Mameluco

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Para la prenda de vestir, véase Overol.
Soldado mameluco a caballo (1810).

Los mamelucos (مملوك en árabe mamlūk, poseído, participio pasivo del verbo ملك malaka, en árabe poseer, tener algo en propiedad) fueron esclavos guerreros, en su mayoría de razas caucásica y mongoloide y de origen eslavo, circasiano y, principalmente, turco, islamizados e instruidos militarmente, que en sus inicios sirvieron como soldados a las órdenes de los distintos califas abásidas.

Más específicamente, se refiere a:

Más tarde constituirían en 1250 un sultanato en Oriente Medio con centro en Egipto, que en el momento de ser conquistado por los otomanos (1517) se extendía por Palestina, Hejaz y Siria.[1] Este sultanato, que fue el más perdurable de todos los estados mamelucos hasta ese momento, fue fundado una casta militar de caballeros, que surgió de las filas de soldados esclavos, que eran principalmente de origen turco, así como también habían coptos, circasianos (cherqueses, adigueses, cabardinos), abjasios y georgianos. Muchos mamelucos también podrían ser de origen balcánico (albaneses, griegos y eslavos del sur).

Antecedentes[editar]

Esta práctica comenzó en el Irán oriental con la dinastía samánida, la cual estaba en constante conflicto fronterizo contra los entonces pueblos tribales turcos de Asia Central. Este conflicto era visto desde el punto de vista islámico como una Yihad (guerra santa) contra estos turcos paganos. En estas razias, pobres en botín, los ghāzī (guerreros de la fe islámica) no obtenían más que esclavos turcos (prisioneros o comprados a otros turcos), que por sus aptitudes guerreras se empezó a utilizarlos en las fuerzas samánidas. Estos primeros mamelucos turcos, iranizados e islamizados, resultaron ser de vital importancia por sus aptitudes militares y llegaron a ocupar importantes puestos políticos de confianza en el régimen samánida. De aquí surgirían los emires mamelucos Alp Tegīn y Sebük Tegīn, fundadores de la dinastía Gaznávida.

Un hecho similar sucedió en el corazón del Califato Abásida, Bagdad, donde, en el siglo IX, la guardia califal comenzó a ser nutrida, gracias a la lealtad samánida, de mamelucos turcos, llamados ghilman (sing. Ghulam). Los ghilmam eran entrenados y educados a expensas de su amo y podían ganar su libertad a través de su dedicado servicio. A ellos se les obligaba a casarse con mujeres esclavas turcas, que fueron elegidas para ellos por sus amos. Algunos ghilman parecen haber vivido vidas célibes. Estos fueron introducidos durante el reinado del califa al-Mutasim (833-842), quien les demostró un gran favor y en ellos confió su guardia personal. Pronto, estos esclavos militarizados, armaron facciones dentro de la corte califal pugnando y exigiendo altos salarios por sus servicios. Se opusieron a la población árabe nativa, y los consiguientes disturbios contra estos ghilman en Bagdad obligaron a al-Mutasim a trasladar su capital a Samarra en 836. Los ghilman rápidamente acrecentaron su poder y su influencia, y bajo los débiles gobernantes que sucedieron a al-Mutasim, se convirtieron en verdaderos soberanos, dando lugar a un caso similar a lo que sucedió en el Imperio romano con la Guardia Pretoriana: se rebelaron varias veces durante la llamada Anarquía de Samarra que comenzó en 861, con el asesinato del califa al-Mutawakkil (hijo de al-Mutasim) por sus guardias ghilman turcos. Este había asumido el poder apoyado por dos jefes turcos, uno de los cuales fue asesinado. Su hijo y sucesor, al-Muntasir (hijo de una esclava griega), implicado en el asesinato de su padre, gobernó durante seis meses antes de su muerte, posiblemente envenenado por los jefes militares turcos. Fue sucedido por al-Musta'in (nieto de al-Mutasim). Divisiones dentro del liderazgo militar ghulam turco permitieron a al-Musta'in huir a Bagdad en 865 con el apoyo de algunos jefes turcos (Bugha al-Sharabi y Wasif al-Turki) y de los Tahiríes, pero el resto del ejército turco escogió en Samarra a un nuevo califa en la persona de al-Mu'tazz (segundo hijo de al-Mutawakkil) y se sitió de forma terrible a Bagdad, forzando la capitulación de la ciudad en 866. Al-Musta'in fue exiliado y ejecutado. Al-Mu'tazz fue capaz y enérgico, y trató de controlar a los jefes militares ghilman y excluir a estos militares de la administración civil. Sus políticas fueron resistidas, y en julio de 869 también fue depuesto y asesinado. Su sucesor, al-Muhtadi (hijo del califa al-Wathiq), también trató de reafirmar la autoridad del califa, pero también fue asesinado en junio de 870. Con la muerte de al-Muhtadi y la ascensión de al-Mu'tamid (tercer hijo de al-Mutawakkil), la facción turca liderada por Musa ibn Bugha al-Kabir, se alío con el hermano y regente de al-Mu'tamid, el príncipe al-Muwaffaq, quien se convirtió en el hombre fuerte de la corte califal, poniendo fin a la anarquía. El primer sistema Mameluco, propiamente dicho, habría sido un experimento a pequeña escala de al-Muwaffaq, combinando la eficacia como guerreros con una fiabilidad mejorada. El hecho de que en 892, al-Mu'tami volviese a Bagdad no cambio nada, puesto que los ghilman turcos habían hecho lo mismo poco antes. Aunque el califato abasí logró una modesta recuperación en las décadas siguientes, los problemas de la Anarquía de Samarra infligieron un gran y duradero daño a las estructuras y al prestigio del gobierno central abasí, alentando y facilitando las tendencias secesionistas y rebeldes de las provincias del califato. Uno de estos ghilman de Bagdad, Ahmad ibn Tulun, independizando a Egipto, fundaría una dinastía hereditaria, la de los Tuluníes, llevando a la disolución del califato abasí a mediados del siglo X.

