Literatura de los Países Bajos

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Hendrik van Veldeke, ilustración del codex Manesse

La literatura de los Países Bajos es la producida en el territorio ocupado por la actual Holanda, aunque la lengua neerlandesa (el holandés es un dialecto del neerlandés) en que se halla escrita se habla también en otras regiones, países y comarcas (Flandes, Surinam -véase Literatura de Surinam-, Antillas holandesas (Curaçao, Aruba y Sint Maarten), territorio amish y menonita de Pensilvania, Sudáfrica y parte de Indonesia) que han producido su literatura en ella; en 2016 poseía unos 24 millones de lectores.

Edad Media[editar]

Alrededor del año 500 d.C., el fráncico evolucionó hacia el franconio o neerlandés antiguo, una lengua germánica occidental que era hablada por los francos y, en menor medida, por personas que vivían en las regiones conquistadas por los francos. Hasta el fin del siglo XI, como en el resto de toda Europa, la literatura neerlandesa era casi del todo oral y en forma de verso, lo que facilitaba a los trovadores recordar y recitar sus textos. Los textos científicos y religiosos eran escritos en latín, porque no se consideraba al neerlandés antiguo lo suficientemente civilizado, rico y flexible como para tratar materias graves. Por eso los textos literarios en esta época son raros. El primer texto extenso escrito en lengua neerlandesa es del final del siglo XI. Se trata de unos versos populares transcritos como probatio pennae o prueba de pluma, el famoso Hebban olla vogala nestas hagunnan / hinase hic enda thu / wat unbidan we nu: "Todos los pájaros han empezado su nido excepto tú y yo".[1]

La mayoría de los restantes dialectos germánicos occidentales eran inteligibles entre sí y el neerlandés, por lo cual algunos fragmentos y autores pueden reivindicarse a la vez para la literatura de los Países Bajos y para la alemana. Así los Salmos de Wachtendonk (neerlandés: Wachtendonkse Psalmen) del siglo IX, una traducción en bajo franconio occidental de algunos de los Salmos, o el poeta del siglo XII Henric van Veldeke (1150 – después de 1184). Estos Salmos llamaron la atención por primera vez en el Renacimiento al humanista Justo Lipsio; después han sido editados en el siglo XIX por Willem Lodewijk van Helten y más recientemente por el historiador y lingüista americano Robert L. Kyes (1969) y el filólogo neerlandés Arend Quak (1981).

Leiden Willeram es el nombre dado a un manuscrito que contiene una versión en bajo franconio del Cantar de los Cantares, a través de un resumen del abad alemán Williram von Ebersberg que procede en última instancia de San Isidoro de Sevilla. El manuscrito, atualmente en la Biblioteca de la Universidad de Leiden, fue escrito a fines del siglo XI en la abadía de Egmond en la actual Holanda del Norte, de donde viene el otro título de la obra Egmond Willeram. También es importante la llamada Biblia Rimada de Renania (en neerlandés: Rijnlandse Rijmbijbel, en alemán Rheinische Reimbibel). Es un epítome o resumen en verso de historias bíblicas compuesto en una mezcla de dialectos con elementos de bajo alemán, neerlandés antiguo y alto alemán (franconio-renano). Probablemente fue compuesta en el noroeste de Alemania al comienzo del siglo XII, tal vez en la abadía de Werden, cerca de Essen.

