Louis Althusser
| Louis Althusser | ||
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| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Louis Pierre Althusser | |
| Nacimiento |
16 de octubre de 1918 Bir Mourad Raïs (Argelia francesa) | |
| Fallecimiento |
22 de octubre de 1990 (72 años) París (Francia) | |
| Causa de muerte | Infarto agudo de miocardio | |
| Sepultura | Cimetière de Viroflay | |
| Nacionalidad | Francesa | |
| Lengua materna | Francés | |
| Familia | ||
| Cónyuge | Hélène Rytmann (hasta 1980) | |
| Educación | ||
| Educado en | ||
| Alumno de | ||
| Información profesional | ||
| Ocupación | Filósofo | |
| Empleador | Escuela Normal Superior de París (desde 1948) | |
| Alumnos | Michel Foucault, Bernard-Henri Lévy y Marta Harnecker | |
| Movimientos | Marxismo, Estructuralismo | |
| Lengua literaria | Francés | |
| Obras notables |
Para leer El Capital La revolución teórica de Marx | |
| Conflictos | Segunda Guerra Mundial | |
| Partido político | Partido Comunista Francés (desde 1948) | |
Louis Pierre Althusser (Bir Mourad Raïs, 16 de octubre de 1918-París, 22 de octubre de 1990) fue un filósofo marxista francés. Es además habitualmente considerado estructuralista, aunque su relación con las otras variantes del estructuralismo francés es bastante compleja.
Biografía
[editar]Primeros años
[editar]Louis Althusser nació en la Argelia francesa, en Bir Mourad Raïs, Argelia francesa , cerca de Argel, en el seno de una familia pequeñoburguesa de Alsacia , Francia. Su padre, Charles-Joseph Althusser, fue teniente del ejército francés y empleado de banca, mientras que su madre, Lucienne Marthe Berger, católica devota, trabajaba como maestra de escuela.[1] Según sus propias memorias, tuvo una infancia argelina próspera; el historiador Martin Jay afirmó que Althusser, junto con Albert Camus y Jacques Derrida, fue: «un producto de la cultura colonial francesa en el norte de África» [2]
En 1930, la familia de Althusser se trasladó a Marsella, donde su padre fue nombrado director de la sucursal de la Compagnie Algérienne. Althusser pasó allí su infancia, destacó en sus estudios en el Lycée Saint-Charles y participó en un grupo scout. [3][4]
En 1936, la familia volvió a mudarse, esta vez a Lyon, donde ingresó al Lycée du Parc. Posteriormente, fue admitido en la prestigiosa École Normale Supérieure (ENS) de París. Durante su formación en Lyon, recibió la influencia de varios profesores católicos y se integró al movimiento juvenil Jeunesse Étudiante Chrétienne, llegando incluso a considerar la vida monástica como trapense. [1] [5]
Su vínculo con el catolicismo coexistió con una temprana inclinación hacia el comunismo, y algunos críticos sostienen que esa formación religiosa temprana influyó en su lectura posterior de Karl Marx. [2][4]
Segunda Guerra Mundial
[editar]Tras dos años de preparación bajo la tutela de Jean Guitton en el Lycée du Parc, Althusser fue admitido en la École Normale Supérieure en julio de 1939. Sin embargo, su ingreso se retrasó por varios años. En septiembre de ese mismo año fue reclutado por el ejército francés ante el inminente estallido de la Segunda Guerra Mundial y, tras la caída de Francia, fue capturado por las tropas alemanas. [4]
Hecho prisionero en Vannes en junio de 1940, pasó los siguientes cinco años en un campo de prisioneros en Schleswig-Holstein, al norte de Alemania. Al principio fue obligado a realizar trabajos forzados, pero tras enfermar, fue destinado a la enfermería del campo, lo que le dio la oportunidad de leer filosofía y literatura. [6]
En sus memorias, Althusser relató que en ese entorno de encierro y solidaridad descubrió por primera vez el sentido del comunismo. [5]
“Fue en el campo de prisioneros donde oí hablar por primera vez del marxismo, de boca de un abogado parisino de paso, y donde conocí a un comunista.”Althusser
Las secuelas psicológicas de la guerra derivaron en recurrentes crisis de inestabilidad mental y una depresión persistente que lo acompañó hasta su muerte. La psicoanalista Élisabeth Roudinesco sostiene que el absurdo y el trauma de la guerra fueron decisivos en la configuración del pensamiento filosófico de Althusser. [5]
Vida romántica
[editar]Althusser mantuvo una relación duradera y compleja con Hélène Rytmann, antigua militante comunista y miembro de la Resistencia francesa. Según el biógrafo William S. Lewis, Althusser era una persona de hábitos domésticos y escasa experiencia social: «Althusser solo había conocido su hogar, su escuela y un campo de prisioneros de guerra» cuando conoció a su futura esposa.[1]
Rytmann había participado en la Resistencia dentro del grupo Service Périclès, junto a Jean Beaufret, y posteriormente ingresó al Partido Comunista Francés. Fue expulsada del partido tras ser acusada de actuar como agente doble de la Gestapo y de incurrir en «desviación trotskista» y otros «crímenes» presuntamente vinculados con la ejecución de antiguos colaboradores nazis. Pese a que miembros del PCF instaron a Althusser a romper la relación, este intentó limpiar la reputación de Rytmann mediante una investigación personal sobre sus actividades durante la guerra, aunque sin lograr su reincorporación al partido. Durante ese proceso, su vínculo con ella se intensificó.[1]
El propio Althusser describió los inicios de la relación como emocionalmente conflictivos. En L’avenir dure longtemps, escribió:[5]
"Nunca había abrazado a una mujer, y sobre todo, nunca me había abrazado una mujer (¡a los treinta!). El deseo me invadía, hicimos el amor en la cama; era algo nuevo, excitante, exaltante y violento. Cuando ella (Hélène) se fue, un abismo de angustia se abrió en mí, para no cerrarse jamás".Althusser, L'avenir dure longtemps
Diversos estudiosos han señalado que el vínculo fue, desde su comienzo, una fuente de inestabilidad para el filósofo. Según Roudinesco, Rytmann representaba para Althusser una figura opuesta a la suya, ella había combatido en la Resistencia mientras él permanecía alejado del conflicto; era judía y víctima indirecta del Holocausto, mientras él mantenía una educación católica; había sufrido bajo el estalinismo cuando él se unía al PCF; y provenía de un entorno humilde, marcado por una infancia difícil.[5]
Algunos episodios de esa infancia, como un presunto abuso sexual cometido por un médico que también le habría pedido administrar morfina a sus padres moribundos, podrían haber sido, según Roudinesco, recuerdos imaginarios incorporados por Althusser en su autobiografía o “traumabiografía”.[5]
Roudinesco interpreta que Rytmann encarnaba para él su “conciencia desplazada” y su “superyó despiadado”. En sus escritos, Althusser reconoció que ella le brindó «un mundo de solidaridad y lucha» y una forma de coraje y sentido práctico que le eran ajenos. Además, veía en Rytmann una combinación de figuras maternas y paternas:[7][5]
"Me amaba como una madre ama a un hijo y, al mismo tiempo, como un buen padre, pues me introdujo en el mundo real [...] Me amaba como una mujer ama a un hombre".Althusser
De acuerdo con Roudinesco, Rytmann representaba para él la versión sublimada de su madre, con la que mantuvo un vínculo ambivalente durante toda su vida. Althusser escribió que amó a Rytmann «como una ofrenda religiosa, como lo había hecho con mi madre». [5]
A pesar de su apego a Rytmann, Althusser mantuvo relaciones sentimentales con otras mujeres. Según Roudinesco, «a diferencia de Hélène, las otras mujeres que amó Louis Althusser eran generalmente de gran belleza física y, a veces, de notable sensibilidad intelectual». Entre ellas destacó Claire Z., con quien sostuvo una larga relación hasta los cuarenta y dos años, y posteriormente Franca Madonia, filósofa, traductora y dramaturga italiana de familia burguesa originaria de Romaña.
