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Los Serranos

Los Serranos
Comarca


Los serranos en la Comunidad Valenciana.
Coordenadas 39°41′15″N 0°54′58″O / 39.6876, -0.91598333333333
Capital Chelva
Entidad Comarca
 • País España
 • Comunidad Comunidad Valenciana
 • Provincia Valencia
Municipios 19 municipios
Superficie  
 • Total 1.405,30 km²
Población (2023)  
 • Total 16 692 hab.
 • Densidad 12,85 hab./km²
Localidad con mayor superficie Chelva
Localidad con mayor densidad Villar del Arzobispo
1Fuente del INE Instituto Nacional de Estadística (01-01-2007)

Los Serranos, también conocido como La Serranía, es una comarca situada en el interior de la provincia de Valencia dentro de la Comunidad Valenciana, España. También recibe el nombre de La Serranía del Turia. Comprende el curso medio del río Turia y territorios adyacentes, que dentro del territorio perteneciente a la Comunidad Valenciana se puede considerar como el curso alto, junto al tramo que discurre por el Rincón de Ademuz.[1][2]

Comarca con baja densidad demográfica y la capital es el municipio de Chelva.[3][4]

Municipios

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Municipio Población (2023) Superficie Densidad
Villar del Arzobispo 3700 40,70 87,32
Pedralba 3048 58,90 47,16
Chelva 1739 190,60 7,81
Tuéjar 1201 121,90 9,15
Bugarra 783 40,30 18,04
Chulilla 687 61,80 10,76
Alpuente 667 138,30 4,58
Alcublas 635 43,50 14,44
Gestalgar 569 69,70 7,98
Higueruelas 522 18,80 26,60
Losa del Obispo 520 12,20 41,56
Titaguas 505 63,20 7,17
Calles 431 64,50 5,50
Sot de Chera 423 38,80 9,51
Aras de los Olmos 381 76,00 5,01
Andilla 311 142,80 2,23
La Yesa 235 84,70 2,70
Benagéber 168 69,80 2,75
Total 16 525 1405,30 11,50

Geografía

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La comarca limita al este con la comarca del Campo de Turia, al sur con las comarcas de Plana de Utiel-Requena y la Hoya de Buñol-Chiva, al oeste con la provincia de Cuenca, y al norte con la comarcas del Alto Palancia y la Gúdar-Javalambre, en la provincia de Teruel.[1][5][4]

Presenta montañas anticlinales de orientación ibérica (NO-SE) de Javalambre por el norte y Sierra del Negrete por el sur.[4]​ Entre estas montañas destacan el Alto de Sancho (1.502 m.s.n.m.) que es el pico más elevado; también destaca el Pico del Remedio (1.054 m) de Chelva. La geografía de La Serranía presenta una sucesión de muelas, entre las que podemos destacar: la Muela Catalana, el Cerro Negro y la Muela del Buitre. Entre estas formaciones montañosas se encuentra la cuenca del río Turia, encajado una hendidura, el Cañón del Turia, entre espectaculares gargantas de paredes de hasta 200 metros de altura. También podemos destacar el río Tuéjar que es afluente del río Turia[1][5]

La unidad se caracteriza por los sistemas montañosos como las sierras del Remedio, la Talaya, Santa María, Sierra de los Bosques, etc. También se encuentran muelas calcáreas como las de Alpuente, Aras de los Olmos, etc.[4][5]

Hidrografía

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La red hidrográfica de la comarca forma parte de la cuenca del Turia, con la única excepción de una pequeña parte del municipio de Andilla que vierte sus aguas hacia el Palancia.[6]

Destaca en la geología del valle del Turia que corresponde a La Serranía el predominio de los materiales calizos. Estos tienen una gran capacidad de esponjamiento y a la infiltración del agua, de forma que facilita la circulación subterránea del agua, que ocasionalmente puede reemplazar a la superficial. Además la resistencia a la erosión del material hace que el drenaje superficial tienda a encajarse en congostos y valles estrechos. Así el curso del río Turia ha construido pequeñas vegas como las de Benagéber, Tuéjar, Chelva y Loriguilla, de geología de tipo keuper, terreno muy propicio para la construcción de embalses y la regulación hidráulica, es por ello por lo que podemos encontrar en la zona algunas de estas construcciones como el embalse de Benagéber y el de Loriguilla, que abastecen al área metropolitana de Valencia.[1][5][4][6]

La morfología de la cuenca del Turia en La Serranía es alargada en dirección noroeste-sureste, a diferencia de la orientación que presenta en el tramo anterior, entre Teruel y Santa Cruz de Moya, que es noreste-suroeste como parte de la fosa Turia-Alfambra.[6]

Hay un gran número de barrancos y cauces de circulación temporal que desaguan directamente en el Turia a su paso por la comarca. Por su derecha, el barranco del Cajirón, la rambla de Benagéber, el barranco de Barchel y la rambla de Tuesa. Por su izquierda, el barranco de la Araña, el Regajo de Aras, los barrancos de Raga, de Canales, de Puerca, de la Salada (de Domeño y Calles), de Losa, de las Tabairas y de La Salada (de Pedralba, Bugarra y Liria).[6]

El principal afluente del Turia en la comarca es el río Tuéjar o Chelva, conocido por ambos nombres. Con una longitud de 22 km, los 430 kilómetros cuadrados de su cuenca están totalmente insertos en la comarca. Dicha cuenca comprende gran parte de los municipios de Alpuente, La Yesa, Tuéjar, Calles y Domeño.[6]

Espacios naturales

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También podemos encontrar en la comarca zonas protegidas por su naturaleza, como la zona por la que discurre el río Turia, o parte del Rincón de Ademuz y Santa Cruz de Moya, los cuales forman parte desde 2019 de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera, con la ZEPA Alto Turia y Sierra del Negrete.[4]

Acueducto de Peña Cortada, Calles.