Más adelante destaca Floris ende Blancefloer, versión en holandés medio de la historia caballeresca francesa Flores y Blancaflor, inspirada a su vez en un cuento de las Mil y una noches. Por completo original es, sin embargo, la anónima Karel ende Elegast ("Carlomagno y Elegast"); pero la obra maestra más famosa de la literatura neerlandesa medieval es una muy notable versión del Roman de Renart francés de Pierre de Saint-Cloud, Van den Vos Reynaerde, escrito hacia 1250 por un tal Willem de problemática identificación. Hay que señalar, sin embargo, que, si para un episodio de su obra se inspiró en El litigio, continuación anónima del Roman de Renart francés, no hacía más que recuperar una tradición flamenca, puesto que todas las variantes del Roman proceden del poema latino Ysengrimus, obra de Nivardus, un clérigo de Gante, redactado hacia 1150. La versión flamenca se centra como todas en el personaje de Renart, que encarna el espíritu plebeyo, pillo y astuto, sin escrúpulos, malvado incluso en sus mejores momentos, rodeado de los mismos personajes: Ysengrin, el lobo; Rufanus o Noble, el león; Pardo, el oso; Tibert, el gato; Chantecler, el gallo, etc. Las aventuras que se hace vivir a estos personajes son infinitamente variadas y han llegado ha contarse hasta veinticinco variantes o ciclos de aventuras en distintas lenguas europeas, principalmente francés, flamenco, alemán e italiano, todas ellas redactadas entre 1175 y 1250.

El primer poeta de nombre conocido es el limburgués Hendrik van Veldeke (1140-ca. 1170) quien realizó una traducción de la Eneida de Virgilio, en realidad una versión del Roman d'Enéas, cuyo texto original se ha perdido y solo subsiste a través de una traducción alemana, además de una versión de la latina Leyenda de san Gervasio;[2] luego destaca el burgués de Damme Jacob van Maerlant (~1235 – ~1300), primer gran animador de la literatura flamenca en adoptar la literatura no solo como medio didáctico y de expresión personal y de clase, sino de lucha. Destaca su Der Naturen Bloeme ("La flor de Natura", c. 1263), colección de poemas didácticos, morales y satíricos dirigidos a todas las capas sociales, y su De Spieghel Historiael ("El espejo historial", c. 1284), además de un Alejandro y una Historia de Troya que refunden textos antiguos y una Vida de san Francisco, entre otras obras interesantes, como un debate en que discute con su amigo Martin la legitimidad de los estamentos sociales y el vasallaje y el libelo político En los países de Ultramar en que se esfuerza por mostrar la necesidad de las Cruzadas, así como algún poema satírico.

Entre las numerosas leyendas piadosas que empiezan a escribirse entonces destacan dos, la de Beatriz y la de Teófilo. Beatriz es una monja que huye del convento para vivir en pecado y cuando regresa arrepentida al mismo se percata de que nadie ha notado su ausencia porque la Virgen ha ocupado su lugar. Era esta una leyenda muy popular en la Europa de entonces, porque aparece también en las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio y más tarde reaparecerá en uno de los entremeses de Miguel de Cervantes. Lo mismo cabe decir de la leyenda de Teófilo, un religioso torturado por la sed de conocimientos que para llegar más lejos en los caminos de la ciencia vende su alma al diablo, pero al final de su existencia la Virgen María siente piedad por él, anula el contrato que lo liga a Satanás y le proporciona la vida eterna. Igualmente, el tema reaparece en la literatura medieval europea, por ejemplo en la francesa (Gautier de Coinci, Rutebeuf) y la española, contado en uno de los Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo y nuevamente en las Cantigas de Alfonso X. Jan van Boendale (1280-1365) es por otra parte autor de poemas de tema histórico y de un Espejo de los laicos que es a la vez tratado de moral y libro piadoso.

Siguen los padres de la prosa en holandés, primero la monja Beatrijs van Nazareth ("Beatriz de Nazaret") (1200–1268), que fue la primera en intentarlo, y luego el místico Jan van Ruysbroek (1293–1381), que fue quien lo logró con su obra Die Chierheit der Gheesteliker Brulocht ("El atavío de la boda espiritual"), tan influyente en la literatura ascética y mística de toda Europa. Era un ermitaño del bosque de Soigne que hubo de vencer muchas dificultades al dirigirse en prosa flamenca a sus feligreses y discípulos, pero dio vida y animó un ámbito y casi una escuela de espiritualidad que reaccionaba contra la austeridad y el rigor piadoso, demasiado sentimental e inclinado a la superstición, de parte de la masa popular. Fue en ese círculo y bajo el influjo directo de Ruysbroek donde surgió una importante obra ascética, la Imitación de Cristo, obra atribuida a Tomás de Kempis que es un manual en latín de fe austera y en cierto modo un contrapunto a las fabulaciones piadosas de la Leyenda áurea.

