Literatura de Rumania

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La literatura de Rumania es aquella escrita por autores rumanos, aunque el término también se utiliza para referirse a toda aquella obra literaria escrita en idioma rumano.

Inicios[editar]

Carta de Neacşu, primer texto que se conserva en idioma rumano.

El país integra en realidad tres regiones de personalidad muy definida: Moldavia, Valaquia y Transilvania. Durante la Edad Media la lengua de cultura fue el antiguo eslavón, como ocurrió en todos los territorios balcánicos, y, en muchísimo menor grado, el griego; el latín desapareció completamente y solo algunas personalidades ricas y cultas trataron de aprenderlo en Constantinopla o en Occidente. Cuando, en el siglo XII, Moldavia y Valaquia se constituyeron en principados independientes, solo quedaban como recuerdo de los colonizadores romanos los dialectos hablados por el pueblo que constituyeron el rumano, un latín vulgar evolucionado con numerosas palabras eslavas y turcas.

La cultura rumana estuvo fuertemente influenciada por la Iglesia Ortodoxa que llegó al país a través de los eslavos. La primera traducción de libros al rumano fueron de textos en antiguo eslavo eclesiástico del siglo XV. La Psaltirea Şcheiană de 1482 y el Codicele Voroneţean fueron textos escritos en Maramureş, probablemente con ayuda de los husitas. El primer documento escrito en rumano que se conoce es una carta de 1521 enviada por Neacşu de Câmpulung a un juez de Braşov, y el primer libro impreso en Rumania fue un texto religioso en antiguo eslavo eclesiástico en 1508. El primer libro impreso en rumano fue el Catecismo de Coresi en 1559. Existía asimismo una rica literatura oral, constituida por unas baladas amorosas llamadas doinas, cuya cronología es difícil de delimitar, así como las horas, poemas ligeros que acompañaban el baile homónimo y una serie de himnos religiosos. A finales del siglo XVI se imprimieron traducciones de libros en griego y en antiguo eslavo eclesiástico. Dosoftei Barilă (1624-1693) fue el primer poeta en lengua rumana.

Los primeros intentos de publicar una Biblia en rumano se iniciaron en 1582 en la pequeña ciudad de Orăştie. Se trataba de una traducción de los primeros libros del Antiguo Testamento conocida como Palia de la Orăştie. La Palia fue traducida del latín por Mihail Tordaş y la exactitud de la traducción se comprobó comparándola con una traducción en idioma húngaro.

Todos los libros de la Biblia no se publicaron en rumano hasta finales del siglo XVII, cuando los monjes del monasterio de Snagov, cerca de Bucarest, tradujeron e imprimieron la Biblia de la Bucureşti (1688).

El humanismo europeo llegó a Moldavia en el siglo XVII vía Polonia. Su mayor representante, Miron Costin, escribió una crónica de la historia de Moldavia. Otro humanista fue el príncipe Dimitrie Cantemir (1673-1723), hijo del hospodar o duque de Moldavia, uno de los hombres más cultos de su tiempo y orientalista eminente, dominador de ocho lenguas: moldavo, latín, griego antiguo y moderno, turco, árabe, persa, ruso, francés e italiano, traductor del Corán al latín y al ruso. Escribió en latín una Historia del Imperio otomano, un Tratado de música, diversos ensayos sobre Oriente y, sobre todo, una Crónica romano-moldovalaca con la que ejerció, con más de un siglo de retraso, una profunda influencia sobre la evolución literaria de Rumanía, ya en el Romanticismo.

Esta crónica era la primera parte, y la única escrita, de una monumental Historia de Rumania en la que Cantemir pretendía establecer la absoluta pureza latina de su pueblo y tal vez fundamentar así su derecho a reinar en él. Su historicidad es dudosa y se contagia frecuentemente de ficciones llenas de entusiasmo patriótico. En su opinión los rumanos descienden directamente de Eneas y en la época de las invasiones de godos, eslavos, magiares, tártaros y demás pueblos bárbaros los rumanos se refugiaron en los bosques y volvieron cuando pasaron para preservar así su pureza racial, mucho mayor que la de cualquier otro pueblo europeo. Y después resistieron del mismo modo a los turcos. Puede entenderse, pues, el entusiasmo de los románticos de 1840 por las obras de Cantemir sugestionados ya por el nacionalismo.

Decadencia otomana y fanariotas[editar]

En 1716 se produce la ocupación turca de Rumania por el Imperio otomano, que decidió no mantener los gobernantes rumanos en Valaquia y Moldavia, sino gobernar a través de los fanariotas, comerciantes griegos establecidos en Estambul.

