Lorenzo Milani

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Lorenzo Milani
Información personal
Nacimiento 27 de mayo de 1923 Ver y modificar los datos en Wikidata
Florencia, Italia Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 26 de junio de 1967 Ver y modificar los datos en Wikidata (44 años)
Florencia, Italia Ver y modificar los datos en Wikidata
Causa de la muerte Enfermedad de Hodgkin Ver y modificar los datos en Wikidata
Lugar de sepultura Barbiana, Italia Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Italiana Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Catolicismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Educado en
Información profesional
Ocupación Escritor y sacerdote católico Ver y modificar los datos en Wikidata

Lorenzo Milani (n. Florencia, 27 de mayo de 1923 - m. 26 de junio de 1967) fue un párroco italiano en la pequeña aldea de Barbiana. Ejerció de escritor y como pedagogo en la escuela popular (scuola popolare) de Barbiana, abierta "doce horas al día, 365 días al año". Su actividad educativa con los niños pobres bajo su docencia dio lugar a varias cartas críticas: su obra, conjuntamente escrita con sus alumnos montañeses, "Carta a una maestra" desenmascaró el clasismo y la selectividad de la escuela obligatoria italiana; "Carta a los capellanes castrenses" y "Carta a los jueces" fueron epístolas públicas fruto de una reacción al "Comunicado de los capellanes militares licenciados de la región de la Toscana" y su posterior procesamiento judicial por la primera de ellas.

Biografía[editar]

Primeros años[editar]

Infancia[editar]

Lorenzo Carlo Domenico Milano Comparetti nació en Florencia el 27 de mayo de 1923; segundo hijo de una pareja perteneciente a la burguesía rica, laica y culta, Albano Milani y Alicia Weiss, precedido por su hermano Adriano y seguido por su hermana Elena. Su padre, Albano, era químico y un apasionado de la literatura que se dedicaba a gestionar las propiedades que tenía en Montespertoli, incluyendo una villa en el pueblo de Gigliola y el castillo de Montegufoni.[1]​ Por otro lado, su madre, Alicia, procedía de una familia judía bohemia, que se había trasladado a Trieste a trabajar. Ambos se consideraban agnósticos y anticlericales, habían tenido un gran bagaje cultural[2]​ y se relacionaban con otras familias de la alta cultura florentina: sus hijos vivieron una infancia envuelta en un clima extremadamente intenso desde un punto de vista intelectual.[2]

En 1930, la Gran Depresión estadounidense de 1929 había arrastrado a Italia a la crisis económica y financiera, obligando a la familia a trasladarse a Milán, aunque el joven Lorenzo Milani tenía que alternar su estancia en la ciudad de Savona debido a problemas respiratorios que le obstaculizaban la vida en la urbe milanesa. Durante los siguientes años el régimen nazi fue consolidándose y, ante el creciente antisemitismo, sus padres decidieron casarse por la Iglesia Católica y bautizar tanto a él como a sus hermanos.[2]

Adolescencia[editar]

La infancia de Milani, que se había caracterizado por un personalidad risueña e inteligente, convergió hacia un periodo no tan agradable como sus primeros años. Sus estudios en la escuela secundaria Liceo Clásico Berchet estuvieron marcados por un bajo rendimiento escolar, trifulcas con sus compañeros de clase y los profundos desacuerdos con su padre respecto a su futuro. Su impaciencia por alejarse del ambiente escolar le impulsó a intentar anticiparse a los cursos escolares que le quedaban, aunque su propósito no tuvo gran éxito. Cuando se gradúa en mayo de 1941, rechaza la intención de sus padres de matricularse en la universidad y manifiesta su deseo de ser pintor.[3]​ Con este proyecto en mente, se presenta en el estudio del pintor alemán Hans-Joachim Staude en Florencia, quién será una figura clave no solo para el crecimiento artístico de Lorenzo, sino también para futura conversión al cristianismo. Para Milani, el pensamiento artístico de Staude, cuya idea central era «la necesidad de buscar siempre lo esencial, eliminar los detalles y simplificar, y ver las cosas como una unidad donde cada parte depende de las otras»[4], se convertirá en un credo vital. En septiembre de 1941, Lorenzo Milani se inscribió en el curso de pintura en la Academia de Bellas Artes de Brera, donde tuvo como maestros a Achille Funi y Eva Tea. Esta última tuvó un papel importante en suscitar en Milani un interés por el arte sagrado y la liturgia.[5]​ Además, su habilidad para los idiomas llegó a ser notable: hablaba inglés, francés, alemán, español, latín y hebreo.[6]

