María Cegarra Salcedo

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María Cegarra Salcedo (La Unión, 1903 - Murcia, 1993) fue una poetisa española, así como la primera licenciada de España en Ciencias Químicas.[1]

De padre comerciante y madre maestra de origen andaluz, el precedente literario en su familia lo ocupa el hermano Andrés Cegarra Salcedo, autor de una breve pero estimable obra narrativa. Tras el suceso doloroso de la muerte de dicho hermano, María publicaría su primer poema, Cristales míos, y tras el fallecimiento de su hermana, muy cercano a su propia desaparición, surgiría su última obra, Poemas para un silencio. Su poesía es humana, profunda, de exquisita verbalidad pero despojada de preciosismo; su temática es afín al espíritu trascendentalista de las generaciones de los años 1940 y 1950.

Sin embargo, decidió que su profesión fuera la Química, tarea que llegó a fascinarla. Al parecer fue la primera mujer que obtuvo un diploma de perito químico en España. Abrió su propio laboratorio de análisis mineralógico, como auxiliar de la industria que entonces hacía vivir a su ciudad natal.

Alternó su trabajo con la actividad docente, siendo profesora de Ciencias Químicas en la Escuela de Peritos Industriales y Maestría de Cartagena, así como en otros centros de Formación Profesional y Bachillerato.

Mujer independiente y voluntariosa, sublimó su vida en soltería perpetua. Se distinguió por su piedad católica y mariana. Ello no le impidió brindar amistad, antes de la Guerra Civil Española, a relevantes escritores y personajes contemporáneos de distinto talante político: el periodista Raimundo de los Reyes; el crítico Antonio Oliver; los poetas Carmen Conde, Miguel Hernández y Ramón Sijé. Ella misma se encargó de disipar rumores sobre un supuesto romance con Miguel Hernández, cuyas visitas a La Unión se fundaban en mera y sincera amistad con la joven profesional. Durante años, y hasta la definición del poeta oriolano como republicano y libertario, María y él mantuvieron correspondencia. De signo ideológico opuesto, ella optaría por la activa militancia en la Sección Femenina de Falange Española, partido de naturaleza fascista. Con todo, en sus últimos años mostró simpatía por la huelga obrera y por ideales de solidaridad y paz.

A través de su organización política contribuiría a la formación de jóvenes puericultoras, contribuyendo así a paliar el problema de mortalidad infantil de la posguerra española. Asimismo, se mostró activamente humanitaria en la distribución de ropas (especialmente "canastillas" para recién nacidos) y alimentos a los necesitados, máxime en los difíciles años 1950, tras la estabilizaciones monetarias decididas por el gobierno.

Colaboró en las revistas La Región, La Verdad, Tránsito, Levante Agrario, Títiro canta, Monteagudo, entre otras. Publicó su Poesía completa en 1987, con introducción de Santiago Delgado.

Referencias[editar]

  1. «María Cegarra Salcedo». Región de Murcia Digital. Consultado el 21 de diciembre de 2008.