Economía

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La Serranía es una comarca cuya economía está fuertemente vinculada con el medio natural, destacando las actividades agrarias de secano (cultivos de olivo y viñedo fundamentalmente) y ganaderas, aunque también existen sectores que se dedican a la explotación de recursos forestales (no hay que olvidar que alrededor del 70% de la superficie de la comarca es superficie forestal); y también hay algunas explotaciones mineras (caolín), así como canteras, las cuales están muy relacionadas con la industria cerámica de la provincia de Castellón, a la que suministran materias primas.[1]

Para la transformación y comercialización de los productos agrarios surgieron en la comarca una cierta cantidad de cooperativas.[1]

Ya entrado el siglo XXI, el desarrollo del sector turístico ha tomado una gran importancia en esta comarca, potenciando la visibilidad de la riqueza patrimonial tanto de patrimonio natural (Reserva de la Biosfera del Alto Turia), como arquitectónico, como inmaterial (gastronomía, fiestas tradicionales...)[1]

Lengua

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La lengua propia de sus habitantes es el castellano,[7]​ con una fuerte permanencia de rasgos propios de la lengua aragonesa en la forma de sustrato (pues pertenece al grupo de comarcas valencianas que tras la Reconquista fueron repobladas con aragoneses -ver comarcas churras-) y la variedad dialectal de la zona es conocida popularmente como churro, (al igual que en el resto de comarcas próximas castellano-hablantes como el Alto Palancia, Alto Mijares, Hoya de Buñol o el Rincón de Ademuz).[8][9]

El churro es considerado por algunos autores como un dialecto de transición entre el Valenciano, el castellano y el aragonés. Churro es una palabra utilizada tanto para nombrar a alguien valenciano parlante que usa castellanismos, como para hacer referencia a esos dulces tan típicos (de creación churra). El origen del término churro no posee una evidencia histórica contrastable, a pesar de las diversas hipótesis de carácter histórico al respecto. Por ejemplo se dice que se debe a que la zona de la Serranía fue repoblada únicamente por aragoneses a la llegada de Jaume I, y que posteriormente fueron influidas por el castellano y el valenciano. Pero, en el Llibre del Repartiment se habla de cómo las tierras tanto de costa como de interior se entregan tanto a aragoneses, como a castellanos, navarros, catalanes y de otras variadas procedencias.[8]

Historia

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Prehistoria

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Los vestigios más antiguos encontrados en la comarca se remontan al Mesolítico (12000 a 4500 aC). Se hallaron en la Cueva de Torme o del Tormagal, en el municipio de Domeño, y la Covacha de Llatas (en Andilla).[10]

No se han encontrado restos del Neolítico o Eneolítico. La siguiente etapa representada es la Edad de Bronce Valenciano (entre 1800 y 500 aC), del cual se encuentran más asentamientos en diversos municipios de la comarca, como Alcublas, Alpuente, Andilla, Calles, Chelva, Chulilla, Domeño, Losa del Obispo, Tuéjar, Villar del Arzobispo y La Yesa.[10]

Íberos y romanos

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Acueducto de la Peña Cortada

La civilización íbera inicia en el siglo V a. C. y se extiende hasta el reinado de Augusto. Los restos están distribuidos por casi todos los municipios de la comarca. Los poblados pertenecen a los edetanos, cuya capital estaba en la comarca vecina del Campo del Turia, en el cerro de San Miguel (Liria). En esta época se usa el hierro, se emplean el torno y el horno de alfarería, se desarrolla una cierta actividad textil, se amplia la actividad agrícola con la introducción de la viña y el olivo, y se usan por primera vez la moneda y la escritura. Sus asentamientos están habitualmente en cumbres o emplazamientos fácilmente defendibles, rodeados de murallas. Sin embargo, la mayoría de ellos resultaron destruidos por los romanos o fueron abandonados por la llegada de estos. Algunos, como el caso de La Torre en Villar del Arzobispo, subsistieron como poblaciones romanizadas.[10]

La presencia de numerosos núcleos de población ibero-romanos y de villas rústicas romanas, circunstancia que comparte con la vecina comarca del Campo del Turia, indica una profunda romanización. Se han hallado yacimientos romanos en Alcublas, Alpuente, Andilla, Calles, Chelva, Domeño, Higueruelas, Losa del Obispo, Sot de Chera, Tuéjar, Villar del Arzobispo y La Yesa.[10]

Los romanos contribuyeron al desarrollo de la red de caminos, orientada hacia Liria, desde donde enlazaba con la Vía Augusta en Valencia. Otras infraestructuras que se desarrollaron en este periodo fueron los acueductos, como los de Peña Cortada, Arcos de la Rambla o la conducción de agua de Los Chorros de Tuéjar. También desarrollaron la agricultura y la minería, especialmente la de hierro en el Rincón de la Mina (Tuéjar), y posiblemente de cobre y plomo en el Pico de Ranera (entre Aras de los Olmos, SInarcas y Tuéjar).[10]

A partir del siglo III, con el Bajo Imperio, y hasta la consolidación de la presencia musulmana, los datos históricos en La Serranía son escasos.[10]

Periodo musulmán

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Moneda de la taifa de Alpuente de la colección del Museu de Prehistòria de València

Hay poca información sobre los siglos V a VII. A partir del siglo VIII se inicia el periodo musulmán que en este territorio se extiende hasta el XIII. En una primera fase, La Serranía pertenece a la cora de Xarq al-Ándalus. Tras la desaparición del califato a comienzos del siglo XI, se produjo a aparición de los reinos de taifas. En el caso de serrano, estaba integrada en el Reino de Alpuente, cuyos límites exactos no se conocen, pero que comprendía tanto La Serranía como el Rincón de Ademuz y zonas próximas. De las taifas de la Comunidad Valenciana, Alpuente era la más pequeña.[11][12]

La taifa alpontina duró la mayor parte del siglo XI. Hay fuentes como Ubieto y Sanchis Guarner que sitúan su origen en 1010, fecha de la independencia a efectos práctivos. Otras -como Dolors Bramón y Mateu Llopis- lo sitúan en 1031, cuando cae el califato de Hisham III. Todos ellos coinciden en que acabó en 1092 con la llegada de los almorávides.[12]

