Manuel Piqueras Cotolí

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Manuel Piqueras Cotolí (*Lucena, 17 de mayo de 1885 - † Lima, 26 de julio de 1937) fue un arquitecto, escultor y urbanista peruano.

Biografía[editar]

Nació en Lucena (Córdoba, España) pero es considerado peruano puesto que sus más grandes trabajos fueron para y por el Perú. Fue una de las figuras más importantes del llamado movimiento neoperuano, cuya tesis era el crear un estilo autónomo propiamente peruano teniendo como base el arte precolombino y el modernismo. Debido a esto se considera que tuvo un papel decisivo en la historia cultural del Perú moderno.

Obras[editar]

Bosque del Olivar, en San Isidro.

A través de su obra, monumentos, edificios y diseños urbanos de los años 20, se pueden observar varios de los símbolos de la modernidad de Lima.

  • El proyecto urbanístico del cuatricentenario El Olivar de San Isidro dentro del distrito de San Isidro en la ciudad de Lima.

Urbanismo[editar]

Su aporte al urbanismo del Perú es evidente en sus obras y proyectos, Carlos Raygada (1937) nos da alcances respecto a la relevancia de la Plaza San Martín: "inteligente trazo de la Plaza San Martín, después de sucesivos y fracasados intentos del empirismo criollo".[1]Wiley Ludeña nos indica de la ausencia de referencias a Piqueras como urbanista, a lo que se propone encontrar los valores y significados en su visión urbanística , a partir de rescatar los contenidos intrínsecos en sus obras. Ludeña en primer lugar, pone en evidencia que los premios más importantes que Piqueras ha recibido fueron otorgados en su calidad de arquitecto y urbanista. Seguidamente, nos indica la influencia que han tenido sus obras urbanas en el desarrollo urbano peruano:

"Piqueras no es solo un consumado escultor y arquitecto. También es un urbanista de conciencia disciplinar y operativa. Su obra registra una singular importancia: renueva radicalmente muchos tópicos del urbanismo peruano precedente, introduce nuevos códigos, abre nuevas dimensiones en la percepción de la ciudad. Inaugura decididamente una nueva escala de intervención y transformación urbanística."[2]

Ludeña sustenta su propuesta indicando que con Piqueras Cotolí a parece por primera vez en Lima una espacialidad neobarroca mediada por una búsqueda del "espíritu nacional", las obras relevantes por sus influencia en el urbanismo peruano son la urbanización San Isidro, la Plaza San Martín y el malecón de Ancón.

Urbanización San Isidro[editar]

La Urbanización San Isidro representa uno de los capítulos más significativos de la historia urbanística de Lima. Es un hito de ruptura. Con ella nace una tradición y se instala un modo distinto de construir y concebir la ciudad. Aparece por primera vez en Lima el urbanismo pintoresquista de la tradición del historicismo romántico europeo de fines del siglo XIX e inicios del XX. Y, por tanto, toda una revolución en las estructuras morfológicas del urbanismo residencial limeño de suburbio, que tendría una enorme influencia posterior.

El planteamiento de Piqueras en este ámbito suburbano comprende una trama de 77 manzanas en diversos formatos y tamaños. El terreno que abarca esta trama es de 840 210 m2, de las que 359 183 m2 corresponde al área de manzanas, 215 509 m2 al área libre destinada a vías, plazas o jardines y 265 518 m2 al área del bosque. La primera urbanización limeña con porcentajes del 40% y 60% del área total destinadas a vivienda y área libre respectivamente, superando las normas de la época. Piqueras asume dos preexistencias basicas sin posibilidad de modificación: el trazo de la actual Av. Arequipa y el terreno de los olivos (parque Moreyra) dispuesto en diagonal respecto a la avenida. La idea del parque, pretendía ser una especie de deliberada evocación limeña del bosque de Boulogne.

Con este proyecto se inicia una nueva tradición urbanística en el ámbito de lo residencial. Se abre la posibilidad de recrear un nuevo lenguaje y una espacialidad inusitada para Lima, es una propuesta distinta para abordar los temas de ciudad central y ciudad suburbio.

En esta propuesta se encuentran las evidencia de una alternativa postulada por Camilo Sitte (1889), la de "ciudades -pueblo"; un urbanismo que apuesta por una dramatización romántica del paisaje y el rechazo a la ortogonalidad y monumentalización neobarroca, mediante la implantación de tramas irregulares salpicadas de espacios abiertos en forma de plazas. Introduciendo por primera vez en el ámbito peruano el programa pintoresquista de Sitte; una respuesta crítica al imperio de la ciudad industrial.

Influyo en la concepción de las urbanizaciones Chacra Colorada, Ancón, Chacarilla Santa Cruz, Miramar entre otras del mismo genero. Sin embargo, su mayor influencia está en el hecho de fundar con este proyecto estructuras espaciales y figurativas que permiten evocaciones de barrio-pueblo pintoresquistas, las que conformaron posteriormente el paisaje limeño del suburbio: Miraflores, Chosica y Chaclacayo de los años treinta y cuarenta, y balnearios como Ancón. De esta forma, la propuesta urbanística de Piqueras en San Isidro, le otorga al suburbio limeño el formato y los contenidos de un nuevo modo de convertirse en ciudad con sus propios códigos, sin definir la escala apropiada a su comunidad social.

