Lombricultura

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Lumbricus rubellus.

Se entiende por lombricultura o vermicultura a una serie de operaciones relacionadas con la cría y producción de lombrices detritívoras (formadoras de humus) y el tratamiento, por medio de ellas (mediante procesos de oxidación biológica), de residuos orgánicos para su reciclaje en forma de abono denominado humus de lombriz, lombrihumus o lombricompost.[1]

La lombricultura no debe confundirse con el lombricompostaje o vermicompostaje, este último término hace referencia al proceso biotecnológico por el cual las lombrices son utilizadas con la finalidad de convertir residuos orgánicos en lombricompost o humus de lombriz. Sin embargo, no existe una línea que permita diferenciar ambos términos como actividades separadas; la relación es tan intima que la optimización del proceso de reciclaje de residuos orgánicos permite maximizar el cultivo de lombrices, obteniendo mayores cantidades de carne de lombriz y lombricompost o humus de lombriz.[2][3]

Historia[editar]

La civilización sumeria, conocida por sus grandes conocimientos sobre agricultura hace 5000 años, establecía la calidad de los suelos a partir de la densidad de las lombrices al cavar un hoyo en el mismo. Para la civilización egipcia las lombrices eran valoradas a tal punto que las deificó castigando hasta con la muerte a quien las dañara. El filósofo griego Aristóteles en su obra "Historia animalium" manifestó que las lombrices eran los intestinos de la tierra y que contribuían a su productividad.[cita requerida]

Los comienzos de la crianza de lombrices como actividad pueden remontarse hasta la década de 1940 en los Estados Unidos, donde se sientan las bases para el cultivo intensivo (desarrollo de poblaciones) de la lombriz roja californiana. Posteriormente, se expande a Europa con gran importancia en Italia durante la década de 1970. Finalmente, en la década de 1980, la actividad toma un nuevo auge gracias a empleo de las lombrices en el reciclaje de residuos sólidos orgánicos, lo que dio origen a la actividad paralela del lombricompostaje o vermicompostaje.[4]

Especies de lombrices[editar]

En las especies de lombrices utilizadas en lombricultura se buscan una serie de características que facilitan su explotación, algunas de las cuales son:

  • Ciclo de vida corto
  • Crecimiento rápido = Tasa de crecimiento elevada.
  • Valencia ecológica amplia (respecto a temperatura, humedad, etc.)

Algunas de las especies de lombrices más utilizadas en lombricultura son: Eisenia fetida, Eisenia Andrei, Eisenia hortensis, Perionyx excavatus, Eudrilus eugeniae, Dendrobaena veneta, Lumbricus rubellus, Lumbricus castaneus, Polypheretima elongata, Amynthas hawaiana, Amynthas rodericensis.

Las características ecológicas de las diferentes especies harán más apropiado su uso según en qué localizaciones geográficas y para qué objetivos.

E. fetida, L. rubellus, E. Andrei, E. hortensis, L. castaneus se encuentran comúnmente por toda Euroasia y en la actualidad se han vuelto especies cosmopolitas en tierras orgánicas ricas, especialmente con vegetación en descomposición, compost y montones de estiércol.

Podemos hacer una descripción somera de las características de algunas de estas especies citadas:

Eisenia fetida[editar]

Es la especie más utilizada en la lombricultura. Alcanza una longitud de entre los 4 y 10 cm. A los tres meses de edad son capaces de reproducirse, sin embargo, alcanzan su madurez completa a los 7 meses. Su color es rojizo con franjas intersegmentarias de color amarillento a blanquecino. Se adapta a un amplio rango de temperatura que va desde los 12 °C hasta los 32 °C. Su pH óptimo se encuentra entre los 5-8 y la humedad entre 70-80%. No es apreciada como cebo de pesca debido a su fuerte olor, de allí su nombre de fétida.[5]

Eudrilus eugeniae[editar]

Es una lombriz nativa de África, caracterizada por su color rojo oscuro y por su gran tamaño que suele oscilar entre los 15 y 20 cm de longitud, con un clitelio más craneal y de extremo redondo y blanquecino, es sumamente prolífica y su tasa reproductiva es mayor a la de la Eisenia fetida. En condiciones adecuadas parece ser la especie adecuada para la producción de carne de lombríz (proteína), tiene preferencia por las altas temperaturas y no tolera por mucho tiempo temperaturas inferiores a los 16 °C.[5]

Dendrobaena veneta[editar]

Zonas templadas húmedas, como la latitud de España y otros países con clima similar, lo que hace un humus de buena calidad.