La posición fronteriza de la comarca respecto de diversos vecinos tanto musulmanes como cristianos conllevó una considerable inestabilidad. Así en 1093 El Cid tomó Alpuente, Chelva, Domeño y Tuéjar, imponiendoles un tributo de 10 000 dinares. A lo largo del siglo XII e inicios del XIII la zona fue pasto de cinco incursiones cristianas.[10][12]

Es en este periodo musulmán cuando surgen muchos de los núcleos que perduran hasta la época contemporánea. En Chelva se desarrolla Benacacira, a los que se añaden El Arrabal y Banajuay. En Villar del Arzobispo se reasienta La Torre, que pasa a llamarse Benaduf, si bien la falta de agua llevó a los pobladores a trasladarse al actual emplazamiento.[10]

Inicios del Reino de Valencia (siglos XIII y XIV)

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Los límites que se fijaron en el siglo XIII entre el Reino de Valencia y el de Castilla eran similares a los que la comarca presenta con la provincia de Cuenca y la comarca de Utiel-Requena, que no formaría parte de la provincia de Valencia hasta el siglo XIX. Sin embargo los límites con Aragón sufrieron más modificaciones. En el Fuero I del los Furs, los límites se sitúan más al norte de los actuales, de forma que el Rincón de Ademuz tenía continuidad con el resto del territorio valenciano. Entre 1262 y 1271, las presiones del Concejo de Teruel llevaron a que parte del territorio incluyendo Albentosa, Arcos de las Salinas, Manzanera, Torrijas y parte de Abejuela (la otra parte, la aldea de La Cervera, sería cedida por Andilla a Abejuela en 1732) pasaran del Reino de Valencia al de Aragón.[11]

El castillo domina la villa de Alpuente

Con la conquista de Valencia por Jaime I en 1238 y la siguiente campaña remontando el valle del Turia, apoderándose de Andilla, Chulilla, Chelva y Alpuente, se forma el reino al tiempo que La Serranía queda integrada en el mismo. Dentro de este, las poblaciones quedan bajo diferentes jurisidicciones, señoríos y administraciones. Así Alcublas fue donada a Teresa Gil en 1257, pero concedida en 1267 a un grupo de dieciocho vecinos bajo el señorío de los monjes del monasterio de la Vall del Crist, aunque con jurisdicción civil y criminal propia; que perdieron en 1407 cuando los reyes Pedro y Martín se la concedieron también a la Cartuja de la Vall de Crist. Alpuente (que entonces incluía Aras, Titaguas y La Yesa), por su situación estratégica fronteriza con Aragón y Castilla, fue declarada villa real y tuvo asiento en cortes.[10]

Andilla, constituida en baronía, fue entregada a Eiximén Pereç d'Arenós, repostero mayor de Jaime I. Chelva y su valle (Benagéber, Calles, Domeño, Loriguilla, Sinarcas y Tuéjar) fue entregado a Pedro Fernández de Azagra, Señor de Albarracín. Por matrimonio (1275) pasaría a integrarse en el Señorío de Jérica, pero en 1390 el señorío chelvano se vendió a Pedro Ladrón de Vilanova, quien obtuvo el título de Vizconde de Chelva, que posteriormente pasaría a la familia Frígola y a los Duques de Villahermosa. Chelva sufrió numerosos conflictos durantes los siglos XIII al XV fruto de la Guerra de la Unión, los problemas sucesorios y los levantamientos moriscos.[10]

Chulilla fue donada en 1271 a Fray Andrés de Albalat, Obispo de Valencia. En ese momento incluía también Losa, y en 1300 se añadió el Villar, que había pertenecido sucesivamente a los señores de Sot de Chera y de Andilla. Por su parte, Sot de Chera era parte del señorío de Hurtado de Lihory, pero en 1371 el Rey Pedro se la donó al entonces infante D. Martín.[10]

Los musulmanes bajo el dominio cristiano

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Los efectos de la expulsión de los moriscos en 1609 fueron menos notables en La Serranía que en otras partes del Reino de Valencia. Esto se debió a que su expulsión se había desarrollado progresivamente desde el siglo XIII. En el Señorío de Alpuente, los musulmanes fueron expulsados en la segunda mitad del siglo XIII, y sus núcleos (Aras, Titaguas, La Yesa y los del propio Alpuente) se repoblaron con cristianos. Otros lugares que se repoblaron con cristianos en el XIII son Alcublas (1267) y Andilla (1292).[10]

Coincidiendo con la sublevación de los musulmanes durante la Guerra de los Pedros, en el Señorío de Chelva se relega a los moriscos de Chelva y Tuéjar a sendos arrabales, de los que este último acabará por desaparecer. Los núcleos principales de ambas poblaciones se repueblan con cristianos en 1370, mientras de Calles, Domeño y Loriguilla siguen poblados de musulmanes.[10]

En la Baronía de Chulilla, dependiente del Obispo de Valencia, los derechos de los musulmanes se respetaron hasta que en el siglo XIV el obispo Raimundo Gastón ordena su expulsión. Los repobladores cristianos se instalaron en Villar del Arzobispo en 1323 y en Chulilla en 1340.[10]

En Sot de Chera la repoblación con cristianos se llevó a cabo en 1540. Y así en el momento de su expulsión en 1609, la población morisca o musulmana de la comarca representaba poco más de un cuarto del total y estaba circunscrita a los núcleos de Calles, Domeño y Loriguilla, junto con el arrabal de Chelva.[10]

Siglos XV al XVII

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Los datos de algunos pueblos serranos para la primera mitad del siglo XV presentan una población notable en comparación con los de las comarcas vecinas. Alpuente tenía 272 vecinos (lo que aplicando la relación de 4,5 personas por vecino supone unos 1200 habitantes). El número de vecinos de Liria en esta época era 462, Segorbe tenía 684 y Castielfabib unos 247. Respecto a otras poblaciones serranas, La Yesa tenía 71, Aras 52, Villar 48, Chulilla 40 y Titaguas 15.[10]