Durante sus estancias en Italia con Madonia, Althusser experimentó una etapa de renovación intelectual y personal. En ese entorno, según Roudinesco, descubrió una forma de vida familiar y cultural que le resultaba ajena en París, así como un nuevo interés por el teatro moderno y por autores como Luigi Pirandello, Bertolt Brecht y Samuel Beckett. Esta relación también coincidió con su distanciamiento del estalinismo y con la redacción de sus textos más influyentes, como Pour Marx. Asimismo, se considera que fue en ese período, hacia 1961, cuando Althusser profundizó su lectura de Maquiavelo. [1]
Entre 1961 y 1965, Althusser y Madonia mantuvieron una correspondencia constante, alternada con encuentros en Italia y Francia, en los que discutían sobre política, teoría y filosofía. Pese a los conflictos personales, particularmente los provocados por el intento de Althusser de acercar a Madonia y Rytmann, ambos continuaron su intercambio epistolar hasta 1973. Sus cartas fueron publicadas en 1998 bajo el título Lettres à Franca. [1]
Vida académica
[editar]Althusser retomó sus estudios en la École Normale Supérieure en 1945, con el propósito de prepararse para la agrégation, el exigente examen que habilita para enseñar filosofía en la educación secundaria.
En 1946 conoció a la socióloga Hélène Rytmann, una exintegrante judía de la Resistencia francesa, con quien mantuvo una relación hasta 1980, año en que la mató por estrangulamiento.[5] Ese mismo año entabló una estrecha amistad con Jacques Martin, traductor de Hegel y Hermann Hesse, a quien dedicaría su primer libro y que más tarde se suicidaría. Martin despertó en Althusser un interés profundo por la obra de Jean Cavaillès, Georges Canguilhem y el propio Hegel. [5]
Aunque seguía identificándose como católico, Althusser comenzó a vincularse cada vez más con círculos de izquierda, participando en el movimiento de los “sacerdotes obreros” y buscando una síntesis entre el pensamiento cristiano y el marxismo. Esta fusión intelectual lo llevó a acercarse al idealismo alemán y a la filosofía hegeliana, en sintonía con el renovado interés por Hegel que caracterizó a la intelectualidad francesa de las décadas de 1930 y 1940. [1][8]
Su tesis de maestría, titulada “Sobre el contenido en el pensamiento de G. W. F. Hegel” (Du contenu dans la pensée de G. W. F. Hegel, 1947), fue dirigida por Gaston Bachelard y se basó en La fenomenología del espíritu. En ella, Althusser analizó cómo la filosofía de Marx no renunciaba del todo a la dialéctica hegeliana del amo y el esclavo. Según el investigador Gregory Elliott, en ese momento Althusser era hegeliano, aunque solo de manera transitoria. [8]
En 1948, Althusser obtuvo la habilitación para enseñar en secundaria, pero en lugar de asumir ese cargo fue nombrado tutor en la École Normale Supérieure, donde ayudaba a los estudiantes a prepararse para su propia agrégation. Su excelente desempeño en el examen le valió ese puesto dentro de la institución. Como tutor, impartió cursos y seminarios especializados sobre distintos temas y figuras de la historia de la filosofía. En 1954 fue designado secrétaire de l’école littéraire, lo que lo colocó a cargo de tareas administrativas y de coordinación académica.[1][9]
Durante esos años, Althusser se convirtió en una figura central dentro de la ENS. Organizó conferencias y encuentros en los que participaron destacados pensadores franceses como Gilles Deleuze y Jacques Lacan, y ejerció una influencia decisiva sobre toda una generación de filósofos. Entre sus estudiantes se contaron Jacques Derrida, Pierre Bourdieu, Jacques Rancière, Michel Foucault y Michel Serres. [1][9]
En total, Althusser dedicó treinta y cinco años a la École Normale Supérieure, permaneciendo allí hasta noviembre de 1980. [10]
Militancia marxista
[editar]Paralelamente a su carrera académica, Althusser se incorporó al Partido Comunista Francés (PCF) en octubre de 1948. En los años inmediatamente posteriores a la guerra, el PCF era una de las fuerzas políticas más influyentes del país, y numerosos intelectuales franceses se sumaron a sus filas. El propio Althusser recordaría más tarde:
"El comunismo estaba en el aire en 1945, tras la derrota alemana, la victoria en Stalingrado y las esperanzas y lecciones de la Resistencia".Althusser
Dentro del partido, participó sobre todo en la sección del Movimiento por la Paz, y durante un tiempo mantuvo vivas sus convicciones católicas. En 1949 publicó un artículo en L’Évangile captif, décimo volumen de la colección Jeunesse de l’Église, donde reflexionaba sobre la relación entre la Iglesia católica y el movimiento obrero, defendiendo tanto la emancipación social como la renovación espiritual de la Iglesia. Sin embargo, la creciente tensión entre ambas instituciones, acentuada cuando el Vaticano prohibió a los católicos vincularse con los sacerdotes obreros y los movimientos de izquierda, lo que le afectó profundamente, pues creía posible una síntesis entre cristianismo y marxismo.[6]
Aunque al principio dudó en afiliarse al PCF por la hostilidad de la École Normale Supérieure hacia los comunistas, terminó haciéndolo al ser nombrado tutor, cuando su militancia ya no comprometía su puesto. En la escuela fundó el Cercle Politzer, un grupo de estudio marxista, e incentivó a varios colegas y estudiantes a acercarse al partido. Aun así, su rigor profesional lo llevó a mantener el marxismo fuera de sus clases, limitándose a preparar a los alumnos según las exigencias de la agrégation.[1][6]
