos como el Centro Urbano El Recreo de Marcel Brauer en la Avenida Casanova (Sabana Grande).[10]​ En la década de los sesenta, el sector construcción sufrió una profunda crisis a raíz del despilfarro económico del gobierno de Pérez Jiménez[11][10]​. Un informe de la CIA en 1961 señala que el gobierno de Marcos Pérez Jiménez no desarrolló adecuadamente otros sectores de la economía.[12]​ Pérez Jiménez luego se exilió en República Dominicana y Estados Unidos desde donde fue extraditado de la ciudad de Miami. Finalmente residió en España bajo la protección del régimen de Franco.

Biografía[editar]

Primeros años[editar]

Marcos Evangelista Pérez Jiménez fue bautizado así por sus padres, Juan Pérez Bustamante y Adela Jiménez. Inició su carrera militar en 1931, al ingresar a la Escuela Militar de Venezuela, egresando como Subteniente en 1933 con las más altas calificaciones. Es importante destacar que el promedio más alto en la Academia Militar de Venezuela es el de Marcos Pérez Jiménez que no ha sido superado. Luego en 1941 realiza cursos de especialización en la Escuela Militar de Chorrillos, en Lima, Perú, junto al que fuera Ministro de Fomento y Obras Públicas el General de División José del Carmen Cabrejo Mejía durante el gobierno militar del General Manuel A. Odria, siendo ascendido a capitán a su regreso.

Su primera figuración pública ocurre con su participación en el derrocamiento del gobierno del General Isaías Medina Angarita el 18 de octubre de 1945. Tres años más tarde, tras un período regido por una Junta Cívico Militar, es elegido Presidente el escritor Rómulo Gallegos, posteriormente derrocado el 24 de noviembre de 1948 por un movimiento liderado por Pérez Jiménez. Integró la Junta Militar, presidida por Carlos Delgado Chalbaud junto a Luis Llovera Páez. Gallegos parte al exilio; la Junta Militar disolvió al partido Acción Democrática y a la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV). El 13 de noviembre de 1950, Delgado Chalbaud es asesinado en Caracas,[13]​ tomando así la presidencia Germán Suárez Flamerich, que se desempeñaba como embajador de Venezuela en Perú. Suárez Flamerich salió al exilio cuando el Alto Mando Militar transfirió los poderes de la Junta de Gobierno liderada por Marcos Pérez Jiménez, a raíz de los resultados de las elecciones del 29 de noviembre de 1952.[14]

Vida política[editar]

Flor Chalbaud y Marcos Pérez Jiménez el día de su boda en 1945

Militar de carrera, Pérez Jiménez ingresa a la vida política, con su participación en el Golpe de Estado de 1945 en Venezuela, contra el gobierno de Isaías Medina Angarita, como líder de UMP y uno de los cabecillas uniformados del movimiento, fue nombrado Jefe de Sección del Estado Mayor del Ejército por la «Junta Revolucionaria de Gobierno» presidida por Rómulo Betancourt. Desde este puesto en 1948, empuja el derrocamiento del presidente Rómulo Gallegos, dando como resultado el fin del denominado Trienio Adeco y la toma en funciones de la Junta Militar de la cual fue miembro y ministro de Defensa, bajo la presidencia de Carlos Delgado Chalbaud. Permaneció en funciones tras el asesinato Delgado Chalbaud en 1950, que provocó la transformación de la Junta Militar en la nueva Junta de Gobierno, con el ascenso de Germán Suárez Flamerich a la presidencia de la misma, sobre quien Pérez Jiménez ejerció una inmensa influencia, siendo en la praxis, él quien realmente dominaba.

Tras las elecciones de 1952, Pérez Jiménez asume como Presidente Provisional de la República , nombrado por la Asamblea Nacional Constituyente a partir del 2 de diciembre de 1952 en sustitución de Germán Suárez Flamerich para posteriormente ser nombrado por la misma asamblea como Presidente para el periodo 1953 - 1958, el cual inició el 19 de abril de 1953.

Los indicadores económicos de Venezuela durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez mostraban crecimiento en algunos sectores de la economía, baja inflación y altos niveles de empleo, aunque la balanza de pagos y las finanzas gubernamentales mostraban un preocupante desorden fiscal[15]​. Su período al frente del país bajo el lema del « Nuevo Ideal Nacional», se caracterizó por una ilusión de progreso económico y la Revista Time criticó la enorme deuda que el gobierno había contraído. La bonanza económica no fue aprovechada y fue una ilusión creada por el aumento de producción y precios del petróleo, a raíz de los conflictos como la Guerra de Corea (Elevándose hasta 2 dólares el barril, el cual era un precio alto para la época).

El programa de gobierno de Pérez Jiménez tuvo como base el crecimiento de la economía a raíz del auge del sector construcción. Caracterizado también por una ambiciosa política en infraestructura, la cual se pudo ejecutar a la perfección, y dio como resultado obras públicas de gran envergadura como las Torres del Centro Simón Bolívar, la Autopista Caracas - La Guaira y el Paseo Los Próceres entre otras.

No pasan desapercibidos, sus avances en el ámbito militar, que incluyeron la profesionalización de las Fuerzas Armadas[cita requerida], el aumento y modernización de los equipamientos. En lo concerniente a política de interior, el país experimentó un estado de orden y altos estándares en seguridad. Como aspecto negativo, destacó su carácter altamente represivo, la continuación de la Ley de vagos y maleantes que venía desde el gobierno de López Contreras[16]​ y la represión de organismos como la Seguridad Nacional, amparados por dicha ley. [cita requerida] La profesionalización de las Fuerzas Armadas era un proyecto que venía desde Juan Vicente Gómez, considerado el padre del Estado Moderno Venezolano en sentido weberiano.[9]

Este período militar terminó el 23 de enero de 1958, ocasión en la que es depuesto por un golpe de estado, perpetrado por sectores descontentos dentro de las Fuerzas Armadas de Venezuela, que trajo como resultado su salida del territorio nacional, rumbo a República Dominicana, tras lo cual se asentó en España, bajo la protección del régimen franquista. Posteriormente con el partido de derecha Cruzada Cívica Nacionalista fue electo Senador en 1968 cargo del cual fue inhabilitado a raíz de la primera enmienda llevada a cabo a la constitución de 1961 por los partidos Acción Democrática y COPEI, tras lo cual se retira definitivamente de la vida política nacional.

El período de Pérez Jiménez en el poder ha sido promocionado como un gobierno de arraigo nacionalista, pero en la práctica este fue un gobierno que privilegió los intereses de las transnacionales sobre los intereses de la empresa privada nacional[17]​. El gobierno se ganó el rechazo del empresariado nacional. Este gobierno estimuló las actividades del sector empresarial extranjero a cambio de mayores ingresos y apoyo diplomático. El empresario Eugenio Mendoza fue uno de los grandes críticos del gobierno de Pérez Jiménez. Los pequeños y medianos empresarios exigían políticas públicas que salvaguardaran sus intereses; los grandes capitalistas nacionales recelaban del poder económico creciente del Estado. Este gobierno fortaleció el papel del Estado en la vida económica de Venezuela y le restó importancia al sector privado.

El gobierno de Pérez Jiménez le dio continuidad al proyecto de inmigración calificada, que tuvo sus antecedentes en el programa de inmigración de Juan Vicente Gómez[18]​, pero que tuvo su auge en los gobiernos de Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita y Trienio Adeco.[19]​ Estos gobiernos promovieron la inmigración de capitales y personas extranjeras, principalmente comunidades europeas como la española, italiana y portuguesa, pero también de Europa del Este. Estos gobiernos impulsaron un vasto y ambicioso programa de infraestructura, basado en la política del concreto armado, con la construcción de edificaciones, grandes y modernas carreteras que unían y renovaban los lazos entre estados y ciudades del país, puentes y demás obras de gran envergadura con las que modernizó al país, bajo una férrea régimen militar[9][7][20]​. En el siglo XIX, también existieron importantes programas para atraer inmigrantes calificados, pero el único que fue medianamente exitoso fue el de Antonio Guzmán Blanco.[21]​ Trece leyes de inmigración fueron promulgadas entre 1830 y 1936, pero sólo desde 1947 se hizo masivo el proceso de inmigración hacia Venezuela.

