Luis Riaza

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Luis Riaza
Información personal
Nacimiento 5 de marzo de 1925 Ver y modificar los datos en Wikidata
Madrid, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 9 de abril de 2017 Ver y modificar los datos en Wikidata (92 años)
Madrid, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Dramaturgo y escritor Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Dramaturgia Ver y modificar los datos en Wikidata

Luis Riaza (Madrid, 5 de marzo de 1925-ibídem, 9 de abril de 2017) fue un dramaturgo español. Se le considera uno de los autores emblemáticos de lo que dio en denominarse el “nuevo teatro español” a finales del periodo franquista y en la transición democrática. Su dramaturgia, ceremonial, corrosiva y, en términos generales, difícil y poco comercial, hunde sus raíces en el antiteatro occidental y se vincula a la corriente simbolista “desde un espléndido y sugestivo uso del idioma, que tuerce y retuerce, valora y destruye con la misma inmediatez”.[1]​ Frecuentó también la poesía y el relato en prosa, y su tendencia a la reflexión y el ensayo se plasmó en diversas conferencias y en personales y laberínticos prólogos a muchas de sus obras. El historiador del teatro Francisco Ruiz Ramón sitúa a Riaza entre los autores de teatro españoles más importantes de la segunda mitad del siglo XX, tomando su obra como paradigma español del texto de la postvanguardia teatral europea.[2]

Biografía[editar]

Nació en Madrid en 1925. Pasó la mayor parte de su infancia en esta ciudad, con algunos periodos en Fuentidueña de Tajo y Ambite durante la guerra civil. El encarcelamiento de su padre tras la guerra le obligó a abandonar definitivamente sus estudios, lo que le conduciría a una formación esencialmente autodidacta, debiendo contribuir desde muy joven al sostenimiento de la economía familiar. Trabajaría durante más de cuarenta años como funcionario de Correos. Su primer destino, en Gijón, generó en él un apego duradero por la geografía asturiana y en especial por los Picos de Europa. Regresó a Madrid en 1950 y se casó en 1953; tuvo cinco hijos. Residió desde ese año y casi ininterrumpidamente en el madrileño barrio de Prosperidad, compaginando con dificultad el trabajo en Correos con su vocación como escritor y su creatividad polifacética.[3]​ Polémico y provocador, participó activamente en diversas tertulias literarias[4]​ con escritores de distintas generaciones, como Domingo Miras, Jerónimo López Mozo o José Manuel Corredoira Viñuela, entre muchos otros. Conservó siempre su afición a viajar y a caminar el monte en los Picos, Pirineos, los Alpes o, hasta edad avanzada, en las proximidades de San Lorenzo del Escorial. Murió en Madrid en abril de 2017.[5]

Trayectoria[editar]

Primera etapa[editar]

Los primeros textos dramáticos de Riaza (Berenice y El caballo dentro de la muralla) se remontan a la década de los cincuenta y permanecen inéditos; en esta época realiza también algunas incursiones en el campo de la poesía, con esporádicas publicaciones en gacetas y diarios. Sus primeras piezas representadas o publicadas (Los muñecos, Las jaulas, Los mirones, Los círculos, Representación de Don Juan Tenorio por el carro de las meretrices ambulantes, Drama de la dama que lava entre las blancas llamas) se concentran a finales de los sesenta y principios de la década siguiente. Como indica Ruiz Pérez,[6]​ en ellos ya se encuentran, en forma más o menos desarrollada, algunas de las claves de su teatralidad madura: el uso de muñecos y máscaras, los argumentos de la mitología clásica y de la literatura universal, la estructura ceremonial, la lectura crítica del teatro y la teatralidad heredada, un lenguaje de rasgos antirrealistas, polifónico y lleno de matices, o el protagonismo de la mujer como víctima oprimida. En esta etapa está ya claramente presente la apuesta por un lenguaje literario y escénico nuevo; esta perspectiva aunó a una generación de autores que acabaría encontrando en Nieva, Riaza y Romero Esteo sus referentes más destacados. Con otros miembros de lo que daría en llamarse el "nuevo teatro español" comparte la experiencia de la creación colectiva del texto El Fernando, bajo la coordinación de César Oliva.[7]​ A la misma época se remonta el largo poema del Libro de los anillos infernales o de las metamorfosis léidicas, que se publicaría en 1981.