Por ello, la influencia de la cultura griega se fue extendiendo en la literatura rumana y uno de los mayores poetas de ese siglo, Alecu Văcărescu, escribió canciones de amor siguiendo la tradición del poeta Anacreonte. Su padre Ienăchiţă Văcărescu (1740-1797), fue también poeta y escribió la primera gramática rumana en 1787, titulada Observații sau băgări de seamă asupra regulilor și orânduielilor gramaticii românești ("Observaciones de las reglas y disposiciones de la gramática rumana"). También escribió una gramática griega. Su otro hijo, Iancu Văcărescu, está considerado como uno de las mejores poetas de su generación, tradujo mucha literatura occidental y estrenó por vez primera una obra de teatro en rumano en Bucarest, su traducción del Britannicus de Jean Racine. El narrador, poeta y músico Anton Pann (1797-1854), escribió fábulas y cuentos, compiló proverbios, escribió literatura satírica e intentó ilustrar el espíritu de los Balcanes y el folclore traído por los otomanos.

La siguiente generación de escritores rumanos tomó como inspiración la Ilustración europea, como en el caso de Gheorghe Asachi o Dinicu Golescu (1777-1830), novelista y autor de unos Apuntes de viaje.

Despertar nacional[editar]

Las ideas nacionalistas llegaron hasta los rumanos que deseaban poseer su propio estado pero que seguían bajo un gobierno extranjero. Muchos escritores rumanos de la época pertenecían a movimientos nacionalistas y participaron en las revoluciones de 1821 y 1848. El origen del pueblo rumano empezó a discutirse. En Transilvania apareció el movimiento Şcoala Ardeleană, que realizó estudios filológicos sobre el origen románico del rumano y abrió escuelas para enseñar el idioma. El primer numero de La Dacia Literaria publicó una de las escasas novelas rumanas del siglo XIX que conquistaron ámbito internacional; era de Constantino o Costache Negruzzi (1808-1868), se titulaba Alexandru Lapusneanu y narraba el asesinato de un príncipe tiránico en el siglo XVI; el poeta Andreiu Muresanu (1816-1863) escribió el poema de exaltación nacional Despierta rumano

En 1860 se produce la adopción del alfabeto latino y en 1861 la unión de los principados rumanos en el príncipe Alejandro Juan Cuza, admitida por los turcos. La filosofía alemana y la cultura francesa se integraron en la literatura rumana, perdiendo influencia la de la Antigua Grecia. En Valaquia una de las figuras destacadas de la época fue Ion Heliade Rădulescu, fundador del primer periódico en idioma rumano, Societatea Filarmonică, e impulsor del Teatro Nacional de Bucarest. En 1878 se produce con el Congreso de Berlín la independencia de Rumania y en 1881 se crea el Reino de Rumania, una monarquía constitucional que durará hasta 1947 y comienza con el reinado de Carlos I de Rumania, de la dinastía Hohenzollern, cuya esposa, Isabel de Wied, escritora notable en alemán bajo pseudónimo, escribió también algunas obras en rumano.

Los principales escritores de la segunda mitad del siglo fueron Vasile Alecsandri (1819-1890) y Mihai Eminescu (1850-1889). Alecsandri fue un prolífico escritor, contribuyendo a la literatura rumana con poesía, prosa, diversas obras teatrales y una colección de folclore rumano. Eminescu está considerado por la mayoría de los críticos como el poeta rumano de mayor influencia, Su poesía lírica tiene parte de sus raíces en las tradiciones rumanas, aunque está también influenciado por la filosofía alemana y las tradiciones hindúes.

El círculo literario de Titu Maiorescu (1840-1917), Junimea, fundado en 1863 y frecuentado por numerosos escritores, desempeñó un papel importante en la literatura rumana. Muchos autores como el dramaturgo Ion Luca Caragiale (1852-1912), Ion Creangă (1837-1889) y Barbu Ştefănescu Delavrancea (1852-1918), que expresa su nostalgia por una existencia más natural y próxima a las realidades esenciales, escribieron sus obras en esta época.