Ovejas en El Collado, Alpuente

Los datos del censo que se llevó a cabo en 1510 con motivo de las Cortes de Monzón, muestran que la comarca tenía 996 vecinos. La principal población era Chelva, con 254, seguida de Alpuente con 229. Una nueva dinámica se estaba produciendo por la menor importancia del territorio alpontino, que desde la unión de las coronas de Aragón y Castilla había perdido su función estratégica; Alpuente es la única población de la comarca que no crece entre 1510 y 1570. Otro dato que se conoce por ese censo es la cabaña ganadera. Con 30 242 cabezas, Alpuente era la segunda plaza ganadera del reino valenciano, solo superada por Morella (72 045 cabezas). La comarca acumulaba 86 364 en su conjunto.[10]

En 1609 hay 2449 vecinos en La Serranía. De ellos 630 son musulmanes, y se concentran en Calles, Domeño y Loriguilla, donde son la totalidad de la población, y el Arrabal de Chelva (un tercio de la población chelvana). La expusión de los moriscos va a tener efectos en la comarca. Por un lado, el efecto sobre la población total es menor que en otras zonas cercanas. Por otro el efecto de desplazamiento interno de los "cristianos viejos" dentro de la propia Serranía fue muy significativo.[10]

1609 1646 Disminución (%)
La Serranía 2449 1620 - 34 %
Campo del Turia 2489 1209 - 49 %
Reino de Valencia 96700 62000 - 36 %
Iglesia de Aras de los Olmos

Algunos núcleos de población de la comarca pierden población desproporcionadamente, que marcha a otros pueblos de la comarca y del Campo del Turia (que pese a tener un 70% de moriscos solo pierde un 49% de población) en busca de un mejor nivel de vida, en tierras más fértiles y llanas, y con una mayor presencia de regadío. De los pueblos de "cristianos viejos", Alpuente pierde un 38%, Andilla un 36%, Chulilla un 39%.Tuéjar un 41%. La repoblación de Bugarra y Pedralba procedía principalmente de Chulilla y Titaguas; y en el caso de Domeño -que vio expulsados a todos sus habitantes- procedían de Sinarcas, Chulilla, La Yesa y Andilla.[10]

Respecto de la rebelión de las Germanías (1519-1522), en 1519 el Vizconde de Chelva mandó ahorcar a los líderes agermanados de Chelva y Tuéjar. Esto desencadenó el asalto y saqueo de Chelva por una columna de agermanados procedente de Valencia, y la huida del vizconde. El final del conflicto, con la derrota del bando agermanado, supuso un reforzamiento del poder de los señores feudales.[10]

El XVI vio la independencia de Alpuente de La Yesa, en 1587, [13]​ la cual fue declarada villa real con voto en las Cortes del Reino.[10]​ Con motivo de este cambio administrativo, el pueblo regaló al rey 3000 libras.[13]​ Es también en este siglo cuando se construyen el Santuario de la Virgen del Remedio de Chelva, el Palacio Arzobispal del Villar, las iglesias de Aras y Andilla, y la Masía de las Dueñas en Alcublas.[10]

En el siglo XVII los pueblos serranos constituían pequeñas comunidades de campesinos que se dedicaban principalmente al cultivo cerealista de secano, completando sus ingresos con ganadería ovina o caprina, y con la extracción de leña de los montes. Cada comunidad generaba un pequeño excedente con el que se pagaba la renta de la tierra al señor feudal correspondiente, si bien una parte adicional fue permitiendo la aparición de oficios en los pueblos: molineros, tejedores, carpinteros, sastre, barberos, curas o notarios, entre otros.[10]

La iglesia arciprestal domina la plaza mayor de Chelva

También vio el XVII la construcción de edificios civiles, como la casa consistorial de Alcublas o el molino de Andilla, y religiosas, como las ermitas de Alpuente, Aras, Calles, Titaguas, el Villar o La Yesa, o iglesias como las de Tuéjar y La Yesa. Destacan las edificaciones de este periodo en Chelva, donde se construyen el Hostal del Remedio, el Palacio de la Jurisdicción, la ermita de los Desamparados, y la iglesia arciprestal. Esta última, dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles y cuya construcción se prolongó de 1626 a 1777, supuso una modificación radical en el desarrollo urbano chelvano, que hasta entonces tendía hacia el este, en dirección al Arrabal, y que pasó a centrarse en la nueva plaza que acogía la iglesia y al palacio frente a ella.[10]

El siglo XVIII

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El número de hogares en La Serranía pasó de 1620 en el año 1646 a 1929 en el de 1735, un incremento del 19%. Se trata de un crecimiento escaso comparado con el vecino Campo del Turia, que creció un 46%, o con la totalidad del Reino de Valencia, que lo hizo un 54%. En la comarca, los pueblos de "cristianos viejos" siguieron perdiendo población, con las excepciones de los pequeños aumentos en Losa, Titaguas y Tuéjar, y el incremento más notable en los casos de Chelva y Villar, que se constituyeron en las principales poblaciones de la comarca. Los antiguos pueblos moriscos como Calles, Domeño y Loriguilla, iban recuperándose gradualmente.[10]

Interior de la iglesia de San Bernabé, en Corcolilla, construida en el siglo XVIII[14]

El XVIII se inicia en España con la Guerra de Sucesión. En La Serranía, las poblaciones más afectadas fueron las fronterizas con Castilla, si bien todos los pueblos sufrieron de alguna forma la ocupación del ejército borbónico. Por su parte, partidas de miqueletes austracistas hostigaban a los soldados acuartelados en Los Serranos. Los pueblos sufren un empobrecimiento y endeudamiento progresivos debidos a los impuestos para sostener la guerra y a los gastos de las fuerzas ocupantes. A consecuencia de la guerra se suprimieron los Fueros del Reino, desapareciendo las corporaciones municipales forales, sustituidas por ayuntamientos al modo castellano, con alcaldes, regidores y alguaciles.[10]

Sin embargo, los principales problemas eran los derivados de las epidemias y las crisis de subsistencia provocadas por las malas cosechas. Entre 1706 y 1713 hubo en la comarca más fallecimientos que nacimientos; todo ello en años de malas cosechas de cereal.[10]