La trilogía del poder: El desván…, El palacio de los monos, Retrato de dama con perrito[editar]

De los años setenta, marcados por el final del régimen franquista y la transición democrática, datan algunas de las piezas esenciales de su dramaturgia. En torno al tema del poder y su perpetuación se sitúa lo que Ruiz Ramón denomina la “trilogía del poder”,[2]​ constituida por las obras El desván de los machos y el sótano de las hembras (1974), El palacio de los monos (publicada en 1978) y Retrato de dama con perrito (1976). Las dos primeras se publicarían conjuntamente en una colección académica de clásicos de la editorial Cátedra. Sobre El desván… escribió Miguel Romero Esteo: “Desván en el que una especie de señor feudal oficia de bufón, y el bufón oficia de señor feudal. Maquiavelismo de un laberinto de ceremonias en el que anda atrapado el hijo del tal señor feudal […] Luego, en los sótanos del castillo, bufón y señor oficiarán de féminas, y será otro laberinto de ceremonias en el que resulta atrapada de feminismo delicadísimo y angélico la espuria hijastra del tal señor feudal […] Parabólica meditación en torno al cogollo del poder político en la sociedad patriarcal. Y que ve mucho más allá que las demasiadas y tópicas meditaciones en torno al poder […] Inaudita esta obra de Luis Riaza. Puede que una de las cosas más afiladas que se hayan escrito en este país en muchos años. Puede que toda una hirsuta obra fuera de serie”.[8]

La puesta en escena de Retrato de dama con perrito en el Centro Dramático Nacional, dirigida por Miguel Narros y que obtendría el premio “El espectador y la crítica” a la mejor obra estrenada en Madrid en el año 1979, supuso un hito en la carrera del autor. Esta es, según Carole Egger,[9]​ la obra maestra de Riaza. Para Egger, se materializa aquí la ruptura definitiva con la estética realista del teatro español precedente, multiplicando ceremonias y rituales a través de un lenguaje barroco y repleto de referencias eruditas, que pone en evidencia todos los elementos del teatro para proceder, premeditada y metódicamente, a su radical demolición; en este sentido, el teatro de Riaza es heredero del antiteatro occidental y hunde sus raíces en la obra de Artaud, Kantor, Brecht, Grotowski, Pirandello, Becket y Genet.[10][11]​ Por su parte, Francisco Nieva destaca en su prólogo a esta obra la esencia poética del texto riacesco: “El lenguaje de Riaza es uno de los más bellos, imaginativos y fluidos que es posible observar en el nuevo teatro. Me atrevería a decir que es el de mayor esencia rítmica y poética, tocado por una gracia más profunda cuando menos intenta sorprender”.[12]​ Ignacio Arellano, Hazel Cazorla y otros autores han publicado también excelentes estudios sobre las obras de este ciclo.[3][13][14][15][16][17]

De Medea es un buen chico a Tríptico para teatro[editar]

En 1981 se publica Medea es un buen chico, una de las piezas de mayor proyección internacional dentro de la producción dramática de Riaza, traducida a varios idiomas y representada en diversos países europeos y latinoamericanos. De acuerdo con Ruiz Pérez,[18]​ esta obra supone el inicio de un giro sustancial en su escritura, que se manifiesta tanto en el nuevo desarrollo de las líneas argumentales como en el plano de los personajes (que se acercan progresivamente al desnudamiento del actor e invierten la polaridad masculino/femenino, con la potenciación del travestismo como la manifestación última de una teatralidad compleja y metamórfica), y también en el desplazamiento del eje del conflicto, que pasa de las relaciones de dominación del ciclo anterior a otras de rivalidad y enfrentamiento entre iguales, que alternan sus papeles en el juego simbólico de la subyugación, siempre en competencia y hasta culminar en la destrucción total. Es también destacable el análisis de Michael Kidd de esta obra.[19]