En los últimos años de su gobierno, la Iglesia Católica Venezolana también fue enemiga del gobierno de Marcos Pérez Jiménez. La carta de 1957 señaló que las condiciones de vida del venezolano promedio eran lamentables, a pesar de la alta renta per cápita del país. La salud, la educación y los servicios sociales no eran la prioridad del gobierno. La construcción de imponentes obras previamente planificadas, la corrupción administrativa, el despilfarro económico, el endeudamiento y la violación de derechos humanos fueron característicos del gobierno.[9]

Elecciones de 1952[editar]

El 30 de noviembre de 1952 la Junta de Gobierno llamó a elecciones para elegir una Asamblea Nacional Constituyente que debía sancionar una nueva Constitución y dar fin al gobierno transitorio. Pero cuando los primeros resultados mostraron que el partido Unión Republicana Democrática (URD) dirigido por Jóvito Villalba y Mario Briceño Iragorry iba a ganar las elecciones, el partido oficialista Frente Electoral Independiente (FEI) (promovido por Pérez Jiménez) desconoció el triunfo y nombró a Pérez Jiménez como Presidente Provisional de Venezuela.[22]​ Estas elecciones fueron consideradas fraudulentas por la Oposición política a Pérez Jiménez y en ellas participaron tres partidos: el oficialista FEI, COPEI y URD. En las elecciones los partidos de oposición se unieron contra el FEI con la ayuda de los partidos clandestinos (como Acción Democrática y el Partido Comunista de Venezuela), denunciando al gobierno provisional y sus atropellos contra los venezolanos y la constitución, amasando los votos de los partidos inhabilitados para competir en las elecciones. Para ese proceso la Junta había promulgado un nuevo reglamento del Consejo Supremo Electoral en el que se establecía el voto obligatorio para los ciudadanos mayores de 21 años, estrategia que eventualmente afectó al Gobierno con el triunfo del URD. El mismo día de las elecciones el Consejo Supremo Electoral suspendió los escrutinios y el 2 de diciembre Marcos Pérez Jiménez proclamó su victoria electoral. Con URD y otros partidos ilegalizados o en el exilio, y el COPEI dividido entre nuevos perezjimenistas y opositores, el 17 de abril de 1953 Pérez Jiménez es proclamado presidente constitucional para el período 1953-1958 y estuvo libre de gobernar al país en relativa calma por los siguientes años.[cita requerida]

Presidencia (1952-1958)[editar]

Recibiendo la «Legion of Merit» en Caracas el 13 de febrero de 1954, por parte del embajador de los Estados Unidos en Venezuela, Fletcher Warren. Esta es la condecoración más alta otorgada por ese país a personalidades extranjeras

El 2 de enero de 1954, el gobierno ordena la libertad de más de 400 detenidos políticos e invita a regresar a los exiliados.[cita requerida] En febrero, circula un manifiesto clandestino del Partido Comunista de Venezuela sobre la próxima reunión en Caracas de la Conferencia Interamericana, bajo el título: «Una reunión dirigida a acentuar la dominación imperialista yanqui sobre los países latinoamericanos».[cita requerida]

Con Pérez Jiménez, en 1953 el Congreso aprobó una nueva Constitución Nacional en la cual se le cambió el nombre al país de Estados Unidos de Venezuela (nombre que tenía desde 1864) a República de Venezuela, sin embargo se suprimieron algunos derechos sociales establecidos en la Constitución de 1946.

El gobierno de Marcos Pérez Jiménez consagra como Semana de la Patria los días que concluyen con el 5 de julio. Los destina a rendir homenaje a los héroes de la nacionalidad, en una combinación de actos en los cuales se mezclan la exaltación de los libertadores y las realizaciones del gobierno, como la reedición de nuevos tiempos dedicados a engrandecer la patria.

Empleados públicos de todos los niveles, estudiantes de primaria y secundaria y algunos grupos artísticos subsidiados desfilan en todas las ciudades ante las autoridades locales, al compás de bandas secas. En Caracas presiden las ceremonias el presidente de la República y los altos dignatarios del Estado. Cada 2 de diciembre, fecha aniversario de la ascensión de Pérez Jiménez al poder, se ratifican los postulados del «Nuevo Ideal Nacional» y son inauguradas grandes obras públicas y es recibida en Caracas la imagen de la Virgen de Coromoto, proclamada por el Gobierno como la patrona de aquellas celebraciones. Se inicia la celebración de la Semana de la Patria y en aquella ocasión, destaca la asistencia de delegaciones militares de varios países de América y Europa.[cita requerida]

Las ideas positivistas de Juan Vicente Gómez seguían siendo relevantes y se le dio continuidad al programa de inmigración de norteamericanos y europeos, con el fin de mejorar la calidad étnica del venezolano.[18]​ El gobierno de Marcos Pérez Jiménez aplicó con mayor moderación las políticas del racismo de Estado de Juan Vicente Gómez. Si bien se promovió la inversión de capitales extranjeros, el sector privado nacional receló de la intervención del Estado en la economía.[17]​ Pérez Jiménez promovió la «extirpación» del rancherismo en Caracas[cita requerida], que consideraba uno de los males principales para el deterioro de la sociedad, para ello se censó la cantidad de ranchos y se aplicó la receta del Plan Rotival, con ciertos ajustes, para reurbanizar las zonas que habían sido ranchificadas.[23]​ Antes de Pérez Jiménez, los urbanistas venezolanos y franceses ya habían iniciado el proceso de "reurbanización" de las comunidades populares en Caracas. Posteriormente, este proyecto fue descuidado y los barrios crecieron desproporcionadamente.[23]​ Para 1970, ya se calculaba que el 33 por ciento de los caraqueños vivía en ranchos improvisados, de acuerdo a las estadísticas del Centro Gumilla.[24]

Economía y la creciente deuda de Venezuela[editar]

Intervencionismo del Estado[editar]

El gobierno de Marcos Pérez Jiménez tuvo fuertes elementos de keynesianismo. Durante la gestión de Pérez Jiménez, el Estado intervino áreas de la economía que tradicionalmente eran desempeñadas por la empresa privada. Para septiembre de 1952, la CVF poseía, total o parcialmente, plantas de energía eléctrica, una industria textil, una planta de aceite vegetal, una plantación y una refinería de azúcar, granjas, una mina de diamante, silos, ganado para carne y leche, plantas pasteurizadoras de leche y empresas de pescado enlatado. El Estado era el gran capitalista en Venezuela y el sector privado nacional no tenía fuertes incentivos para crecer.[17]​ El Estado era el gran accionista nacional de las grandes cadenas hoteleras como Sheraton.[25]​ Las políticas económicas de Pérez Jímenez pueden considerarse un antecedente de las aplicadas por los posteriores gobiernos democráticos. La mayor parte de las inversiones provinieron de los Estados Unidos de América y las transnacionales de este país fueron las grandes beneficiadas por las medidas económicas que se adoptaron durante su gobierno.[17]​ Los empresarios privados nacionales criticaban al gobierno de Pérez Jiménez por su excesiva intervención en la economía y por los privilegios que tenían las transnacionales.[9]​ La CIA afirmó en un informe de 1961 que el gobierno de Pérez Jiménez no desarrolló adecuadamente otros sectores de la economía.[12]