Literatura de entre guerras[editar]

Tras conseguir la unidad nacional en 1918, la literatura rumana entró en lo que puede considerarse su edad de oro, caracterizada por el desarrollo de la novela. La sociedad tradicional y los eventos políticos recientes tuvieron gran influencia en los trabajos de autores como Liviu Rebreanu (1885-1944), cuya obra Răscoala, "La rebelión", publicada en 1932, estaba inspirada en la revolución popular de 1907, centrando su obra en el héroe campesino. La novela Pădurea Spânzuraţilor, publicada en 1922, estaba inspirada en la participación de Rumania en la Primera Guerra mundial. El nacimiento de la novela moderna puede verse en obras como Última noche de amor, primera noche de guerra de Camil Petrescu (1894-1957), quien escribe una comedia humana estructurada a imitación de Balzac: Oro negro, El domingo del ciego, El ojo del vampiro describen una lucha de clases cuyos conflictos individuales aparecen insertos en la lucha colectiva. Comunistas convecidos son los escritores Peter Dumitriu (1923-) y Eugen Barbu (1924-1993). Personalidad compleja de la literatura rumana es la de George Călinescu (1899-1965): poeta, novelista, crítico literario, dramaturgo, ensayista y periodista. Publicó unas monografías sobre Eminescu y Creangă así como una monumental Historia de la literatura rumana desde sus orígenes hasta el momento en que se escribió la obra (en 1941).

Un destacado escritor realista fue Mihail Sadoveanu (1880-1961) quien escribió numerosas novelas que se desarrollaban en lugares y épocas diversas de la historia de Moldavia, señalando la lucha de las gentes humildes indefensas contra el poder de los opresores, como en El albergue de Acutza y en Mitra Cocor, este último autobiográfico. Sin embargo, los escritores más destacados de la época son Tudor Arghezi (1880-1967), Lucian Blaga (1895-1961) y Mircea Eliade (1907-1986). Tudor Arghezi revolucionó la poesía rumana, creando los nuevos pilares de la moderna poesía. Lucian Blaga desarrolló con sus escritos un complejo sistema filosófico que aún no ha sido comprendido por completo. Mircea Eliade está considerado como uno de los mayores historiadores en el campo de la religión. Sus novelas revelan un simbolismo pre cristiano que abren el camino al arte contemporáneo rumano.

Nacido en Rumania, el poeta y ensayista francés Tristan Tzara (1896-1963), fue uno de los fundadores del dadaísmo, un movimiento revolucionario nihilista y tal vez el responsable de su nombre (en rumano da significa si). Más tarde abandonó el nihilismo por el surrealismo y el marxismo. Por primera vez en su historia, la cultura rumana quedó unida a la cultura occidental siendo el dadaísmo el primer movimiento artístico y literario rumano convertido en internacional. Dadaísmo y surrealismo son parte fundamental del vanguardismo, la forma más revolucionaria del modernismo. La vanguardia rumana está representada por autores como Ion Minulescu, Urmuz, Tristan Tzara, Geo Bogza, Benjamin Fondane o Ilarie Voronca.

Periodo comunista[editar]

Marin Preda está considerado como uno de los novelistas rumanos más importantes de la época posterior a la Segunda Guerra Mundial. Su novela Moromeţii describe la vida y las dificultades de una familia de campesinos en la Rumania anterior a la guerra y durante el advenimiento del comunismo. Su libro más destacado es Cel mai iubit dintre pământeni, una cruel descripción de la sociedad comunista. Algunos de los poetas destacados de este periodo son Nichita Stănescu (1933-1983), Marin Sorescu (1936-1996) y Ana Blandiana (1942-).

Fuera de Rumania Eugène Ionesco (1909-1994), Émile Michel Cioran (1911-1995) representan el espíritu nacional a su más alto nivel. Ionesco es uno de los más famosos dramaturgos del teatro del absurdo. Más allá de ridiculizar las situaciones más banales, las obras de Ionesco expresan de modo tangible la soledad de los seres humanos y la insignificancia de la propia existencia. Cioran fue un escritor y filósofo brillante que acuñó la forma más negra del pesimismo filosófico. Contra estos dos autores, se levanta el tradicionalismo de Vintilă Horia (1915-1992), narrador y ensayista en tres lenguas.

La "diáspora" rumana, provocada por la caótica transición del comunismo al capitalismo, ha llevado a algunos talentosos escritores a radicarse en el exterior, tales como, Angela Nache-Mamier Dan Dănilă y Linda Maria Baros.

Referencias[editar]

  • George Călinescu - Istoria Literaturii Române de la origin pănâ în prezent, 1945
  • Nicolae Iorga - Istoria Literaturii Româneşti, 1929
  • Léon Thoorens, "Rumania, fiel a la cuna romana", en su Panorama de las literaturas Daimon. VII. Rusia, Europa oriental y del Norte. Las literaturas eslavas, balcánicas y escandinavas, Flandes y Países Bajos. Madrid / Barcelona / México / Buenos Aires: Ediciones Daimon, Manuel Tamayo, 1969, pp. 283-299.