Lumbalgia

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Lumbalgia
Lumbar region in human skeleton.svg
Ilustración de la región lumbar en un esqueleto humano.
Clasificación y recursos externos
CIE-10 M54.4-M54.5
CIE-9 724.2
MedlinePlus 003108
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eMedicine pmr/73
MeSH D017116
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El dolor lumbar, dolor lumbosacro, lumbalgia o lumbago es el dolor localizado en la parte baja de la espalda, correspondiente a la zona lumbar de la columna vertebral y que afecta alguna parte de la zona que se extiende desde la parte más baja de las costillas posteriores hasta la zona más baja de los glúteos, con o sin compromiso de las extremidades inferiores. Es uno de los motivos principales de consulta a los servicios médicos y se estima que aproximadamente un 80% de las personas lo presentará a lo menos una vez en la vida.[1]

Tradicionalmente, se ha perpetuado la idea errónea de que en un 80-90% de los casos de dolor lumbar la causa es desconocida.[2] Sin embargo, con una evaluación exhaustiva del paciente, normalmente sí es posible identificar y tratar la causa del dolor.[2] Este puede derivarse de raíces nerviosas, músculos, ligamentos, estructuras fasciales, vértebras y discos intervertebrales, así como de los órganos de la cavidad abdominal.[2]

En la mayoría de las ocasiones, se debe a causas biomecánicas, tales como traumatismos; esguinces o torceduras por estiramientos excesivos, capacidad muscular disminuida o falta de flexibilidad, mal uso o control muscular, mala postura; degeneración, hernia o rotura de discos intervertebrales; ciática; o exceso de peso, entre otras.[3] [4] [5] Las enfermedades inflamatorias de las articulaciones, las fracturas por osteoporosis y los trastornos gastrointestinales y genitourinarios también pueden causar dolor lumbar.[5] [6] En algunos casos, el dolor lumbar es provocado por enfermedades que, sin un tratamiento temprano adecuado, pueden tener consecuencias graves sobre la salud, por lo que una correcta evaluación y diagnóstico diferencial son imprescindibles. Entre ellas, cabe destacar ciertos procesos infecciosos, lesiones que requieren cirugía, la enfermedad celíaca o el cáncer.[1] [3] [7] [8] [9] [10] [11]

Origen del término[editar]

Lumbalgia es un término descriptivo que se refiere a una condición clínica, no una enfermedad. La definición no es precisa e incluye síntomas asociados a las estructuras vertebrales (huesos) y paravertebrales (tejidos «blandos» como músculos y tendones). Dada su imprecisión, varios términos se usan indistintamente: lumbalgia, lumbago, dolor de la espalda baja, dolor de espalda, dolor lumbosacro.[3]

Clasificación[editar]

Clasificación por su duración[editar]

En su presentación clínica puede ser:[10]

  • Aguda: si dura menos de 6 semanas.
  • Subaguda: si dura entre 6 semanas y 3 meses.
  • Crónica: si dura más de 3 meses.

Clasificación por sus características[editar]

Los procesos lumbares pueden ser de distintas maneras:

  • Lumbalgia aguda sin radiculopatía: Dolor de naturaleza lumbar de aparición inmediata (aguda), que se puede extender por la extremidad inferior, muchas veces no más allá de la rodilla, habitualmente sin radiculopatía. Es producida por una torsión del tronco o un esfuerzo de flexo-extensión.
  • Compresión radicular aguda: Inflamación de una raíz nerviosa de forma aguda, en un 90% causada por hernia discal.
  • Atrapamiento radicular: Irritación de la raíz nerviosa por el desarrollo de procesos degenerativos (espondilosis).
  • Claudicación neurógena: debido a un dolor muscular de naturaleza nerviosa. .

Cuando se habla de dolor lumbar inespecífico o lumbalgia inespecífica, se refiere aquel proceso de dolor lumbar en el que no se puede determinar la causa que lo produce.

