Luis de Lucena

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Luis de Lucena (Guadalajara (España), 1491 - Roma (Italia), 1552), fue un médico, humanista, epigrafista y arqueólogo español.

Vivió niñez y juventud en Guadalajara y estudió en Alcalá de Henares y quizás en Montpellier; antiguamente se creyó que fue eclesiástico. Se doctoró en Medicina en la Universidad francesa y en Toulouse residió ejerciendo su profesión. Escribió un tratado contra la peste en 1523, importante en cuanto a medicina preventiva e higiene. En Italia vivió dos largas temporadas de su vida, la última de ellas, y definitiva, desde 1540 a 1552, año de su muerte, y frecuentó el círculo del Cardenal Colonna en Roma con otros humanistas españoles como Páez de Castro, el humanista de Quer, del que fue gran amigo. Conoció allí también al español Juan Ginés de Sepúlveda y confraternizó con el erudito Diego de Neila, con el cual corrigió y editó el Breviario del Cardenal Quiñones, encargo hecho por Clemente VII.

Durante la persecución de los erasmistas hacia 1520-1525 se encontraba en Francia y posteriormente en Roma. Antes de marchar al extranjero, Lucena se dedicó a recorrer España en busca de antigüedades romanas. Desenterró lápidas y copió sus inscripciones para formar un pequeño tomo con ellas, el que llevó a Italia como Inscriptiones aliquot collectae ex ipsis Saxis a Ludovico Lucena, Hispano Médico, códice que en 1546 ingresó en los archivos del Vaticano, de donde, a fines del siglo XVIII, fue exhumado por don Francisco Cerdá y Rico, que llevó una copia a la Academia de la Historia de Madrid. En esta actividad de erudito arqueólogo le menciona Ambrosio de Morales en sus Antigüedades de España. Ignacio Danti y Guillermo Philandrier, de la academia Colonna, le elogiaron asimismo como arqueólogo, y este último, en sus Annotationes in Vitrubium, señala a Luis de Lucena como "el más experto censor de sus trabajos".

Como médico en la corte vaticana atendió al pontífice Julio III, a quien, según Antonio de Agustín, otro español en Roma, le curó un latoso dolor de muelas. Murió Lucena en agosto de 1552, en su casa romana sita en la puerta Leonina, por el campo Marcio, y le enterraron en la iglesia de Nuestra Señora del Pópulo, pese a su disposición testamentaria en el sentido de que su cuerpo fuera trasladado y sepultado en su capilla de Guadalajara.

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