Piqueras tenia como idea proyectar no una simple y anodina lotización a la vera de una avenida principal. Él intentaba crear u espacio urbano sui géneris de caracter definido, una imagen de ciudad distinta que replanteara radicalmente los fundamentos del urbanismo limeño precedente. Por ello, la propuesta urbanística de este proyecto representa un rechazo critico a las urbanizaciones como Azcona, Risso, Santa Cruz, La Punta y La Victoria, construidas antes de los años veinte, las que se forman como un simple reticulado de vías, una previsible prolongación de calles, carente de identidad y sentido de espectáculo urbano.

El resultado final de la propuesta urbanística aquí propuesta: la urbanización es un espacio que se abre a una dimensión púbica del consumo del espacio urbano, pero al mismo tiempo conserva para sí la intimidad vecinal de un estrato social que aspiraba a tal privilegio.

Plaza San Martín[editar]

El espacio que ocupa la Plaza San Martín, desde tiempos prehispánicos fue un espacio estratégico de la ciudad: un cruce de caminos, un punto de entrada y salida, un espacio de encuentro entre lo profano (los caminos prehispánicos) y lo sagrado (el monasterio de la Encarnación; convertido en la estación ferrocarril Lima- Chorrillos durante la República y el convento-hospital de San Juan de Dios, convertido en la estación ferrocarril Lima- Callao en 1851, ambos se ubicaron en el espacio que ocupa la plaza, fueron importantes espacios de la religiosidad colonial) en términos urbanos. Se evidencia, en su revisión funcional histórica que este espacio fue siempre un nodo estratégico de comunicaciones dotado de una particular significación simbólica.

La concepción de la plaza es generar un espacio monumental de carácter metropolitano (concebido de manera general en el Plan de las Grandes Avenidas de 1889 durante el gobierno de Nicolás de Piérola), tiene como referente histórico las places royales concebidas desde los tiempos de Luis XIV, Específicamente en la Place de Louis Le Grand (Luego Place Vendôme), la que se caracteriza por su unidad compositiva de las partes, estructura axial y simétrica, y focalización de las tensiones visuales en un monumento central (la columna Vendôme) con capacidad de irradiación urbanística a la periferia.

Con esta intervención urbana, en el centro histórico de la ciudad, se produce un encuentro que celebra la unión entre la espacialidad neobarroca y figuración de referencias nacionales. Es un espacio que se propone expresar la esencia de lo peruano o la necesidad de autorrepresentación de lo nacional. Este proyecto concreta un aporte sustancial para la cultura arquitectónica y urbanística peruana, es el grado cero en la búsqueda de una dimensión cultural y nacional: los estilos neocolonial, neoperuano e indigenista.

Con la intervención en la Plaza San Martín, Piqueras funda un precedente esencial para el desarrollo de una serie histórica de intervenciones en los espacios urbanos del Perú, La Plaza Manco Cápac con el monumento de David Lozano (1926) en el distrito limeño de La Victoria, el Parque de la Reserva (1927) y sus referencias neo indigenistas, la Plaza Mayor de Lima con la remodelación neo-colonial en 1944 por los arquitectos Emilio Harth -Terré y José Álvarez Calderón. Como también las diversas expresiones urbanas del historicismo mestizo peruano, cuyo alcance oscila entre el "estilo San Borja" y las versiones "chicha" del mestizaje de connotaciones nacionales que se puede encontrar en las decenas de plazas y alamedas remodeladas y creadas en el Perú durante las últimas dos décadas del siglo XX.

Por estas razones, la Plaza San Martín constituye un primer manifiesto urbano, que resuelve de manera concluyente muchas contradicciones reflejadas en la puesta urbana de ingenieros y urbanistas como Santiago Basurco, Enrrique Silgado, Felipe Arancibia, Alberto Alexander, y otros, que luego sería replicado por Emilio Harth -Terré, Rafael Marquina, José Álvarez Calderón Ricardo de Jaxa Malachowski.

Basílica de Santa Rosa[editar]

Como objeto de significado urbano en este proyecto podemos referir su escala monumental, la misma que podía ser valorada por su capacidad de construir o reinventar la ciudad. La propuesta de Piqueras intenta establecer una síntesis operativa entre el control de la escala urbana del edificio y su composición arquitectónica.

El valor de esta obra reside antes que en la propuesta espacial de su arquitectura (espacio exterior, vías, etcétera), en las señales dejadas por Piqueras a propósito de aspectos técnicos o metodológicos del diseño urbanístico . Y Sobre todo, en el modo de cómo él asume y estudia las preexistencias urbanas.

Reconocimientos[editar]

  • Medalla de oro de la III Exposición Panamericana de Arquitectura, Construcción y Artes Decorativas, Buenos Aires, 1927.
  • Gran Premio del Jurado Superior de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, por la obra del pabellón de Perú y su grupo escultórico La Patria.

Referencias[editar]

  1. Raygada, Carlos (1937). «Sección III, Serie 1». En Museo de Arte. Homenaje a Piqueras Cotolí. Lima. 
  2. Ludeña Urquizo, Wiley (mayo de 2009). «Manuel Piqueras Cotolí, urbanista en el Perú o la invención de una tradición». Urbanismo dixit. Inquisiciones. 

Enlaces externos[editar]