Después de la fragmentación del califato abasida, los esclavos militares, conocidos como mamelucos o ghilman, se convirtieron en la base de poder militar en todo el mundo islámico. El Califato fatimí de Egipto arrebató a la fuerza de sus familias a adolescentes armenios, turcos, sudaneses y coptos para ser entrenados como soldados-esclavos, que formarían el grueso de su ejército y, a menudo, los cuadros de su administración. El poderoso visir Badr al-Jamali, por ejemplo, fue un mameluco de origen armenio. Otro ejemplo fue el general fatimí Jawhar as-Siqilli, el fundador de El Cairo, que era un mameluco de origen siciliano o eslavo. En Irán e Irak, la Dinastía búyida utilizó esclavos turcos a lo largo de su imperio, como el rebelde al-Basasiri, quien eventualmente introdujo a los selyúcidas del sultán Tugrïl Beg en Bagdad, después de intentar una fallida rebelión chií en 1055. Cuando los posteriores abasidas recuperaron el control militar sobre Irak, también confiaron en los ghilman de origen turco.

El Imperio corasmio (1077-1231/1256), fue un fiel ejemplo de estado mameluco; su dinastía fue fundada por Anūsh Tegīn Gharchāī, un antiguo esclavo turco de los sultanes selyúcidas, que fue nombrado emir (gobernador) de Corasmia. Su hijo, Qutb ud-Dīn Muhammad I, se convirtió en el primer sah hereditario de Corasmia.

Otro estado mameluco fue el Sultanato de Delhi, fundado en 1210 en el norte de la India por el general gúrida Qutb al-Din Aybak, un esclavo de origen turco que a la muerte de su señor, el sultán Mu`izz ad-Dîn Muhammad Guri, se independizó dando inicio a un régimen de mamelucos, denominados de los reyes esclavos. Este régimen, a diferencia del mameluco egipcio, disponía de un territorio recientemente conquistado por el Islam, y donde, por consiguiente, la mayoría de la población era de otra religión (la hindú); aparte, era de una cultura y lenguaje predominantemente persa, diametralmente opuesto al egipcio, donde sus súbditos eran, en su mayoría, árabes musulmanes.

La esclavitud militar siguió empleándose en todo el mundo islámico hasta el siglo XIX. En el Imperio otomano, El devşirme o "recolección" de jóvenes esclavos para el Cuerpo de jenízaros, duró hasta el siglo XVII, mientras que los regímenes basados en mamelucos prosperaron en las provincias otomanas del Levante y de Egipto hasta el siglo XIX.

Pero el caso de mayor importancia sería el ejemplo dado en Egipto durante el siglo XIII.

Los mamelucos de Egipto[editar]

Un mameluco completamente armado.

Los mamelucos de Egipto provenían de Ucrania y Rusia meridional. En un principio, eran del pueblo turco Kipchak o Cumano, y más tarde de poblaciones guerreras del Cáucaso, en su mayoría circasianos. El comercio de mamelucos del Mar Negro estaba a cargo de los mercaderes genoveses.

Llegado a Egipto, y una vez admitido en una escuela (Hilqa o Tibaq) cuya misión consistía en convertirlo en mameluco, el joven cautivo pasaba a estar bajo un instructor que sería el responsable de su formación militar (al-furusiya), y bajo su supervisión se le sometía a un adiestramiento especialmente riguroso. Los mamelucos vivían dentro de sus guarniciones y pasaban su tiempo entre ellos. Sus entretenimientos incluían eventos deportivos como competiciones de tiro con arco y presentaciones de habilidades de combate montadas por lo menos una vez a la semana. El entrenamiento intensivo y riguroso de cada nuevo recluta ayudó a asegurar la continuidad de las prácticas mamelucas.

Una vez recibida la instrucción militar por el sultán o sus jefes, pasaban de ser esclavos a hombres libres, si bien sujetos por lazos que recuerdan las fórmulas de servilismo del sistema feudal europeo. Entre los mamelucos estaban los pertenecientes a una elite especial, la del cuerpo de mamelucos reales, quienes habían sido comprados, instruidos y liberados por el propio sultán, y tenían una guarnición en la ciudad del El Cairo.

Los sultanes poseían el mayor número de mamelucos, pero los emires también podían tener su propia fuerza de mamelucos. Muchos mamelucos subieron a posiciones altas en todo el imperio, incluyendo el comando del ejército. Al principio su estatus permaneció no hereditario y se les impidió estrictamente seguir el papel de vida de su padre. Sin embargo, con el tiempo, en lugares como Egipto, las fuerzas mamelucas se vincularon con las estructuras existentes de poder y obtuvieron una significativa cantidad de influencia sobre esas estructuras.