Epidemiología[editar]

La incidencia de un primer episodio de lumbalgia es de un 6,3 a un 15,4% por año. Dado que la recurrencia es alta (entre un 20 a un 80% por año), la ocurrencia de lumbalgia (primer episodio o reincidencia) sube a un 36% de la población por año. Se estima la prevalencia en hasta un 80% de la población. Se presenta con mayor frecuencia a mayor edad, siendo su máxima prevalencia entre los 40 y 60 años. El indice de remisión es de 54 a 90% por año.[3]

Etiología[editar]

La lumbalgia es un término descriptivo que no representa una enfermedad en sí sino que a un síndrome polietiológico. Se origina por distintas causas y formas siendo las más comunes el sobreesfuerzo físico y las malas posturas.[10] Las causas pueden ser de cuatro tipos:[3]

  • De origen mecánico o traumático, con o sin enfermedades degenerativas presentes.
  • Asociada a neoplasias, primarias o secundarias.
  • Asociada a infecciones.
  • Inflamatorias.

Las principales causas mecánicas incluyen:[5]

  • Esguinces y distensiones, que suelen provocar dolor agudo.
  • Degeneración de los discos intervertebrales, normalmente asociada al proceso normal de envejecimiento.
  • Hernia o rotura de los discos intervertebrales.
  • Radiculopatía, causada por compresión, inflamación y/o lesión de una raíz nerviosa espinal. Un forma de radiculopatía es la ciática, que provoca dolor lumbar que irradia hacia las nalgas y se extiende por la parte posterior de la pierna. En casos más extremos puede aparecer también entumecimiento y debilidad muscular en la pierna.
  • Espondilolistesis, que se produce cuando una vértebra lumbar se desliza fuera de lugar y pellizca los nervios.
  • Lesiones traumáticas o fracturas, derivadas de ciertos deportes, accidentes automovilísticos o caídas.
  • Estenosis espinal, causada por un estrechamiento de la columna vertebral que ejerce presión sobre la médula espinal y nervios. Puede provocar dolor o entumecimiento al caminar y, con el tiempo, conduce a debilidad de la pierna y pérdida sensorial.

Cuando el dolor lumbar es causado por trastornos que afectan a las vísceras, este suele acompañarse de otros síntomas o singos que ayudan a establecer el diagnóstico, principalemente gastrointestinales o genitourinarios.[6] Las principales enfermedades que afectan a las vísceras y pueden provocar dolor lumbar incluyen:

La osteoartritis, la artritis reumatoide, las fracturas vertebrales debidas a la osteoporosis o, raramente, un tumor (incluyendo cáncer) o infección, pueden provocar dolor lumbar.[10]

En el caso de las mujeres, el dolor lumbar se puede desencadenar o agravar con el ciclo menstrual. Personas que han nacido con espina bífida son muy vulnerables a sufrir lumbalgia resistente en alguna etapa de su vida. También puede ser un síntoma de enfermedades genéticas que afectan al tejido conectivo, como el síndrome de Ehlers-Danlos y el síndrome de hiperlaxitud articular.

La lumbalgia puede estar producida por el síndrome de miositis tensional, el cual puede tratarse adecuadamente siguiendo el protocolo de tratamiento del SMT.[14]

Por otro lado existen fuentes o tipos de dolor lumbar; el dolor facetario, en el cual existe una inflamación entre 2 articulaciones cigoapofisiarias (dolor específico), otro tipo de dolor lumbar es el discógeno, donde el disco intervertebral posee una lesión que genera dolor (dolor difuso, en una zona inespecífica), otra fuente de dolor es la compresión radicular, donde la vértebra comprime la salida de los nervios que se dirigen hacia las piernas (el dolor irradiado hacia las piernas) conocido como ciática; otra causa de dolor puede ser una contractura muscular, una disfunción de la articulación sacro-ilíaca, o por algún órgano que refleje su disfunción en la zona lumbar, como los riñones e intestino delgado.

