Los Colomos

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Los Colomos
Parque Colomos.jpg

Localización Guadalajara

Área 92 ha

Administración Patronato Bosque Los Colomos
Sitio web https://bosquecolomos.org/
Ubicación 20°42′28″N 103°23′34″O / 20.707777777778, -103.39288888889Coordenadas: 20°42′28″N 103°23′34″O / 20.707777777778, -103.39288888889
Sendero Interpretativo de Educación Ambiental
Kiosko en Los Colomos
Jardín Japonés

El Bosque Los Colomos es un Parque urbano al noreste de la ciudad de Guadalajara, capital del estado mexicano de Jalisco. El parque se encuentra en los límites de Guadalajara y Zapopan, formando uno de los pulmones de la Zona Metropolitana de Guadalajara. En este parque hay varias atracciones desde lagos con patos, un jardín japonés, recorridos, pistas de correr, zona de picnic y un centro cultural.

El Bosque Los Colomos es un parque urbano resultado de la transformación y explotación del bosque autóctono original cuya madera se utilizó para la construcción de la ciudad. A finales del siglo XIX, los recursos acuíferos empezaron a ser insuficientes para la Ciudad de Guadalajara, que en la época se captaban de los manantiales de los Colli. Ante esta situación, a finales del siglo XIX, el gobierno buscó alternativas para cubrir la creciente demanda hidráulica de la ciudad. En 1893 se inició el proyecto de construcción de las instalaciones para distribución de agua potable para la ciudad de Guadalajara. Se trataba de captar diferentes recursos acuíferos para distribuir agua potable a la ciudad.

El Bosque de Los Colomos se encuentra ubicado en el municipio de Guadalajara y representa una pequeña porción de naturaleza enclavada en una gran zona urbana. La Casa, conocida como El Castillo, se encuentra dentro del parque. El Castillo y las instalaciones de servicio de agua potable son obra del Ing. Agustin V. Pascal, comenzadas en 1898 e inauguradas en 1902. Estas instalaciones de agua potable captaron tanto agua de las manantiales de los Colli como de Los Colomos. El Castillo fungió como centro de administración del agua. Estas instalaciones suministraron agua potable a la Ciudad de Guadalajara hasta mediados de la década de 1960. Actualmente Los Colomos siguen surtiendo agua potable a colonias vecinas al parque[1]​.

El Castillo, que fue sede de la administración de las aguas y obras hidráulicas de Los Colomos, actualmente funciona como Casa de la Cultura, en donde se imparten clases de dibujo, pintura, escultura, baile folklórico para niños y adultos, conferencias, proyecciones cinematográficas, obras de teatro, conciertos y exposiciones diversas. Desde 2007, el Bosque Los Colomos es una zona hidrológica protegida. Cuenta con actividades para concientizar al público sobre la importancia que tiene la conservación del Parque. El Parque recibe también grupos escolares para efectuar recorridos guiados, interpretativos, y hacer campamentos educativos que se llevan a cabo en el área del CECA (Centro de Educación y Cultura Ambiental) y que tienen por finalidad dar a conocer la Historia del Bosque Los Colomos y concientizar a los ciudadanos que los servicios naturales de Los Colomos son indispensables para la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Historia[editar]

Agustín V. Pascal circa 1915
Agustín V. Pascal circa 1915.

En 1893, siendo Gobernador del Estado el General Luis del Carmen Curiel, se presentó un proyecto por el Ing. Gabriel Castaños para abastecer a Guadalajara de los manantiales de los Colli. Sin embargo, a pesar de que el Ing. Castaños comenzó las obras, resultó que su proyecto no podría proporcionar la cantidad de agua que había prometido y tuvo que renunciar, siendo remplazado por el Ing. Ambrosio Ulloa en 1897. Se consultó al Ing. Agustin V. Pascal en 1898, quién recomendó que las obras de Colli se extendieran hasta la zona hidrológica conocida como Los Colomos, integrada por varios manantiales, quién aplicó al proyecto la corriente urbanística y arquitectónica de la reciente Exposición Universal de Chicago (1893). El Ing. Agustin V. Pascal explicó que para poder aprovechar los manantiales de los Colomos ere necesario utilizar bombas para elevarlos unos 400 metros y que así pudieran juntarse con los del Colli. Para este fin investigó cuáles serían las bombas más adecuadas tomando en consideración lo siguiente:

1. Que el rendimiento mecánico sea bueno en la práctica
2. Que la máquina sea muy sólida y difícil de deteriorase
3. Que la construcción sea sencilla de manera que los desperfectos que hubiese se noten desde luego y sean fáciles de reparar con elementos locales
4. Que no necesite ninguna atención por parte de la persona que las maneje ni conocimientos especiales, guiándose solamente por un corto número de reglas prácticas
5. Que la instalación sea económica

Estudió la maquinaria que se había utilizado en otros lugares de la República Mexicana con propósitos similares en México, Pachuca y Real del Monte. Concluyó que la bomba que se usaba en la mina de San Rafael en Pachuca funcionaba muy bien y era de válvulas grandes. También pidió la opinión de otros ingenieros como a Carlos F. Landero, Raúl Prieto y Roberto Muñoz quienes ya habían realizado estudios sobre el desagüe de las minas de Pachuca y Real del Monte. El Ing. Pascal decidió que los motores eléctricos más apropiados deberían ser los de la fábrica Allgemeine Elektricitäts-Gesellschaft (AEG) de Alemania:

Las bombas tienen una capacidad de 80 litros por segundo requiriendo motores de unos 77 caballos efectivos cada uno, aportando una potencia teórica de 450 caballos para elevar 250 litros por segundo y de 720 para elevar los 400 que son susceptibles de dar los manantiales.