Durante la primera mitad de los años cincuenta, Althusser comenzó a distanciarse de sus ideales juveniles y del pensamiento hegeliano, al que consideraba una forma de filosofía “burguesa”. Desde 1948 se dedicó al estudio de la historia de la filosofía, ofreciendo sus primeros cursos sobre Platón (1949) y Descartes (1949-1950). En ese periodo redactó una tesis titulada “Política y filosofía en el siglo XVIII” y un estudio breve sobre el Segundo discurso de Jean-Jacques Rousseau, que presentó a Jean Hyppolite y Vladimir Jankélévitch en 1950, aunque fue rechazada.[1]
Estos trabajos, sin embargo, sirvieron de base para su posterior investigación sobre Montesquieu y Rousseau, de donde surgiría su primer y único libro extenso publicado en vida: Montesquieu, la politique et l’histoire (Montesquieu: Política e Historia, 1959). Entre 1950 y 1955 ofreció cursos sobre Rousseau y amplió su interés hacia la filosofía de la historia, abordando a Voltaire, Condorcet y Helvétius, lo que culminó en su curso de 1955-1956 titulado “Les problèmes de la philosophie de l’histoire”. [8]
Más adelante dictó seminarios sobre Maquiavelo (1962), la filosofía política de los siglos XVII y XVIII (1965-1966), Locke (1971) y Hobbes (1971-1972). Todos estos cursos fueron editados póstumamente por François Matheron en 2006.[6]
Entre 1953 y 1960, Althusser prácticamente no publicó trabajos sobre marxismo, lo que le permitió concentrarse en su labor docente y consolidarse como un filósofo e investigador de referencia dentro del panorama intelectual francés.[1]
Obras principales, Para Marx y la lectura de El Capital
[editar]Althusser retomó sus publicaciones marxistas en 1960, mientras colaboraba en la traducción y edición de una colección sobre las obras de Ludwig Feuerbach, dirigida por Jean Hyppolite. El propósito era analizar la influencia de Feuerbach en los primeros escritos de Marx y mostrar cómo su pensamiento desaparecía en las obras de madurez del filósofo alemán. Este trabajo lo llevó a redactar su ensayo “Sobre el joven Marx: cuestiones teóricas” (Sur le jeune Marx – Questions de théorie, 1961), publicado en la revista La Pensée. Fue el primero de una serie de textos que más tarde conformarían su célebre libro Pour Marx (Para Marx).
El ensayo desató un intenso debate en la filosofía francesa sobre la lectura de Marx y atrajo a numerosos simpatizantes. Animado por esta recepción, Althusser publicó nuevos artículos, entre ellos “Freud y Lacan” (1964) en La Nouvelle Critique, que tuvo gran influencia en el freudomarxismo. Ese mismo año invitó a Jacques Lacan a dictar una conferencia sobre Spinoza y los fundamentos del psicoanálisis. [8]
El impacto de sus textos transformó su modo de enseñanza en la École Normale Supérieure, donde impartió una serie de seminarios: Sobre el joven Marx (1961–1962), Los orígenes del estructuralismo (1962–1963, centrado en la Historia de la locura de Foucault), Lacan y el psicoanálisis (1963–1964) y Leer El Capital (1964–1965). Estos cursos promovían un “retorno a Marx” y atrajeron a una nueva generación de estudiantes.
En 1965, Althusser publicó simultáneamente Pour Marx (Para Marx) y Lire le Capital (Para leer El Capital), este último en colaboración con discípulos suyos como Étienne Balibar, Jacques Rancière y Pierre Macherey. Aunque recibieron críticas severas, ambos textos lo consagraron como una figura central del marxismo estructuralista y le otorgaron reconocimiento internacional.[8]
Influenciado por Cavaillès y Canguilhem, Althusser propuso una lectura científica de Marx. Althusser afirmaba que Marx había fundado una “nueva ciencia”, radicalmente distinta de cualquier filosofía previa. Entre 1960 y 1966 defendió con firmeza los principios de este marxismo estructuralista, que denominó “antihumanismo teórico”, en oposición tanto al humanismo marxista como al estalinismo, a los que consideraba desviaciones ideológicas.
Hacia mediados de los sesenta su notoriedad creció al punto de volverse referente obligado en cualquier debate teórico o político. Sus ideas inspiraron a un grupo de jóvenes militantes a disputar el rumbo ideológico del PCF, aunque la línea oficial seguía siendo de corte estalinista. Aunque Althusser evitó inicialmente vincularse al maoísmo, con el tiempo se sintió atraído por su crítica al estalinismo. A finales de 1966 publicó anónimamente “Sobre la Revolución Cultural”, donde calificó la Revolución Cultural china como “un hecho histórico sin precedentes” y destacó el papel de las organizaciones de masas no burocráticas como auténticas expresiones de los principios marxistas sobre lo ideológico. [8]
Ese mismo año se produjo un enfrentamiento decisivo dentro del PCF. En enero, durante una conferencia de filósofos comunistas en Choisy-le-Roi, Roger Garaudy, el filósofo oficial del partido, atacó el “antihumanismo teórico” de Althusser. En marzo, en Argenteuil, el Comité Central del PCF, presidido por Louis Aragon, confrontó formalmente las tesis de ambos. El partido respaldó la posición humanista de Garaudy; incluso Lucien Sève, antiguo alumno de Althusser, apoyó esa línea, afirmando junto al secretario general Waldeck Rochet que “el comunismo sin humanismo no sería comunismo”. Aunque Althusser no fue expulsado ni censurado, su influencia dentro del partido disminuyó notablemente.