Una lesión aguda de la espalda baja puede ser causada por un evento traumático, como un accidente automovilístico o una caída. Ocurre de repente y sus víctimas suelen ser capaces de identificar exactamente cuándo ocurrió. En los casos agudos, las estructuras que con más probabilidad resulten lesionadas son los tejidos blandos. En casos de un accidente grave, osteoporosis o de otras causas del debilitamiento de los huesos vertebrales, pueden también aparecer fracturas vertebrales en la columna lumbar. En el extremo inferior de la columna vertebral, algunos pacientes pueden tener dolor de coxis (también llamado coccigodinia). En otros casos puede aparecer dolor sacroilíaco junto con la parte inferior de la columna lumbar, llamada disfunción sacroilíacas conjunta. El dolor de espalda crónico generalmente tiene un inicio más insidioso, que se producen durante un largo período de tiempo. Las causas físicas pueden incluir la osteoartritis, la artritis reumatoide, la degeneración de los discos entre las vértebras, de la columna vertebral o una hernia discal, una fractura vertebral (por ejemplo, de la osteoporosis) o, raramente, un tumor (incluyendo cáncer) o infección.[10]

La mayoría de los episodios agudos de lumbalgia inespecífica se deben inicialmente al mal funcionamiento de la musculatura y posteriormente a un mecanismo neurológico, en el que el factor esencial es la activación persistente de las fibras A y C, que desencadenan y mantienen el dolor, la contractura muscular y la inflamación.

En los casos subagudos, este mecanismo se mantiene activado y puede llegar a inducir cambios persistentes en las neuronas medulares, lo que trae como consecuencia la persistencia del dolor, la inflamación y la contractura, aunque se resuelva su desencadenante inicial.

Cuadro clínico[editar]

De acuerdo con su causa la lumbalgia puede presentarse de diversas maneras. De acuerdo con la clasificación, puede presentarse en forma aguda (inmediata) al realizar un esfuerzo como levantar o cargar peso o torcer el tronco; en forma subaguda, apareciendo poco tiempo después del esfuerzo; o crónica, cuando su evolución es insidiosa y prolongada. El dolor agudo suele durar menos de seis semanas, el subagudo entre seis y doce semanas, y el dolor crónico excede las doce semanas.[3]

Diagnóstico[editar]

El diagnóstico definitivo de una lumbalgia puede corresponder a alguna de las siguientes causas:[3]


Tratamiento[editar]

Varios cientos de guías clínicas se han desarrollado en el mundo para el manejo del dolor lumbar. Sin embargo, sólo una decena de ellas puede ser considerada de «alta calidad».[1]

Manejo de la lumbalgia inespecífica aguda[editar]

Las intervenciones recomendadas son:[1]

Manejo de la lumbalgia inespecífica crónica[editar]

Las intervenciones recomendadas son:[1]

  • Educar con contenidos efectivos de autocuidado, incentivando el retorno a las actividades normales.
  • Ejercicios supervisados, incluido el yoga, de acuerdo con las preferencias del paciente. No se ha demostrado que algún tipo de ejercitación sea mejor que otra. La frecuencia y duración máximos recomendados son ocho sesiones en 12 semanas.
  • Manipulación espinal y otras intervenciones quiroprácticas, nueve sesiones en 12 semanas.
  • Paracetamol o antiinflamatorios no esteroidales como el ibuprofeno o diclofenaco.
  • Si los fármacos precedentes no logran calmar el dolor, usar un opioide y mantenerlo en forma supervisada si la respuesta es favorable.
  • Rehabilitación multimodal que incluya intervenciones físicas y psicológicas en los casos en que se ha producido una invalidez importante. 100 horas en ocho semanas.

Algunos autores también recomiendan:[1]

No se recomienda:[1]

Manejo de la lumbalgia con radiculopatía[editar]

Las recomendaciones no invasivas son:

  • Manipulación espinal que alivie la sintomatología.
  • Ejercicios específicos y limitados.

No hay consenso respecto de la fisioterapia.