La energía provenía de una planta hidroeléctrica ubicada en la zona conocida como Las Juntas, que aprovechaba la potencia del río Santiago para producción de electricidad, propiedad del Sr. Schöndube. En 1902 la Compañía Industrial de Guadalajara adquirió la empresa del Sr. Schöndube con todas sus obligaciones.

Gracias a la electricidad, el agua de los Colomos se elevaría 14 horas por día, pero también se instaló un motor a vapor, en caso de falla de la electricidad, que pudiera mover al menos una de las bombas. Una vez elevada el agua, esta sería transportada por un acueducto que se tuvo que construir también.

Se utilizaron vías de ferrocarril Decauville Ainé, francés, que eran vías angostas construidas totalmente de hierro, incluyendo los durmientes, lo cual las hacía desplazables . Con este ferrocarril se construyó el puente acueducto, con el cual el transporte de la piedra, el carbón, la leña y los trabajadores fue más fácil. Otro avance tecnológico del proyecto fue el cemento que se utilizó en el recubrimiento de los canales para evitar su desgaste y también de los tanques, impidiendo que el agua y la cal se mezclaran para evitar que el agua perdiera sus propiedades.

Al concluir los trabajos de abastecimiento en 1902, la ciudad habría dispuesto de 46’200,000 litros de agua por día. De este total, 43’200,000 serían proporcionados por los Colomos y solamente 3’000,000 por los manantiales de oriente. Cuando en 1898 fue nombrado como comisionado de introducción del agua el Ing. Agustín V. Pascal proporcionó información sobre los requisitos que debía cumplir toda obra de abastecimiento:

1. Calidad del agua
2. Que sea captada en los manantiales mismos y que se conduzca a cubierto para impedir que contenga impurezas, por ejemplo las que pueda arrastrar el viento
3. Que tenga aire en solución

El primer requisito fue estudiado por el Profesor Lázaro Pérez, quién manifestó por escrito:

…que dichas aguas reúnen condiciones inmejorables para la salubridad. Por mi parte, los análisis hidrométricos que hice me acusaron siempre de 1 ½ a 2º, es decir pureza de agua de lluvia.

El Ing. Pascal no pensó que fuera necesario aplicar algún tipo de tratamiento para potabilizar el agua, como agregarle cloro. Solo bastaba con la limpieza de los tanques de almacenamiento, por eso tanto en los Colomos como en San Andrés se construyeron dos tanques areneros, cuyo objetivo era de asentar cualquier sustancia sólida en el fondo del tanque. Esto lo explica el Ing. Pascal en un informe que él rindió:

El agua que penetra en los tanques es muy pura y el sistema seguido para captarla les asegura perfecta limpieza, pudiendo garantizar que llevará en suspensión cuerpos extraños, como arena o piedrecillas si es en casos excepcionales. Suponiendo que alguna vez cayesen arenas o tierra en los tanques esta se asentaría poniéndose en contacto inmediato con el fondo.

El segundo requisito se garantizó tomado el agua directamente de la fuente natural a la tubería, y de esta a las casas de los habitantes. Se utilizaron tubos de hierro cubiertos de barniz impermeable para evitar la oxidación de la tubería. Además, los manantiales de los Colomos presentaban capas de jal y tepetate, capas filtrantes que se encontraban a una distancia conveniente para evitar riesgo de toda impureza antes de que llegara hasta los depósitos.

Con respecto al tercer requisito, no fue sino hasta 1908 en que se llevó a cabo un análisis químico del agua por el Sr. José Donaciano Morales: “Químico, Catedrático de Farmacia en la Escuela Nacional de Medicina, Miembro del Consejo Superior de Salubridad y Delegado de México en los Congresos Internacionales de Química, Higiene e Hidrología de 1889 en París y de Farmacia en Bruselas en 1897”. El análisis del Sr. Morales dice:

He analizado una muestra de agua remitida y la he encontrado como sigue: agua limpia, incolora, inodora, de sabor de agua potable, no enturbia por la ebullición. Composición química: un litro contiene sulfato de calcio (0.003 gramos), carbonato de magnesio (0.017 gramos), carbonato de calcio (0.062 gramos), cloruro de sodio (0.013 gramos), silisa (0.20 gramos), óxido de hierro (0.001 gramos), materia orgánica (no azoada) (0.009 gramos), total substancies disueltas 0.185 gramos. En esta agua no hay nitritos, nitratos ni amoniaco, no está contaminada. Es potable. Firmado – J.D. Morales. Guadalajara, 7 de julio de 1908.

Referencias y bibliografía[editar]

  • González García, Ana Rosa. Historia Sociocultural del Agua en Guadalajara Durante el Porfiriato,Tesis para obtener el grado de Doctor en Ciencias Sociales, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Unidad Occidente, Guadalajara, Jalisco, abril 2011. 
  • MacGregor-Fors, Ian (2010). Guía de aves del Bosque Los Colomos. CONABIO. ISBN 978-607-7607-23-6. 

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]