Aun así, en 1966 publicó en los Cahiers pour l’Analyse los ensayos “Sobre el Contrato Social”, basado en su curso sobre Rousseau, y “Cremonini, pintor de lo abstracto”, dedicado al artista italiano Leonardo Cremonini. En 1967 redactó “La tarea histórica de la filosofía marxista”, enviado a la revista soviética Voprossi Filosofii, que lo rechazó; el texto se publicó un año después en una revista húngara.[8]
Entre 1967 y 1968, Althusser y sus alumnos organizaron el “Curso de filosofía para científicos” en la ENS, interrumpido por los acontecimientos de mayo del 68. Parte del material se incorporó más tarde a su obra Philosophie et philosophie spontanée des savants (Filosofía y filosofía espontánea de los científicos), publicada en 1974. Otro trabajo fundamental de ese periodo fue “Lenin y la filosofía”, conferencia presentada por primera vez en febrero de 1968 ante la Sociedad Francesa de Filosofía.[8]
Mayo de 1968, debates sobre el eurocomunismo y autocrítica
[editar]Durante los acontecimientos de mayo de 1968 en Francia, Althusser fue hospitalizado a causa de una crisis depresiva y permaneció ausente del Barrio Latino. Muchos de sus estudiantes participaron activamente en las protestas, entre ellos Régis Debray, quien se convirtió en un reconocido revolucionario. Su silencio durante las movilizaciones fue objeto de críticas por parte de los manifestantes, que llegaron a escribir en los muros: «¿De qué sirve Althusser?» (À quoi sert Althusser?).
Posteriormente, el filósofo mostró una postura ambivalente frente al movimiento. Por un lado, no lo apoyó y lo calificó como una «revuelta ideológica de las masas», coincidiendo con la interpretación oficial del PCF, que lo consideraba una “enfermedad infantil” del utopismo anarquista. Por otro lado, Althusser reconoció su importancia histórica al describirlo como «el acontecimiento más significativo de la historia occidental desde la Resistencia y la victoria sobre el nazismo», e intentó promover la reconciliación entre los estudiantes y el PCF.
Su ambigüedad le valió críticas tanto de los maoístas, la revista La Cause du peuple lo calificó de “revisionista”, como de sus antiguos alumnos, entre ellos Rancière. Esta tensión lo llevó a una etapa de autocrítica, reflejada en su libro Éléments d’autocritique (Ensayos de autocrítica, 1974), en el cual revisó varias de sus posiciones anteriores, incluido su respaldo a la invasión soviética de Checoslovaquia en 1968.
En 1969, Althusser comenzó a redactar una obra inacabada, publicada póstumamente en 1995 bajo el título Sur la reproduction (Sobre la reproducción). De esos manuscritos surgió su célebre ensayo Idéologie et appareils idéologiques d’État (Ideología y aparatos ideológicos del Estado), publicado en la revista La Pensée en 1970, que tuvo una amplia repercusión en los debates sobre la ideología. Ese mismo año escribió el prólogo «Marxisme et lutte de classe» (Marxismo y lucha de clases) para Los conceptos básicos del materialismo histórico, de su exalumna y discípula Marta Harnecker.
A comienzos de la década de 1970, la obra de Althusser alcanzó una gran influencia en América Latina, donde algunos intelectuales lo consideraban una figura comparable a Marx. Varias de sus publicaciones fueron traducidas primero al español antes que al inglés. Entre las más destacadas figuran Pour Marx (Para Marx, 1969) y Lire le Capital (Para leer El Capital, 1970), que difundieron sus ideas en el mundo hispano y anglófono.
Durante los años setenta, el PCF atravesó divisiones internas relacionadas con la aparición del eurocomunismo. En este contexto, el marxismo estructuralista de Althusser se convirtió en una de las principales corrientes teóricas dentro del partido. Participó en debates públicos como «Les Communistes, les intellectuels et la culture» (1973), donde él y sus seguidores cuestionaron la decisión del PCF de abandonar la noción de “dictadura del proletariado” en su XXII Congreso de 1976.
Althusser consideraba esta decisión una forma de oportunismo teórico, interpretándola como una nueva versión del “humanismo marxista”. En una conferencia ante la Unión de Estudiantes Comunistas, criticó el desprecio del partido por la teoría materialista al suprimir un concepto científico esencial. Esta postura derivó en la publicación de una carta abierta firmada por Althusser y otros intelectuales en la que exigían “una verdadera discusión política en el PCF”.
Ese mismo año publicó en Le Monde una serie de artículos titulados «Ce qui ne peut plus durer dans le Parti Communiste» (Lo que no puede durar más en el Partido Comunista), posteriormente editados en formato de libro por François Maspero en 1978. En este período elaboró textos críticos del eurocomunismo y del propio PCF, entre ellos «Marx dans ses limites» (Marx en sus límites, 1978), en el que sostenía que no existía una teoría marxista del Estado. Este texto se publicó póstumamente en Écrits philosophiques et politiques I (1994).
Últimos años de docencia y nuevas investigaciones
[editar]Durante la década de 1970, Althusser asumió mayores responsabilidades académicas en la École Normale Supérieure, continuando con la edición de obras en la colección Théorie de François Maspero. Publicó ensayos como Réponse à John Lewis (1973) y recopiló sus escritos de 1964 a 1975 en Positions (1976). En ese mismo año obtuvo el Doctorat d’État en la Universidad de Picardie Jules Verne y contrajo matrimonio con Hélène Rytmann.
Althusser impartió conferencias en España y Cataluña, y comenzó una profunda relectura de Maquiavelo, que culminó en textos como Machiavel et nous (Maquiavelo y nosotros, publicado póstumamente) y Solitude de Machiavel (La soledad de Maquiavelo, 1977). También incursionó en el psicoanálisis con los ensayos La découverte du docteur Freud (El descubrimiento del doctor Freud) y Sur Marx et Freud (Sobre Marx y Freud), escritos entre 1976 y 1979.
Condición mental
[editar]Althusser padeció diversos trastornos psiquiátricos a lo largo de su vida. Su primera hospitalización tuvo lugar tras recibir un diagnóstico de esquizofrenia. [5] Posteriormente se le identificó un cuadro de trastorno bipolar, caracterizado por episodios depresivos recurrentes que comenzaron en 1938 y se acentuaron tras su cautiverio de cinco años en un campo de prisioneros alemán durante la Segunda Guerra Mundial.
