Mademoiselle de Maupin (novela)

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Mademoiselle de Maupin
de Théophile Gautier Ver y modificar los datos en Wikidata
Carátula de la edición de 1876 de la novela "Mademoiselle de Maupin".jpg
Carátula edición de 1876
Género Novela epistolar Ver y modificar los datos en Wikidata
Edición original en francés Ver y modificar los datos en Wikidata
Título original Mademoiselle de Maupin Ver y modificar los datos en Wikidata
País Francia Ver y modificar los datos en Wikidata
Fecha de publicación 1835 Ver y modificar los datos en Wikidata
Texto original Mademoiselle de Maupin en Wikisource

Mademoiselle de Maupin es una novela epistolar francesa escrita por Théophile Gautier y publicada en 1835. Primera gran obra del autor mencionado, esta historia cuenta la vida de Madeleine de Maupin y sus numerosas y sabrosas aventuras galantes. Operando como una especie de manifiesto del parnasianismo, este texto es célebre por su prefacio, donde Gautier fustiga las visiones moralistas y utilitarias de la literatura. Allí igualmente señala su concepción respecto del arte : independiente e inútil, el arte no persigue nada más que lo bello. Aquí, Gautier se revela como un verdadero precursor del parnasianismo y de la doctrina de « l’art pour l’art ».

En esta novela, Gautier cuenta la vida de Madeleine de Maupin quien, antes de sucumbir a los avances de los hombres, desea en realidad travestirse con la finalidad de explorar y descubrir sus propios secretos. Por tanto este "personaje" tiene una vida social activa y recorre el mundo, bajo el nombre de Théodore, en busca de aventuras galantes. Albert, el "héroe" de la primera parte del libro, que sospecha la verdad, de todas maneras se enamora de Madeleine. Y por su parte Rosette, la conquista anterior de Albert, es engañada por un disfraz y se enamora de Théodore/Madeleine, quien por otro lado debe pelearse a duelo por haberse negado a casarse con una jovencita.[1]

Resumen del Prefacio[editar]

Sobre la virtud y la inmoralidad en la literatura
Une des choses les plus burlesques de la joyeuse époque où nous avons le bonheur de vivre est incontestablement la réhabilitation de la vertu entreprise par tous les journaux, de quelque couleur qu’ils soient, rouges, verts ou tricolores. La vertu est assurément quelque chose de fort respectable, et nous n’avons pas envie de lui manquer, Dieu nous en préserve ! La bonne et digne femme ! (...) mais il me semble naturel de lui préférer, surtout quand on a vingt ans, quelque petite immoralité bien pimpante, bien coquette (...) Les journalistes les plus monstrueusement vertueux ne sauraient être d’un avis différent, et, s’ils disent le contraire, il est très probable qu’ils ne le pensent pas. Penser une chose, en écrire une autre, cela arrive tous les jours, surtout aux gens vertueux.[2][3]
Sobre las críticas literarias
Le critique qui n’a rien produit est un lâche. C’est comme un abbé qui courtise la femme d’un laïque : celui-ci ne peut lui rendre la pareille.[4][5][6]
Sobre la utilidad de lo bello
Rien de ce qui est beau n’est indispensable à la vie. - On supprimerait les fleurs, le monde n’en souffrirait pas matériellement ; qui voudrait cependant qu’il n’y eût plus de fleurs ? Je renoncerais plutôt aux pommes de terre qu’aux roses, et je crois qu’il n’y a qu’un utilitaire au monde capable d’arracher une plate-bande de tulipes pour y planter des choux. À quoi sert la beauté des femmes ? Pourvu qu’une femme soit médicalement bien conformée, en état de faire des enfants, elle sera toujours assez bonne pour des économistes. À quoi bon la musique ? à quoi bon la peinture ? Qui aurait la folie de préférer Mozart à M. Carrel, et Michel-Ange à l’inventeur de la moutarde blanche ? Il n’y a de vraiment beau que ce qui ne peut servir à rien ; tout ce qui est utile est laid, car c’est l’expression de quelque besoin, et ceux de l’homme sont ignobles et dégoûtants, comme sa pauvre et infirme nature.[7][8]

Adaptaciones cinematográficas[editar]

Bibliografía[editar]

  • Frédéric Monneyron, L’Androgyne romantique : du mythe au mythe littéraire, Grenoble, ELLUG, 1994, ISBN 2902709889.
  • Christopher Rivers, « Ininteligibles para una mujer honrada : sexuality, textuality and knowledge » en Denis Diderot « La Religieuse » y en Théophile Gautier « Mademoiselle de Maupin » : Romanic Review, enero 1995, número 86, págs. 1-29.

Notas y referencias[editar]

  1. Texto completo de Mademoiselle de Maupin, edición de 1835.
  2. Traducción al español: Una de las cosas más burlescas de la alegre época que tenemos la felicidad de vivir, incontestablemente es la rehabilitación de la virtud promocionada por todos los periódicos, fueren de la ideología y del color que fueren, rojos, verdes, o tricolores. La virtud seguramente es algo bien respetable, y no queremos faltar a eso. ¡Dios nos preserve! ¡La buenita y digna mujer! (...) pero parece natural preferirla, sobre todo cuando tiene veinte años, presumida y coqueta, y con alguna pequeña inmoralidad bien alegre y desenfadada (...) Los periodistas más monstruosamente virtuosos seguramente no podrán tener una opinión diferente, y, si afirman lo contrario, es probable que no lo piensen seriamente en su fuero íntimo. Claro, "pensar una cosa y escribir otra", ello pasa todo el tiempo, y sobre todo entre la gente virtuosa.
  3. Prefacio de Mademoiselle de Maupin, edición de 1835, pág 4.
  4. Traducción al español: El crítico literario que no ha producido nada es un cobarde. Es como un abad que corteja a la mujer de un laico, pues no puede pagar con la misma moneda.
  5. Prefacio de Mademoiselle de Maupin, edición de 1835.
  6. Blog Dicocitations
  7. Traducción al español: Nada de lo que es bello es indispensable para la vida. - Si se suprimieran las flores, el mundo no sufriría materialmente ; y no obstante, ¿quién querría que no hubiera más flores? ¿Es que reconoceré y agradeceré más a papas y boniatos que a rosas? ¿Es que hay en este mundo algún utilitario capaz de arrancar un cantero de tulipanes para allí plantar coliflores? ¿Y para qué sirve la belleza de las mujeres? Finalmente, una mujer robusta, sana, bien conformada en lo necesario, en estado de hacer niños, siempre será bastante buena para la economía y la demografía, por más que no sea muy agraciada. ¿Y a qué sirven la música, la pintura, las artes plásticas? ¿Quién tendría la locura de preferir Wolfgang Amadeus Mozart a Alexis Carrel, y Miguel Ángel al inventor de la mostaza blanca? ¿No hay nada verdaderamente bello que lo que no sirve para nada en el aspecto utilitario? Todo lo que es útil suele ser feo, pues es la expresión de alguna necesidad, y las del hombre son innobles y asquerosas y repugnantes, como su pobre y achacosa naturaleza.
  8. Citation et proverbe sur moutarde, en Prefacio de Mademoiselle de Maupin (Théophile Gautier), ed. Gallimard, 1973, p. 40.

Referencias externas[editar]

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