Perionyx excavatus[editar]

Es una lombriz muy común en el sur de Asia, Australia y las Filipinas, donde es conocida como lombriz "azul". Aparentemente es una especie de fácil manejo y cosecha comparable a la E. fetida. Es extremadamente prolífica, con un tiempo de maduración y de incubación más corto que E. eugeniae y su fecundidad es mayor. Su ciclo de vida es de aproximadamente 50 días. Alcanzando la madurez sexual entre los 20-28 días, y la producción media de capullos es de 1,1 capullos/lombriz/día, el tiempo medio de incubación de los capullos a 25 °C es de 18 días, con un éxito de eclosión muy alto (85-90%). Su principal inconveniente es su incapacidad para soportar condiciones de baja temperatura (< 5 °C, no sobrevive), pero para las condiciones tropicales parece una especie ideal.[6]

Lumbricus rubellus[editar]

Es una lombriz rojas, caracterizada por vivir en sustratos superficiales y ricos en materia orgánica en descomposición. No desprende malos olores como la Eisenia fetida, motivo por el cual es muy conocida por los pescadores. Alcanza una longitud entre los 6 y 15 cm. Y se reproduce bien en temperaturas entre los 15 y 25 °C. Es una lombriz común en suelos húmedos y en aquellos donde se han aplicado abonos orgánicos como estiércoles animales o incluso aguas residuales.[5]

Enfermedades, plagas y depredadores[editar]

Las lombrices no padecen y tampoco transmiten algún tipo de enfermedad, esto hace que sea un animal único. Sin embargo, si pueden sufrir de ciertas condiciones y ser atacadas por plagas.

Síndrome proteico[editar]

También conocido como Gozzo ácido, es ocasionado cuando se le suministra a las lombrices un sustrato con altos niveles en proteínas (por ejemplo residuos de leguminosas), estas son degradadas por enzimas que se encuentran dentro de su sistema digestivo produciendo grandes cantidades de amonio. Debido a esto la lombriz se inflama y muere a las pocas horas.[7]

Planaria[editar]

Es un gusano plano carnívoro con una longitud de 3 a 50 cm y un espesor de 0,2 a 0,5 cm, tiene hábitos caníbales (es capaz de comerse a sí mismo), se alimenta de insectos, babosas y lombrices.[2]​ Se adhiere a estas últimas por medio de una sustancia cerosa que produce para luego introducirles un pequeño tubo y así succionarles todo su interior.[8]​ Se considera como el enemigo de mayor importancia económica para los lombricultores.

Productos de la lombricultura[editar]

El vermicompostaje a pequeña escala es una forma noble de convertir los "desechos" de la cocina en abono de alta calidad, sobre todo si el espacio es reducido. Para esta práctica, es necesario un vermicompostador, que puede fabricarse uno mismo de forma artesanal o adquirir en una tienda especializada en compostaje doméstico (conseguir cajones a menor precio que cumplan con el mismo objetivo).

Lombrices[editar]

Muy utilizadas como cebo de pesca. También se comercializan de cara a la puesta en marcha de nuevas plantas de vermicompostaje o a la introducción en parcelas con objeto de mejorar las características del suelo y su explotación agroforestal.[9]

Carne de lombriz[editar]

La carne de la lombriz también se puede aprovechar para consumo animal (aves y peces). No hay trabajos serios que avalen su consumo para humanos pero tienen, sin duda, un gran valor nutritivo. Normalmente se comercializa como harina de lombriz y destaca por su contenido en aminoácidos esenciales.[10]

Lombricompuesto[editar]

El lombricompuesto, lombrihumus o humus de lombriz, es un abono obtenido del excremento de las lombrices epigeas alimentadas con desechos orgánicos (restos vegetales, residuos de cosecha, estiércoles de herbívoros entre estos algunas aves, etc. Se evitan los restos animales por los olores y carroñeros que estos pueden atraer) sobre los que actúan y trabajan las lombrices.[cita requerida]