Desde 1440 las ciudades patrocinaron una serie de "cámaras de retórica" (rederijkerskamers) en que se componían versos y un teatro alegórico de misterios y de moralidades. Entre estas piezas pueden mencionarse Mariken van Nieumeghen ("María de Nimega") y Elckerlijc. Anna Bijns (c. 1494–1575), institutriz de Amberes y católica apasionada e incluso fanática que escribía vibrantes poemas ensalzando a la Iglesia, la unidad de la fe y la lucha contra la herejía, resulta ya una figura de transición a los nuevos tiempos. Hacia 1535, compuso una oda titulada La verdad, donde proclama:

Quien quiera expresar la Verdad, debe soportar dificultades / pero este padecimiento es agradable a Dios. / Los amigos de Dios ya conocieron tales infortunios / y nos precedieron en el curso del tiempo. / Por la Verdad, un hombre debe combatir hastga la muerte. / ¡Vergüenza para quienes se mantienen al margen! / Un auténtico caballero ignora el temor, / sip retende acercarse a Cristo: / debe proclamar bien alto la Verdad, / no retrocediendo ante nada ni ante nadie, / ni siquiera ante la violencia[3]

Renacimiento y Barroco[editar]

Retrato de Vondel por Philip de Koninck, 1665.

La primera mitad del siglo XVI está dominada en Holanda por la figura de Erasmo de Rotterdam, el humanismo latino y el problema religioso católico-protestante. Y aunque el humanismo optó preferentemente por expresarse en latín, ya entonces empieza a fraguarse una lengua literaria común a los diversos Países Bajos a partir de las primeras traducciones por parte de las congregaciones protestantes de la Biblia hacia un neerlandés más homogéneo y menos dialectal. Este largo proceso empieza con la agitación de los protestantes contra el catolicismo a machamartillo que intentará imponer en la segunda mitad del siglo Felipe II. El famoso cancionero Een Geusen Lied Boecxken (1588) está lleno de combativo y heroico fervor protestante. Se promueven varias traducciones al holandés del Psalterio, en lo que destaca Jan Utenhove, quien fue además el primero en traducir al holandés el Nuevo Testamento.

Destacan además otros humanistas sobre todo por sus aportaciones dramáticas: Willem van de Voldersgraft, también llamado Willem Gnapheus (1493-1568) influye poderosamente en el teatro posterior con su drama sobre el tema del hijo pródigo, Acolastus (1529), donde expone como un joven saludable y lleno de vida recibe la noticia de que enfermará y morirá y se queda solo, sin que nadie quiera acompañarlo sus últimos días, y su comedia Morosophus (1531). Joris van Lanckvelt, más conocido como Georgius Macropedius, (1487-1558), escribió la comedia Andrisca sobre dos mujeres adúlteras y el drama Hecastus (1539), muy reimpreso y traducido, sobre todo al alemán, incluso por el gran poeta protestante Hans Sachs. Además escribió varios libros de texto que fueron muy usados, entre ellos un arte para escribir cartas (Epistolica). Como profesor tuvo una amplia serie de discípulos, entre ellos el geógrafo Gerardus Mercator. En cuanto al Elogio de la locura de Erasmo de Rotterdam, se trata de una sátira de los abusos sociales y eclesiásticos que ha sido quizá la obra del humanismo holandés más traducida a todas las lenguas, oscureciendo otras obras del autor, como sus igualmente satíricos Colloquia, su Enchiridion o su cuantioso Epistolario.

