Manuel del Palacio

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Manuel del Palacio
Manuel del Palacio, de Mecachis, La Semana Cómica, 23-11-1888 (78).jpg
Caricaturizado por Mecachis (La Semana Cómica, 23 de noviembre de 1888)
Información personal
Nacimiento 24 de diciembre de 1831 Ver y modificar los datos en Wikidata
Lérida
Fallecimiento 5 de junio de 1906 Ver y modificar los datos en Wikidata (74 años)
Madrid
Lugar de sepultura cementerio de San Justo, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Poeta y escritor Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de
Firma Firma de Manuel del Palacio, Blanco y Negro, 10-05-1891.svg

Manuel del Palacio y Simó (Lérida, 24 de diciembre de 1831-Madrid, 5 de junio de 1906) fue un periodista y poeta satírico español.

Biografía[editar]

Nació en Lérida el 24 de diciembre de 1831,[1]​ hijo de un militar que también cultivó las letras y peleó contra los ingleses, contra los franceses en la Guerra de la Independencia y contra los carlistas navarros, pero que al final trabajó como tesorero de la Hacienda pública. Manuel del Palacio se decantaría por ser escritor, pero los diversos destinos de su padre condujeron su infancia a Soria y su juventud a Valladolid, donde se graduó de bachiller, para pasar luego a Galicia (Pontevedra y La Coruña) y en 1851 a Granada, donde perteneció a la tertulia de La Cuerda junto a Pedro Antonio de Alarcón, Moreno Nieto y otros; allí se despertó su vocación poética junto a una primera y desgraciada relación amorosa y el triste fallecimiento de su padre. Finalmente (1854) se afincó en Madrid, protegido por el rico y extravagante liberal maragato Santiago Alonso Cordero, personaje de algunas novelas de Benito Pérez Galdós. En Madrid vivió como empleado público, redactor de varios periódicos (empezando por El Látigo y La Discusión, y siguiendo luego por El Imparcial, Madrid Cómico, El Pueblo y Blanco y Negro) y arreglando zarzuelas entre 1859 y 1860, en la época de la intervención militar en África, mientras dirigía la revista El Nene, donde Bécquer dio a conocer algunas de sus primeras Rimas. Sus sátiras en verso de políticos se hicieron entonces muy populares, pero a costa a veces de sonados pleitos por injurias y difamación.[2][3]

Su hábil versificación y su tono festivo lo volvieron empero muy célebre, de forma que fue considerado uno de los grandes poetas burlones y satíricos del siglo XIX. Enamorado de la pintura, llegó a reunir una colección personal de lienzos nada desdeñable y, de hecho, su primer libro, de 1862, fue un ensayo sobre tal arte.[4]​ Fundó entonces (1864) una revista muy famosa en su ámbito, Gil Blas, junto a Eusebio Blasco, Roberto Robert y Luis Rivera, coautores también de algunos de sus primeros libros.[5]​ En 1865 anduvo envuelto en una de las conspiraciones liberales y antimonárquicas del general Juan Prim. A causa de sus procaces sonetos dirigidos contra la camarilla borbónica y la misma reina Isabel II, fue desterrado a Puerto Rico en 1867, en vísperas de la revolución de 1868; allí estuvo durante unos meses, pero volvió clandestinamente para participar en el triunfo de la Gloriosa. Entró después en la carrera diplomática y desempeñó puestos en Florencia como primer secretario de la legación española en la Corte de Víctor Manuel, cargo que duró hasta noviembre de 1869,[6]​ y, muchos años más tarde, en Montevideo (1883-1886). En Uruguay, publicó su poema en prosa «Blanca» y algunas de sus poesías aparecieron en el periódico La Ilustración Uruguaya en 1883.[7]

En el amplio interludio entre ambas misiones diplomáticas empezó a desengañarse con la revolución y se casó con una joven dama, Asunción Fontán (1870), el año en que publicó uno de sus libros más leídos: Cien sonetos políticos, filosóficos, biográficos, amorosos, tristes y alegres, en el cual se destila ya bien claro el licor de la amargura. Publicó un poema de épica culta, La Creación (1872), y un Almanaque Cómico (1873). Desde 1874 su poesía limitó sus géneros a odas y sonetos necrológicos o melancólicos, dejando atrás la quevedesca vena satírica y mordaz por la que era más conocido.[8]

