Macho ibérico

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Se conoce como macho ibérico al estereotipo de masculinidad española surgido de las películas de Alfredo Landa y el cine del destape durante el tardofranquismo y la transición. Representa al español medio de aquella época: un hombre de baja estatura, moreno, velludo y cateto, obsesionado con las mujeres y sexualmente reprimido.

Origen, descripción y evolución[editar]

A pesar de los prejuicios y tradiciones nacionalcatólicos impuestos por la política inmovilista de Franco, la sociedad española de los años setenta comienza a percibir la llegada de nuevos aires de modernidad desde el exterior, favorecida por los cambios económicos del desarrollismo y el turismo europeo.

El cine español del momento refleja bien este contexto en sus películas, entre las que destacan las pertenecientes al género conocido como comedia sexy. Se trata de películas de contenido erótico, en clave de humor para facilitar el visto bueno de la censura, en las que el protagonista principal es un hombre, el macho ibérico, que personifica los valores de la última etapa del franquismo frente a los ideales aperturistas que provienen del extranjero. El actor que interpretó este estereotipo de una forma más destacada fue Alfredo Landa, que dio nombre a su propio subgénero filmográfico, el landismo. Andrés Pajares, Fernando Esteso o Antonio Ozores, entre otros, también interpretaron este rol en el cine del destape durante la Transición.

En estas comedias, el macho ibérico era un español de clase media o media-baja, acomplejado por los valores procedentes del exterior y obsesionado con las suecas, esto es, cualquier joven extranjera. Las suecas eran el símbolo de la prosperidad económica y la libertad política y sexual con la que soñaban los españoles de la época. El argumento de estas películas solía parodiar tópicos como el turismo, el éxodo rural, la emigración, el servicio doméstico o las viejas tradiciones.

Tras la consolidación de la democracia, España vive varias décadas de europeización a nivel político, económico y social. Sin embargo, el concepto de macho ibérico sigue perdurando en el imaginario colectivo español. La prueba más notable de ello es la saga de películas de Torrente, dirigidas y protagonizadas por el cineasta Santiago Segura. En ellas, se recupera una versión exagerada de este estereotipo masculino.

Referencias[editar]