A partir de la década de 1950, Althusser permaneció bajo supervisión médica constante, sometido a los tratamientos psiquiátricos más comunes de la posguerra francesa, entre ellos terapia electroconvulsiva, narcoanálisis y psicoanálisis, que William S. Lewis describió como «los tratamientos más agresivos que la psiquiatría francesa de posguerra tenía para ofrecer». [1] Además, practicó la automedicación, combinando los fármacos prescritos con otros de su elección.[1]
La enfermedad afectó de manera significativa su productividad académica. En 1962, durante un episodio depresivo, inició la redacción de un libro sobre Maquiavelo, proyecto interrumpido por una nueva hospitalización de tres meses. A partir de 1964 fue tratado por el psiquiatra René Diatkine, de orientación antilacaniana, a quien acudió tras soñar que mataba a su hermana. Las sesiones se intensificaron en enero de 1965 y, según Althusser, hacia mediados de 1966 comenzaron a ofrecer «resultados espectaculares», pese a sus intentos ocasionales de ridiculizar la terapia desde un enfoque lacaniano. En 1976, el propio Althusser estimó que había pasado quince de los treinta años anteriores internado en clínicas y hospitales psiquiátricos.
Althusser analizó las causas de su enfermedad mental en su autobiografía L’avenir dure longtemps (1985), atribuyéndolas a las complejas relaciones familiares de su infancia, a las que dedicó buena parte del libro. Según su interpretación, carecía de un «yo» auténtico debido a la falta de afecto materno y a la distancia emocional de su padre. Basándose en relatos familiares, reconstruyó los antecedentes de su nacimiento: su madre, Lucienne Berger, había estado comprometida con Louis Althusser, hermano menor de su futuro esposo Charles Althusser, quien murió en la Primera Guerra Mundial. Ambas familias acordaron un matrimonio según la ley del levirato, por la cual Charles desposó a la viuda o prometida del hermano fallecido. Louis Althusser fue nombrado en honor al tío muerto, lo que, según el filósofo, provocó una identificación materna con el difunto y una carencia de amor hacia el hijo real.[5][1]
En su autobiografía, describió a su madre como una “madre castradora”, que impuso un estricto régimen moral y sexual influido por sus fobias personales. El propio Althusser sostuvo que su «sensación de soledad insondable» solo encontraba alivio durante las visitas a los abuelos maternos en Morvan. En su análisis retrospectivo, consideró que la relación con su madre y el deseo de obtener su reconocimiento marcaron su vida adulta, su ingreso a la École Normale Supérieure y su aspiración a convertirse en un «intelectual reconocido». A su juicio, la ENS representó un refugio de “pureza intelectual” frente al mundo “sucio” que su madre temía.[5]
Los contenidos de L’avenir dure longtemps han sido objeto de una lectura crítica por parte de los investigadores. Sus propios editores advirtieron que la obra constituye «una maraña inextricable de hechos y fantasías». Su amigo y biógrafo Yann Moulier-Boutang consideró la autobiografía una “reescritura de una vida a través del prisma de sus ruinas”, y atribuyó a Hélène Rytmann un papel determinante en la conformación del relato “fatalista” que Althusser construyó sobre su familia, especialmente a partir de una carta escrita en 1964.[1]
Según Gregory Elliott, el texto transmite sobre todo una impresión de “destructividad y autodestrucción”.[158] Algunos estudios sugieren que Althusser posdató el inicio de su depresión al periodo de posguerra, omitiendo posibles manifestaciones previas durante sus años escolares o en el campo de concentración.[1] Moulier-Boutang observó además una conexión psicológica estrecha entre Althusser y su hermana Georgette, quien también padeció episodios depresivos coincidentes con los de su hermano, pese a vivir separados durante la adultez. Finalmente, el biógrafo amplió el análisis de la depresión del filósofo más allá del ámbito familiar, relacionándola también con decepciones políticas y crisis ideológicas vinculadas a su militancia comunista.[1]
Asesinato de Rytmann y últimos años
[editar]Tras la derrota del PCF y de la izquierda en las elecciones legislativas de 1978, los episodios depresivos de Althusser se intensificaron y se volvieron más frecuentes. En marzo de 1980, interrumpió la sesión de disolución de la École Freudienne de Paris y, “en nombre de los analistas”, calificó a Jacques Lacan de “hermoso y lastimoso arlequín”. Poco después fue sometido a una cirugía para tratar una hernia de hiato que le dificultaba la respiración. Según el propio Althusser, esta intervención agravó su deterioro físico y mental, provocándole delirios persecutorios y pensamientos suicidas.
Durante el verano de 1980 permaneció hospitalizado en una clínica parisina, pero su estado no mejoró. A principios de octubre fue dado de alta y regresó a su apartamento en la École Normale Supérieure. En ese periodo intentó alejarse de la institución y llegó a plantearse la compra de una vivienda fuera de París. Tanto él como su esposa, Hélène Rytmann, atravesaban una crisis psicológica y compartían una visión pesimista del mundo. Althusser incluso intentó contactar con el papa Juan Pablo II a través de su antiguo profesor Jean Guitton. Su psiquiatra, René Diatkine, que también trataba a Rytmann, recomendó su hospitalización, pero ambos se negaron.[1]
El 16 de noviembre de 1980, Althusser estranguló a su esposa en su habitación de la École Normale Supérieure. Tras el hecho, alertó inmediatamente al médico residente, quien a su vez notificó a las autoridades y dispuso su internación en el hospital psiquiátrico de Sainte-Anne. El examen forense determinó que se encontraba en un estado de demencia en el momento del crimen, conforme al artículo 64 del Código Penal francés, por lo que no fue procesado penalmente. El informe psiquiátrico concluyó que el homicidio se produjo durante una crisis aguda de melancolía, sin conciencia de sus actos.[1]
En febrero de 1981, un tribunal dictaminó que Althusser era mentalmente irresponsable, por lo que no podía ser juzgado. A raíz del fallo, perdió sus derechos civiles, fue puesto bajo tutela legal y se ordenó su retiro de la École Normale Supérieure. En junio del mismo año fue trasladado a la clínica L’Eau-Vive, en Soisy-sur-Seine.[1]
El asesinato de Rytmann generó una amplia cobertura mediática y un intenso debate público. Algunos periodistas y políticos, como Dominique Jamet y el ministro de Justicia Alain Peyrefitte, denunciaron un supuesto trato privilegiado hacia Althusser debido a su notoriedad intelectual y militancia comunista. Para sectores conservadores, el crimen simbolizaba una triple culpa: su apoyo al marxismo asociado al Gulag, su elogio a la Revolución Cultural china y la influencia que ejerció sobre la juventud universitaria francesa. El filósofo Pierre-André Taguieff llegó a sostener que Althusser había enseñado a sus alumnos a relativizar la violencia política.