Philips van Marnix (1538-1598), íntimo amigo de Guillermo I, príncipe de Orange, escribe sátiras contra la iglesia católica, la más famosa de las cuales es Biëncorf der Heilige Roomsche Kercke ("Colmena de la Santa Iglesia Romana"). Fue quien compuso en honor de Guillermo de Orange, el Taciturno, el poema El Wilhelmus, que se convirtió en el himno nacional. Estaba inspirado en un canto hugonote francés y las primeras letras de cada estrofa formaban el nombre de Willem van Nassau:

Me he esforzado siempre / en vivir en el temor de Dios; / por eso he sido expulsado / y he perdido tierra y pueblo; / pero Dios me guiará / como un buen instrumento. / Volveré al país que es el mío.

El holandés Arent Dirksz, protestante convencido que murió en la hoguera en 1570, escribió hacia la misma época que la ya citada combativa institutriz católica Ana Bijns (1494-1575) un verdadero canto de guerra muy difícil de traducir a causa de estar compuesto de consignas y sonidos onomatopéyicos:

Inquisición: crueldad atribuida a Dios / Inquisición: sangre vertida a raudales / Inquisición: solo sabe condenar / Inquisición: cae la máscara. / Viva el mendigo, que quiere vivir buen cristiano / Viva el mendigo, ante la hoguera / viva el mendigo: Dios os guarde / Viva el mendigo, nombre sangre cristiana.[4]

El humanismo dio entonces figuras como Dirck Volckertszoon Coornhert (1522–1590), autor de un Zedekunst o "Ética" (1586) llena de alusiones clásicas y el más conocido Erasmo de Rotterdam y culminó con el Siglo de Oro de la literatura holandesa, el XVII, cuando se tradujo la Biblia completa al holandés con distintas peculiaridades de cada dialecto para forjar un holandés literario común; esta es la llamada Biblia de los estados.

Por entonces se crea en Amsterdam una academia de poetas y dramaturgos conocida como Muiderkring o Círculo de Muiden liderada por Pieter Corneliszoon Hooft, hijo de un ilustre patricio gran negociante y burgomaestre de Ámsterdam que proporcionó a su retoño una sólida formación clásica. Hooft viajó por Francia e Italia entre 1598 y 1601, pasando temporadas en París, Venecia y Florencia leyendo a Montaigne, Petrarca y los poetas de la Pléyade y regresando seducido, deslumbrado y entusiasta, con el deseo de levantar la postración en que se hallaba la literatura patria. Ya había escrito una pieza teatral, Aquiles y Polixena, y decidió estudiar Derecho al comprobar su ineptitud para los negocios familiares; en 1609 su padre le proporcionó un cargo importante, el de magistrado en Muiden, en cuyo castillo se instaló y donde creó un salón que constituyó durante treinta y cinco años el alma del llamado Círculo de Muiden, secundado por sus dos esposas sucesivas, Cristina van Erp y Eleonora Hellemans. Él mismo escribió desde 1628 una monumental Historia de los Países Bajos bajo la impronta de Tácito, al que tradujo, que no tuvo tiempo de acabar, y también poesía lírica y pastoril petrarquista e inspirada en la Pléyade, ente la que destaca la égloga Granida; su teatro bebe en Séneca para la tragedia y en Plauto para la comedia; en sus dramas históricos Geeraert van Velzen y Baeto expone su teoría sobre las relaciones ideales entre un príncipe y su pueblo; su comedia Warenar ofrece acaso mayor interés, adaptando la Aulularia de Plauto a unos ambientes y caracteres típicamente amsterdamenses. En el terreno de la biografía compuso una Vida de Enrique IV que le granjeó un título nobiliario francés. Frecuentaban su círculo escritores, artistas y sabios; el poeta y diplomático Constantijn Huygens leyó en él las cartas de sus amigos el poeta John Donne y el filósofo Descartes; Joost van den Vondel dio a conocer allí sus primeras obras y en 1637 el propio Descartes lo visitó para ofrecer a su amigo Hooft un ejemplar de su nueva obra, el célebre Discurso del método.[5]