La academia venezolana ha considerado que la década de 1950 fue una burbuja económica que se fundamentaba en la producción petrolera y en la construcción de obras públicas[26][7]​. La producción petrolera pasó de 1,80 millones de barriles diarios, cotizados a 2,14 dólares, a 2,77 millones de barriles diarios (cotizados a 2,65 dólares), según datos del Ministerio de Energía y Minas. A su vez, según la División de Estadística de las Naciones Unidas en su Anuario Estadístico de 1964, el crecimiento de la economía venezolana de 1952 a 1958 fue el más alto del hemisferio occidental, por encima de potencias como Estados Unidos, y el Reino Unido. Cabe destacar que, la mayoría de las economías que crecen a tasas muy altas sin haber salido de una guerra, podrían estar experimentando algún tipo de burbuja económica. El ambicioso programa de obras públicas e inversiones en industrias básicas tuvo un costo que rebasó las disponibilidades fiscales. El crédito público no se utilizó de forma formal y se incurrió en la creación de una elevada deuda flotante, derivada más que todo, de pagos atrasados de contratistas de obras públicas y, por la otra, en fuertes compromisos adquiridos por los institutos autónomos y empresas del Estado mediante la emisión de títulos y pagares.[27]

Los indicadores económicos de Venezuela durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez mostraban crecimiento en algunos sectores de la economía (la construcción, por ejemplo), baja inflación y altos niveles de empleo, aunque la balanza de pagos y las finanzas gubernamentales mostraban un preocupante desorden fiscal[28]​. La deuda de Venezuela creció más de 25 veces y pasó de 175 millones a más de 4 mil 500 millones de bolívares en apenas 5 años (aproximadamente 13 mil millones de dólares de 2018, con una población que no llegaba a los 7 millones de habitantes[29]​). El malestar por las deudas de Venezuela llegó a los cuarteles y el empresariado nacional. Pérez Jiménez respondió que: "no hay deuda, sino compromisos". El Ministro de Hacienda no logró convencer a Pérez Jiménez para que dispusiera la cancelación de las deudas.[30]​ A partir del 14 de enero de 1958, el empresariado venezolano decidió divorciarse completamente del régimen, nueve días antes del colapso final.[28]

Entrega de concesiones y el territorio nacional[editar]

Entre 1956 y 1957, el gobierno venezolano otorgó más de 820 mil hectáreas del territorio nacional por medio de concesiones petroleras, con el fin de estabilizar la deteriorada balanza de pagos venezolana y sostener el ritmo de inversión. A pesar de los nuevos ingresos obtenidos a través de créditos y concesiones, el gabinete de Pérez Jiménez debió incurrir en un diferimiento de pagos de los compromisos contraídos con productores, proveedores y contratistas de obras públicas, lo que causó que el acceso al crédito público se deteriorara. Esto afectó también la economía privada, a los bancos, al comercio y la industria, mayoritariamente acreedores del gobierno venezolano. La falta de pagos y la corrupción de la cúpula gobernante fueron las causas principales para que la burguesía comercial importadora terminara por influir decisivamente en su derrocamiento.[31]​ Por esta razón, algunos sectores han cuestionado el nacionalismo del Nuevo Ideal Nacional de Marcos Pérez Jiménez. Este tema ha sido abordado desde distintas perspectivas en las academias y todavía se discute.

Endeudamiento de la nación[editar]

La expansión de la economía venezolana tuvo como base el endeudamiento de la nación venezolana y esa fue una de las causas de la crisis económica de la Venezuela de los años sesenta,[32]​ en la que se paralizaron importantes proyectos como el Centro Urbano El Recreo de Marcel Brauer en la Avenida Casanova (Sabana Grande).[33]​ Bajo la doctrina del "Nuevo Ideal Nacional" se llevó a cabo la continuidad del proyecto de modernización de Venezuela, en función de lo que había sido planificado previamente por Juan Vicente Gómez (el padre Estado Moderno en sentido weberiano en Venezuela), Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita, pasando de tener poblaciones rurales a ser una de las referencias del modernismo en Latinoamérica.[32]

El tema de la deuda pública flotante ha sido objeto de grandes controversias y discusiones en Venezuela. En opinión de Peréz Jiménez: "era el sector privado y no el Gobierno el que había incurrido en esta deuda. Estimaba que los contratistas habían obtenido financiamiento sobre la base de los contratos públicos, incluidos aquellos con calendarios que ataban los pagos a las fases de las obras. Cuando no las terminaban en las fechas pactadas, los pagos se posponían, aún cuando las firmas tuvieran que pagar puntualmente a sus acreedores. Desde esta perspectiva, la deuda era el resultado de la incapacidad del sector privado para cumplir a tiempo sus compromisos."[4]​ El problema de esta afirmación es que las academias venezolanas no han encontrado suficiente información disponible para evaluar la veracidad de estas afirmaciones de Pérez Jiménez.

A raíz de las controversias surgidas, se ha señalado lo siguiente sobre la justificación de Pérez Jiménez: "A la luz de la información disponible resulta difícil evaluar la veracidad de estas opiniones. Durante la recesión de 1957 los acreedores se tornaron más inflexibles y los contratistas se vieron más presionados para cumplir con sus obligaciones financieras. Lo que sigue siendo poco claro y resulta “inexplicable” para algunos (Burggraaff 1972:144) es por qué Pérez Jiménez se negó a pagar a los contratistas, aunque no fuera más que para lograr su apoyo político. Según Vallenilla Lanz, la negativa de Pérez Jiménez a efectuar los pagos de los 150 millones de dólares de deuda interna (pese a que el Tesoro contaba con un excedente de más de 700 millones), y pese también a las súplicas de Vallenilla, se debió a su terquedad. Incluso, después de la preocupación por la política gubernamental expresada públicamente por los militares, Pérez Jiménez cortó el diálogo negando que existiera deuda: “no hay deudas, sino compromisos” (Vallenilla 1967:451)".[34]

El crecimiento de Venezuela no era sostenible en este período. La deuda de las constructoras privadas había crecido desproporcionadamente y esa fue una de las razones que ocasionaron la salida del poder de Marcos Pérez Jiménez. Las finanzas de muchas empresas constructoras sentían la inminencia de una quiebra. El gobierno tuvo que acudir al otortogamiento de nuevas concesiones petroleras en 1956 y 1957 para solventar las dificultades financieras y la enorme deuda que se había contraído. Gracias a estas concesiones, el Gobierno recibió 2.188 millones de bolívares como ingresos fiscales y eso le permitió mitigar los efectos de la deteriorada situación fiscal de Venezuela. Fred Levy señaló que la balanza de pagos y las finanzas gubernamentales fueron la evidencia del desorden fiscal de la dictadura.[35]​ La deuda flotante venezolana no estuvo sujeta a los requisitos de la legislación venezolana.[31]

El bolívar venezolano[editar]

Algunos periodistas venezolanos han señalado que el bolívar venezolano llegó a valer más que el dólar estadounidense, pero esto ha sido refutado por los economistas, los académicos y los investigadores. Según algunas notas publicadas en el medio Caraota Digital, el bolívar venezolano llegó a ser la primera moneda de reserva del mundo y superó al dólar estadounidense.[36]​ Según los datos del BCV[37]​ y la Academia Nacional de Ciencias Económicas[38][39]​, entre los años 1953 y 1957 Venezuela tenía un cambio oficial fijo de 3,35 Bs. por dólar estadounidense USD. Los reportes anuales del Bank for International Settlements también confirman que la moneda venezolana nunca llegó a valer más que el dólar estadounidense.[40]​ Esto sugiere que, ha sido una leyenda urbana que el bolívar llegó a superar al dólar estadounidense.[41]​ Lo que sí es cierto, es que la moneda venezolana tuvo mayor estabilidad. Cabe destacar que, los controles sobre la moneda venezolana ya existían y por eso el tipo de cambio era fijado por el Banco Central de Venezuela. La tasa de cambio no era flotante y fijada por los mercados.[39]​ El economista Pedro Palma llama a este esquema el sistema de tipos de cambio fijos y diferenciables (1941-1960).