De este periodo son también Los perros y Revolución de Trapo, dotadas de claros referentes históricos, así como una serie de piezas breves, Antígona… ¡cerda!, Mazurka y Epílogo, que suponen una suerte de renuncia del autor a la incidencia social de su dramaturgia y que consolidan la reorientación de esta hacia una temática de mayor hondura antropológica. Esta transición a nuevos temas y modelos teatrales se constata también en algunas piezas breves de argumento edípico y en torno a la muerte y culmina con Tríptico para teatro, compuesto por las piezas Retrato de niño muerto, La emperatriz de los helados y La noche de los cerdos.

En este ciclo las ideas dominantes son las de la violencia originada por el deseo mimético, teorizado por René Girard, lo inevitable del sacrificio como elemento fundacional de todo rito y de toda estructura humana y la indistinción entre víctimas y victimarios, con una incursión excepcional en un tema candente, el terrorismo, con una estética llamativamente realista (en La emperatriz de los helados). La singularidad de esta pieza hace resaltar las características peculiares de la dramaturgia riacesca, en la que maduran los rasgos iniciales, en torno a una teatralidad ritual, cada vez más orientada a una crueldad desgarrada, dotada de un lenguaje polisémico cargado de referencias de una cultura bastardeada y con unos personajes recurrentes cuya individualidad psicológica desaparece ante la potencia simbólica de la máscara y la configuración arquetípica. En esta dirección, Riaza recupera una línea que, a través de Valle Inclán, conecta la dramaturgia española con la tradición europea y la estética y los planteamientos de la vanguardia, y coincide por ello con otras escrituras contemporáneas, particularmente con las de Nieva y Romero Esteo.[6][20]​ Fiel a sí mismo y a su escritura, Riaza profundiza en los rasgos esenciales de su teatralidad, lo que le ha llevado a ser considerado, por críticos como Ruiz Ramón, como uno de los cuatro o cinco autores teatrales españoles más importantes del siglo XX, incluso a colocarlo entre los grandes del contexto europeo.[2][20]​ El Tríptico para teatro se cierra con La noche de los cerdos, “pieza de teatro infantil para adultos corruptos y a medio morir” que Ignacio Arellano considera “un nuevo retablo de las maravillas, […] la culminación, junto con Retrato de dama con perrito, del teatro de Luis Riaza.”[21]

Últimos años[editar]

En Retrato de gran almirante con perros (1991), de forma abiertamente crítica con la corriente dominante en torno al quinto centenario, Riaza dio forma particular a algunos de los motivos habituales en su teatro, articulados en torno a la dominación y al falseamiento de la historia como distintas manifestaciones de una insoslayable violencia. Esta pieza marcó otra frontera en la línea creativa del autor, pues no solo supuso una nueva inflexión en su concepción dramática sino también una actitud más radical ante el teatro y sus compromisos y renuncias. En esos años Riaza postula una culminación casi beckettiana del silencio como conclusión de la radical crítica del teatro llevada a cabo en sus textos.[22]​ La creación se condensa en auténticas piezas de cierre o de síntesis. En ellas toda la temática anterior (el poder, la violencia, el deseo, la sustitución) alcanza un nivel de radical paroxismo, que intensifica el conflicto hasta convertirlo en el tema central de los textos, de una teatralidad desnuda, progresivamente decantada desde Danzón de perras a Calcetines, máscaras, pelucas y paraguas (sobre el sacrificio de Ifigenia), pasando por el autodestructivo monólogo de Bonsáis, estatuas y cadáveres, violento ajuste de cuentas con un pasado reciente, entre lo personal y lo colectivo. En otras piezas, como El fuego de los dioses, el recurso a la mitología grecolatina le conduce de nuevo a unas sugerentes variaciones sobre una constante temática, con que se subraya el carácter laberíntico, cerradamente circular de la misma. Se diluyen aquí las fronteras tradicionales del teatro para contaminarse de otros géneros, cuando no para insertarse como piezas de un mosaico más amplio, una miscelánea inorgánica en la que queda reflejado un mundo que se derrumba, un teatro incapaz de sobrevivirlo y la negativa experiencia de un creador lúcido que ha instalado su escritura sobre esta misma consciencia.[6]