Joost van den Vondel (1587–1679), hijo de sacrificados anabaptistas, fue un dramaturgo y poeta que estudió a fondo la Biblia y se convirtió al catolicismo en 1641, por lo que se peleó con Hooft; los holandeses le perdonaron esto haciendo alarde de su tolerancia, pero también en atención a sus extraordinarias dotes poéticas; escribió principalmente tragedias bíblicas e históricas como María Estuardo, que ataca al puritanismo; Pascuas o la liberación de Israel de Egipto, Jefté, Adán en el destierro, José y sus hermanos, Noé o la Destrucción del primer mundo, Palamedes o Lucifer, de la que se dice que inspiró el carácter principal del Satán de John Milton; la más famosa es la ya citada Gijsbrecht van Aemstel. Su teatro es austero y vierte en imágenes majestuosas los grandes temas bíblicos, aunque añadiendo experiencia y densidad humanas; no se trata de ampliaciones oratorias y poéticas, sino de la expresión plena y apasionada de una fe y de una visión del mundo; representa la cima de la lírica de esa época y experimentó el influjo de Pierre Ronsard. Su verso era sonoro y rítmico y ejerció un estilo algo satírico cuando abordó los principales acontecimientos de su época (su poema religioso y didáctico Los misterios del altar, 1645; luego compuso El esplendor de la Iglesia; ambos son posteriores a su conversión). Su obra es inmensa y abarca todos los géneros de la época: lírico, épico, dramático y satírico, pero es difícil de abordar hoy. Sus mejores poemas son los íntimos, no los circunstanciales, y su teatro ha resistido mejor el paso del tiempo, y aunque no es muy representable aún puede leerse. Constantijn Huygens (1596-1687), de inmensa cultura y amigo de Descartes, Racine y John Donne, fue partidario de un arte aristocrático ("toda poesía exige interpretación", escribió) y compuso los epigramas espirituales de Korenbloemen ("Flores de acianos"), así como un complejo poema alegórico sobre la muerte del príncipe Mauricio de Orange y el entronizamiento de su sucesor, Federico-Enrique. Gerbrand Adriaensz Bredero (1585-1618) pertenece a otra escuela, e incluso a otro mundo social. Hijo de pequeños burgueses acomodados y dedicados a la industria en Ámsterdam, estudió francés en vez de latín y eso le impidió mantener contacto directo con los modelos clásicos que también veneraba; eso le permitió mantener la frescura en su inspiración, de orientación popular y realista. En un poema de su Libro de canciones declara que "conozco el mundo demasiado bien y he aprendido más en él que en el mejor de los libros". Principalmente comediógrafo (su pieza Rodd'rick y Alfonso se inspira en temas del teatro clásico español), es también autor de una novela picaresca, El brabantino español, que debe bastante al Lazarillo de Tormes y narra las aventuras de un hidalgo de fortuna de Amberes y de Robbeknol, versión holandesa del criado bribón. Esta fue la última obra de Bredero, que murió a los treinta y tres años de edad antes de que su talento llegara a lo genial. Jan Janz Starter (1594-1628), amigo de Bredero, era de un carácter similar en experiencias e inspiración y escribió farsas y poemas eróticos de forma muy cuidada y gran delicadeza de sentimiento.

Las antiguas cámaras de retórica se estimularon ante el influjo del círculo de Muiden promovido por Hooft. Toda su actividad literaria estuvo dominada por la rivalidad establecida en dos facciones instaladas en la de Ámsterdam, llamada "El escaramujo". una pretendía perpetuar un arte antiguo que contaba con el aplauso del público y la obra defendía una poesía y un teatro que se inspirase en doctrinas más modernas. Reunificadas en 1635, las cámaras construyeron un nuevo teatro inaugurado en 1637 con la obra maestra de Vondel, Gijsbrecht van Aemstel, que narra un episodio de la historia de Ámsterdam de principios de siglo XVI, cuando el enemigo que asediaba la ciudad se retiró dejando un barco abandonado que introdujeron en la ciudad sin saber que era un caballo de troya lleno de soldados. La obra se sigue representando en la actualidad.