Juventud[editar]

En aquella etapa, Milani «se enamoró de una bella pelirroja conocida por Brera, se llamaba Tiziana. Lorenzo me mostró los retratos que le hizo»,[7]​ en palabras memoriales de su amigo Saverio Tutino. Aquella compañera de clase se llamaba Tiziana Fantini, y, aunque ya estaba comprometida sentimentalmente, disfrutaron durante bastante tiempo de su mutua compañía compartiendo la pasión por el arte y una actitud de oposición al régimen fascista. La confianza entre ambos hará de Tiziana una testigo privilegiada del cambio interno que ya estaba aconteciendo en las ideas de Milani; en 1942, le confesará en una iglesia: «Me convertiré en sacerdote».[8]​ Mientras Lorenzo solo asistirá al primer año de la Academia, Tiziana Fantini terminará el curso y se convertirá en pintora por primera vez en Milán, y posteriormente en Trieste.[9]​ Su vida sentimental, sin embargo, no se limitó a su relación de amistad con Tiziana. El florentino tuvo una intensa relación, de «casi noviazgo» según Neera Fallaci[10], con Carla Sborgi, tía de Pietro Ichino, cuyos padres apoyaron muchas de las iniciativas de Don Milani.[11]Michele Ranchetti, historiadora de la Iglesia y psicoanalista, en una obra suya, testificó de la «herida» que Sborgi dijo haber arrastrado después de que Milani la abandonase para incorporarse al seminario; es posible que la conciencia por la tristeza de la mujer, llevase a Lorenzo Milani a querer retomar el contacto con ella en su lecho de muerte, 25 años más tarde, y presentando a su amada de la juventud a los alumnos de su humilde escuela.[12]

Conversión al cristianismo[editar]

Por otro lado, Milani potencia su interés en la liturgia, el cual queda firmemente respaldado durante un episodio en el verano de 1942. Durante unas vacaciones en una casa de campo en Montespertoli, se encuentra con un misal del que dice quedarse fascinado en una correspondencia con Oreste del Buono.,[6]​ quién había sido compañero suyo en el Liceo. La lectura de la misa le inspira de tal manera que hará del tema de esta el motivo del fresco de la capilla de Gigliola.[13]​ Posteriormente, a su regreso a Milán, todavía estaba interesado en la liturgia, pero no sólo en la estética de esta, sino también en sus contenidos.[14]

En 1943, debido a la guerra, Lorenzo Milani tuvo que abandonar Milán y mudarse nuevamente con su familia a Florencia. En junio del mismo año, tras habiendo dejado, también, la Academia de Bellas Artes, Milani se convierte a la fe cristiana a los 20 años. Tras ser ordenado sacerdote en 1947, fue enviado a la localidad de Calenzano, hasta 1954 y, después, castigado por la Iglesia florentina, a la parroquia de Barbiana en los montes del Mugello, a 45 Km de Florencia, en donde de forma privada y libre ejerció de maestro hasta su muerte en 1967. Sin carretera, ni luz, ni agua corriente, ni teléfono, su voz se hizo oír hasta fuera de Italia como ciudadano, maestro y cura. Erich Fromm quiso escribir su biografía, tras conocer su "Carta a los jueces" (1965) en defensa de la libertad de conciencia.

Sus obras y su muerte[editar]

Fue creador de un método pedagógico de educación muy distinta de los sistemas tradicionales, que se convirtió en todo un movimiento educativo laico a favor de los pobres y en contra del fracaso escolar. En España existe un movimiento de renovación pedagógica con el nombre de Movimiento de Educadores Milanianos (MEM o Grupo Milani).

En su libro "Experiencias Pastorales", don Milani escribió lo siguiente:

"Con frecuencia me preguntan los amigos cómo hago para llevar la escuela y cómo hago para tenerla llena.

Insisten en que escriba un método, que les precise los programas, las materias, la técnica didáctica.

Se equivocan de pregunta. No deberían preocuparse de cómo hay que hacer para dar escuela, sino de cómo hay que ser...¡No se puede explicar en dos palabras!...Hay que tener las ideas claras respecto a los problemas sociales y políticos. No hay que ser interclasista, sino que es preciso tomar partido. Hay que arder del ansia de elevar al pobre a un nivel superior. No digo ya a un nivel igual al del la actual clase dirigente. Sino superior: más humano, más espiritual, más cristiano, más todo"

.

