María de Guadalupe de Lencastre y Cardenas Manrique

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La duquesa de Aveiro, por Francisco Ignacio Ruiz de la Iglesia. Hacia 1700. (Museo del Prado).

María de Guadalupe de Lencastre y Cardenas Manrique (Azeitão, Portugal 1630 - Madrid, 7 de febrero de 1715) fue una noble de origen portugués, duquesa de Aveiro y consorte de Arcos.

Biografía[editar]

Hija de Jorge de Lencastre, duque de Torres Novas, y de su segunda esposa, Ana de Cárdenas y Manrique de Lara, hija del III Duque de Maqueda. Era además nieta, por vía paterna de la 3ª duquesa de Aveiro, Juliana de Lencastre. El título ducal lo detentó su hermano D. Raimundo hasta 1663, cuando le fue confiscado junto con sus bienes en Portugal por haberse pasado a España después de la restauración de la monarquía portuguesa en 1640. El título pasó luego a su tío, 5º Duque, D. Pedro de Lencastre, Inquisidor General, muerto en 1673 sin hijos. La herencia del Ducado de Aveiro recayó en ella en 1679 después de una larga reclamación y de haber prometido judicialmente transmitírlo a su segundo hijo, Gabriel, que tendría que ir a vivir para Portugal.

Matrimonio e hijos[editar]

María de Guadalupe casó en 1666 en España con el hidalgo castellano Manuel Ponce de León (1633 - 1693),[1] futuro 6º duque de Arcos, marqués de Zara y conde de Bailén. Del matrimonio de María nacieron:

En las escrituras se había estipulado que los ducados de Arcos y de Aveiro deberían siempre estar separados, estipulando que el primogénito con el ducado que escogiese, siendo el otro para el hijo segundo. Muerto el duque Ramón, y habiendo paz entre España y Portugal, María Guadalupe trató de suceder en el ducado de sus abuelos, y mandó a Lisboa, como procurador João Carlos Baçan, notáble jurisconsulto, que presentó um libelo contra el inquisidor general Pedro de Lencastre, 5º duque de Aveiro, que estaba en posesión del ducado.

Aparecerán como opositores Agustín de Lencastre, marqués de Valdefuentes, hijo de Alfonso, marqués de Porto Seguro, el hijo primogénito de María Guadalupe, Joaquín Ponce de León, y los procuradores de la corona y de la hacienda Real.

Pedro murió el 23 de abril de 1673, y la demanda continuó, hasta que fue decidida el 20 de octubre de 1679 a favor de María Guadalupe, con la condición a asentar en Portugal su residencia definitiva, prestando el debido vasallaje al rey. A pesar de los embargos que sufrió, la sentencia fue confirmada, siendo el ducado de Aveiro entregado a un administrador nombrado por el rey. Deseando María Guadalupe volver con su hijo a Portugal, y no pudiendo vencer la oposición de su marido, se separó de el judicialmente, para ir a tomar posesión del ducado de Aveiro de que fue 6ª duquesa. Viuda, cedió el ducado a su segundo hijo Gabriel, y después de su muerte, su hermano mayor, el duque Joaquín de Arcos, ratificó aquella cesión. Su muerte puso fin a la línea masculina de la familia Lencastre.

María Guadalupe de Lencastre fue considerada una de las mujeres más cultas de su época. Hablaba varios idiomas y reunió una biblioteca excepcional para su época, cuyo inventario, conservado en el Archivo de la Nobleza de Toledo, consta de 4.347 entradas. En ella se encuentran obras religiosas, típicas de las damas de su época, pero las hay de otras muchas materias: literarias, artísticas, científicas, médicas... Sor Juana Inés de la Cruz le dedicó un romance extenso en que la llama "única maravilla de nuestros siglos”, “gran Minerva de Lisboa” o “Presidenta del Parnaso”. Desarrolló una extensa labora de apoyo a las misiones de jesuitas y franciscanos en diversas partes del mundo.

Referencias[editar]

  1. Soler Salcedo, Juan Miguel. Nobleza española. Grandeza inmemorial 1520. Madrid (España): Vision Libros. p. 90. Consultado el 13 de diciembre de 2012. 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]