Mala farma

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Mala farma
de Ben Goldacre
Bad Pharma US.JPG
Género Ensayo
Tema(s) industria farmacéutica
Edición original en inglés Ver y modificar los datos en Wikidata
Título original Bad Pharma Ver y modificar los datos en Wikidata
Editorial HarperCollins Ver y modificar los datos en Wikidata
País Inglaterra Ver y modificar los datos en Wikidata
Fecha de publicación 25 de septiembre de 2012 Ver y modificar los datos en Wikidata
Edición traducida al español
Título Mala farma
Traducido por Francisco Martín Arribas
Editorial Paidós Ibérica
Fecha de publicación 2013
Ben Goldacre
Mala farma

Mala farma. Cómo las empresas farmacéuticas engañan a los médicos y perjudican a los pacientes es un libro del médico y periodista británico Ben Goldacre sobre la industria farmacéutica, su relación con la profesión médica, y las modalidades con que controla la investigación académica en beneficio propio. El libro se publicó en septiembre de 2012 en el Reino Unido. La edición española es de 2013.[1]

Goldacre argumenta en el libro que «La medicina está en quiebra, y [...] si los pacientes y el público en general llegaran a comprender plenamente el perjuicio que se les causa —consentido por médicos, académicos y entidades reguladoras— se indignarían.» porque la evidencia científica sobre la que se basa está sistemáticamente distorsionada por la industria farmacéutica.

Escribe que la industria financia la mayoría de las pruebas clínicas sobre sus productos propios y gran parte de la formación continua de los médicos, que los ensayos clínicos se realizan a menudo en pequeños grupos de individuos no representativos y que los datos negativos son frecuentemente subestimados, escondidos, o no llegan siquiera a publicarse; que los artículos académicos independientes pueden ser planificados y que las compañías farmacéuticas o sus contratistas llegan a utilizar los servicios de negros, es decir redactores ocultos de documentos y libros que aparecen con la firma de personalidades reconocidas. Al final de cada capítulo, el autor enumera algunas sugerencias de acción por parte de todos los serctores implicados (pacientes, médicos, editoriales, etc.) para corregir esta situación.

Respondiendo a la publicación del libro, la Asociación de la Industria Farmacéutica Británica emitió una declaración que argumenta que los ejemplos que presenta el libro son casos antiguos, que se han tomado las medidas oportunas, que la industria farmacéutica es uno de los sectores industriales más regulados del mundo, y que revela todos los datos de acuerdo con estándares internacionales.[2]

Ben Goldacre en 2011.

Autor[editar]

Ben Goldacre es doctor en medicina y psiquiatra. Es colaborador habitual de The Guardian. Ha publicado también otro libro titulado Bad Science, y mantiene un sitio web con este mismo nombre.[3]

Sinopsis[editar]

Introducción[editar]

El autor escribe en la introducción cuál es el propósito del libro:

Los test de los fármacos los llevan a cabo quienes los fabrican, utilizando ensayos mal diseñados sobre un reducido número de participantes inadecuados y poco representativos, y analizándolos por medio de técnicas metodológicamente erróneas, hasta el punto de que llegan a exagerarse los beneficios del tratamiento. No es de extrañar que la tendencia de esos ensayos sea la de arrojar resultados que favorecen al fabricante. Cuando los ensayos dan resultados que no gustan a las farmacéuticas, estas pueden perfectamente ocultarlo a médicos y pacientes, de manera que solo les llega una imagen distorsionada sobre los efectos reales del fármaco. Los reguladores ven casi todos los datos de estos ensayos o pruebas, pero solo al principio de «la vida» del fármaco, y a partir de esa fase no revelan los datos a médicos y pacientes, ni siquiera a otras entidades oficiales. A partir de ahí, esa evidencia distorsionada se comunica y se aplica de manera también distorsionada. En cuarenta años de práctica, después de salir de la facultad, un médico oye hablar de los fármacos que funcionan a través de tradiciones ad hoc, por boca de los visitadores farmacéuticos, de otros facultativos o por las revistas. Pero tales colegas profesionales quizás estén a sueldo de las farmacéuticas —en secreto, muchas veces—, igual que sucede con las revistas y con los grupos de pacientes. Finalmente, las revistas académicas, que todo el mundo cree objetivas, están en no pocas ocasiones planificadas y redactadas por quienes trabajan directa y solapadamente para las farmacéuticas. Hay publicaciones puramente académicas que son propiedad de una empresa farmacéutica. Y, al margen de todo lo dicho, en el caso de algunas de las principales y más reticentes afecciones para la medicina, no sabemos cuál es el mejor tratamiento porque no quedan dentro del marco de intereses comerciales de ninguna empresa. Estos son algunos de los problemas pendientes, y, aunque se ha afirmado que muchos están solucionados, la mayor parte sigue sin resolverse; así que persisten y, lo que es peor, hay quien asegura que no pasa nada.[4]

Capítulo 1: Datos que faltan[editar]

Capítulo 2: ¿De dónde salen los nuevos medicamentos?[editar]

Capítulo 3: Malos organismos reguladores[editar]

Capítulo 4: Malos ensayos clínicos[editar]

Capítulo 5: Ensayos clínicos más amplios y más seguros[editar]

Capítulo 6: Marketing[editar]

Epílogo: Mejores datos[editar]

Glosario[editar]

Agradecimientos, lecturas complementarias[editar]

Referencias[editar]

  1. Ben Goldacre: Mala farma. Madrid, Paidós Ibérica, 2013. Traducción de Francisco Martín Arribas. Isbn: 9788449328435
  2. "ABPI statement on Ben Goldacre's book 'Bad Pharma'" Archivado el 9 de octubre de 2012 en Wayback Machine., Association of the British Pharmaceutical Industry, 5 October 2012.
  3. «Bad Science». www.badscience.net. Consultado el 18 de enero de 2016. 
  4. Bad Pharma, p. xi (paragraph break added for ease of reading).

Enlaces externos[editar]