En Egipto, los mamelucos georgianos conservaban su lengua materna. Eran conscientes de la política de la región del Cáucaso y recibían frecuentes visitas de sus padres u otros parientes. También enviaban regalos a sus familiares o enviaban dinero para construir estructuras útiles (una torre defensiva o, incluso, una iglesia) en sus aldeas nativas en Georgia.

Su igual procedencia, el uso por ellos de la misma lengua distinta de los territorios donde se instalaban, su misma condición militar, su reconocido prestigio en el arte de la guerra y la historia personal de cada uno, similar a sus compañeros, les hicieron convertirse en un poder en sí mismo que no tardó en formar su propio sultanato.

Su papel fue crucial a la hora de proteger Siria (que reconquistaron), Egipto y Palestina del Imperio mongol, así como de expulsar a los cruzados cristianos. Mantuvieron la custodia de las ciudades santas de La Meca y Medina y se instalaron en El Cairo. No persiguieron a las iglesias coptas ni a las comunidades judías, aunque fueron guardianes del Islam en el conjunto social. El final de la dinastía llegó con la derrota en 1517 ante Selim I, sultán del Imperio otomano, pero ya con anterioridad la pérdida del control del tráfico comercial con Asia —como consecuencia de las nuevas rutas establecidas por Portugal a través del Cabo de Buena Esperanza— habían mermado su capacidad económica. Los mamelucos quedaron relegados al puesto de beys como gobernadores o en segundos niveles de la administración, aunque nuevamente irían recuperando su importancia hasta que, oficiosamente, controlaban Egipto en el momento de la conquista por Napoleón en 1798.

Sultanato mameluco de Egipto[editar]

Bajo el sultán Saladino y sus sucesores de la dinastía ayubí de Egipto, el poder de los mamelucos de origen turco iría en aumentó paulatinamente. Para el año 1200, el hermano de Saladino, al-Adil I, consiguió controlar todo el sultanato derrotando y matando o encarcelando a sus hermanos y sobrinos. Con cada victoria al-Adil I incorporó el séquito de mamelucos derrotado al suyo propio. Este proceso se repitió con la muerte del sultán al-Adil I, en 1218, y en la muerte de su hijo y sucesor, al-Kamil en 1238. Los ayubíes se encontraron cada vez más acorralados por el creciente poder de los emires mamelucos, que actuaban de manera semi-autónoma como atabegs regionales, y pronto se los involucró en el interior de la corte del propio sultanato.

En 1240, el sultán as-Salih (hijo de al-Kamil), tras deponer a su hermano al-Adil II, se dispuso a utilizar masivamente mamelucos de origen turco provenientes del mar Negro, tras fracasar utilizando como mercenarios al exiliado ejército del Imperio corasmio, y ante la amenaza latente de los cruzados cristianos y de los mongoles. En junio de 1249, la Séptima Cruzada encabezada por Luis IX de Francia desembarcó en Egipto y tomó Damietta, mientras as-Salih estaba combatiendo a sus primos en Siria. Las tropas egipcias al principio se retiraron, motivando al sultán a colgar más de cincuenta emires como desertores.

Cuando el sultán egipcio as-Salih Ayyub murió en Mansura en noviembre de 1249, el poder pasó a su hijo, al-Muazzam Ghayath-al-Din Turan Shah (que se encontraba en el norte de Siria por orden de su padre) y, como regente en Egipto (hasta la llegada de su hijo), a su esposa favorita, la armenia Shajar al-Durr. Esta tomó el control del sultanato y, con el apoyo mameluco, lanzó un contraataque contra los cruzados. Las tropas de los emires mamelucos bahríes Saif-ad-Din Qutuz, Fajr-al-Din Yusuf, Rukn-al-Din Baibars al-Bunduqdari y Faris-al-Din Aqtai al-Jemdar derrotaron a las tropas de Luis IX. El rey francés retrasó su retiro demasiado tiempo y fue capturado (junto a sus hombres) por los mamelucos en marzo de 1250. Finalmente, Luis IX accedió a un rescate de 400.000 livres tournois (150.000 de los cuales nunca fueron pagados) y se retiró a su país.

Periodo Bahrí (1250-1389)

Sultanato mameluco en 1279.

Con el asesinato del sultán Turan Shah,(1250), llegó al poder, la instigadora del crimen, la viuda del al-Salih, Shajar al-Durr con el apoyo de los emires mamelucos, entre ellos Aqtai, Qutuz y Baibars. Poco después, la presión política de un líder masculino hizo que Shajar se casara con uno de dichos jefes, el emir Izz-al-Din Aybak, y, luego, resignó el mando en su marido. De esta manera, Aybak se proclamó primer sultán mameluco de Egipto y fundó la dinastía Bahrí. Para legitimar su poder frente a los ayubíes de Siria, el sultán Aybak envió al emir Aqtai, que derrotó al ejército del sultán ayubí de Siria An-Nasir Yusuf en Gaza en octubre de 1250 y, como general de Aybak, desempeñó un papel crucial en la derrota final de An-Nasir Yusuf en la batalla de Kora. En 1253, a través de la mediación de algunos emires, se llegó a un acuerdo entre Aybak y an-Nasir Yusuf, que dio a los egipcios el control sobre Gaza, Jerusalén, Naplusa y la costa de al-Sham. En 1254, otro cambio de poder ocurrió en Egipto, cuando Aybak mató al emir Faris-ad-Din Aqtai, el líder natural de los mamelucos bahríes. Algunos de estos mamelucos, entre ellos Baibars al-Bunduqdari y Saif-al-Din Qalawun al-Alfi, huyeron hacia Siria con an-Nasir Yusuf, persuadiéndolo a romper el acuerdo e invadir Egipto. Aybak escribió a an-Nasir Yusuf advirtiéndole del peligro de estos mamelucos que se refugiaron en Siria, y accedió a concederle dominios territoriales en la costa, pero an-Nasir Yusuf se negó a expulsarlos y les devolvió los dominios que Aybak le había concedido. Más tarde, en 1257, Aybak fue asesinado, por instigación de Shajar al-Durr, y en la lucha por el poder que siguió, el emir viceregente Qutuz depuso al hijo y sucesor de Aybak, Alí, ejecutó a Shajar al-Durr y asumió el poder.