En este esquema se ratificó el tipo de cambio de Bs/$ 3,09 aplicable a las operaciones petroleras, vigente desde 1934, estableciéndose la obligación de venta al instituto emisor de todos los dólares que fueran traídos al país por las empresas operadoras. Adicionalmente, se fijó un tipo de cambio de Bs/$ 3,35 para la venta libre e irrestricta de divisas al público, y se crearon unos tipos de cambio preferenciales para las exportaciones de café, cacao y ganadería (Bs/$ 4,60 para las primeras y Bs/$ 4,30 para las segundas y terceras).' En esa oportunidad se eliminaron las primas que se les daba en forma de subsidios directos a los exportadores de estos productos agrícolas. La idea era que el diferencial cambiario entre el dólar petrolero y el dólar para el público le generara al acv los recursos con qué seguir aportando los requeridos subsidios a las exportaciones de café y cacao, pero que ahora se materializaban a través de la adquisición de los dólares generados por esas actividades a precios mucho mayores.

Pedro Palma

Ciudad Vacacional Los Caracas[editar]

La Ciudad Vacacional Los Caracas fue originalmente una comunidad agrícola para los enfermos de lepra que debían estar aislados, como parte de los Planes Sanitarios del Ministerio de Sanidad. Marcos Pérez Jiménez le cambió su uso y convirtió la Colonia Agrícola-Leprosario en una ciudad vacacional, perjudicando a los enfermos.[42]​ En realidad, este fue un proyecto del gobierno de Isaías Medina Angarita, pero los aparatos de propaganda del gobierno de Marcos Pérez Jiménez lo vendieron como suyo. El cambio de destino de la comunidad agrícola fue uno de los mayores gestos de crueldad de Marcos Pérez Jiménez.

Originalmente, la concepción de la Colonia Agrícola-Leprosario de Los Caracas, persiguió desde el inicio la integración de sus habitantes con el medio natural, en una simbiosis de vida urbana inserta en medio de una naturaleza con mínima intervención del hombre. Tanto en su origen de Centro asistencial para la enfermedad de Hansen o lepra, como en su transformación en centro vacacional, está presente esta ambición semi-utópica de sus planeadores, que así coincidían con la vieja aspiración decimonónica occidental de armonizar ciudad y naturaleza. El gobierno de Marcos Pérez Jiménez le dio prioridad a la recreación, al embellecimiento de las ciudades y al turismo. La salud no era prioritaria para Pérez Jiménez.[42]

Asimismo, el gobierno se caracterizó por su excesiva represión a la disidencia. El historiador Manuel Vicente Magallanes, preso de la dictadura, contó que en los locales de la Seguridad Nacional de toda la república fueron sometidos los presos políticos a las siguientes formas de tortura: cámara de hielo, ring, golpes con bolas de acero, cintillos eléctricos, planazos, tortoles y otras formas refinadas de maltrato físico. Para ese entonces, la Plaza Colón de la Urbanización Los Caobos era el epicentro de las protestas estudiantiles. En la celebración del día de la raza en el año 1951, fueron capturados diversos venezolanos que lucharon por libertad: José Amín, Miguel Astor Martínez, Antonio Avila Barrios, Francisco Barrios, Federico Estaba, Gerardo Estaba, Luis José Estaba, Dario Hernández, Manuel Vicente Magallanes, Eloy Martínez Méndez, Salón Meza Espinosa y Juan Regalado. Este grupo fue conocido como el de "Los Doce Apóstoles", por haber sido 12 los detenidos en las manifestaciones del día 12 de octubre. Los doce apóstoles fueron obligados a permanecer juntos de pie durante tres días, privados de hacer las más elementales necesidades. Luego, a cada uno se le torturó de forma personalizada.[8]

Gobierno de Pérez Jiménez[editar]

Marcos Pérez Jiménez es el autor del proyecto de Nación denominado Nuevo Ideal Nacional. Argumentaba que en Venezuela existía una ausencia de un ideal apropiado que integrara la mística nacional, la convicción conjunta y el empeño colectivo en servicio de la patria. Las bases de la superación, como Ideal Nacional se arraigan en la tradición, recursos naturales, situación geográfica de la Nación, en cuya función Venezuela debe tener un ideal nacional, y la finalidad suprema de este ideal es: «Lograr para Venezuela un puesto de honor entre las naciones y hacer una Patria cada día más próspera, digna y fuerte». Los objetivos del Ideal Nacional son la transformación progresiva del medio físico y el mejoramiento integral (material, moral e intelectual) de los habitantes.[cita requerida]

El Nuevo Ideal Nacional es el común denominador espiritual de los venezolanos para el engrandecimiento de la Patria. Plantea una fusión del sector público y privado para desarrollar y servir a la Nación. La política del bien nacional se basa en la elevación y el noble aprovechamiento de los venezolanos para situar a Venezuela en la cúspide de América. La transformación del medio físico y el mejoramiento de las condiciones morales, intelectuales y materiales de los venezolanos. Tenía como pilares la historia patriótica como fuente de valores morales y el aprovechamiento adecuado de los recursos naturales del país y la privilegiada ubicación geográfica para mejorar la suerte de los venezolanos legando a las generaciones una patria más prospera. Este aprovechamiento basado en una inversión pragmática y la promoción de la inversión extranjera promovió el pleno empleo en Venezuela para la época. Según sus defensores, este proyecto podía definir también como una mezcla de antiguas ideas liberales y positivistas de la necesidad de asegurar el orden para el progreso y del desarrollo económico mediante la inmigración de personas, inversión de capitales y aumento del consumo para expandir la producción nacional.[cita requerida]

Según algunos politólogos, el gobierno de Marcos Pérez Jiménez y su obra podrían haber sido personalistas[9]​. En los últimos años de su gobierno, Marcos Pérez Jiménez había dejado de escuchar a sus propios Ministros, de acuerdo a las declaraciones[43]​. Pérez Jiménez no escuchaba a nadie, de acuerdo a la confesión de sus Ministros. La deuda pública se acumulaba y Pérez Jiménez cambiaba el tema. Los empresarios nacionales estaban inconformes con su gobierno, a raíz de la corrupción, las malas condiciones para emprender en Venezuela, las concesiones de las transnacionales, etc. Todavía se debate si el gobierno de Pérez Jiménez fue nacionalista o no. Según los investigadores del IESA, el gobierno de Marcos Pérez Jiménez no se caracterizó por ser un gobierno nacionalista y liberal.[17]​ La entrega de 820 mil hectáreas del territorio nacional al margen de la ley ha sido uno de los principales argumentos que cuestionan el nacionalismo de su gobierno.[31]​ Los sectores demócratas han señalado que este fue un gobierno autoritario, servil a las transnacionales, antidemocrático y poco liberal.[44]​ Pérez Jiménez se defendió en su libro Frente a la Infamia, pero evita abordar el tema de la deuda pública.[45]​ Los sectores más balanceados de la vida nacional han sugerido que el gobierno de Pérez Jiménez es el antecedente del estatismo de los gobiernos democráticos, aunque algunos medios de comunicación han creado otra matriz de opinión.[46]​ Es prudente señalar que el estatismo había comenzado antes de Pérez Jiménez y esto se hizo línea de gobierno desde López Contreras. La constitución de 1947 lo reafirmó.[46]​ Cabe destacar que, el capitalismo de Estado puede ser exitoso en algunos casos. El tema ha sido abordado desde diversas perspectivas.