Otras terapias[editar]

  • La terapia Neural aplicando Impletol al 2% produce una descomprensión de los ligamentos laterovertebrales, las lumbalgias tienen relación directa con los ligamentos, el tratamiento es progresivo restaurando la funcionalidad de la columna
  • Intervención neurorreflejoterápica (NRT) - Estimulación de fibras nerviosas de la piel mediante "grapas quirúrgicas" que se dejan colocadas durante 3 meses.[15]
  • Fisioterapia- para el manejo del dolor y espasmo muscular en la etapa aguda es de gran beneficio la fisioterapia utilizando modalidades como crioterapia ya sea masaje directo con hielo en la zona afectada o la aplicación de compresas frías, además de acompañar esto con electroterapia durante 20 o 30 minutos puede utilizarse opciones como corrientes bifasicas simétricas o protocolos de corrientes como tens, corrientes premoduladas o diadinámicas. Puede combinarse con otras modalidades de medicina física como ultrasonido de preferencia pulsátil y trabajar manualmente con masaje relajante o de amasamiento muscular.[16]
  • Toxína botulínica - El uso de la toxina botulínica tipo A en las algias vertebrales (cervicalgias, lumbalgias, ciatalgias) es cada vez más extendido por sus buenos resultados clínicos, sin embargo no hay suficiente evidencia para su indicación generalizada. Fundamentalmente se utiliza en algias vertebrales secundarias a contracturas musculares cronificadas y que no responden a otros tratamientos conservadores.[cita requerida]
  • Neuroestimulación eléctrica percutánea (PENS) - Última opción cuando han fracasado los tratamientos anteriores en pacientes con lumbalgia crónica muy intensa. Se realiza por especialistas de unidades de dolor ya que sus efectos secundarios son numerosos.
  • Bloqueo selectivo de la raíz nerviosa - En casos con lumbociatalgia se puede realizar un bloque selectivo de la raíz irritada. Especialmente indicado en casos de hernia discal con compromiso radicular. Generalmente se le añada Terapia Física tras la realización del bloqueo.
  • Intervención quirúrgica - En casos estrictamente necesarios. No se recomienda a aquellos pacientes diagnosticados con lumbalgia inespecífico.. Puede ser necesaria en pacientes que padecen lumbalgia derivada de una enfermedad (infección, cáncer, osteoporosis) o en aquellos que pudieran requirir cirugía cuando el dolor sea intenso e invalidante, haya persistido durante más de 2 años y no haya respondido a todos los tratamientos anteriores.[10] En una revisión reciente (septiembre 2010) se concluye lo siguiente: La intervención quirúrgica no fue superior a la intervención cognitiva y ejercicios para aliviar los síntomas, mejorar la función y volver a trabajar a los 4 años. El número de reintervenciones en los pacientes asignados al "grupo quirúrgico" fueron similares a los pacientes que posteriormente fueron operados en el grupo no quirúrgico.[17]

Nuevos tratamientos con células madre[editar]

Tratamiento en discusión: aplicación de calor[editar]

  • Hipertermia de contacto - La aplicación de calor seco en la zona lumbar se sigue recomendado aunque no está evaluada su eficacia final parece calmar el dolor aunque se desconoce si mejora la lumbalgia. En todo caso no debe hacerse de forma excesiva ni reiterada (máximo dos veces al día -20 minutos- o tres veces -15 minutos-).[10] [19]

Prevención[editar]

La mejor prevención es evitar los movimientos bruscos, adoptar buenas posturas, calentar antes de hacer ejercicio, evitar el sobrepeso y la obesidad. Básicamente hay que tener en cuenta:

  • Normas de higiene postural y ergonomía
  • Ejercicio y actividad física
  • Proteger las lumbares del aire frío -especialmente en zonas climáticas húmedas-, ayuda tanto en la recuperación como en la prevención de lumbalgia.