Otros intelectuales y amigos, como Jean Guitton y Régis Debray, defendieron a Althusser, interpretando el hecho como un “crimen de amor”. En su autobiografía L’avenir dure longtemps (escrita en 1985 y publicada póstumamente en 1992), el propio Althusser describió el homicidio como el resultado de una crisis de confusión mental y relató que su esposa le habría pedido morir. No obstante, autores como Suzanne Léveillée y Francis Dupuis-Déri sostuvieron que Rytmann planeaba abandonarlo, contradiciendo esa versión.
La escritora Claude Sarraute, en Le Monde, comparó el caso con el de Issei Sagawa, quien también fue absuelto por razones psiquiátricas, y criticó la desproporción mediática entre la atención concedida al asesino y el silencio sobre la víctima. Estas reflexiones motivaron a Althusser a redactar su autobiografía como intento de justificación y testimonio final.[1]
Después del crimen, Althusser vivió recluido en diversas clínicas psiquiátricas. A partir de 1983 obtuvo el estatus de paciente voluntario y comenzó a escribir nuevamente. En 1982 redactó un manuscrito inédito que sería publicado póstumamente como Le courant souterrain du matérialisme de la rencontre (La corriente subterránea del materialismo del encuentro).[11]
Entre 1984 y 1986 residió en un pequeño apartamento en el norte de París, donde recibió visitas de amigos como Stanislas Breton, Jean Guitton y la filósofa mexicana Fernanda Navarro. Con esta última mantuvo una correspondencia que dio origen al libro Filosofía y marxismo (México, 1988), publicado en Francia en 1994 bajo el título Sur la philosophie. Durante este periodo desarrolló su concepto del “materialismo del encuentro” o “materialismo aleatorio”, que sería posteriormente editado en Écrits philosophiques et politiques I (1994) y en Philosophy of the Encounter (Verso, 2006). [11]
En 1987 fue operado de urgencia por una obstrucción esofágica y, posteriormente, ingresado en la institución psiquiátrica MGEN de La Verrière. Allí contrajo una neumonía y falleció de un infarto el 22 de octubre de 1990, a los 72 años.
Su autobiografía, El porvenir es largo (L'avenir dure longtemps), publicada en 1992, puso en claro su desgarrada posición vital. En 2011 se publicaron las Cartas a Elena, que ponen a la luz la compleja relación con su esposa.
Pensamiento
[editar]El pensamiento de Althusser constituye una de las reinterpretaciones más influyentes del marxismo en el siglo XX. Su proyecto buscó rescatar el carácter científico de la obra de Karl Marx, depurándola de lecturas humanistas, historicistas y economicistas. Desde una perspectiva estructuralista, elaboró una epistemología marxista centrada en las condiciones de producción del conocimiento y en las estructuras ideológicas que lo sostienen.
Obras como Pour lire le Capital (1965), realizada junto con Étienne Balibar, Jacques Rancière, Pierre Macherey y Roger Establet, y ensayos como Sobre la dialéctica materialista, Marxismo y humanismo, Contradicción y sobredeterminación e Ideología y aparatos ideológicos del Estado redefinieron conceptos clave como ruptura epistemológica, sobredeterminación e ideología. En ellos, Althusser combinó el marxismo con aportes de Spinoza, Freud y Lacan para construir una teoría del conocimiento entendida como “práctica teórica” y una concepción estructural del sujeto sometido a la ideología.
Su obra dio origen al marxismo estructuralista y sigue siendo objeto de debate por su antihumanismo, su concepción de la ciencia y su interpretación del materialismo histórico.
La ruptura epistemológica
[editar]Althusser sostenía que el pensamiento de Marx había sido fundamentalmente malinterpretado, incluso por los propios marxistas. Rechazaba las lecturas historicistas, humanistas, idealistas y economicistas, que, a su juicio, desvirtuaban el carácter científico del materialismo histórico desarrollado por Marx a partir de 1845. Frente a la idea de una continuidad homogénea en la obra marxiana, Althusser propuso la existencia de una ruptura epistemológica, inspirada en Gaston Bachelard, por la cual el joven Marx, aún influido por la filosofía hegeliana y la economía política clásica, habría dado paso, con La ideología alemana, a una nueva problemática teórica que inaugura la “ciencia de la historia”.
Esta ruptura implicaba una concepción del conocimiento como práctica teórica, entendida no como reflejo o descubrimiento de una realidad externa, sino como un proceso de producción conceptual interno al pensamiento. En esta perspectiva, el conocimiento científico no depende de su correspondencia con el mundo empírico, sino de su coherencia interna y de sus métodos específicos de validación. De este modo, el materialismo histórico se configura como una ciencia autónoma de las ideologías, las clases o la política, distinta de la superestructura.
Asimismo, Althusser argumentó que los conceptos centrales de Marx, como fuerzas y relaciones de producción o plusvalía, suponen una transformación radical respecto de la economía política clásica, al rechazar la noción del homo economicus y explicar los fenómenos sociales en función de la estructura total del modo de producción. En consecuencia, El capital representaría no solo una teoría económica, sino un modelo estructural del funcionamiento de la sociedad.
Aunque en sus primeros trabajos Althusser situó la ruptura de Marx alrededor de 1845, posteriormente la concibió como un proceso continuo de lucha contra la ideología, en el que persisten huellas de humanismo y hegelianismo incluso en El capital. En su obra tardía reformuló su definición de la filosofía marxista como una “lucha de clases en la teoría”, más que como una teoría del conocimiento, subrayando así el carácter político de la práctica filosófica.
Pensamiento
[editar]Debido a la convicción marxista de que el individuo es producto de las relaciones sociales, Althusser sostiene que resulta inútil construir una teoría social a partir de una concepción previa del sujeto. El verdadero objeto de análisis no es el individuo, sino la estructura. Según su interpretación, Marx no explica la sociedad a través de las propiedades de las personas: sus creencias, deseos o juicios—, sino mediante un conjunto de prácticas sociales relativamente estables. Los individuos no serían agentes autónomos que forjan su propia historia, sino “soportes” (Träger) de esas prácticas.
A partir de este planteamiento, Althusser defiende el materialismo histórico frente a las críticas que lo acusan de reduccionismo económico. Rechaza la lectura simplista según la cual la sociedad se divide mecánicamente entre una base económica y una superestructura política, jurídica e ideológica que simplemente se eleva sobre ella. Por el contrario, argumenta que Marx nunca formuló un determinismo económico de ese tipo. Para Althusser la economía determina “en última instancia” las demás instancias, pero solo en el marco de una interdependencia estructural que otorga autonomía relativa a cada una de ellas.