Continuidad de los proyectos en infraestructura[editar]

Los medios de comunicación y el aparato de propaganda perezjimenista ha difundido que Pérez Jiménez realizó las grandes obras en infraestructura que existen hoy en día en Venezuela[47]​, pero eso no ha sido respaldado por las grandes academias, cámaras de comercio, universidades y gremios nacionales[48][49]​. Se ha sugerido que el mérito que ha recibido Pérez Jiménez debe ser compartido entre los gobiernos anteriores y posteriores, ya que la mayoría de las obras públicas que ejecutó no habían sido planificadas por él.[49]​ Tampoco Pérez Jiménez inició la construcción de estas obras y ha sido injusta la distribución del mérito en función de la contribución de cada gobierno.[49]​ El Presidente Marcos Pérez Jiménez le dio continuidad al proyecto de modernización de Venezuela, previamente planificado por Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita y el Trienio. Como señala Juan Martín Frechilla, el Plan Rotival había sido planificado antes de Pérez Jiménez y fue ejecutado en los gobiernos de López Contreras e Isaías Medina Angarita. La construcción de las Torres del Centro Simón Bolívar comenzó en la década de los 40, pero fueron culminadas por Pérez Jiménez. Cabe destacar que, algunas obras iniciadas por él, fueron culminadas por Rómulo Betancourt, como el Teleférico de Mérida.[49]

Las obras del gobierno de Marcos Pérez Jiménez fueron las siguientes:[31]

  • El Paseo Los Próceres. Si bien la expropiación de los terrenos había comenzado en el año 1948 (Trienio Adeco)[11]​, el Golpe de Estado de ese mismo año cambió la dirección del proyecto.
  • El Hotel Humboldt
  • Las Urbanizaciones obreras 2 de Diciembre (hoy Parroquia 23 de Enero), 24 de Noviembre (hoy 10 de marzo en Maiquetia), Ciudad Tablitas, Artigas, Lomas de Urdaneta, Propatria, etc.

Las obras que fueron culminadas por los gobiernos democráticos, posteriores al gobierno militar de Pérez Jiménez:[31]

Algunos de los proyectos que fueron planificados e iniciados por Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita y el Trienio Adeco, pero que Pérez Jiménez continuó:

Proyectos de gobiernos anteriores, pero que Pérez Jiménez cambió su uso:[42]

  • La Ciudad Vacacional "Los Caracas", antiguamente una comunidad para enfermos de lepra. Pérez Jiménez los perjudicó cuando la convirtió en una ciudad vacacional.
Sistema de riego de Calabozo, en el km 18

Durante su gobierno fue firmado el anteproyecto de la Siderúrgica nacional que le fue encomendado a 7 grupos industriales de distintos países (Italia, Alemania, Bélgica, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, y Noruega). En una alocución dirigida a los venezolanos expresa, tras la inauguración de 2 importantes obras como son la Autopista Caracas - La Guaira y el Círculo de las Fuerzas Armadas, dando el primer paso hacia aquella forma de Estado. Además se fundamenta la propuesta definitiva que incluye los planes extraordinarios sometidos al control del Gobierno, entre ellos: la planta Siderúrgica del Orinoco, el sistema de electrificación del río Caroní, el Plan Ferroviario Nacional, el Sistema de riego del Río Guárico, las zonas turísticas de los Estados Mérida y Nueva Esparta.

En las ciudades del interior se construyeron las vías centrales de orden circulatorio. Los inmensos conglomerados de los súper bloques de viviendas. Los ranchos que habían proliferado en los cerros, fueron demolidos y en su lugar se construyeron parques y viviendas dignas, siguiendo el proyecto de López Contreras y Medina Angarita[23]​. Según los adeptos al perezjimenismo, el Seguro Social Obligatorio fue tan eficiente y efectivo que sirvió de ejemplo para las naciones del hemisferio[cita requerida], pero aún así Venezuela no destacaba por su desarrollo humano y social[43][17][4]​. La Iglesia Católica denunció el desempleo, los bajos salarios, la falta de servicios sociales y las deficiencias de las instituciones de bienestar público en el año 1957.[43]

Se debe reconocer que Marcos Perez Jiménez le dio continuidad al proyecto de red ferroviaria y la construcción de la carretera de la costa que uniría todos los puntos orientales y occidentales del país, planificado anteriormente por Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita y el Trienio Adeco.[9]Venezuela reafirmó su soberanía en el archipiélago de Los Monjes y se ha especulado que Venezuela se planteó la recuperación la Guayana Esequiba, aunque no existen pruebas que lo avalen.[50]​ El gobierno de Pérez Jiménez ha sido criticado por descuidar el interior del país y ocasionar la emigración masiva hacia los grandes centros urbanos. Las grandes urbanizaciones se construyeron en Caracas y no en las pequeñas ciudades.

El incremento de los ingresos fiscales fue considerable, como consecuencia de la gran producción petrolera y la cotización de esta materia prima en los mercados internacionales[17]​, producto del otorgamiento de mayores concesiones y al hecho circunstancial del ‘problema’ Árabe en 1956, que favoreció la mayor colocación del crudo venezolano en el mercado internacional. Tal fue la dinámica económica que se logró con esta política de la construcción impulsada por Pérez Jiménez, que hubo necesidad de abrir las fronteras para que los extranjeros cubrieran las plazas vacantes, ya que los sectores construcción, petrolero y de servicios había abierto muchas posibilidades.

Ciencia y Tecnología[editar]

En la década de los años 50 se continuó la producción de conocimiento científico sistemático, proyecto financiado por el Estado Venezolano, las organizaciones de salud extranjeras y en menor medida, las empresas privadas nacionales[51]​. La continuidad del proyecto de Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita, permitió que Venezuela fuera el primer país del mundo en erradicar la malaria en la década de los setenta, luego de finalizar la dictadura militar. En el gobierno de Rómulo Betancourt, Venezuela fue uno de los países más exitosos en la lucha contra las grandes enfermedades, pero esto se logró gracias a la continuidad de los proyectos sanitarios que se venían desarrollando. Desde el año 1930,[52]Arnoldo Gabaldón fue el creador de las políticas sanitarias clave durante este proceso de desarrollo sanitario. Este investigador dirigió las políticas públicas de control de la malaria en Venezuela desde finales de la década de 1930 hasta fines de la década de 1970 y contribuyó a la planificación del programa de malaria de la Organización Mundial de la Salud.[51]​ El gobierno de Marcos Pérez Jiménez le hizo continuidad a estos proyectos que ya habían iniciado y eso fue positivo.

Altos de Pipe en sus inicios

El 29 de abril de 1954 fue fundado el Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (IVNIC) en los terrenos de Altos de Pipe bajo la dirección de Humberto Fernández-Morán.[53]​ Fueron contratados varios investigadores extranjeros principalmente especializados en la investigación biomédica, así como también se contrató la compra e instalación de un Reactor Nuclear del Centro de Física, el primero en su tipo en Latinoamérica.[cita requerida]

La continuidad de la inmigración[editar]

La inmigración a Venezuela se intensificó durante los gobiernos de Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita, aunque anteriormente ya habían existido pequeñas olas de inmigrantes. Si bien la inmigración continuó durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez y los posteriores gobiernos democráticos, estos no recibieron las primeras grandes olas de inmigrantes. El gobierno de Eleazar López Contreras recibió varios barcos de judíos provenientes de Europa, a pesar de las críticas provenientes desde el extranjero y algunos sectores de Venezuela.[19]​ En 1938, salieron de Hamburgo (Alemania) varios barcos de inmigrantes judíos. Venezuela fue el único país que los recibió, a pesar de las amenazas de Hitler. Las leyes venezolanas le prohibían a López Contreras aceptar el ingreso de judíos, pero López Contreras hizo el sacrificio de recibir a os refugiados. El gobierno de López Contreras fue presionado en la prensa nacional venezolana para que aceptara a los judíos y no accediera a las peticiones de Hitler. Se ha comentado que López Contreras podría ser descendiente de judíos sefarditas.[19]