A fines de 1875, asentada la Restauración borbónica en España, Palacio fue nombrado pane lucrando inspector de Correos, y luego agente de recaudación para Madrid y procuró granjearse la protección del artífice de la componenda política del turnismo, Antonio Cánovas del Castillo. Ya no era el satírico duro y feroz de los tiempos de Isabel II: escribía poesía histórico-narrativa al estilo de las ya anacrónicas leyendas del romanticismo (Juan Bravo, el Comunero) y piezas de mera circunstancia. Durante su estancia en Uruguay (1883-1886) recopiló y publicó en 1884 dos tomos de poesías varias, y como fruto de su experiencia americana publicó Huelgas diplomáticas.[9]

Fue jefe de sección del Archivo y biblioteca del Ministerio de Estado y Presidente de la sección de Literatura del Ateneo de Madrid. Después al fin se hizo conservador. Cuando Clarín dijo que sólo había en España dos poetas y medio (Ramón de Campoamor, Gaspar Núñez de Arce y Palacio), se desahogó replicándole con el folleto Clarín entre dos platos, 1889. Lo nombraron académico de la Lengua Española en 1892; leyó el discurso De cómo la poesía en nuestra patria se halla identificada con el idioma vulgar, en línea con la estética del antirromanticismo campoamoriano, y en 1894 se jubiló. Todavía alcanzó a colaborar en el semanario Gente Vieja.[10]​ Falleció en Madrid el 5 de junio de 1906.

Obra[editar]

Manuel del Palacio sobresale como uno de los principales poetas y prosistas satíricos de la segunda mitad del siglo XIX, en especial en el terreno político. Con Luis Rivera fundó el periódico satírico Gil Blas (1864-1870). Escribió una serie de semblanzas caricaturescas de políticos y artistas, Cabezas y Calabazas (1863). Recogió sus artículos políticos en De Tetuán a Valencia, haciendo noche en Miraflores (1865). Publicó una colección de Cien sonetos políticos (1870). Escribió también leyendas al estilo romántico, ilustradas por las de José Zorrilla, en Veladas de otoño (1884). Otras obras suyas son Melodías íntimas (1884) y Chispas (1894), que incluye sátiras publicadas antes en El Imparcial.

Como dramaturgo destacan sus piezas Marta (zarzuela) 1861); El tío de Alcalá (juguete cómico de 1862); De Dios nos venga el remedio, zarzuela de 1866; Contra viento y marea, juguete lírico o Don Bucéfalo, zarzuela. Otras veces se limitó a adaptar piezas extranjeras a la escena española. Como poeta es original y es difícil adscribirlo a ninguna tendencia en particular, por más que en su renuncia a la retórica haya algo del lenguaje de Campoamor. Según José María de Cossío, Palacio es poeta con el que:

Nunca ha de haber seguridad de su constancia en el tono que inicia que, sin llegar a los extremos de sus sonetos filosóficos, ha de ingerir en los momentos más graves el sarcasmo o la burla y en los más festivos e ingeniosos la admonición moral o la reflexión patética.[11]

Por su parte, Ramón María del Valle-Inclán lo describió de esta manera:

Manuel del Palacio fue revolucionario, humorista, bohemio... Tenía alma de pájaro y de niño; cruzó por la vida sin detenerse, como si fuese deprisa, tras una mariposa quimérica... Para cada situación angustiosa, Manuel del Palacio tenía una sátira a modo de una careta funambulesca que ocultase la desolación de la verdad.[12]
Blanca, publicado en 1885.

Obras[editar]

  • Obras, Madrid, Rivadeneyra, 1884, 2 vols.
  • Poesías escogidas, pról. de Jacinto Octavio Picón, Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1916

Verso[editar]

  • Cabezas y calabazas (en colaboración) retratos al vuelo de las notabilidades en política, en armas, en literatura, en artes, en toreo y en los demás ramos del saber y de la brutalidad humana: seguidos de varios cuadros de costumbres más o menos políticas, y pintados al fresco. (1863).
  • Cien sonetos políticos, filosóficos, biográficos, amorosos, tristes y alegres, Madrid, Fortanet, 1870.
  • La Creación, poema épico, París, Imprenta Española, 1872.
  • Almanaque cómico, Madrid, Alfonso Durán, 1873
  • Veladas de otoño, Madrid, Rivadeneyra, 1884.
  • Melodías íntimas, Madrid, Rivadeneyra, 1884.
  • Chispas (1894).
  • Letra Menuda, Madrid, Oficinas de la Ilustración Española y Americana, 1877 (versos y prosa)
  • El niño de nieve (cuento árabe), MAdrid: Fernando Fe, 1889.