En torno al cambio de siglo Riaza comenzó a dar prioridad a la escritura de relatos en prosa y de poemas. En ambos géneros se manifiestan los mismos rasgos que habían caracterizado su teatro; no solo por la recurrencia de temas y la familiaridad del lenguaje, sino también por una concepción ceremonial y dramática, repleta de violencia, desdoblamiento de voces, escenarios teatralizados y una inquietante mezcla de tradición cultural y (de nuevo) lúcida imagen de la realidad. Los últimos años estuvieron marcados por una distancia de la escena y una escritura casi privada, sostenida en la definitiva corrosión de las fronteras entre los géneros y una libertad creativa apoyada en la reelaboración paródica de los textos mayores de la literatura. Unos kuantos kuentos kontados por un kretino (el idiota de Luis Riaza) (2016), última obra publicada en vida, es buena muestra de esta perspectiva final.

Sobre su obra[editar]

En 2006 se publica su Teatro Escogido,[23]​ bajo la coordinación de Pedro Ruiz Pérez, con detallados estudios introductorios a cada una de las piezas por destacados investigadores. Esta antología, que ha contribuido notablemente a la difusión de algunas de las obras esenciales de la dramaturgia de Riaza, incluye El desván de los machos y el sótano de las hembras, Retrato de dama con perrito, Medea es un buen chico, Antígona… ¡cerda!, La emperatriz de los helados, La noche de los cerdos y El fuego de los dioses.

A su muerte dejó una considerable cantidad de textos inéditos, que incluyen piezas teatrales tanto de los primeros años como de la última etapa, poesía, relatos y diversas composiciones intergenéricas, entre las que se cuentan el voluminoso Pentaconflictorio, inspirado en las principales constantes de conflicto de la condición humana, según Steiner,[24]​ y unas autobiográficas y personalísimas Memoriejas. Este material inédito obra en poder de sus herederos (representados por su hijo Ricardo, profesor en la Universidad Politécnica de Madrid) y está siendo catalogado en colaboración con el catedrático Pedro Ruiz Pérez (Universidad de Córdoba). La primera obra publicada con carácter póstumo será la creación colectiva Las vírgenes locas (2018, en prensa[25]​)[26]​, escrita en 2011.

Además de numerosos montajes de sus piezas en España, el teatro de Riaza ha sido representado en Estados Unidos, Francia, Bélgica, Suiza, Portugal, Bulgaria, Marruecos, Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Colombia o Venezuela, entre otros países. Más de veinte piezas teatrales han sido publicadas, y una docena de ellas han sido traducidas a diversos idiomas, que incluyen el inglés, francés, alemán, italiano, portugués, ruso y búlgaro, además del euskera y el gallego. Fiel a uno de los rasgos dominantes de su generación («la más premiada y menos representada», como fue definida por Alberto Miralles), obtuvo una quincena de premios nacionales en los diferentes géneros, poesía, narración y teatro. Ha sido objeto de numerosos estudios académicos, especialmente de su obra teatral, publicados en revistas[2][6][13][14][15][16][17][22][27][28]​ y libros[10][29][30]​. Cuenta con capítulos destacados en la mayor parte de las historias del teatro español del siglo XX.[1][31][32][33][34][35]​ Ha merecido diferentes trabajos académicos, con tesis de doctorado y licenciatura, en distintas universidades de España, Francia y Estados Unidos.