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Civil Española, numerosos europeos se vieron en la necesidad de abandonar sus hogares en busca de libertad. Unos querían hallar un nuevo horizonte, otros evadir el hambre y muchos buscaban un lugar donde rehacer sus vidas. Estos inmigrantes se embarcaron en gran parte hacia Venezuela. Los más importantes fueron los italianos, portugueses, españoles, búlgaros, alemanes, húngaros, holandeses y rusos, entre otras colonias de la Europa devastada por la hambruna y la Guerra. Entre todos los grupos de colonias de Emigrantes las más numerosas fueron la de los italianos, españoles, y portugueses. Las 3 compartían razones similares para abandonar sus naciones: la huida de un régimen dictatorial, las atrocidades de la posguerra, el hambre, el desempleo y la búsqueda de estabilidad económica.[cita requerida]

Según archivos de la Oficina Arquidiocesana de Caracas, entre 1951 y 1958 llegaron al país 200.000 gallegos y canarios, [[Canarias|[cita requerida]]] quienes se insertaron en oficios como agricultura, carpintería, albañilería y transporte público. Luego de la primera etapa de adaptación, muchos se convirtieron en pequeños empresarios dedicados al comercio, las finanzas y la industria, sobre todo en la metalúrgica y manufactura. Venezuela necesitaba agricultores. Existía un déficit de producción de unas 55 mil toneladas anuales de azúcar y de 50 mil toneladas de arroz, entre otros productos, y se requería cubrir la demanda con producción interna. Además, aumentaba la explotación petrolera, por lo que muchos venezolanos abandonaron el campo para dedicarse a la lucrativa actividad en las ciudades, y este vacío fue aprovechado por los inmigrantes.

Lo mismo ocurrió en la construcción, sector en el que también encontraron un nicho de mercado importante. Este sector fue el epicentro de la burbuja económica que Venezuela experimentó en este período.[9][7]​ Cada colonia de inmigrantes se dedicó a una especialidad relacionada a las actividades que se desarrollaban en su país de origen. Fue así como los gallegos se dedicaron a producir hortalizas, los canarios al comercio de plátanos y los italianos a la agricultura, construcción, manufactura de calzado, venta de carne y otros alimentos, los holandeses y alemanes a los embutidos y quesos, los portugueses a las panaderías y areperas.[cita requerida] A finales de los 50 el Franquismo atravesaba una de sus peores crisis económicas. La vida se volvió más difícil y se produjeron nuevas estampidas. Cientos de españoles de edades que oscilaban entre los 16 y los 45 años llenaron las bodegas de los barcos hacia América, en especial a Argentina, Brasil y Venezuela. En la mayoría de los casos, gente trabajadora, jornaleros del campo y del sector de la construcción. En otros casos, Venezuela también recibió la inmigración de prostitutas extranjeras. Según un informe de inteligencia, Venezuela era el país que tenía la mayor cantidad de prostitutas extranjeras en todo el mundo. En la década de los 50, Venezuela tenía el índice de prostitución extranjera más alto del mundo entero.[54]​ No toda la inmigración fue calificada y la prostitución proliferó en el distrito de Sabana Grande. También en Las Acacias, Chacao y el centro de Caracas.[54]​ Las grandes prostitutas se asentaron en Caracas y comenzaron a irse del país a mediados de los ochenta, como consecuencia de la crisis económica.

Con los gobiernos militares de López Contreras, Medina Angarita y Pérez Jiménez, se aplicó política de «puertas abiertas»[cita requerida], que atrajo un número significativo número de españoles, italianos y portugueses, estos últimos con alto grado de concentración en la región capital. Los inmigrantes traen voluntad de trabajo, desplazados como estaban en la Europa de posguerra. Se dedican a la construcción, el comercio, especialmente panaderías, restaurantes, cafeterías, agricultura, industria y obras públicas. [cita requerida] Se promovió la inmigración de mano de obra especializada para sus proyectos de infraestructuras desde Europa. Durante los gobiernos militares y algunos gobiernos civiles democráticos, se impulsó un ambicioso programa de infraestructura, con la construcción de edificaciones, carreteras, puentes y obras de gran envergadura con las que modernizó al país gracias en parte a las exportaciones de petróleo que generaban enormes cantidades de divisas. El gobierno militar de Isaías Medina Angarita fue bastante particular, ya que a pesar de su naturaleza militar, tuvo las características de un gobierno democrático.[9]

Plebiscito de 1957[editar]

El período constitucional de Marcos Pérez Jiménez finalizaba según la misma constitución elaborada por su gobierno a finales de 1957. Pérez Jiménez opta por organizar rápidamente un órgano electoral que convocaría un Referéndum o plebiscito el 15 de diciembre de 1957 para decidir sobre si la población aprobaba o rechazaba la reelección del gobierno Perezjimenista para el período 1958-1963 de aprobarse no solo se ratificaría al presidente en su cargo sino a todos sus candidatos al Congreso Nacional, Asambleas legislativas estadales y concejos municipales de manera automática.[55]

23 de enero de 1958[editar]

Tras algunos antecedentes de rebelión militar y huelgas civiles, Pérez Jiménez es derrocado el 23 de enero
La Vaca Sagrada, avión donde emprendió la huida Marcos Pérez Jiménez en 1958

El primero de enero de 1958 se produjo el primer intento de rebelión militar contra Pérez Jiménez, a raíz de la crisis económica que se avecinaba, la posición adversa de la Iglesia Católica, los problemas del sector privado nacional, los privilegios de las transnacionales, las violaciones a los derechos humanos, la baja inversión en educación, salud y servicios públicos, etc.[9]​ Las deudas contraídas por la dictadura militar habían escandalizado a los militares venezolanos, los cuales le retiraron su apoyo.[7]​ El movimiento encabezado por el Coronel Hugo Trejo contó con la participación de un buen número de oficiales de la guarnición de Caracas y de Maracay, principalmente de la Fuerza Aérea. Este levantamiento militar fracasó y sus principales dirigentes fueron detenidos por el gobierno. Sin embargo, a partir del primero de enero la crisis interna del régimen se hizo cada día más grave. Se produjeron nuevos brotes insurreccionales en las fuerzas armadas y el movimiento popular se manifestó con más vigor en la lucha contra Marcos Pérez Jiménez.

Se acentuó la represión; las cárceles se llenaron de presos políticos; fueron cerrados los liceos y reprimido el movimiento estudiantil. Pero el movimiento popular iba en ascenso. Densos sectores sociales se incorporaban activamente a la lucha: intelectuales, médicos, abogados, profesores, ingenieros, suscriben manifiestos de denuncia contra el régimen. Esto significaba pérdida de prestigio en la institución armada que aparecía comprometida de hecho con los desmanes del régimen. En las calles se suceden manifestaciones y motines.[cita requerida] A mediados de enero la Junta Patriótica llamó a la huelga general para el día 21. El 21 de enero comienza la huelga de prensa y horas después de esta, la huelga general convocada por la Junta Patriótica. El paro se cumplió a cabalidad y en muchos sitios de Caracas se produjeron enfrentamientos con las fuerzas del gobierno.