Normas de higiene postural y ergonomía[editar]

Muchas lumbalgias son causadas por posturas inadecuadas y sobreesfuerzos en el trabajo, las actividades domésticas y los deportes. Se debe tener especial cuidado al mover o levantar pesos y en general a las inclinaciones forzadas de espaldas que deben evitarse a toda costa.[20]

En la postura para el movimiento o levantamiento de pesos debe evitarse la posición en la que se inclina la espalda y se debe adoptar la siguiente posición:[21]

  • 1 - Bajar el cuerpo para poder coger el peso: flexionar las rodillas con la espalda recta con el objeto de que la fuerza se haga con las piernas y no con la espalda. Nunca se deben tener las piernas rectas.
  • 2 - Coger el peso: el peso a levantar debe colocarse pegando al cuerpo (tronco).
  • 3 - Levantar el peso: estirar las piernas (que estaban flexionadas) manteniendo la espalda recta con el peso pegado al cuerpo.
  • 4 - Dejar el peso:
4.1 - Si el lugar a dejar el peso está a la misma altura que el tronco: dejar el peso sin separarlo del tronco.
4.2 - Si el lugar a dejar el peso está a una altura inferior al tronco: bajar el tronco flexionando las piernas por las rodillas y manteniendo la espalda recta.
4.3 - Si el lugar a dejar el peso está a una altura superior al tronco: utilizar una escalera y subir por ella, con la espalda recta, hasta que la altura del tronco alcance el lugar donde dejar el peso. No dejar nunca el peso a una altura superior a la que se encuentre pegado al tronco ya que obligaría a forzar la espalda.

Ejercicio y actividad física[editar]

El ejercicio físico y la actividad física de manera regular disminuye el riesgo de padecer lumbalgia. El sedentarismo aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda y el reposo en cama el riesgo de que este dolor se prolongue por más tiempo y reaparezca más fácilmente.

La práctica continua y no intensiva de deportes (se recomienda la natación) se considera útil siempre y cuando no esté contraindicada por el médico -especialmente en quienes padecen o han padecido lumbalgia-.

El ejercicio físico está contraindicado durante la crisis aguda de dolor pero no ocurre así en el dolor crónico ya que mejora la incapacidad y el grado de movilidad y autonomía del paciente.