En suma, la producción de Riaza materializa, para Ruiz Pérez, alguna de las líneas principales de la postvanguardia occidental y representa una obra mayor en las letras españolas entre dos siglos. Para Ignacio Arellano,[21]​ el conjunto de su obra define una de las dramaturgias más brillantes, complejas y valiosas de aquel nuevo teatro español y constituye a la vez, en aparente paradoja, un canto funeral al propio teatro, “esa nave que se hunde rajada por la célebre cúspide del témpano, pero que atravesó la helada noche cargada de falsía, eso sí, pero también rellena de esplendor” (La noche de los cerdos). Si el dramaturgo condensa en estas palabras la muerte del teatro, Arellano le da réplica en su prólogo a la obra citada: “Y, al fin, del incendio con que Riaza quiere consumir la falsedad del escenario surge otra vez el ave fénix de un teatro cuyo esplendor se sobrepone a sus miserias”.

Obras publicadas[editar]

  • Representación de Don Juan Tenorio por el carro de las meretrices ambulantes, en Riaza, Hormigón, Nieva, Representación del Tenorio a cargo del carro de las meretrices ambulantes/Judith y Holofernes/Teatro furioso, Cuadernos para el Diálogo, 1973.
  • Drama de la dama que lava entre las blancas llamas, Primer Acto, 172,1974.
  • El desván de los machos y el sótano de las hembras, Pipirijaina Textos, 3, 1974; Cátedra, 1978; Teatro Escogido, pp. 69-132, Asociación de Autores de Teatro, 2006.
  • Retrato de dama con perrito, Fundamentos, 1976; Vox, 1980; Teatro Escogido, pp. 143-189, AAT, 2006.
  • El palacio de los monos, Cátedra, 1978.
  • Medea es un buen chico, Pipirijaina Textos, 18, 1981; Teatro Escogido, pp. 201-241, AAT, 2006.
  • Libro de los anillos infernales o de las metamorfosis léidicas, Alcalá-Poesía (Premio de Poesía Ciudad de Alcalá de Henares 1980), 1981.
  • Antígona... ¡cerda!, en Antígona... ¡cerda!/Mazurka/Epílogo, La Avispa, 1983; Teatro Escogido, pp. 253-276, AAT, 2006.
  • Mazurka, en Antígona... ¡cerda!/Mazurka/Epílogo, La Avispa, 1983.
  • Epílogo, en Antígona... ¡cerda!/Mazurka/Epílogo, La Avispa, 1983.
  • Los perros, Antología Teatral Española, Universidad de Murcia, 1986.
  • El buque, Caja de Ahorros Provincial de Valladolid (Premio Valladolid de Teatro Breve 1988), 1989.
  • Revolución de trapo, Valldum, 1990.
  • Retrato de niño muerto, en Tríptico para teatro, La Avispa, 1990.
  • La emperatriz de los helados, en Tríptico para teatro, La Avispa, 1990; Teatro Escogido, pp. 285-329, AAT, 2006.
  • La noche de los cerdos, en Tríptico para teatro, La Avispa, 1990; Teatro Escogido, pp. 341-430, AAT, 2006.
  • La ficha negra o Rien ne va plus, Ayuntamiento de Santurtzi (VI Certamen Literario de Teatro Breve),1990.
  • Los edipos o Ese maldito hedor, Art Teatral 3, pp. 63-69, 1991.
  • Dioses, reyes, perros y estampas, Caja España, Valladolid (Premio Teatro Breve 1994), 1996.
  • Las máscaras, Diputación Provincial de Málaga (Premio de Teatro "Enrique Llovet" 1990),1997.
  • Danzón de perras, Fundación Autor, 1998.
  • Calcetines, máscaras, pelucas y paraguas, Asociación de Autores de Teatro, 1998.
  • Bonsáis, estatuas y cadáveres, Exilios 4-5, pp. 109-120, 2000.
  • Cinco piezas concisas, Alhucema 5, p. 135, 2000.
  • El fuego de los dioses, en Luis Riaza: Teatro Escogido, pp. 441-487, Asociación de Autores de Teatro, 2006.
  • Unos kuantos kuentos kontados por un kretino (el idiota de Luis Riaza), Presses Universitaires de la Méditerranée, 2016.