Es un abono orgánico, a diferencia de otros que son elaborados por procesos químicos. Algunas de sus ventajas son que aporta nutrientes al suelo y a las plantas, contiene hongos y bacterias benéficas y no presenta productos químicos de origen sintético en su composición, mejora la retención de agua y posee un pH neutro o cercano (dependiendo de las materias primas y de su manejo).[cita requerida]

Los insumos que se necesitan para comenzar con su elaboración son: restos vegetales de nuestro huerto o de nuestra cocina, estiércoles de animales herbívoros, materia seca elemental para obtener una buena relación de carbono y nitrógeno (C/N), etc.

Las lombrices se alimentan de hongos y bacterias, éstas a su vez se alimentan de las materias orgánicas en descomposición, tanto vegetales como animales, las lombrices no comen vegetales ni restos de animales, por eso la necesidad del compostaje previo.[cita requerida]

Además de ser particularmente rico en sustancias orgánicas y en compuestos nitrogenados, este producto contiene óptimas cantidades de calcio, potasio, fósforo y otros elementos minerales (todo eso depende de las materias primas, y el lugar en el que se encuentren), además de una vasta gama de enzimas que juegan un papel muy importante en la fertilidad del suelo, y elementos fitorreguladores (particularmente enzimas) que inciden positivamente sobre el crecimiento de las plantas. Todo esto hace que el lombricompuesto sea un fertilizante orgánico por excelencia y prácticamente único por su elevada carga bacteriana y enzimática.[cita requerida]

El lombricompuesto se puede utilizar en hortalizas, hierbas aromáticas, plantas ornamentales, florales, árboles, arbustos, etc.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. VV.AA (2008). Reciclado y tratamiento de residuos. Editorial UNED. Consultado el 27 de diciembre de 2016. 
  2. a b Bollo, Enzo (2003). Lombricultura. Una alternativa de reciclaje (Primera edición digital). ISBN 9978-40-812-6. 
  3. RED ESPAÑOLA DE COMPOSTAJE (2014). Vermicompostaje: procesos, productos y aplicaciones III.5. Volumen 5 de De residuo a recurso: Recursos orgánicos: aspectos agronómicos y medioambientales. Ediciones Paraninfo, S.A. ISBN 9788484766933. Consultado el 29 de diciembre de 2018. 
  4. Schuldt, Miguel (2006). Lombricultura: teoría y práctica. Mundi-Prensa Libros. ISBN 9788484764649. Consultado el 29 de diciembre de 2018. 
  5. a b c Fundación Hogares Juveniles Campesinos (2005). Manual cría de la lombriz de tierra: Una alternativa ecológica y rentable. Volumen 5 de Colección Cuidando la creación. Editorial San Pablo. ISBN 9789588233321. Consultado el 29 de diciembre de 2018. 
  6. Katheem Kiyasudeen S, Mahamad Hakimi Ibrahim, Shlrene Quaik & Sultan Ahmed Ismail (2015). «Chapter 4». Prospects of Organic Waste Management and the Significance of Earthworms (en inglés). Springer. ISBN 9783319247083. Consultado el 5 de enero de 2019. 
  7. García Conde, Mary Ruth (2012). Manual cría de la lombriz de tierra: Una alternativa ecológica rentable. GRANIA. 
  8. Pineda, José Arnold (2006). Lombricultura (Primera edición). Instituto Hondureño del Café. 
  9. Peñaranda, Guillermo; Londoño, Luis Fernando (2007). Lo que usted debe saber acerca de la lombricultura. Teorias y practicas el lombricultura. Editorial JAVA. 
  10. Vielma-Rondón, Ovalles-Durán J.F., León-Leal A., Medina A. (2003). «Valor nutritivo de la harina de lombriz (Eisenia foetida) como fuente de aminoácidos y su estimación cuantitativa mediante cromatografía en fase reversa (HPLC) y derivatización precolumna con o-ftalaldehído (OPA)» (en español e inglés). Consultado el 5 de mayo de 2009.  |coautores= requiere |autor= (ayuda)