En esos momentos, se cernía un gran peligro sobre Oriente Medio: un gran ejército mongol fue enviado por el Gran Kan Möngke (a la sazón en guerra contra la China Song), al mando de su hermano menor Hulagu, con la misión de destruir la secta de los nizaríes; luego la subyugación de los luros, un pueblo del sur de Irán; la sumisión o aniquilación del Califato abasí; el sometimiento o destrucción de los Estados de la dinastía ayubí en Siria; y, finalmente, la sumisión o eliminación de los mamelucos de Egipto. En 1856 aniquiló a los nizaríes, refugiados en fortalezas montañosas y sometió a los luros. A fines de 1857, Hulagu invadió Irak para someter el califato abasí. Al llegar a Bagdad solicitó que la ciudad se rindiera, pero el califa al-Musta'sim se negó. Entonces Hulagu asedió la ciudad, que se rindió el 10 de febrero de 1258, dando lugar a una masacre que duró una semana. Al-Musta'sim, por orden de Hulagu, fue ejecutado con la mayor parte de sus parientes. Luego de su victoria en Bagdad, en 1260, los mongoles unieron sus fuerzas con la de sus vasallos cristianos en la región, como el reino armenio de Cilicia y los francos liderados por Bohemundo VI de Antioquía. Juntos conquistaron Siria, hasta entonces dominio de la dinastía ayubí; tomaron Alepo y, el 1 de marzo de 1260, acaudillados por el general Kitbuqa (lugarteniente de Hulagu), Damasco, que, al igual que Bagdad, fue un baño de sangre. Esta invasión definitivamente destruyó la dinastía ayubí, que fue incapaz de detener la acometida mongol. El último gobernante ayubí, An-Nasir Yusuf, murió a manos de Hulagu en 1260. La muerte de Möngke obligó a Hulagu y a la mayoría de su ejército a retirarse hacia Mongolia, dejando apenas 10.000 jinetes mongoles en Siria bajo el mando de Kitbuqa para ocupar el territorio conquistado que llegaba hasta la fortaleza de Ajlun, al oriente del río Jordán. Los mongoles realizaron nuevas incursiones hacia el sur, rumbo a Egipto, llegando a lugares tan lejanos como Ascalón y Jerusalén, y se estableció una guarnición mongola de cerca de mil soldados en Gaza. También se estableció otra en Nablus. Como Bagdad y Damasco habían sido capturadas, el centro del poder islámico se transfirió a los mamelucos egipcios de El Cairo.

El tercer sultán mameluco Qutuz, apoyado por los emires Baibars y Qaluwun (que habían regresado a Egipto), tendría que enfrentarse a la invasión mongola, Palestina, derrotando a Kitbuqa, en la decisiva batalla de Ain Jalut el 3 de septiembre de 1260. Los mamelucos conquistaron Siria y llevaron la frontera mameluco-mongol hasta el Eufrates. Una vez más los mamelucos logran salvar al islam. Baibars se hizo con el título de sultán después del asesinato del sultán Qutuz en el camino de regreso.

En 1261, después de que Baibars se convirtiera en sultán, estableció un califa abasí marioneta en El Cairo (Al-Mustansir II, que había escapado de la masacre de su familia en Bagdad), y luchó contra los remanentes de los estados cruzados en Siria y Palestina hasta que finalmente capturaron Acre en 1291. También estableció una alianza estratégica con el kanato de la Horda de Oro. Ya que su cuarto kan, Berke, convertido al Islam, le declaró la guerra a Hulagu.

Muchos tártaros se establecieron en Egipto y fueron empleados por Baibars. En 1261 este sultán derrotó a los mongoles del Ilkanato (estado creado por Hulagu en 1260) en la batalla de Elbistan y envió al califa abasí al-Mustansir II con sólo 250 hombres a intentar retomar Bagdad, pero no tuvo éxito, pues este fue emboscado y muerto por los mongoles. En 1266 él devastó la Cilicia Armenia y en 1268 se arrebató a los cruzados el Principad de Antioquía. Además, Baibars luchó contra los turcos selyúcidas (vasallos del Ilkanato), y los Hashshashin; también extendió el poder musulmán en Nubia, por primera vez, antes de su muerte en 1277.

El sultán Qalawun reprimió una rebelión en Siria, que fue dirigida por Sunqur al-Ashqar en 1280, y también derrotó otra invasión de los mongoles en 1281 que fue dirigida por el Ilkan Abaqa fuera de Homs. Después de que la amenaza de los mongoles pasó recapturaron Trípoli de los cruzados en 1289. Su hijo y sucesor Khalil capturó Acre, la última ciudad de los cruzados, en 1291.