Referencias[editar]

  1. a b César Oliva, “El teatro desde 1936”, Alhambra, 1989.
  2. a b c d Francisco Ruiz Ramón, “Evolución del texto dramático contemporáneo: tres paradigmas españoles”, Boletín Informativo de la Fundación Juan March, 191, junio-julio 1989, pp. 3-16.
  3. a b Alberto Castilla, Introducción a El desván de los machos y el sótano de las hembras y El palacio de los monos, Cátedra, 1978.
  4. Manuel Gómez García y Chatono Contreras, “Lunes de teatro, tertulia famosa", Ediciones Antonio Ruiz Negre, 1997.
  5. «Fallece a los 92 años el dramaturgo Luis Riaza». 
  6. a b c d Pedro Ruiz Pérez, “Noticia de Luis Riaza”, Exilios 4-5, pp. 129-131, 2000.
  7. J. Arias Velasco, A. García Pintado, J. López Mozo, M. Martínez Mediero, L. Matilla, M. Pérez Casaux, L. Riaza, G. Ubillos y C. Oliva (coordinador), “El Fernando”, Teatro Universitario de Murcia, Ed. Campus, 1978.
  8. Miguel Romero Esteo, “Luis Riaza. Clavándole a la historia el cuchillo pérfidamente en mitad del corazón”, Nuevo Diario, CCLII, 5 (1974).
  9. Carole Egger, “Retrato de dama con perrito o el sabor poético de la decadencia”, en L. Riaza, Teatro Escogido, Asociación de Autores de Teatro, 2006, pp. 135-141.
  10. a b Carole Egger, “Théâtre et métathéâtre dans l'oeuvre de Luis Riaza”, Presses Universitaires de Strasbourg, 2014.
  11. Cristina Oñoro Otero, Reseña: “C. Egger, Théâtre et métathéâtre dans l'oeuvre de Luis Riaza”,  Signa. Revista de la Asociación Española de Semiótica. Núm. 25, 2016.
  12. Francisco Nieva, “Luis Riaza o la subjetividad heroica”. Introducción a Retrato de dama con perrito, Ed. Fundamentos, 1976.
  13. a b Ignacio Arellano, “Retrato de dama con perrito, de Luis Riaza”, Segismundo 39-40, pp. 247-288, 1984.
  14. a b Hazel Cazorla, “La invención de la libertad o el triunfo de la imaginación en el teatro de Luis Riaza”, Pipirijaina Textos, 18, pp. 11-24, 1981.
  15. a b A. Pasero-O'Malley, "A case study of staging and supression in Luis Riaza's El desván de los machos y el sótano de las hembras", Acotaciones, 38, pp. 69-90, 2017.
  16. a b Peter L. Podol, "Ritual and ceremony in Luis Riaza's theater of the grotesque", Estreno 8.1, pp. 7-8, 17, 1982.
  17. a b José L. Suárez García, “Sobre el teatro de Luis Riaza. Recuerdos clásicos en El desván de los machos y el sótano de las hembras, Anales de Literatura Española de la Universidad de Alicante 9, pp. 141-154, 1993.
  18. Pedro Ruiz Pérez, “La escritura de Luis Riaza y las exequias del teatro”, en L. Riaza, Teatro Escogido, Asociación de Autores de Teatro, 2006, pp. 17-46.
  19. Michael Kidd, “Queer myth and the fallacy of heterosexual desire: Luis Riaza’s Medea es un buen chico (1981).” En “Medeas: versiones de un mito desde Grecia hasta hoy” A. López y A. Pociña (eds.), Universidad de Granada, 2002, pp. 1059-71.
  20. a b Francisco Ruiz Ramón, "Encrucijada", Monteagudo, 6, 2000, pp. 3-18.
  21. a b Ignacio Arellano, “Libro de cuentos de Luis Riaza, o un nuevo retablo de las maravillas”, en L. Riaza, Tríptico para Teatro, La Avispa, 1990, pp. 203-215.
  22. a b Pedro Ruiz Pérez, "La muerte y el teatro. Sobre la escritura reciente de Luis Riaza", Exilios 4-5, pp. 121-127, 2000.
  23. Luis Riaza, "Teatro Escogido", Asociación de Autores de Teatro, 2006, ed. de Pedro Ruiz Pérez.
  24. George Steiner, “Antígones”, Clarendon Press, 1984.
  25. José Manuel Corredoira, Luis Riaza, Domingo Miras y Miguel Murillo, Las vírgenes locas, Ediciones Invasoras, Vigo, 2018, prólogo de F. Gutiérrez Carbajo (en prensa).
  26. Según F. Gutiérrez Carbajo, Las vírgenes locas es «lo más original e innovador que se ha escrito en España en muchos años y en cualquier género [...] la obra menos complaciente y más audaz del teatro español de nuestros días» (Prólogo, págs. 6-7 y 8).
  27. Carole Egger, “Du discours théologal patristique au discours rituel et grotesque du théâtre de Luis Riaza”, Cahiers d’études romanes, 4, 2000, 403-420.
  28. Pedro Ruiz Pérez, “Teatro y metateatro en la dramaturgia de Luis Riaza”, Anales de Literatura Española, 5 (1986-1987), Universidad de Alicante, pp. 479-494.
  29. Michael Kidd, “Stages of desire: The mythological tradition in classical and contemporary Spanish theater”, Penn. State University Press, 1999.
  30. Isabelle Reck, “Nuevo teatro español (1965-1978). De l’enchantement textuel au désenchantement”, Presses Universitaires de Strasbourg, 2010.
  31. German Bleiberg, Maureen Ihrie and Janet Perez, “Dictionary of the literature of the Iberian peninsula”, Greenwood Press, 1993.
  32. Manuel Gómez García, “El teatro de autor en España (1901-2000)”, Asociación de Autores de Teatro, 1996.
  33. Javier Huerta, Emilio Peral y Héctor Urzaiz, “Teatro español de la A a la Z”, Espasa, 2005.
  34. María José Ragué-Arias, “El teatro de fin de milenio en España”, Ariel, 1996.
  35. Francisco Ruiz Ramón, “Historia del teatro español. Siglo XX”, Cátedra, 8ª edición, 2005.