El 22 se reúnen altos jefes militares en la Base Naval de Mamo y en la Comandancia General de la Marina en el Centro Simón Bolívar para considerar la situación. Sus deliberaciones concluyen formando una Junta Militar de Gobierno que pide la renuncia a Pérez Jiménez.[56]​ Para la noche del día 22, la Marina de Guerra y la Guarnición de Caracas se pronunciaron contra el régimen; y Pérez Jiménez, privado de todo apoyo en las Fuerzas Armadas, huyó en la madrugada del 23 de enero, rumbo a Ciudad Trujillo (hoy Santo Domingo). Huyo por medio del monoplano Douglas C-54 Skymaster, conocida como “La Vaca Sagrada”, con registro oficial 7-ATl, siendo acompañado del piloto, mayor José Cova Rey; su esposa, Flor María Chalbaud Cardona, sus tres hijas, su suegra; Luis Felipe Llovera Páez, Pedro Gutiérrez Alfaro, Antonio Pérez Vivas, Raúl Soulés Baldo y Fortunato Herrera. Seria recibido por el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, pero antes haría escala en Curazao.[56]

Ese día, turbas enardecidas salieron a las calles, en todo el país, a celebrar la caída del régimen y a tratar de acabar con los funcionarios que se habían ensañado en la persecución política. Miembros de la Seguridad Nacional fueron linchados; otros se escondieron por largo tiempo o escaparon al exterior.[cita requerida] En lugar de Pérez Jiménez tomaba el poder una Junta presidida por el contraalmirante Wolfgang Larrazábal. Pérez Jiménez huyó inicialmente a la República Dominicana, pero después de que su protector fuera asesinado, y el país gradualmente cayera en turbulencia, el general temiendo que sería asesinado o extraditado de nuevo a Venezuela, se trasladó a los EEUU donde hizo algunas inversiones importantes. Después de que el Gobierno de turno (Rómulo Betancourt) hiciera un pacto con el Presidente Kennedy (USA) para lograr su extradición hacia Venezuela y pasara por un encarcelamiento, se trasladó a España, donde vivía cómodamente con los 250 millones de dólares (que se calculaban habían sido extraídos de la tesorería del Estado, detalle que nunca pudo ser comprobado legalmente) y siendo protegido por el gobierno de Francisco Franco.[57]

Rómulo Betancourt, durante su Gobierno, logró la extradición de Pérez Jiménez y se le siguió un prolongado juicio, que terminó con la sentencia condenatoria por un período menor que el que llevaba detenido, por lo que salió en libertad y voló a Madrid. En esta capital aceptó la postulación como candidato a Senador por el Distrito Federal en las elecciones de 1968, resultando electo por un número considerable de votos. En 1969 la Corte Suprema de Justicia anuló la elección de Pérez Jiménez para el Senado, esgrimiendo como principal argumento que Pérez Jiménez no se había inscrito en el Registro Electoral ni había votado en las mismas elecciones.

Exilio[editar]

Flor María Chalbaud Cardona

Luego del exilio de Pérez Jiménez, se concibe el Pacto de Puntofijo que se suscribe el 31 de octubre de 1958 en la residencia de Rafael Caldera que llevaba ese nombre, en la urbanización Las Delicias de Sabana Grande en la Avenida Francisco Solano. El pacto establece el compromiso de civilizar las relaciones partidistas, la defensa de la constitucionalidad y el derecho a gobernar de acuerdo con el resultado electoral; gobierno de unidad nacional, no hegemonía partidista y presentación de un programa mínimo común. Lo suscriben Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Gonzalo Barrios, de AD; Jóvito Villalba, Ignacio Luis Arcaya y Manuel López Rivas, de URD; y Rafael Caldera, Pedro del Corral y Lorenzo Fernández, por COPEI. Se reconocían así las amenazas aún latentes contra el régimen democrático y se echaban las bases de gobiernos de unidad, sin precedentes en el país.

Estados Unidos recibió la solicitud de extradición de Pérez Jiménez el 21 de agosto de 1959 y fue detenido el día 25.[58]​ El 16 de agosto de 1963, el gobierno venezolano presidido por Rómulo Betancourt en convenio con el estadounidense obtuvo la extradición de Pérez Jiménez. El 17 de agosto fue extraditado a Venezuela.[59]​ Encarcelado y sentenciado a cuatro años de prisión por peculado y malversación de fondos, se le confinó en la Cárcel Modelo de Caracas. Durante cinco años estuvo encarcelado, al final de los cuales fue liberado al dictársele sentencia por un período menor al de su tiempo de reclusión. Luego se residenció en España aunque, al poco tiempo, en las elecciones generales de 1968, fue postulado senador por la agrupación política de derecha Cruzada Cívica Nacionalista (CCN) y fue elegido en ausencia; sin embargo, la Corte Suprema de Justicia invalidó su elección.[60]

En 1968 se presentó a elecciones en la plancha del CCN y logró la votación necesaria para el senado; sin embargo la Corte Suprema de Justicia anuló esta elección. CCN logró postularlo para la presidencia de la república en los comicios de 1973 conscientes de la popularidad de Pérez Jiménez. Sin embargo, representantes de los partidos mayoritarios propusieron y aprobaron en el Congreso Nacional, una enmienda constitucional destinada específicamente a inhabilitarlo políticamente, mediante una aplicación retroactiva de la norma que impide la elección a cargos públicos a personas con sentencia firme, de más de 3 años. Pérez Jiménez se trasladó en avión a España el 1 de agosto de 1968,[61]​ radicándose en la zona de La Moraleja, una de las zonas más exclusivas de Madrid.

Últimos años[editar]

Pérez Jiménez sufre un derrame cerebral que le sobrevino el domingo 7 de febrero. Los informes médicos indicaron que el paciente, que para entonces tenia 84 años, estaba en franca recuperación y se recuperaba en la clínica luz en la ciudad de Madrid, España.[62]​ Aunque el general fue despreciado durante mucho tiempo en Venezuela, los cargos de asesinato en su contra fueron levantados el 12 de febrero de 1999, donde un tribunal venezolano decidio anular la medida jurídica donde el expresidente Pérez Jiménez le era prohibido estar en el territorio venezolano.[62][57]​ Pérez Jiménez estaba acusado de ser el autor intelectual del asesinato del teniente León Droz Blanco, perpetrado el 10 de junio de 1954 en Barranquilla (Colombia), hecho por el que se dictó el 5 de septiembre de 1972 una auto de detención contra él.[62]

Finalmente el polémico expresidente y General de División retirado, Marcos Pérez Jiménez, falleció el 20 de septiembre de 2001 en Alcobendas, España tras un ataque al corazón y el haber perdido la consciencia en sus últimas semanas.[60][14]​ Su cuerpo fue incinerado el viernes 21 de septiembre. Sus familiares expresan la esperanza de devolver sus restos a Venezuela".[57]

Legado y controversias[editar]

Monumento a Marcos Pérez Jiménez en su pueblo natal, Michelena, estado Táchira

Revista Time[editar]

En el año 1955, la Revista Time tuvo en su portada a Marcos Pérez Jiménez y el balance sobre su gestión fue regular. En la Revista Time se habló del boom económico que Venezuela experimentaba a raíz de su producción petrolera y el crecimiento del sector construcción, pero también se hizo mención a la creciente deuda del país sudamericano y los problemas sociales que enfrentaba.[5]​ De acuerdo a la Revista Time, las obligaciones del Gobierno pagaderas en moneda extranjera no se cancelan a su vencimiento. Venezuela era un país que no pagaba a tiempo sus compromisos. La Revista Time denunció que la deuda pública en las dependencias del Gobierno seguía su curso ascendente, sin que se viera un esfuerzo por controlarla. Los inversionistas no lograban calcular el monto de esa deuda pública.

En este período se adelantó la construcción de las principales vías de comunicación en el país, que unieron tanto occidente, centro y oriente del país, así como conglomerados industriales y grandes monumentos. Cabe destacar que, la mayoría de las obras ya estaban planificadas desde el gobierno de Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita y Trienio Adeco, así que el mérito debe ser compartido entre varios gobiernos.[63]​ Los gobiernos democráticos terminaron de pagar las deudas contraídas, aunque los sectores que defienden el militarismo se han negado a reconocerlo.