Los mongoles del ilkan Ghazan (convertido al Islam) renovaron su invasión en 1299, pero fueron derrotados nuevamente en 1303 por el sultán an-Nasir Muhammad, hijo de Qalawun. Los sultanes mamelucos entraron en relaciones con la Horda de Oro del kan Öz-Beg que se convirtió al Islam y establecieron un pacto de paz con los mongoles en 1322. Como el Islam prohibía explícitamente que un musulmán tome a otro musulmán como esclavo; el caso fue que la población túrquica kipckak de la Horda de Oro abandonó su paganismo tengrianista convirtiéndose al Islam y los mamelucos, así, perderían su lucrativa fuente de esclavos. La Horda de Oro supliría esta carencia de esclavos para los mamelucos, echando mano de las poblaciones de Circasia (cherqueses, adigueses, cabardinos, etc.), región montañosa del norte del Cáucaso, todavía paganas.

El sultán an-Nasir Muhammad se casó con una princesa mongola en 1319. Sus relaciones diplomáticas fueron más amplias que los de cualquier sultán anterior, e incluyó a búlgaros, indios, y abisinios potentados, así como al papa, el rey de Aragón y el rey de Francia. Al-Nasir Muhammad organizó la re-excavación de un canal en 1311 que uniera Alejandría con el Nilo. Murió en 1341.

Los constantes cambios de los sultanes que siguieron llevaron a un gran desorden en las provincias. Mientras tanto, en 1349 en Egipto y el Levante, en general, se extendió la peste negra, que se dice se cobró las vidas de muchos de los habitantes de la región. Los mamelucos de origen circasiano comenzaron a tener una gran importancia política.

En 1382 el último sultán bahri, Hajji II, fue destronado y el emir mameluco circasiano Barquq asumió el sultanato. Fue expulsado en 1389, pero regresó al poder en 1390 y estableció la Dinastía burji, que sustituyó a la bahri.

Periodo Burji (1389-1517) Desde 1250 Egipto había sido gobernado por la dinastía mameluca kipchak de los Bahri. En 1377 estalló una revuelta en Siria que se extendió a Egipto, y del gobierno se hicieron cargo los emires circasianos Baraqah y Barquq. Finalmente, Barquq se proclamó sultán en 1382, poniendo fin a la dinastía de los bahri. Fue expulsado en 1389, pero recuperó El Cairo en 1390. Al principio, la rebelión zahiri amenazó con derrocar a Barquq aunque la conspiración fue descubierta antes de que los agitadores pudieran movilizarse. Así quedó permanentemente en el poder, y fundó la dinastía burji.

Frente al poderoso emir Timur de Transoxiana, conquistador turco-mongol, Barquq se unió, frente al enemigo común, con el sultán otomano Bayezid I y el kan Toqtamish de la Horda de Oro en una resistencia combinada ejecutando a los enviados de paz de Timur. En cuestión de meses, sin embargo, Timur se dedicó a Georgia, ya que no pudo responder a las acciones de Barquq, mientras este moría en 1399. En 1401, Timur, finalmente, invadió Siria y saqueó Alepo y Damasco. Siria fue recuperada por el sultán Nasir al-Din Faradj, hijo y sucesor de Barquq, después que Timur murió en 1405, pero Faradj enfrentaba continuamente rebeliones de los emires allí y él mismo se vio obligado a abdicar en 1412 y poco después fue asesinado.

En 1421 Egipto fue atacado por el Reino de Chipre, y aunque los egipcios no pudieron capturar luego la isla se obligó a los chipriotas a reconocer la soberanía del sultán egipcio Barsbay. Durante el reinado de Barsbay la población de Egipto se redujo en gran medida de lo que había sido un par de siglos antes, y sólo 1/5 del número de ciudades. Con frecuencia allano Asia Menor, pero murió en 1438.

Durante el reinado de Sayf-ad-Din Jaqmaq un intento de conquistar Rodas en 1444 a partir de los Caballeros de San Juan fue repelido.

Sayf al-Din Inal llegó al poder en 1453 y tuvo relaciones amistosas con el sultán otomano Mehmed II, quien capturó Constantinopla más tarde ese mismo año, causando grandes regocijos en Egipto. Sin embargo, bajo el reinado de Khoshkadam, quien tomó el poder en 1463, Egipto comenzó las luchas contra el sultanato otomano que finalmente condujeron a la incorporación de Egipto en el Imperio Otomano. Tanto Khoshkadam y Mehmed II apoyaron diferentes candidatos al emirato de Karaman; luego en 1467 el sultán Qaitbey ofendió al sultán otomano Beyazid II (hijo y sucesor de Mehmed II), cuyo hermano fue envenenado mientras se entretenía con Qaitbey. Beyazid II se apoderó de Adana, Tarso y otros lugares dentro del territorio egipcio, pero fue finalmente derrotado por Qaitbey. Qaitbey también trató de ayudar a los musulmanes en España, amenazando a los cristianos en Siria, pero sin efecto. Murió en 1496, dejando cientos de miles de deudas en ducados a las grandes familias comerciantes venecianas.