A partir de 1715 comienza una evolución más positiva, de manera que entre 1735 y 1787 (censo de Floridablanca) la población de La Serranía se duplica, llegando a 17 114 habitantes, Chelva alcanza los 3933, el Villar los 1743, mientras que Alpuente y Alcublas registran 1546 y 1509 respectivamente. Es en este periodo cuando se construyen el acueducto de Alcublas, el Santuario de Santa Catalina de Aras, las iglesias de Loriguilla, Losa del Obispo y Titaguas, la Casa Ayuntamiento de Sot y numerosas ermitas.[10]

En 1795, Cavanilles describe la comarca. Menciona las nuevas roturaciones de terrenos en Chulilla, Domeño y Chelva, aunque también deja constancia de que están en las «tierras occidentales [donde] casi todo son montañas y desiertos.»[10]

Los agricultores trabajaban normalmente las tierras en régimen de arrendamiento o enfiteusis, o eran jornaleros. Un 59'5% de la población activa en 1787 era propietaria o arrendataria de tierras, mientras que los jornaleros suponían otro 21'8%. En la producción agrícola destacaban los cereales, con 28 030 cahíces de trigo, 13 236 de cebada y avena, y 5540 de maíz. El trigo era el principal sustento humano y se producía en casi todos los municipios, mientras que el maíz se centraba principalmente en Chelva y Tuéjar, y la avena y la cebada en Villar del Arzobispo. Otra producción importante era el vino, 597 800 cántaros de producción según Cavanilles, de los que 240 000 se producían en el Villar y 100 000 en Alcublas. El vino era un producto excedentario que se destinaba principalmente al comercio y a la elaboración de aguardiente.[10]

La algarroba se destinaba a la alimentación del ganado y si bien su producción era considerable -22 000 arrobas según Cavanilles- el hecho de que el algarrobo no crece por encima de 400 o 500 metros de altura[15]​ hacía que su cultivo quedara circunscrito a Chulilla, Alcublas, Losa, Sot e Higueruelas. Aunque también se utilizaba para consumo humano, el higo era otro producto destinado al consumo animal.[10]

La actividad económica a fines del XVIII se completaba con la ganadería (lanar, cabría y de cerda), la producción de miel, el carboneo y algunas actividades locales, como los arrieros o los artesanos alpargateros en Chelva. Pese a todo la importancia de la artesanía era escasa, empleando únicamente al 6'8% de la población activa.[10]

En 1777 nació en TItaguas Simón de Rojas Clemente y Rubio.[10]

El siglo XIX

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En el paso del XVIII al XIX, vísperas de la disolución del antiguo régimen, la situación jurisdiccional de los municipios serranos se resume como sigue. Alcublas seguía dependiendo del Monasterio de la Vall de Crist. De señorío eclesiástico, dependientes del Arzobispo de Valencia, eran Chulilla, Losa del Obispo y Villar del Arzobispo. La jurisdicción real incluía Alpuente, Aras de Alpuente y La Yesa. Las poblaciones de señorío secular pertenecían a diversos señores, destacando el Duque de Villahermosa, señor de Calles, Chelva y Tuéjar, mientras que Andilla, Domeño, Loriguilla y Sot de Chera dependían de otros señores.[10]

La ermita de San Cristóbal, en Tuéjar, se utilizó como fuerte y hospital durante las guerras carlistas.

Durante la invasión napoleónica, el principal suceso fue la llegada del guerrillero José Romeu a Sot de Chera el 7 de junio de 1812. Apresado por las fuerzas francesas al día siguiente, fue enviado a Valencia donde se le ejecutó, mientras que 45 de sus hombres fueron fusilados en Sot.[10]

Las guerras carlistas afectaron a la comarca, en concreto la primera y la tercera, y provocaron una situación de gran inestabilidad.[10]

Durante la primera, en 1836, el carlista Llagostera causó 414 muertos a los isabelinos en Alcublas. Alpuente fue ocupada por los carlistas, lo que llevó a una campaña isabelina dirigida por Azpiroz y que pasó por Alcublas, Andillas, Higueruelas y Tuéjar. Los combates por el castillo de Alpuente, algunos de los cuales se desarrollaron en el propio núcleo de población, que quedó arruinado, como muchas aldeas del término. Hubo también combates en el castillo de Chulilla, y partidas carlistas actuaron en Loriguilla y Sot de Chera. Los carlistas ocuparon varias veces Chelva. Una importante acción militar de la primera guerra carlista fue la toma del castillo del Poyo, cerca de la aldea alpontina de El Collado.[10][16]

Durante la tercera guerra, los carlistas tuvieron en Chelva un cuartel general desde donde coordinaban sus actividades en la zona. Hicieron presencia en Alpuente en repetidas ocasiones para cobrar tributos y obtener suministros. En Sot de Chera quemaron el registro civil, y en Titaguas destruyeron la ermita del Remedio además de apoderarse de víveres.[10][16]

La Serranía vivió durante el siglo XIX el progresivo proceso de liquidación del régimen señorial y de desamortización. Las causas de este proceso se encuentran por un lado en la aparición de disposiciones legales abolicionistas, por otro en las condiciones económicas. Las Cortes de Cádiz decretaron en 1811 la eliminación de los señoríos jurisdiccionales en España. Aunque Fernando VII revocó la medida en 1814, esta acabó por imponerse. En un proceso paralelo se estaba gestando la desamortización de los bienes municipales y eclesiásticos. Entre las causas económicas se encuentran la desvalorización de algunas rentas, la creciente oposición campesina al cobro de ciertos cánones, la supresión de los diezmos, la ruina de algunas casas nobiliarias y su falta de arraigo a la tierra, y la incertidumbre política. Este conjunto de causas lleva a un proceso en el que los grandes patrimonios señoriales, mediante la redención de los censos enfitéuticos, van dejando lugar a la propiedad directa de las tierra por el campesinado.[10]

El primer caso de desaparición de un dominio señorial en La Serranía fue el de Sot de Chera y la Duquesa de Almodóvar, quien cedió los derechos señoriales al morir en 1814. Sin embargo otros señores se resistieron más tiempo, como en el caso del Vizcondado de Chelva (que incluía Tuéjar y Calles), que no se produjo hasta 1865 y tras el pago de miles de reales.[10]