Escribió varios artículos y libros, como: "Lettera a una professoressa" (1967), traducido a muchísimos idiomas; en español "Carta a una Maestra" (PPC, Madrid 2008, 5ª ed.) o "Carta a una profesora" (en algunos países de Latinoamérica). Antes había publicado sus "Experiencias Pastorales" (Florencia 1958, BAC Madrid 2004) y en 1965 los documentos en defensa de la objeción de conciencia: "La obediencia ya no es una virtud" ("Dar la palabra a los pobres. Cartas de L. Milani", ACC Madrid 1995).

Lorenzo Milani murió en Florencia, a la edad de 44 años, víctima de un cáncer linfático.

En 1997, treinta años después de su muerte, la RAI estrenó la miniserie Lorenzo Milani, Il priore di Barbiana, protagonizada por Sergio Castellito. Su figura y sus escritos - así como su epistolario privado - no han perdido actualidad en la pedagogía, en la prensa y en la cultura italianas. Televisión Española transmitió el documental francés "Adiós Barbiana" (de B. Kleindienst).

Lectura del Papa Francisco[editar]

De la misión sacerdotal de Milani, el Papa Francisco afirmó acerca de su compromiso educativo:

«Su inquietud, sin embargo, no era fruto de la rebelión, sino del amor y de la ternura por sus chicos, que eran su rebaño, por el que sufría y luchaba para darle la dignidad que a veces se le negaba. La suya era una inquietud espiritual, alimentada por el amor a Cristo, al Evangelio, a la Iglesia, a la sociedad y a la escuela que soñaba cada vez más como “un hospital de campaña” para socorrer a los heridos, para recuperar a los marginados y a los descartados.[15]​»

Papa Francisco

Enlaces externos[editar]


Referencias[editar]

  1. Michele Di Sivo,Milani, Comparetti, Lorenzo, "Dizionario Biografico degli Italiani" - Volume 74 (2010)
  2. a b c Michele Di Sivo (2010). «Lorenzo Milani Comparetti». En Istituto dell'Enciclopedia Italiana. Dizionario biografico degli italiani 74. Roma. Consultado el 9 de noviembre de 2017. 
  3. Fallaci, Neera. Dalla parte dell’ultimo. Vita del prete Lorenzo Milani (en italiano). p. 45. 
  4. Fallaci, Neera. Dalla parte dell’ultimo. Vita del prete Lorenzo Milani (en italiano). pp. 48-49. 
  5. Alberici, Valentina. Lorenzo Milani. L'artista che trovò Dio (en italiano). pp. 49-55. 
  6. a b «La Stampa». La Stampa Cultura (en italiano). 17 de mayo de 2007. Consultado el 28 de noviembre de 2017. 
  7. Fallaci, Neera. Dalla parte dell’ultimo. Vita del prete Lorenzo Milani (en italiano). p. 59. 
  8. Alberici, Valentina. Lorenzo Milani. L'artista che trovò Dio (en italiano). pp. 32-37. 
  9. Boria, Arianna (5 de junio de 2017). «Misteriosa Tiziana, la pintora de Trieste amada por Don Milani». Il Piccolo (en italiano). Consultado el 28 de noviembre de 2017. 
  10. Bortone, Mauro (2008). Edizioni Univ. Romane, ed. Tra parola e conflitto. La comunicazione in Don Lorenzo Milani. (en italiano). GAIA. 
  11. «Cómo conocí a Don Lorenzo Milani» (Entrevista con Agnese Fedeli para la Revista El Mensajero de San Antonio). Benvenuti nel sito di Pietro Ichino (en italiano). febrero de 2012. Consultado el 28 de noviembre de 2017. 
  12. Beretta, Roberto (26 de agosto de 2009). «Don Milani e il genio femminile». L'Avvenire. Consultado el 28 de noviembre de 2017. 
  13. Lancisi, Mario. Processo all'obbedienza: La vera storia di don Milani. (en italiano). Consultado el 28 de noviembre de 2017. 
  14. Brancale, Michele (26 de junio de 2012). «Don Milani: "Quería pintar el mundo"». L'Avvenire (en italiano). Consultado el 28 de noviembre de 2017. 
  15. Transcripción del mensaje de video del 23 abril de 2017 del Papa para la presentación del trabajo de Don Milani.