En 1497, el navegante portugués Vasco da Gama, descubrió para su reino una nueva ruta marítima hacia la India navegando alrededor del Cabo de Buena Esperanza, abriéndose paso a través del Océano Índico hasta las costas de Malabar y Kozhikode, atacando las flotas que llevaban cargas y peregrinos musulmanes de la India al Mar Rojo y sembrando el terror entre los potentados portuarios. Varios compromisos tuvieron lugar. El sultán mameluco, Qansuh, se vio ofendido por los ataques al Mar Rojo, la pérdida de derechos de peajes y de tráfico, los ultrajes a los que sometió a La Meca y a su puerto y sobre todo el destino de uno de sus barcos. Prometió venganza sobre Portugal, enviando por primera vez a monjes de la Iglesia del Santo Sepulcro como enviados a Roma, amenazando al papa Julio II que si no amonestaba a Manuel I de Portugal en sus depredaciones en el Océano Índico, destruiría todos los santos lugares cristianos. Los gobernantes de Gujarat y Yemen también se dirigieron a solicitar ayuda al sultán mameluco de Egipto. Su principal preocupación era la instalación de una flota en el Mar Rojo que podría proteger sus rutas marítimas de los ataques portugueses. Jeddah pronto se fortificó como un puerto de resguardo para Arabia y el Mar Rojo también fue protegido, pero las flotas en el Océano Índico estaban a merced del enemigo. El sultán mameluco Qansuh Al-Ghawri finalmente preparó una flota de 50 buques. Como los mamelucos tenían poca experiencia en la guerra naval, la empresa naval se llevó a cabo con ayuda otomana. En 1508, en la batalla de Chaul, la flota mameluca superó al hijo del virrey portugués, Lourenço de Almeida, pero al año siguiente los portugueses ganaron la batalla de Diu en la que la ciudad portuaria de Diu le fue arrebatada al sultanato de Gujarat. Algunos años después, Afonso de Albuquerque atacó Adén, mientras las tropas egipcias sufrían un desastre en Yemen. Qansuh Al-Ghawri montó una nueva flota para castigar al enemigo y proteger el comercio indio; pero antes de que sus resultados fueran conocidos, Egipto había perdido su soberanía, y el Mar Rojo con La Meca y todos sus intereses árabes habían pasado a manos del Imperio Otomano.

En 1515, estalló la guerra final contra el sultán otomano Selim I (hijo y sucesor de Beyazid II) que llevó a la incorporación de Egipto y sus dependencias al Imperio Otomano. El sultán mameluco Qansuh fue acusado por Selim de ceder el paso a los enviados del sha Ismail I del imperio persa safávida (enemigo jurado de los otomanos) a traves de Siria en su camino a Venecia para formar una confederación contra los turcos y también que albergará varios refugiados.

Después de la Batalla de Chaldiran en 1514 (en la que Selim aplastó al sha Ismail), Selim atacó al emirato de Dulkadir. Su emir, Alaüddevle Bozkurt Bey, era vasallo de Egipto y se había mantenido neutral en la contienda turco-persa. Selim envió la cabeza de Bozkurt a Qansuh. En junio de 1516, con la seguridad de haber neutralizado a Persia y tener asegurada la Anatolia oriental, Selim, formó un gran ejército para la conquista de Egipto, pero dejó correr el rumor de que esta campaña sería una nueva intentona de atacar a Persia.

No pasó mucho tiempo para que se aclarasen las intenciones del sultán otomano. En julio cruzó el Eufrates y se dirigió hacia el sur. El ejército mameluco, con su sultán a la cabeza, salió a cerrarle el paso a los turcos. En la Batalla de Marj Dabiq el 24 de agosto de 1515, Qansuh fue asesinado en una pelea en la que la caballería mameluca no fue capaz de hacer nada frente a la artillería turca y los jenízaros. Siria luego pasó a manos otomanas, esto fue celebrado por los locales, que veían a los otomanos como libertadores de la regla de los mamelucos.

En 1517, los turcos otomanos, dirigidos por Selim I, avanzaron a través de Palestina y del Sinaí y derrotaron definitivamente a los mamelucos en la Batalla de Ridaniya, capturando El Cairo el 20 de enero. El ultimo sultán, Tumanbay II, acabó ejecutado por orden de Selim I.

El régimen mameluco alimentaba las intrigas y los complots, ya que cada sultán que llegaba al poder lo hacía ayudado por su clan. Cuando asumían el poder, apartaban de todos los cargos importantes a los hombres de confianza de su predecesor, los cuales por su parte no pensaban en otra cosa que en vengarse. De los cuarenta y cinco sultanes del período mameluco, veintidós accedieron al poder por métodos violentos.

Su papel fue crucial a la hora de proteger Siria (que reconquistaron), Egipto y Palestina del Imperio mongol, así como de expulsar a los cruzados cristianos. Mantuvieron la custodia de las ciudades santas de La Meca y Medina y se instalaron en El Cairo. No persiguieron a las iglesias coptas ni a las comunidades judías, aunque fueron guardianes del Islam en el conjunto social. El final de la dinastía llegó con la derrota en 1517 ante Selim I, sultán del Imperio otomano, pero ya con anterioridad la pérdida del control del tráfico comercial con Asia —como consecuencia de las nuevas rutas establecidas por Portugal a través del Cabo de Buena Esperanza— habían mermado su capacidad económica. Los mamelucos quedaron relegados al puesto de beys como gobernadores o en segundos niveles de la administración, aunque nuevamente irían recuperando su importancia hasta que, oficiosamente, controlaban Egipto en el momento de la conquista por Napoleón en 1798.