La desamortización de los bienes eclesiásticos tuvo efectos considerables tanto en el arciprestazgo de Alpuente como en el de Chelva. En muchos casos, como las 500 hectáreas de secano cultivable en Aras, se renovaron los contratos de arrendamiento con los campesinos. En otros, como las propiedades hortícolas en el arciprestazgo de Chelva, no se renovaron los arrendamientos y se vendieron en subasta. En conjunto, bajó sensiblemente la proporción de arrendatarios y se incrementó la de propietarios.[10]

La Serranía seguía siendo a finales del XIX una comarca poco comunicada. El único camino carretero era el de Valencia a Chelva por Liria, enlazado con Villar del Arzobispo. Los intercambios comerciales eran difíciles y los principales plazas comerciales eran Chelva y el Villar. La principal salida de exportación era por Liria, a donde llegó el ferrocarril en 1888. Adquirió gran importancia el cultivo de la viña, que en el conjunto comarcal superaba un cuarto de la superficie agrícola. Este cultivo, que en el XVIII ya se había desarrollado por el comercio de aguardientes, creció aún más en el XIX con el del vino, si bien la productividad (unos 10 hectólitros por hectárea) era la mitad que en zonas cercanas como la Ribera Alta. Aparecieron también actividades mineras, como en Villar o Losa.[10]

Durante el siglo XIX hubo en la comarca numerosas epidemias. El Ayuntamiento de Benagéber informaba en 1805 del fallecimiento de la mayor parte de sus habitantes por una enfermedad que no determina. Hubo epidemias de cólera en 1834 y 1855, sarampión en 1869, 1873, 1887, 1890, 1895 y 1897 (otra en 1922 causó diez fallecimientos), viruela en 1871, 1887, 1893, 1897 y 1908, tuberculosis en 1874, tifus en 1887. A esto hay que añadir la carestía alimentaria de 1857. La epidemia con mayor impacto fue la de cólera morbo de 1885, que produjo en Alcublas 366 fallecimientos sobre una población de 2800, y que afectó a los demás pueblos de la comarca, especialmente Villar del Arzobispo (255 defunciones).[10][17]

El siglo XX

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La comarca de La Serranía experimentó durante este siglo una gran pérdida de población. En 1900 había 28 039 habitantes, que en 1920 habían aumentado a 29 563. En 1950 eran 25 200 y ya a partir de ese momento se inició una caída constante. En 1981 solo residían 13 928 personas.[10]

En 1913, la filoxera llegó a la comarca. Este hecho, junto con la mayor rentabilidad de los cultivos cerealistas por la fuerte demanda durante la Primera Guerra Mundial, hicieron que la superficie cultivada se redujera, siendo en 1922 aproximadamente la mitad que en 1889. Esa misma coyuntura hizo que La Serranía se centrase en la producción de trigo (14 400 toneladas al año), cebada (7000 toneladas al año), vino (7,5 millones de litros), aceite (cinco millones de litros), higos (4400 toneladas), algarrobas (2700 toneladas) y otros productos de secano, así como en proporcionar materia prima para la industria cerámica. Todos estos productos se comercializaban a través del ferrocarril de Liria. Con todo, como se ha dicho, la mayor actividad no consiguió retener la población.[10]

Base de la Hispano Chelvana en Chelva

Las comunicaciones mejoraron con la aparición del servicio regular de autobuses en una comarca carente de ferrocarriles y cuyo nivel de motorización era muy escaso (veinte camionetas en 1933, frente a más de tres mil mulos y más de 2400 asnos). La compañía Hispano-Chelvana se fundó en 1918 y dio servicio a las poblaciones del Rincón de Ademuz y La Serranía, llegando por Liria a Valencia. Era una de las empresas promovidas por Hispano Suiza, fabricante que proporcionaba los autobuses a cambio de una participación en el capital. Luego los socios locales podían ir comprándole esa participación.[18]​ Las carreteras seguían siendo insuficientes y los municipios de la comarca reclamaban la finalización de la carretera de Ademuz a Valencia, así como otras entre diferentes poblaciones.[10]

La situación de los trabajadores agrícolas serranos hacia 1930 era precaria. El jornal diario estaba alrededor de 4,15 pesetas, y aunque puntualmente pudiera ser mayor (en Alpuente alcanzaba hasta cinco pesetas) era muy inferior al de la vecina comarca del Campo del Turia (5,15). En la misma época, un kilo de pan costaba 65 céntimos, un litro de aceite 2,06 pesetas y un kilo de carne de ternero 3,66. Cuando el trabajo faltaba en las explotaciones locales, los jornaleros marchaban en emigraciones de temporada, como a la siega en diversas comarcas de Aragón o en los arrozales de la Albufera, o la vendimia en diversas partes de España (durante la segunda mitad del siglo XX, también a Francia). Era común que los niños dejaran la escuela para trabajar de pastores de ovejas o cabras a jornal.[10][17]

La política del primer cuarto del siglo XX estaba controlada por el sistema del encasillado, en el que los partidos dinásticos decidían de antemano quién ganaría cada distrito, salvo en algunos distritos particularmente politizados, generalmente urbanos. Contaban para ello con el apoyo en las comarcas de caciques locales, cual fue el caso desde 1916 de José Ferraz en el distrito electoral de Chelva, que incluía el Rincón de Ademuz y La Serranía. En algunas ocasiones los intereses caciquiles locales no coincidían con los de los partidos nacionales y podían salir elegidos candidatos diferentes de los oficiales, como en el caso en Chelva de Gil Roger en 1905.[10][19]

Teleclub de La Cuevarruz. Este edificio fue anteriormente casa-abadía.