Una escuela parecida a la de Ámsterdam surgió en Middelburg presidida por un abogado enriquecido, el austero calvinista zelandés Jacob Cats (1577–1660), defensor de una literatura edificante y autor de diversos poemas didácticos algo prosaicos. El espejo de los antiguos y nuevos tiempos es una colección de relatos morales ilustrados con emblemas. Una vida de ochenta y dos años, que es el título de su autobiografía, refleja la existencia del bondadoso y auténtico holandés más conocedor de las necesidades reales de su pueblo de lo que pudiera imaginarse pero a quien solo le faltaba saber reír de vez en cuando. Nikolaes Heinsius el Joven realizó la tal vez más famosa novela del periodo, su Mirandor (1675). Debe mencionarse también al prosista Johan van Heemskerk, quien compuso Arcadia Bátava (1637), la primera novela pastoril escrita en holandés. En cuanto al escritor de Dunquerque Michiel de Swaen (1654–1707), compuso comedias, moralidades y poesía bíblica.

Siglo XVIII[editar]

Betje Wolff (arriba) y Aagje Deken (abajo).

Aunque el neerlandés Bernard Mandeville (1670-1733) publicó su Fábula de las abejas (1714) en inglés, en el siglo XVIII se ponen de moda los modelos franceses, especialmente en teatro; se imita a Pierre Corneille y a los demás clasicistas por parte de Andries Pels (m. 1681) y muchos otros. Pels, de hecho, fundó la primera sociedad literaria y teatral abiertamente neoclásica en Amsterdam, la influyente Nil Volentibus Arduum. Bien conocido fue también el poeta Jan Luyken (1649-1712).

El periodismo nació muy tempranamente. El más célebre de todos fue La Gaceta de Leyden, fundada en 1678 y que se publicó hasta 1814, leída en todo el mundo. Hubo otras en Amsterdam, Rotterdam, La Haya y Utrecht. Muchas gacetas fueron fundadas por emigrados, como las Noticias de la República de las Letras (1684) de Pierre Bayle, con las cuales pretendía competir con el oficialista y conformista Diario de los Sabios. También de origen emigrado son publicaciones como la Bibliothèque Universelle et Historique del teólogo arminiano Jean Le Clerc y la Historia de las Obras Eruditas del hugonote Jacques Basnage. Justus van Effen (1684-1735), incluso, nacido en Utrecht, e influido por emigrantes hugonotes franceses huidos tras la revocación del Edicto de Nantes en 1685, escribe en francés la mayor parte de su obra literaria. Preceptor de familias nobles y más tarde secretario de embajada, al viajar a Londres y descubrir los comienzos del periodismo y el ensayo con las revistas Tatler y Spectator de Joseph Addison y Richard Steele, y más tarde las ideas de John Locke, comenzó a publicar desde 1731 su Hollandsche Spectator («El Espectador Neerlandés»), que su muerte en 1735 condujo a su fin; pero esta publicación se echó tanto de menos que le salieron una quincena de imitaciones a lo largo del siglo. Lo que compuso durante los cuatro últimos años de su vida es considerado por muchos el legado más valioso para la literatura neerlandesa del siglo XVIII; fue un moralista malicioso y ansioso de espiritualidad y desde luego es el más interesante de los escritores holandeses de ese siglo.

Resulta demasiado convencional Hubert Cornelisz Poot (1689-1733); Pieter Arentz Langerdijk (1683-1756) es el más capacitado de los discípulos del clasicismo francés, pues, aunque se inspira abiertamente en Molière, no olvida por ello las lecciones de Bredero y da a las formas extranjeras un contenido vivo en comedias como El doble engaño, Los artistas, Krelis Louwen o Espejo de los negociantes patriotas. Por demás, destaca una singular pareja de mujeres escritoras que vivían juntas, Betje Wolff (1738-1804) y su amiga Aagje Deken (1741-1804), escritoras a cuatro manos de notables novelas epistolares. Por otra parte, la anónima Geschiedenis van een neger («Historia de un negro», 1770) supone una importante ampliación de perspectivas y de temáticas al incluir en la literatura el género de la autobiografía de esclavos.