Teatro[editar]

  • Marta (en colaboración/arreglo-zarzuela en tres actos) 1861)
  • El tío de Alcalá (juguete cómico de 1862)
  • De Dios nos venga el remedio, zarzuela, 1866
  • Contra viento y marea, juguete lírico
  • Don Bucéfalo, (arreglo-zarzuela en tres actos).
  • La vuelta de Columela, (arreglo del italiano-zarzuela en tres actos)
  • Stradella (en colaboración/arreglo del italiano-zarzuela en tres actos)
  • La Reina Topacio en colaboración/arreglo-zarzuela en tres actos)
  • El Zapatero y la Maga (arreglo de Crispino e la Comare/en colaboración/arreglo-zarzuela en tres actos)
  • La Romería de Ploermel (arreglo de Dinorah-zarzuela en tres actos)
  • Por una Bellota (juguete en un acto)
  • El Motín de las Estrellas (juguete en un acto)
  • Antes del Baile, en el Baile y después del Baile (juguete en un acto)
  • Tanto Corre como Vuela (juguete en un acto)
  • Can (parodia de Kin-juguete en un acto)

Artículos[editar]

  • De Tetuán a Valencia, haciendo noche en Miraflores. Viaje cómico al interior de la política, Madrid: Fortanet, 1865.

Varios[editar]

  • Doce reales de prosa y algunos versos gratis: colección de cuentos, novelas, artículos varios y poesías, Madrid, Librería de San Martín, 1864.
  • Museo cómico, ó, Tesoro de los chistes: colección, almacén, depósito, ó lo que ustedes quieran, de cuentos, fábulas, chistes, anécdotas, chascarrillos... cuanto se pueda inventar para hacer reír...
  • Museo cómico, o, Tesoro de los chistes, 2: colección, almacén, depósito, o lo que ustedes quieran de cuentos, fábulas, chistes, anécdotas, chascarrillos, dichos agudos y obtusos, epígramas, sentencias, flores y espinas...
  • Un liberal pasado por agua. Recuerdos de un viaje a Puerto Rico. Madrid, Miguel Guijarro, 1868
  • Fruta verde
  • Huelgas Diplomáticas
  • El amor, las mujeres y el matrimonio Madrid, Librería A. Durán, 1864 (en colaboración)
  • Función de desagravios en obsequio de las Bellas Artes (folleto)
  • La situación, los partidos y otras menudencias (folleto)
  • Clarín entre dos platos, Madrid, Fernando Fe, 1889, libreto de poemas, prosa y epístolas.[13]
  • De cómo la poesía en nuestra patria se halla identificada con el idioma vulgar. Discursos leídos ante la Real Academia Española [...] contestación de Vicente Barrantes, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1894
  • Mi vida en prosa. Crónicas íntimas, Madrid, Victoriano Suárez, 1932.
  • Veladas de invierno: poemas, leyendas y fábulas, recop. de E. del Palacio, Madrid, Francisco Beltrán, 1931.

Referencias[editar]

  1. Según el "Romance biográfico" que encabeza su libro Doce reales de prosa y algunos versos (1864)
  2. Cf. su "Romance biográfico" en su libro Doce reales de prosa y algunos versos (1864).
  3. G. Torres Nebrera, op. cit.
  4. Torres Nebrera, Gregorio. «Manuel del Palacio Simó». Diccionario biográfico de la Real Academia de la Historia. RAH. 
  5. G. Torres Nebrera, op. cit.
  6. G. Torres Nebrera, op. cit.
  7. Arturo Scarone. Diccionario de seudónimos del Uruguay. Ed. C. García & cía., 1942
  8. G. Torres Nebrera, op. cit.
  9. G. Torres Nebrera, op. cit.
  10. G. Torres Nebrera, op. cit.
  11. Cf. José María de Cossío, Cincuenta años de poesía española (1850-1900), Madrid: Espasa-Calpe, 1960, t. II, p. 787.
  12. Citado por Obdulia Guerrero, Valle-Inclán y el novecientos... Madrid: EMESA, 1977, p. 126.
  13. Tras una crítica de Clarín hacia él. En su prólogo cuenta: "Sin embargo, la peregrina idea vertida por él en uno de sus estudios, ó más bien vapuleos literarios, de que yo no era más que medio poeta, me surgió la de dedicarle una epístola protestando de esta especie de juicio de Salomón, tanto más discutible cuanto que Clarín á medida que se acerca á Salomón se va separando del juicio. Hubiérame callado si me llamara mal poeta, pues harto sé que dar gusto á todos no lo consiguen ni los billetes de banco; pero ya por horror á la cirugía, ya por evitar esa pesadumbre á los amigos, indiferente como soy á la resta, no me resigno ni me resignaré nunca á la división."

Enlaces externos[editar]