Los ejercicios para prevenir la lumbalgia suelen incluir aquellos que movilizan abdominales, dorsolumbares, cérvico-dorsales, glúteos y cuádriceps; estiramientos dorsolumbares, movilizaciones, estiramientos isquiotibiales, estiramiento del psoas ilíaco, estiramiento del cuadriceps, estiramiento de glúteos y piramidal, estiramiento del trapecio y del esternocleidomastoideo.[22]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e f g Wong, J J; Côté, P; Sutton, D A; Randhawa, K; Yu, H; Varatharajan, S (febrero de 2017). «Clinical practice guidelines for the noninvasive management of low back pain: A systematic review by the Ontario Protocol for Traffic Injury Management (OPTIMa) Collaboration» [Guías de práctica clínica para el manejo no invasivo del dolor lumbar: una revisión sistemática con la colaboración del Protocolo de Ontario para el Manejo de las Lesiones de Tránsito (OPTIMa)]. European Journal of Pain (en inglés) (John Wiley & Sons, Inc.) 21 (2): 201-216. doi:10.1002/ejp.931. Consultado el 25 de marzo de 2017. 
  2. a b c Allegri M, Montella S, Salici F, Valente A, Marchesini M, Compagnone C et al. (28 de junio de 2016 (revisado el 11 de octubre de 2016)). «Mechanisms of low back pain: a guide for diagnosis and therapy. Version 2». F1000Res (Revisión) 5. doi:10.12688/f1000research.8105.2. PMC 4926733. PMID 27408698. 
  3. a b c d e f g Kucharz, Eugeniusz Józef; Mastalerz-Migas, Agnieszka; Kwiatkowska, Brygida; Gasik, Robert; Kotulska, Anna; Kowalczewski, Jacek (2016). «Inflammatory low back pain: diagnostic and therapeutical recommendations for family doctors» [Dolor lumbar inflamatorio: recomendaciones diagnósticas y terapéuticas para los médicos de familia]. Family Medicine & Primary Care Review (en inglés) (Polonia: Wydawnictwo Continuo) 18 (3): 399-407. doi:10.5114/fmpcr/64779. Consultado el 25 de marzo de 2017. 
  4. Refshauge, K M; Maher, C G (junio de 2006). «Low back pain investigations and prognosis: a review» [Investigaciones sobre el dolor lumbar y su pronóstico: una revisión]. Br J Sports Med (en inglés) (BMJ Group) 40 (6): 494-498. doi:10.1136/bjsm.2004.016659. PMID 16720885. Consultado el 25 de marzo de 2017. 
  5. a b c d e NIH. National Institute of Neurological Disorders and Stroke (diciembre de 2014). «Low back pain fact sheet. What causes lower back pain?». Consultado el 26 de marzo de 2017. 
  6. a b c d e f Atlas SJ, Deyo RA (febrero de 2001). «Evaluating and managing acute low back pain in the primary care setting». J Gen Intern Med (Revisión) 16 (2): 120-31. PMC 1495170. PMID 11251764. 
  7. Aguilera, Ana; Herrera, Arturo (diciembre de 2013). «Lumbalgía: una dolencia muy popular y a la vez desconocida». Comunidad y Salud (Maracay, Venezuela: Scielo) 11 (2): 80-89. ISSN 1690-3293. Consultado el 25 de marzo de 2017. 
  8. van Tulder, Maurits; Becker, Annette; Bekkering, Trudy; Breen, Alan; Gil del Real, Maria Teresa; Hutchinson, Allen (2006). «European guidelines for the management of acute nonspecific low back pain in primary care» [Guías europeas para el manejo del dolor lumbar no específico en la atención primaria]. Eur Spine J (en inglés) 15 (Suppl 2): S169-S191. doi:10.1007/s00586-006-1071-2. Consultado el 25 de marzo de 2017. 
  9. Koes, B W; van Tulder, M W; Thomas, S (junio de 2006). «Diagnosis and treatment of low back pain» [Diagnóstico y tratamiento del dolor lumbar]. BMJ (en inglés) (BMJ Group) 332 (7555): 1430-1434. doi:10.1136/bmj.332.7555.1430. PMID 16777886. Consultado el 25 de marzo de 2017. 
  10. a b c d e f g Lumbalgia - Guía de práctica clínica, Versión española del Programa Europeo COSTB13, Low Back Pain Fundación Kovacs, 2005
  11. a b c Leffler DA, Green PH, Fasano A (octubre de 2015). «Extraintestinal manifestations of coeliac disease». Nat Rev Gastroenterol Hepatol (Revisión) 12 (10): 561-71. doi:10.1038/nrgastro.2015.131. PMID 26260366. 
  12. Aziz I, Hadjivassiliou M, Sanders DS (Sep 2015). «The spectrum of noncoeliac gluten sensitivity». Nat Rev Gastroenterol Hepatol (Revisión) 12 (9): 516-26. doi:10.1038/nrgastro.2015.107. PMID 26122473. 
  13. Newnham ED (marzo de 2017). «Coeliac disease in the 21st century: paradigm shifts in the modern age». J Gastroenterol Hepatol (Revisión). 32 Suppl 1: 82-85. doi:10.1111/jgh.13704. PMID 28244672. 
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  15. Urrútia G, Burton K, Morral A, Bonfill X, Zanoli G (March 2005). «Neuroreflexotherapy for nonspecific low back pain: a systematic review». Spine 30 (6): E148-53. doi:10.1097/01.brs.0000155575.85223.14. PMID 15770167. 
  16. Manejo de la lumbalgia aguda con fisioterapia
  17. Four-year follow-up of surgical versus non-surgical therapy for chronic low back pain. Brox JI, Nygaard ØP, Holm I, Keller A, Ingebrigtsen T, Reikerås O.Ann Rheum Dis. 2010 Sep;69(9):1643-8. Epub 2009 Jul 26
  18. Constatan la validez del tratamiento con células madre para paliar el dolor crónico de espalda. Investigadores de la Universidad de Valladolid y del Centro Médico Teknon de Barcelona han publicado los resultados del estudio en la revista científica ‘Transplantation’, 2/9/2011, en DYCIT, España
  19. ¿Mejora la lumbalgia si se aplica una fuente de calor?, en laverdad.es -murcia-
  20. Normas de higiene postural y ergonomía, mayores
  21. Normas de higiene postural y ergonomía, Web de la espalda
  22. Ejercicios para prevenir la lumbalgia, en espalda.org