Para Althusser, la ventaja de analizar las prácticas y no los individuos radica en que cada práctica —económica, política, o ideológica— constituye un todo estructurado en sí mismo, compuesto por diversos elementos (materias primas, herramientas, instituciones, sujetos, etc.) articulados en un proceso de producción. La sociedad se entiende así como una formación social compleja, compuesta por prácticas interrelacionadas que se sostienen mutuamente.
En este marco, la práctica económica incluye las relaciones de producción (como la compra y venta de fuerza de trabajo), que solo pueden existir dentro de un sistema legal e ideológico que instituye a los individuos como sujetos capaces de contratar y trabajar. Este entramado político-jurídico garantiza la reproducción de las condiciones de producción, lo que confiere a la superestructura un papel activo en la reproducción social.
Contradicción y sobredeterminación
[editar]Un análisis social basado en prácticas interdependientes permite comprender tanto la organización de la sociedad como las condiciones de su transformación histórica. Desde esta perspectiva, Althusser explica la reproducción de las relaciones de producción a través de los mecanismos ideológicos y políticos que sostienen el orden existente; a la inversa, el cambio social surge cuando dichos mecanismos fracasan en mantener su eficacia. De este modo, la teoría marxista no describe un sistema estático, sino una estructura en la que los desequilibrios entre niveles pueden generar reajustes o incluso rupturas estructurales.
Para desarrollar esta noción, Althusser reelabora los conceptos de contradicción y sobredeterminación, entendidos dentro de un todo social complejo y estructurado. Las prácticas son contradictorias cuando entran en conflicto y no contradictorias cuando se refuerzan mutuamente. Inspirado en el análisis de Lenin sobre la Revolución Rusa de 1917, Althusser sostiene que la revolución se produjo en Rusia porque allí convergían múltiples contradicciones: económicas, políticas e ideológicas, que hicieron del país el “eslabón más débil” del sistema imperialista.
A partir de este ejemplo, Althusser concluye que las transformaciones históricas no se explican por una única contradicción entre las fuerzas y las relaciones de producción, sino por un conjunto de contradicciones simultáneas y heterogéneas, cada una inscrita en su propia estructura social. El cambio histórico es, por tanto, un proceso sobredeterminado, donde diversas condiciones interactúan para producir resultados imprevisibles o rupturas revolucionarias.
No obstante, Althusser mantiene que las distintas prácticas poseen un peso desigual dentro del conjunto social. La práctica económica ocupa el lugar de estructura dominante, determinando “en última instancia” las demás esferas y definiendo cuál de ellas ejerce la dominación ideológica o política en una formación social específica (por ejemplo, la religión en el feudalismo o la economía en el capitalismo).
Finalmente, su reinterpretación de la dialéctica marxista busca liberar el marxismo de los residuos idealistas de la dialéctica hegeliana. Mientras Hegel concebía la historia como el despliegue de una esencia única que se expresa en todas las formas culturales y políticas, Althusser propone una totalidad descentrada y no unitaria, donde cada práctica conserva su autonomía relativa. Con ello, consolida su postura antihumanista y estructuralista, que redefine el marxismo como una ciencia de las estructuras y no como una filosofía de la conciencia.
Aparatos ideológicos del Estado
[editar]Al concebir los deseos, creencias y juicios individuales como efectos de las prácticas sociales, Althusser sostiene que la sociedad produce al individuo a su propia imagen. En las formaciones capitalistas, el ser humano se percibe como un sujeto autónomo y responsable, capaz de explicar sus actos a partir de su conciencia y voluntad. Sin embargo, para Althusser esta autopercepción no es natural, sino el resultado de un proceso social mediante el cual los individuos son formados como sujetos dentro de estructuras institucionales e ideológicas.
En esta perspectiva, las prácticas sociales determinan las características, funciones y límites de cada individuo. La práctica económica, por ejemplo, “produce” trabajadores industriales; la práctica político-jurídica, funcionarios o abogados. Pero las representaciones morales, religiosas o metafísicas que los individuos tienen de sí mismos proceden de otra esfera: la práctica ideológica, encargada de constituirlos simbólicamente como sujetos.
La ideología opera a través de un conjunto de instituciones que Althusser denomina Aparatos Ideológicos del Estado (AIE): la familia, la escuela, la Iglesia, los medios de comunicación y otras estructuras de socialización que reproducen las condiciones de existencia del sistema. Cada uno de estos aparatos inculca, mediante prácticas cotidianas y discursos, la idea de que los individuos son agentes conscientes y libres, cuando en realidad reproducen inconscientemente las relaciones sociales dominantes.
Aunque las ideologías adoptan formas diversas, su función estructural es invariable. De ahí que Althusser afirme que “la ideología no tiene historia”: su presencia es constante en toda sociedad, aunque su contenido cambie. Todas las ideologías, sin excepción, constituyen sujetos. Este proceso se ilustra en su célebre noción de interpelación: del mismo modo que una persona se convierte en sujeto al responder al llamado de un policía que grita “¡Eh, tú!”, los individuos se reconocen como sujetos cuando responden al “llamado” de la ideología. Ese acto de reconocimiento es, paradójicamente, un “desconocimiento” (méconnaissance), pues el individuo ya estaba constituido como sujeto ideológico antes de identificarse como tal.
Para ejemplificarlo, Althusser recurre al caso de la ideología cristiana: la “voz de Dios” interpela al creyente, asignándole un lugar en el mundo y las normas para redimirse. Al aceptar ese llamado, el individuo se afirma como sujeto libre y responsable de sus actos, sin advertir que esta libertad está determinada por la estructura ideológica misma.
Inspirado en el “estadio del espejo” de Lacan, Althusser interpreta este proceso como una forma de reflexión imaginaria: las personas se reconocen en la imagen que la ideología les devuelve. Así, la subjetividad no antecede a las estructuras sociales, sino que emerge de ellas, como efecto de las condiciones materiales e ideológicas que garantizan la reproducción del sistema social.
Materialismo aleatorio
[editar]En sus últimos escritos, redactados entre 1982 y 1986 y publicados póstumamente, Althusser revisó críticamente la relación entre la ciencia marxista y la filosofía del materialismo dialéctico. En esta etapa rechazó la noción tradicional de “materialismo dialéctico” y propuso en su lugar la idea de una filosofía del encuentro, que más tarde denominó materialismo aleatorio.
