María Carolina Geel

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Georgina Silva Jiménez, conocida como María Carolina Geel (1913-1996) fue una escritora chilena. Fue catalogada como una mujer controvertida tanto por su literatura, como por protagonizar uno de los crímenes pasionales más conocidos de la época, consumado en el Hotel Crillón.

Obra[editar]

Su primera obra llevó por título El mundo dormido de Yenia, publicado en el año 1946, teniendo una recepción bastante dividida entre los lectores. Una de las características de sus obras es la importancia que le da a la interioridad femenina como una construcción de género. Al mismo tiempo su literatura demostraba la lucha que esta representaba por la liberación de la mujer tanto social como intelectual.

Luego de su primera obra publicada, escribió cuatro más: Extraño estío (1947), relato que lleva a la ficción la vida de una mujer divorciada. Soñaba y amaba al adolescente Perces (1949); El pequeño arquitecto (1956) y Huida (1961).

Más tarde dio un vuelco en su carrera literaria, sumergiéndose en un tema poco trabajado como lo es la crítica literaria. Inició esta labor con la publicación del libro: Siete escritoras chilenas (1949) en la que se demostró cuánto dominaba el tema y su minuciosa lectura. En este libro, buscó el compromiso con su propio género y con las escritoras literarias como antes no se había hecho. Desde ese momento enfatizó su trabajo en la lectura crítica de obras escritas por mujeres, tanto como por escritores no canónicos de la época.

Critica literaria[editar]

Periódicamente publicó sus escritos en diarios como El Mercurio, La crónica, la revista Atenea y el semanario PEC (Política, Economía y Cultura).

Alone, uno de los escritores de la época, alabó la obra de esta escritora y, además, fue su más fiel admirador, según sus propias declaraciones. También se relacionó con otras escritoras conocidas del momento como Gabriela Mistral, Amanda Labarca y María Monvel, y en sus últimos años con el poeta Eugenio Cruz Vargas y otros.[1]

El crimen del Hotel Crillón[editar]

En abril de 1955, su historia dio un vuelco importante que impactó a la sociedad santiaguina, cuando asesinó a su amante, Roberto Pumarino, en el conocido Hotel Crillón. Condenada por este hecho a tres años de cárcel, escribió allí una de sus más exitosas novelas Cárcel de mujeres. Causando una gran impresión, esta novela abrió paso a una literatura oscura que se asemejaba tanto a la testimonial como a la de la ficción, afianzando la realidad de las mujeres encarceladas.[2]

Tiempo después, Gabriela Mistral, desde Nueva York, pidió el indulto al presidente Carlos Ibáñez del Campo para María Carolina.[2]​ Siéndole este concedido, no cumplió la totalidad de su condena y, estando ya libre, prosiguió con su profesión, ahora desde un lugar más apartado de la sociedad.[3]

Referencias[editar]