Siglo XIX y XX[editar]

Eduard Douwes Dekker, más conocido como Multatuli.

La generación romántica del XIX está representada por Willem Bilderdijk (1756-1831), su discípulo Isaac da Costa (1798-1860), Hiëronymus van Alphen (1746-1803), Rhijnvis Feith (1753-1824), Hendrik Tollens (1780-1856) y A. C. W. Staring (1767-1840). Una segunda generación comienza también con principios románticos que en algunos casos termina abandonando: Willem Jacobsz Hofdijk (1816-1888) y Aernourt Drost (1810-1834) son los más señalados, seguidos por Everhardus Johannes Potgieter (1808-1875), fundador en 1837 de una revista literaria fundamental, De Gids ("El Guía") y Nicolaas Beets (1814-1903), escritor de las excelentes narraciones humorísticas contenidas en La cámara oscura (1839) y fino poeta intimista también. Los últimos poetas románticos son Johan de Laet (1815-1891), Prudens van Duyse (1804-1859), Karel Ledeganck (1805-1847), Johan Dautzenberg (1808-1869) y el poeta y sacerdote flamenco Guido Guezelle (1830-1899), en realidad ya un posromántico, entre otros.

En la narrativa realista destacó Edward Douwes Dekker, que usó el pseudónimo de Multatuli (1820-1887) con una novela que denuncia el colonialismo, Max Havelaar (1860), sátira y diatriba, pero también novela autobiográfica (había emigrado a indonesia a los dieciocho años), como también su inacabada Los amores del pequeño Walter. Sobresalió en el ensayo Conrad Busken Huet (1826-1886) con su libro El país de Rembrandt, síntesis histórica de la cultura holandesa. En dialecto flamenco escribe Hendrik Conscience (1812-1883) obras como De leeuw van Vlaanderen ("El león de Flandes"), 1838, fundamental para reanimar la literatura en la región y la creación del llamado movimiento flamenco; le siguieron, entre otros, Antoon Bergmann (1835-1874), autor de la autobiográfica Ernests Staes, abogado, retrato de la juventud estudiantil de Gante, y las hermanas Loveling, Rosalía (1834-1875) y Virginia (1836-1923), poetisas y narradoras.

El naturalismo está representado por Marcellus Emants (1848-1923). La generación de 1880 lo toma como precursor del grupo denominado Tachtigers, integrado por Willem Kloos, Hélène Swarth, Albert Verwey, Frederik van Eeden, Lodewijk van Deyssel y Herman Gorter. Pero hay que mencionar también al fecundo poeta Jaak Perk (1859-1881), Willem Kloos (1859-1938), Albert Verwcy (1865-1937) y sobre todo Frederic van Eeden (1860-1932), autor de un cuento de hadas para personas maduras que refleja la soledad del poeta en un mundo que no ama ni la poesía ni la ternura, De Kleine Johannes ("El pequeño Juan"), única obra de la literatura neerlandesa que, junto con Max Havelaar, trascendió a la literatura europea.

Ya en el siglo XX hay que mencionar la novela psicológica de Louis Couperus (1863-1923), autor de Noodlot ("Fatalidad") y a Arthur van Schendel (1874-1946).