Este nuevo enfoque intentaba rescatar una línea “subterránea” del pensamiento materialista, heterodoxa y no teleológica, que Althusser identificó en autores como Demócrito, Epicuro, Lucrecio, Maquiavelo, Spinoza, Hobbes, Rousseau, Montesquieu, Marx, Heidegger, Wittgenstein y Derrida. En todos ellos reconocía una sensibilidad común hacia la contingencia: la idea de que los acontecimientos históricos no obedecen a leyes universales ni a un desarrollo necesario, sino a la confluencia azarosa de circunstancias.
Frente al determinismo económico y al finalismo histórico atribuidos al marxismo clásico, Althusser defendió que el curso de la historia se constituye a partir de encuentros contingentes que, en ciertas coyunturas, cristalizan en estructuras estables. De este modo, el materialismo aleatorio coloca la coyuntura en el centro del análisis histórico, como el punto donde la práctica política puede intervenir y transformar las condiciones existentes.
Obras
[editar]- La revolución teórica de Marx. México: Siglo XXI. 1968. ISBN 968-23-0166-1.
- Sobre el trabajo teórico: dificultades y recursos. Anagrama. 1967. B. 30296-1970.
- Montesquieu: la política y la historia. Barcelona: Ariel. 1968. ISBN 84-344-0749-3.
- Para leer El Capital. México: Siglo XXI. 1969. ISBN 968-23-0319-2.
- Lenin y la filosofía. México: Era. 1970.
- Seis iniciativas comunistas. Madrid: Siglo XXI. 1977. ISBN 84-323-0289-9.
- Lo que no puede durar en el Partido Comunista. Madrid: Siglo XXI. 1978. ISBN 84-323-0316-X.
- Para un materialismo aleatorio. Madrid: Arena. 2002. ISBN 84-95897-01-6.
- Marx dentro de sus límites. Madrid: Akal. 2003. ISBN 84-460-1992-2.
- Ideología y aparatos ideológicos de estado / Freud y Lacan. Buenos Aires: Nueva Visión. 2003. ISBN 950-602-032-9.
- Maquiavelo y nosotros. Madrid: Akal. 2004. ISBN 84-460-1993-0.
- Política e historia. De Maquiavelo a Marx. Cursos en la Escuela Normal Superior, 1955-1972. Madrid: Katz editores. 2007. ISBN 978-84-96859-03-6.
- L'avenir dure longtemps, París, Stock/Imec, 1992, autobiografía.
- Lettres à Hélène, París, Grasset, 2011.
- Initiation à la philosophie pour les non-philosophes, París, Presses universitaires de France, 2014.
- Escritos sobre la historia (1963-1986), Santiago: Pólvora Editorial/Editorial Doble Ciencia, 2019. ISBN 978-956-9441-31-8
Referencias
[editar]- ↑ a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q r s t u Lewis, William (2014). Zalta, Edward N., ed. Louis Althusser (Spring 2014 edición). Metaphysics Research Lab, Stanford University. Consultado el 16 de octubre de 2025.
- ↑ a b Jay, Martin (1984). Marxism and Totality: The Adventures of a Concept from Lukács to Habermas (en inglés). University of California Press. ISBN 978-0-520-05742-5. Consultado el 16 de octubre de 2025.
- ↑ «Cognitive Anthropology». Theory in Social and Cultural Anthropology: An Encyclopedia (SAGE Publications, Inc.). 2013. ISBN 978-1-4129-9963-2. Consultado el 16 de octubre de 2025.
- ↑ a b c Althusser, Louis; Balibar, Étienne (2005). Pour Marx. La Découverte-poche (Nouvelle éd. edición). la Découverte. ISBN 978-2-7071-4714-1.
- ↑ a b c d e f g h i j k l m Roudinesco, Élisabeth; Delion, Pierre (26 de mayo de 2021). «Entretien avec Elisabeth Roudinesco». Le Carnet PSY. N° 244 (5): 33-37. ISSN 1260-5921. doi:10.3917/lcp.244.0033. Consultado el 16 de octubre de 2025.
- ↑ a b c d Louis Althusser (en inglés). Routledge. ISBN 978-1-134-33786-6. Consultado el 16 de octubre de 2025.
- ↑ Elliott, Gregory (19 de junio de 2006). The Moment of Althusser. BRILL. pp. 1-53. ISBN 978-90-474-1075-1. Consultado el 17 de octubre de 2025.
- ↑ a b c d e f g h Althusser, Louis (2018). Écrits sur l'histoire. Presses Universitaires de France. ISBN 978-2-13-079294-9. Consultado el 16 de octubre de 2025.
- ↑ a b Schrift, Alan D. (4 de febrero de 2009). Twentieth-Century French Philosophy: Key Themes and Thinkers (en inglés). John Wiley & Sons. ISBN 978-1-4051-4394-3. Consultado el 16 de octubre de 2025.
- ↑ Jackson, Ned (1996). «The First Death of Louis Althusser or Totality's Revenge». En Corpet, Olivier, ed. History and Theory 35 (1): 131-146. ISSN 0018-2656. doi:10.2307/2505519. Consultado el 16 de octubre de 2025.
- ↑ a b País, Ediciones El (6 de noviembre de 1995). «Se suicida Gilles Deleuze, el gran filósofo heterodoxo». El País. ISSN 1134-6582. Consultado el 8 de noviembre de 2019.
Bibliografía
[editar]- Aguado, Felipe (1977). Una lectura crítica del marxismo. Bilbao: Zero Zyx. ISBN 84-317-0416-0.
Enlaces externos
[editar]- En el Marxists Internet Archive está disponible una sección con obras de Louis Althusser.
- Louis Althusser - Textos
- Bibliografía disponible
- "Louis Althusser. Una bio-bibliografía inocente y subalterna", por Joaquin de Salas
- "La filosofía de Althusser". Amplia reseña de vida y obra del flósofo.
- Palabras de Jacques Derrida en el funeral de Louis Althusser.
- Video divulgativo: Althusser - Ideología y aparatos ideológicos de Estado (1)
- Video divulgativo: Althusser - Ideología y aparatos ideológicos de Estado (2)
- Video divulgativo: Althusser - Ideología y aparatos ideológicos de Estado (3)
- El marxismo de Althusser, libro de Alex Callinicos.
- Althusser, un trabajo sobre la ideología y sobre los límites del marxismo, por Juan Pedro García del Campo.
- El «corte epistemológico».
- Louis Althusser - Un pensador, por Nestor Kohan.
- Hombres
- Nacidos en 1918
- Fallecidos en 1990
- Personas de Argel
- Escritores en francés del siglo XX
- Marxistas de Francia
- Filósofos postmodernos
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- Personalidades vinculadas con el psicoanálisis
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- Politólogos de Francia del siglo XX
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