Lista de los sultanes mamelucos de Egipto[editar]

Hubo un total de cincuenta y cuatro sultanes, la mitad de ellos bahríes (turcos) (1250-1382) y la otra mitad burŷíes de origen caucasiano (1382–1517).

Dinastía Bahrí (turcos kipchak) Los Bahríes fueron la primera dinastía mameluca que gobernó Egipto, desde 1250 hasta 1382. Su nombre proviene de «bahr» (que significa río) por tener sus cuarteles en una isla del Nilo.

Dinastía Burŷí (caucasianos -circasianos-) Rama circasiana de los mamelucos que gobernó Egipto desde 1382 hasta 1517. Su nombre proviene de «bury» (que significa torre), pues tenían sus cuarteles en la fortaleza de El Cairo.

Los mamelucos bajo dominio otomano[editar]

El centro de poder en la región se trasladó a Constantinopla. Sin embargo, los otomanos mantuvieron a los mamelucos como la élite egipcia, y la familia de los burji logra mantener gran parte de su influencia, pero siempre como vasallos de los otomanos.

La administración de Egipto como provincia otamana fue establecida por una ley promulgada por Solimán I en 1525. A la cabeza del gobierno estaba el gobernador (valí), encargado de los poderes ejecutivo y judicial. Como consejo consultivo disponía de un Diwan. Desde los tiempos de Selim I habían seis regimientos de jenízaros, los ucaq, dejados para mantener la ley y el orden. El poder del valí era limitado; un ejemplo de ellos era que los seis ucaq eran totalmente independientes de su autoridad, ya que cada uno de ellos bajo el mando de su propio agha, que recibía órdenes directas de Constantinopla.

Cuando el ejército otomano derroto a los mamelucos y ocupo Egipto, lo hizo con la colaboración de una facción mameluca burji encabezada por Jair Bey, el cual fue recompensado con el nombramiento de primer gobernador otomano (valí). Durante casi dos siglos, los mamelucos ocuparon cargos administrativos y adquirieron gradualmente el derecho de alcanzar altos puestos de estado. Estos cargos se convirtieron en catalizador para la toma de poder por los mamelucos, que establecieron otra vez su hegemonía con la restauración de su independencia a mediados del siglo XVIII. Hasta esa época los jenízaros constituían la fuerza militar mas poderosa de Egipto; pero con el tiempo les llego su decadencia y en 1711 perdieron ante una facción mameluca. Desde entonces los jenízaros perdieron si supremacía frente a los beys mamelucos.

La independencia de los mamelucos de los otomanos[editar]

En 1768, el sultán Ali Bey Al-Kabir declaró la independencia de los otomanos. Sin embargo, estos aplastaron el movimiento y mantuvieron su posición dominante después de derrotarlo y asesinarlo. En ese momento, se trajeron nuevos esclavos desde el Cáucaso, especialmente de Georgia y Circasia.

Invasión de Napoleón[editar]

En 1798, el Directorio de la República de Francia autorizó una campaña en l'Orient para proteger los intereses comerciales franceses y socavar el acceso de Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda a la India. Con este fin, el general Napoleón Bonaparte dirigió el Armée d'Orient (Ejército de Oriente) hacia Egipto.

Napoleón derrotó a las tropas de los mamelucos en la Batalla de las Pirámides, durante la invasión de Egipto en 1798, y los expulsó al Alto Egipto. Los mamelucos seguían utilizando sus clásicas cargas de caballería, a las que habían unido el uso de mosquetes. A pesar de múltiples victorias y una expedición inicialmente acertada hacia Siria, el conflicto creciente en Europa y la anterior derrota de la flota de apoyo francesa por la Marina Real británica en la Batalla del Nilo decidieron el regreso.

El 14 de septiembre de 1799, el general Jean Baptiste Kléber estableció una compañía montada de auxiliares mamelucos y jenízaros sirios de las tropas turcas capturadas en el sitio de Acre. Jacques-François Menou reorganizó la compañía el 7 de julio de 1800, formando 3 compañías de 100 hombres cada una y cambiando su nombre a Mamelucos de la República. En 1801 el general Jean Rapp fue enviado a Marsella para organizar un escuadrón de 250 mamelucos. El 7 de enero de 1802 la orden anterior fue cancelada y la escuadra reducida a 150 hombres. La lista de efectivos del 21 de abril de 1802 revistó 3 oficiales y otras 155 de otros rangos. Por decreto del 25 de diciembre de 1803 los mamelucos fueron organizados en una compañía unida a los Chasseurs-à-Cheval de la Guardia Imperial (ver Mamelucos de la Guardia Imperial).

Napoleón regresó a Francia con su guardia personal a fines de 1799. Su sucesor en Egipto, el general Jean Baptiste Kléber, fue asesinado el 14 de junio de 1800. El comando del ejército en Egipto recayó en manos de Jacques-François Menou. Aislado y fuera de los suministros, Menou se rindió a los británicos en 1801.