Bibliografía[editar]

  • Bleiberg, German; Maureen Ihrie and Janet Perez. Dictionary of the literature of the Iberian peninsula, Greenwood Press, 1993.
  • Egger, Carole. Théâtre et métathéâtre dans l'oeuvre de Luis Riaza, Presses Universitaires de Strasbourg, 2014.
  • García Obregón, Omar. El teatro insólito de José Ruibal, Luis Riaza y Manuel Martínez Mediero, CERA, 2010.
  • Gómez García, Manuel. El teatro de autor en España (1901-2000), Asociación de Autores de Teatro, 1996.
  • Huerta, Javier; Emilio Peral y Héctor Urzaiz. Teatro español de la A a la Z. Espasa, 2005.
  • Kidd, Michael. Stages of Desire: The mythological tradition in classical and contemporary Spanish theater, Penn. State University Press, 1999.
  • Lomas-Lozano, Beatriz. Reflexiones sobre el poder en Luis Riaza, Francisco Nieva y José Luis Alonso de Santos, PhD Thesis, University of North Carolina at Chapel Hill, 2007.
  • Oliva, César. Teatro español del siglo XX, Síntesis, 2003.
  • Reck, Isabelle. Nuevo teatro español (1965-1978). De l’enchantement textuel au désenchantement, Presses Universitaires de Strasbourg, 2010.
  • Ruiz Ramón, Francisco. Historia del teatro español. Siglo XX, Cátedra, 2005.
  • Wellwarth, George E. Spanish underground drama, Penn. State University Press, 1972.

Enlaces externos[editar]