La admiración de Hugo Chávez[editar]

El 25 de abril de 2010 el expresidente Hugo Chávez comento en su programa semana Aló Presidente: "Yo creo que el general Pérez Jiménez fue el mejor presidente que tuvo Venezuela en mucho tiempo. (...) Fue mejor que Rómulo Betancourt, fue mejor que toditos ellos. No los voy a nombrar. (...) Lo odiaban porque era militar". Igualmente agregó: "Miren, si no hubiese sido por el general Pérez Jiménez, ¿ustedes creen que tendríamos Fuerte Tiuna, la Academia, la Efofac, el Círculo Militar, Los Próceres, la autopista Caracas-La Guaira, los superbloques del 23 de enero, la autopista del Centro, el Teleférico, la Siderúrgica, Guri?", preguntó.[64]

La versión de Marcos Pérez Jiménez[editar]

En su libro "Frente a la Infamia", Pérez Jiménez se defendió y justificó sus acciones. En este libro, denuncia los vejamenes que sufrió mientras estuvo en la cárcel del condado de Dade. Pérez Jiménez expone sus razones para endeudar al país y hace contestación a los cargos que se le han imputado luego de su extradición.[65]​ Según Pérez Jiménez, el proceso legal en su contra se hizo al margen de la ley. La venganza era lo que motivaba a estos sectores de la población. Pérez Jiménez dijo que sus críticos eran infames, infelices, inmorales, incapaces, e ignorantes. El ex-dictador acusó a todos los demócratas de traidores a la patria en su libro. En el prólogo del libro, Pérez Jiménez es definido como "un gran dictador; un magnífico dictador". En el libro, son escasas las menciones que Pérez Jiménez hace sobre el problema económico que generó en Venezuela a raíz de la deuda pública de su gobierno. La descalificación de sus oponentes es el rasgo más resaltante del libro. Pérez Jiménez acusó a los demócratas de corrupción y criticó el presupuesto de 33 mil 500 millones de bolívares. Pérez Jiménez publica una lista de obras que iba a construir, pero los demócratas no lo dejaron. De acuerdo a su perspectiva, la culpa era de los demás, ya sean los estadounidenses, los demócratas venezolanos o la industria privada nacional.

Manuel Aristeguieta ha sido descartado de la administración pública porque cualquiera que sea el cargo que desempeñe, se considera con patente de corso para pecular. Y parece que el gobierno ya se cansó de reconocerle esa perrogativa porque, como sucede con los enfermos contagiosos, automáticamente contaminan a los funcionarios a su alrededor. Si Manuel Aristeguieta no hubiese sido tan desvergonzado en sus actividades de peculador, el gobierno actual, en recompensa por sus actuaciones durante mi extradición, lo tendría en un cargo de mayor responsabilidad, y por ende, mejor remunerado.

Marcos Pérez Jiménez

Venezuela, política y petróleo de Rómulo Betancourt[editar]

Betancourt criticó la dictadura perezjimenista en su popular libro "Venezuela, política y petróleo", el cual terminó siendo la base ideológica del partido político Acción Democrática. El político venezolano denunció que el gobierno gastaba sin tasa todo lo que no se exportaba a los bancos extranjeros con destino a las cuentas particulares de los gobernantes. Esto condujo al Estado a una encrucijada crítica. En lo que se refiere a las finanzas públicas, Venezuela estaba ubicada en el casillero de los deudores tramposos. Betancourt se enfocó en criticar el desorden fiscal de la dictadura y la irresponsabilidad económica de la misma. El país no paraba de contraer deudas. El caos de las finanzas públicas era una manera de expresarse en realidades de gobierno la doctrina del Bien Nacional. La dictadura se vio compelida a dar explicaciones a raíz de la crítica de la prensa extranjera, como Time Magazine.[66]

El Banco Obrero, el Instituto de Obras Sanitarias, el Ministerio de Obras Públicas, otros Ministerios e Institutos Autónomos, no hacían en dinero muchos de sus pagos. Sino en títulos a corto plazo, de obligatorio aceptación por contratistas, dueños de propiedades expropiadas y vendedores de materiales.

"Los contratistas y vendedores que reciben esos bonos-escribe Time magazine- deben descontar hasta 18%, antes de convertirlos en dinero, por lo que naturalmente alzan los precios en previsión del esperado sacrificio". Se trataba como a primera vista se aprecia, de una forma absurda de obtener dinero para el gobierno, a un costo tan exagerado y en un país de muy elevado presupuesto estatal de gastos.

(...)

En su Mensaje de abril de 1955 ante el seudoparlamento caraqueño, Pérez Jiménez debió admitir la existencia de una cuantiosa deuda glotante, expediente increíble en una nación con tan elevado Presupuesto y al cual no apeló antes el Estado venezolano, por lo menos en los últimos 20 años. El otrora arrogante prestidigitador con millones habló ahora en lenguaje quejumbroso de pulpero fallido, maula y medio en quiebra.
Rómulo Betancourt

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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  2. Blanco Muñoz, Agustín. 1983. Habla el General Marcos Pérez Jiménez. Universidad Central de Venezuela. Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico. Caracas. 431p.
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  4. a b c Coronil Ímber, Fernando (2013). El Estado Mágico. Alfadil. p. 218. «En opinión de Pérez Jiménez, era el sector privado y no el Gobierno el que había incurrido en esta deuda. Estimaba que los contratistas habían obtenido financiamiento sobre la base de los contratos públicos, incluidos aquellos con calendarios que ataban los pagos a las fases de las obras. Cuando no las terminaban en las fechas pactadas, los pagos se posponían, aun cuando las firmas tuvieran que pagar puntualmente a sus acreedores (Blanco 1983:163). Desde esta perspectiva, la deuda era el resultado de la incapacidad del sector privado para cumplir a tiempo sus compromisos. A la luz de la información disponible resulta difícil evaluar la veracidad de estas opiniones.» 
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  30. Stambouli, Andrés (2009). La política extraviada. Fundación para la Cultura Urbana. p. 98. «Pérez Jiménez, contestando las preguntas al respecto, habría dicho: "(...) no hay deuda sino compromisos". Esta afirmación impresionó mal a la asistencia y fue considerada como una respuesta poco afortunada.» 
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  34. Coronil Ímber, Fernando (2013). El Estado Mágico. Alfadil. «A la luz de la información disponible resulta difícil evaluar la veracidad de estas opiniones. Durante la recesión de 1957 los acreedores se tornaron más inflexibles y los contratistas se vieron más presionados para cumplir con sus obligaciones financieras. Lo que sigue siendo poco claro y resulta “inexplicable” para algunos (Burggraaff 1972:144) es por qué Pérez Jiménez se negó a pagar a los contratistas, aunque no fuera más que para lograr su apoyo político. Según Vallenilla Lanz, la negativa de Pérez Jiménez a efectuar los pagos de los 150 millones de dólares de deuda interna (pese a que el Tesoro contaba con un excedente de más de 700 millones), y pese también a las súplicas de Vallenilla, se debió a su terquedad. Incluso, después de la preocupación por la política gubernamental expresada públicamente por los militares, Pérez Jiménez cortó el diálogo negando que existiera deuda: “no hay deudas, sino compromisos” (Vallenilla 1967:451).» 
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  43. a b c Coronil Imber, Fernando (2013). El Estado Mágico. Alfadil. p. 225. «La carta criticaba el desempleo, los bajos salarios, la falta de servicios sociales, las deficiencias de las instituciones de bienestar público, e incluso condenaba “la frecuencia con que son burladas la Ley del Trabajo y los instrumentos legales prescritos para la defensa de la clase obrera” (Plaza 1978: 74). La carta pastoral no fue un hecho aislado. En ese periodo, los editoriales de La Religión, el periódico de la Iglesia, se dedicaron a criticar al régimen, lo que trajo como resultado la persecución de su director, el padre Hernández Chapellín. Este cambio de la posición de la Iglesia se interpretó como una señal que indicaba una retirada del apoyo al régimen en los más altos niveles de la sociedad venezolana.» 
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Bibliografía[editar]

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Enlaces externos[editar]