En 1919 solo existía servicio telefónico en Chelva. En 1931 los ayuntamientos de Bugarra, Pedralba, Villar y La Yesa solicitan el servicio. En 1955 su implantación es muy reducida (45 abonados en el Villar, 31 en Chelva, y el caso de Losa, donde aunque disponibilidad, no hay ningún abonado). En 1958 se dio acceso a gran parte de los municipios, aunque la evolución siguió con lentitud (solo había ocho abonados en Alpuente en 1970, por ejemplo). A partir de esa década la implantación ya fue mucho más rápida y en 1993 la línea de Chelva al Rincón de Ademuz pasó a ser de fibra óptica. La radio se popularizó en los años cuarenta, siendo anteriormente escasos los aparatos receptores en la comarca. La televisión no llegó hasta los años setenta y en un principio era de uso comunal en bares y teleclubs.[20]

La guerra civil (1936-1939)

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Según Jordán Galduf, la implantación de los diferentes partidos en La Serranía en 1936 se desconoce, pero en el ámbito sindical la CNT no contaba antes de la guerra con una afiliación ni organización comparables a las de otras comarcas,[10]​ si bien en enero de 1933 consta que hubo una rebelión anarcosindicalista que afectó principalmente a Pedralba, Bugarra, Gestalgar y Ribarroja, y que no tuvo un gran apoyo local.[21]

Es en julio de 1936 que comienza a organizarse, apareciendo sindicatos locales en Alcublas, Alpuente, Aras, Calles, Chelva, Chulilla, Loriguilla, Titaguas, Tuéjar y el Villar (esta población cambió durante la guerra su nombre a Villar de la Libertad). La CNT desarrolló en 1936 una política de colectivizaciones, que generaron un cierto caos y desconcierto que se fue mitigando progresivamente. Las cosechas de trigo fueron pobres y la producción apenas cubría las necesidades locales.[10]

En 1938, con la derrota republicana en Teruel y el avance sublevado hasta el Mediterráneo, La Serranía quedó prácticamente en el frente, que tocaba localidades muy próximas, como Arcos de las Salinas y El Toro, e incluso pasó por el término de Andilla, donde la destrucción de edificios fue muy grande y supuso el colapso económico y la emigración de muchos habitantes.[10]

Las tropas de Franco ocuparon definitivamente la comarca con el final de la guerra. Después de esta, se desarrolló la actividad del maquis, que de forma decreciente se mantendría hasta 1949[10]​ o 1950.[22]

Después de la guerra

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El régimen autárquico que se impuso en España en la Postguerra implicó un esfuerzo rerruralizador que en un primer momento frenó el ritmo de despoblación de La Serranía, que entre 1940 y 1950 solo perdió un 2,2% de población (de 1920 a 1930 se perdió un 15%). La agricultura se centró en los cereales (trigo y cebada) y la vid. Los salarios agrícolas eran bajos. Circunstancias particularmente penosas se vivieron en Andilla, donde a la destrucción de la guerra se unión la supresión de la ganadería caprina por parte del Distrito Forestal en 1945 (unas 40 o 50 familias vivían de esa actividad). Por otro lado en los años cuarenta se construyó el pantano de Benagéber, inaugurado en 1952 denominándose del Generalísimo.[10]

A partir de los años cincuenta se observa una intensa disminución de la población desde los 25 200 habitantes censados en 1950:[10]

Periodo población final % de descenso tasa anual de descenso
1950-60 22025 12,6% 1,3%
1960-70 17546 20,3% 2,2%
1970-75 15077 14,1% 3,0%
1975-81 13928 7,6% 1,3%
1950-81 13928 36,8% 1,5%

Son las consecuencias de la disminución de la importancia de la actividad agraria, que aunque quedó enmascarada en la etapa autárquica, al producirse la recuperación de la producción industrial en la Comunidad Valenciana desde 1953 y más aún con el Plan de Estabilización de 1959, produjo una importante corriente migratoria que en el caso de La Serranía se dirigió al área metropolitana de Valencia, a Cataluña y también a Europa, principalmente a Francia.[10]

Edificio de la antigua cooperativa Nuestra Señora de la Consolación de Alpuente

Al inicio de la década de los cincuenta la economía serrana seguía centrada en el secano, con productos tradicionales -cereales, vino, aceite y algarrobas- que se obtenían mediante procesos poco tecnificados -arados tirados por mulos, escaseaban los tractores- complementadas con aprovechamientos forestales y de pastos. Había algunos regadíos en Chelva y Tuéjar, dedicados a patatas, hortalizas y -también- cereales. Se realizaba alguna minería de áridos y arcillas en Higueruelas, Losa, Villar y La Yesa, bien la de Sot cerró en 1955. En Villar del Arzobispo había alguna industria de transformación agrícola y de materiales de construcción. Durante los años cincuenta y sesenta aparecieron en la comarca numerosas bodegas cooperativas.[10]

En 1954 se aprobó el proyecto de construcción del pantano de Loriguilla. Esta obra llevó al traslado de la población de dicho municipio a un nuevo emplazamiento en Ribarroja del Turia, con el apoyo del Instituto Nacional de Colonización. Otra población que hubo de trasladarse fue Domeño, pero en este caso no hubo acuerdo de traslado, de forma que la progresiva decadencia se prolongó durante lustros.[10]

Delimitaciones históricas

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La Serranía es una comarca histórica que ya aparecía bajo el nombre de Serrania de Xelva en el mapa de comarcas de Emili Beüt "Comarques naturals del Regne de València" publicado el año 1934. Las únicas diferencias al respecto, es que los municipios de Chera y Sinarcas, actualmente se encuentran encuadrados dentro de la vecina comarca de la Plana de Utiel-Requena, por sus mejores comunicaciones, y la antigua localidad de Loriguilla, (que actualmente se encuentra abandonada tras la construcción del pantano), ahora está ubicada en el Campo de Turia. También se crearon, a raíz de la construcción del pantano de Benagéber, el nuevo pueblo de Benagéber, ubicado en las proximidades de la aldea de Nieva (el antiguo pueblo está bajo las aguas del pantano), permaneciendo en la comarca de La Serranía, y las colonias de San Isidro de Benagéber (actualmente pedanía de Moncada, en la comarca de La Huerta) y San Antonio de Benagéber (entre Paterna, Bétera y La Pobla de Vallbona) que consiguió su independencia constituyéndose como municipio, perteneciendo a la comarca del Campo del Turia. Por razones geográficas, algunas obras incluyen los municipios de Pedralba, Bugarra y Gestalgar en la comarca del Campo del Turia,[23][24]​ e incluso en la comarca de la Hoya de Buñol-Chiva, por su vinculación histórica y también geográfica, y el municipio de Alcublas tanto en el Alto Palancia, por su vinculación histórica, como también en el Campo del Turia.