Retirada francesa y llegada de Mehmet Alí[editar]

Después de la salida de la región de las tropas francesas en 1801, los mamelucos continuaron su lucha por la independencia, esta vez contra el Imperio otomano y Gran Bretaña. En 1803, los dirigentes mamelucos Ibrahim Bey y Usman Bey escribieron una carta al cónsul general de Rusia y le pidieron que intercediese ante el sultán para que pudiesen firmar un alto el fuego y regresar a su tierra natal de Georgia. El embajador ruso en Estambul se negó categóricamente a mediar, ya que el Gobierno ruso tenía miedo de permitir que los mamelucos regresasen a Georgia, donde había surgido un fuerte movimiento de liberación nacional que podría haber sido alentado por el retorno de los mamelucos. En 1805, la población de El Cairo se rebeló. Esta fue una excelente oportunidad para que los mamelucos tomasen el poder, pero la tensión interna y la traición les impidieron aprovechar esta oportunidad. En 1806, los mamelucos derrotaron a las fuerzas turcas en varias ocasiones, y en junio las partes enfrentadas concluyeron un tratado de paz por el que el general otomano de origen albanés Mehmet Alí, que había sido designado como gobernador de Egipto el 26 de marzo de 1806, debía ser eliminado y la autoridad estatal en Egipto sería devuelta a los mamelucos. Sin embargo, fueron de nuevo incapaces de capitalizar la oportunidad debido a conflictos entre los clanes y Mehmet Alí mantuvo su autoridad.

El final de los mamelucos egipcios[editar]

Masacre de mamelucos en El Cairo.

Cuando Mehmet Alí tomó el control de Egipto en 1806, descubrió el enorme problema que representaban los antiguos príncipes esclavos. Decidió librarse de ellos invitando a los principales príncipes mamelucos a su residencia, con ocasión de la investidura de su hijo Tussum como general de las tropas de Arabia el 1 de marzo de 1811.

Veinticuatro príncipes vestidos con uniforme de gala respondieron a la invitación, en compañía de unos cuatrocientos hombres. Todos ellos fueron asesinados, aunque según las leyendas, un príncipe mameluco logró escapar.

Otros regímenes mamelucos[editar]

Asia meridional[editar]

En 1206, el comandante mameluco de las fuerzas musulmanas gurida en el subcontinente indio, Qutb al-Din Aibak, se proclamó sultán, convirtiéndose en el primer soberano de la Dinastía mameluca y del Delhi. Dicha dinastía duró hasta 1290.

Iraq[editar]

Los cuerpos mamelucos fueron introducidos por primera vez en Irak en 1702 por Hasan Pasha de Bagdad. Desde 1747 hasta 1831, Irak fue gobernado, con breves interrupciones, por oficiales mamelucos de origen georgiano, que lograron afirmar la autonomía de la Sublime Puerta, suprimieron las revueltas tribales, frenaron el poder de los jenízaros, restauraron el orden e introdujeron un programa de modernización de la economía y el ejército. En 1831 los otomanos derrocaron a Dawud Pasha, el último gobernante mameluco, e reimponiendo el control directo sobre Irak.

Bajo Napoleón[editar]

Un patriota español apuñala a un mameluco en la revuelta del Dos de Mayo, en un célebre cuadro de Francisco de Goya.

El primer escuadrón de mamelucos fue formado en 1801 por 240 soldados, que regresaron con el Ejército de Oriente de la expedición en Egipto. Numerosos mamelucos formaron parte del ejército napoleónico, entre ellos Rustam Raza, quien sería el sirviente personal y guardaespaldas de Napoleón Bonaparte. Constituyeron un escuadrón adscrito a los cazadores a caballo de la Guardia Imperial y sirvieron en Bélgica. Tras la batalla de Austerlitz, se convirtieron en un regimiento.

Los mamelucos entraron en España en marzo de 1808, llegando a Madrid. Formaron parte de la escolta de honor del Gran Duque de Berg, Joachim Murat, y fueron acuartelados en Carabanchel, donde les sorprendió el levantamiento del 2 de mayo. Tras la caída del Primer Imperio, se dispersaron. Muchos de ellos fueron asesinados en Marsella durante el Terror Blanco.

Solían ir muy bien armados: disponían de un trabuco, una cimitarra, dos pistolas que solían llevar al cinto junto a un puñal, y una maza de armas o un hacha que llevaban pendiente del arzón de la silla de montar.

Arte mameluco[editar]

Baptisterio de San Luis, célebre obra del arte mameluco (principios de siglo XIV).

La decoración se realiza con incrustaciones de piedras de diferentes colores, así como con un exquisito trabajo en madera que consistió en incrustaciones de motivos geométricos radiantes hechos en marquetería. Se utilizó también el esmalte y el vidrio, y lo que es más importante, las incrustaciones de metal. De este período datan el Baptisterio de San Luis, uno de los objetos islámicos más famosos, realizado por el orfebre Muhammad ibn al-Zayn y el Cubilete de Rothschild.

«Mamelucos» brasileños[editar]

Quizás con la misma etimología árabe (mamlūk: «poseído») aunada por la similitud fonética a una palabra aborigen (maloka: «aldea»), en Brasil se llamó mamelucos o mamalucos (o, luego, malucos) a los conjuntos de guerreros aborígenes (principalmente tupíes) o mestizos (caboclos) que luchaban a las órdenes de los portugueses o de los bandeirantes brasileños, especialmente efectuando incursiones (malocas) para capturar esclavos de otras etnias aborígenes, en especial los de orígenes guaraníes que vivían en las Misiones.

Bibliografía[editar]

Ayalon, David, Le Phénomene mamelouk dans l’Orient islamique, París, PUF, 1996. ISBN 2-13-047806-9.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]