A comienzos del siglo XX, y más en concreto entre 1925 y 1940, surge el movimiento de la "Nieuwe Zakelijkheid" o Nueva Objetividad que se distancia del Movimiento de 1880; un precursor fue Nescio (Jan Hendrik Frederik Grönloh, 1882–1961), que publicó algunos relatos en la década de 1910. Tal vez el más representativo es Ferdinand Bordewijk (1884–1965), cuya historia corta Bint (1931) encarna la escritura concisa característica de este estilo; pero la mayoría se agrupó en la revista Forum que apareció de 1932 a 1935 y fue editada por el crítico literario Menno ter Braak (1902-1940) y el novelista Edgar du Perron (1899-1940). Escritores asociados en un momento u otro a esta revista modernista son los flamencos Willem Elsschot y Marnix Gijsen y los neerlandeses Jan Jacob Slauerhoff, Simon Vestdijk (nominado para el premio Nobel de literatura quince veces) y Jan Greshoff. Este movimiento se puede considerar disuelto en 1940, cuando perecen en la Segunda Guerra Mundial Meno Ter Braak y Edgar du Perron; también perecieron Hendrik Marsman y la joven judía Anne Frank, famosa por su Diario pero que pereció en un campo de concentración alemán.

Tras la Segunda Guerra Mundial hay tres autores que dominan el panorama: Willem Frederik Hermans, Harry Mulisch y Gerard Reve. Después sobresalieron Herman Teirlinck (1879-1967), el ya citado Willem Elschot (1882-1960), Jan Albert Goris (1899-), Filip de Pillecijn (1891-1962), Andrés Demedts (1906-), Johan Daisne (1912-), Louis Paul Boon (1912-) y Piet van Aken (1920-). Una generación más joven es la de Ward Ruijslinck (1929-), Jos Vandeloo (1925-), Frans De Bruijn (1924), Jef Geeraerts (1930-) y Hugo Claus (1929-).

Pueden agruparse los escritores más recientes por su lugar de origen. En los Países bajos nacieron Vijftigers, Lucebert, Hans Lodeizen, Jules Deelder, J. Bernlef, Remco Campert, Hella S. Haasse, Eric de Kuyper, M. Vasalis, Leo Vroman, Harry Mulisch, Willem Frederik Hermans, Gerard Reve, Jan Wolkers, Rudy Kousbroek, Tessa de Loo, Cees Nooteboom, Maarten 't Hart, A. F. Th. van doni Heijden, Rutger Kopland, H. H. Balkt, Gerrit Krol, Gerrit Komrij, Connie Palmen, Geert Mak, J. J. Voskuil, Arnon Grunberg, Tjalie Robinson, Marion Bloem, Ernst Jansz, Beb Vuyk, Maria Dermout, Hermann Koch, Arnon Grunberg y Adriaan van Dis.

En Flandes nacieron Gerard Walschap, Louis Paul Boon, Hugo Claus, Jef Geeraerts, Tom Lanoye, Erwin Mortier, Dimitri Verhulst, Jotie T'Hooft, Herman Brusselmans, Tom Naegels, Kristien Hemmerechts, Herman de Coninck, Marnix Gijsen y Jos Vandeloo.

En Surinam Wim Bos Verschuur, Hugo Pos, Corly Verlooghen y Ellen Ombre.

La Unión de la Lengua Neerlandesa (Nederlandse Taalunie) fomenta la cooperación en toda la zona de hablantes del neerlandés, comparte el conocimiento, provee de una ortografía y gramática común y contribuye a la calidad de la enseñanza.[6] [7]

Referencias[editar]

  1. Léon Thoorens, "Países Bajos y Flandes", en Panorama de las literaturas Daimon. 7. Rusia, Europa oriental y del Norte. Las literaturas eslavas, balcánicas y escandinavas. Flandes y Países Bajos, Madrid / Barcelona / México / Buenos Aires: Ediciones Daimon, 1970, p. 325.
  2. Thoorens, op. cit., p. 327
  3. Léon Thoorens, op. cit., pp. 333-334.
  4. Léon Thoorens, op. cit., p. 334.
  5. Léon Thoorens, op. cit., p. 339.
  6. "Literatura neerlandesa", en Enciclopedia catalana http://www.enciclopedia.cat/EC-GEC-0125819.xml
  7. Isabel Ferrer "Los lazos comunes de la literatura neerlandesa", en El País, 13-X-2016: http://cultura.elpais.com/cultura/2016/10/13/babelia/1476377021_441647.html