Gran parte de la comarca perteneció a la antigua diócesis de Segorbe. En concreto los antiguos territorios de Alpuente (que incluía La Yesa, Aras y Titaguas), de Chelva (que incluía Sinarcas, Benagéber, Tuéjar, Calles, Domeño, Loriguilla e Higueruelas), de Andilla, y Alcublas (que dependía de la Cartuja de Vall de Crist, en Altura). Sin embargo, el resto de la comarca, la parte suroriental, ha pertenecido desde sus inicios a la diócesis de Valencia. Estos son los antiguos territorios de Sot de Chera (con Chera), de Chulilla (con el Villar y Losa), de Gestalgar, y de Pedralba (con Bugarra).

Referencias

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  1. a b c d e f g València, Jorge Hermosilla Pla Cátedra AVANT Universitat de València | Jordi Gimeno Delgado Estepa Universitat de (12 de abril de 2024). «La Serranía, un territorio diverso en la cuenca del Turia». Levante-EMV. Consultado el 16 de octubre de 2025. 
  2. «Los Serranos». www.comunitatvalenciana.com. Consultado el 16 de octubre de 2025. 
  3. «Capitales de las comarcas de la Comunidad Valenciana». 
  4. a b c d e f «La Serrania | Comarca valenciana d'interior». La Comarca Científica (en catalán). Consultado el 16 de octubre de 2025. 
  5. a b c d «Los Serranos: la comarca del interior de Valencia». El Periódico de Aquí. Consultado el 16 de octubre de 2025. 
  6. a b c d e Rodrigo Alfonso, Carles (2000). «La red hidrográfica». La Serranía: análisis geográfico comarcal. Centro de Estudios La Serranía. pp. 33-45. ISBN 8460700755. 
  7. Generalitat Valenciana. «Se consideran seis regiones (cinco valencianohablantes y ...». Conselleria d'Educació. 
  8. a b «El dialecto churro. Las rodalás churras». 22 de mayo de 2021. Consultado el 16 de octubre de 2025. 
  9. agosto, Fundación Caja Castellón · 28. «El “Churro”, un lenguaje en vías de extinción». Consultado el 16 de octubre de 2025. 
  10. a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q r s t u v w x y z aa ab ac ad ae af ag ah ai aj ak al am an ao ap aq ar as at au av aw ax ay az ba bb bc Jordán Galduf, Josep Maria (1984). Los Serranos. Descobrím el País Valencià. Valencia: Inst. Alfons el Magnànim, Dip. Provincial de València. pp. 27-103. ISBN 978-84-00-05650-6. 
  11. a b Rodrigo Alfonso, Carles (2000). «La organización territorial de La Serranía». La Serranía: análisis geográfico comarcal. Centro de Estudios La Serranía. pp. 67-74. ISBN 8460700755. 
  12. a b c Herrero Herrero, Valeriano (1993). «Capítulos 6 y 7». La Villa de Alpuente. Aportación al conocimiento de un pueblo con historia (2ª edición). Segorbe. pp. 47-71. 
  13. a b Herrero Herrero, Valeriano (1993). La Villa de Alpuente. Aportación al conocimiento de un pueblo con historia. Segorbe. p. 241. 
  14. «Parroquia de San Bernabé de Corcolilla - ALPUENTE (COMUNITAT VALENCIANA)». campaners.com. Archivado desde el original el 15 de enero de 2021. Consultado el 21 de octubre de 2025. 
  15. Rodrigo Alfonso, Carles (2000). «Las actividades agrarias y forestales». La Serranía: análisis geográfico comarcal. Centro de Estudios La Serranía. pp. 209-302. ISBN 8460700755. 
  16. a b Herrero Herrero, Valeriano (1993). La Villa de Alpuente. Aportación al conocimiento de un pueblo con historia (2ª edición). pp. 153-220. 
  17. a b Rodrigo Alfonso, Carles (2000). «La población y el poblamiento». La Serranía: análisis geográfico comarcal. Centro de Estudios La Serranía. pp. 93-174. ISBN 8460700755. 
  18. Ayerra, Óscar (12 de marzo de 2023). «La más viajera de Hispano Suiza». La Voz de Galicia. pp. 38-39. 
  19. Aguiló Lúcia, Luis (1976). Cátedra Fadrique Furió Geriol, ed. Sociología electoral valenciana (1903-1923). Valencia. ISBN 8460005658. 
  20. Rodrigo Alfonso, Carles (2000). La Serranía: análisis geográfico comarcal. Centro de Estudios La Serranía. pp. 196-197. ISBN 8460700755. 
  21. Martínez Perona, José Vicente (2018). [Recuerdos de la Guerra Civil y la Posguerra en Calles (1936-1952)». . Villar del Arzabispo: Ayuntamiento de Villar del Arzabispo. pp. 225-229. «Pedralba, 1933-1939. Utopía Libertaria y Guerra Civil. Documentos para su comprensión»]. Actas 1ª Jornada Guerra Civil y Memoria Histórica en La Serranía. Villar del Arzobispo: Ayuntamiento de Villar del Arzobispo. pp. 117-125. 
  22. Cristal García, Ricardo (2018). «Recuerdos de la Guerra Civil y la Posguerra en Calles (1936-1952)». Actas 1ª Jornada Guerra Civil y Memoria Histórica en La Serranía. Villar del Arzobispo: Ayuntamiento de Villar del Arzobispo. pp. 225-229. 
  23. Piqueras, J. [director] (1995). Geografia de les comarques valencianes. Valencia: Foro Ediciones, volumen III, obra elaborada por un equipo de profesores del Departamento de Geografía de la Universidad de Valencia. ISBN 84-8186-021-2
  24. VV. AA. (2005). Gran Enciclopedia de la Comunidad Valenciana. Valencia: Editorial Prensa Valenciana / Colabora, entre otros, la Universidad de Valencia. Véase artículo Serranía, La, firmado por el geógrafo Carles Rodrigo Alfonso.

Véase también

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Bibliografía

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