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Libro de Hageo

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El libro de Hageo (en hebreo: ספר חגי‎, romanizado: Sefer Ḥaggay) es parte de los profetas menores.[1][2]​ Con él empieza el periodo postexílico de la profecía de Israel, en el cual le acompañará Zacarías y le sucederá, casi un siglo más tarde, Malaquías. Es un libro breve, que consta de solo dos capítulos.[3]​ El contexto histórico se sitúa alrededor del año 520 a. C., antes de que se reconstruyera el Templo.[4]​ El texto original fue escrito en hebreo bíblico.

Como muchos otros de los profetas menores. Hageo no es conocido más que por algunas pocas noticias. Sus cuatro discursos se refieren todos al segundo año de Darío I (520 a. C.), y fueron pronunciados en menos de cuatro meses (cf. 1, 1; 2, 11 y 21).

Su nombre como el de Zacarías se menciona en Esdras 5, 1 y 6, 14, y allí vemos, como en los profetas anteriores, el ambiente decaído de los "restos" de Israel vueltos de Babilonia (tribus de Judá y Benjamín), que estos enviados de Dios trataron de levantar en aquel periodo, y que tan lejos estaba de la restauración soñada según los vaticinios de los profetas.

En el orden político Israel estaba sometido a la tiranía extranjera; en el religioso y moral, reinaba la horrible decadencia que Malaquías enrostra a sacerdotes y pueblo, al que el mismo Hageo condena por su impureza (2, 10 ss.) y por su indiferencia en construir el nuevo Templo (1, 4 ss.), que debería haber sido el objeto de todas sus ansias, según las esplendorosas promesas del profeta Ezequiel (cf. Ez. 40, 1 ss.). Época "penosa y aún dolorosa, porque la teocracia hallaba, de parte de los hombres, muchos obstáculos para salir de sus ruinas, y el desaliento se había apoderado de los judíos, también del punto de vista religioso" (Fillion). (Esdr. 1, 2).

Autoría

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El Libro de Hageo lleva el nombre del profeta Hageo, cuyas profecías se recogen en el libro. La autoría del libro es incierta. Algunos suponen que Hageo escribió el libro él mismo, pero se le menciona repetidamente en tercera persona, lo que hace poco probable que él escribiera el texto: es más probable que el libro fuera escrito por un discípulo de Hageo que buscaba preservar el contenido de las profecías pronunciadas por Hageo.[5]

No hay información biográfica sobre el profeta en el Libro de Hageo. El nombre de Hageo deriva de la raíz verbal hebrea «hgg», que significa «hacer una peregrinación». W. Sibley Towner sugiere que el nombre de Hageo podría provenir «de su esfuerzo decidido por lograr la reconstrucción del destino de los antiguos peregrinos de Judea, el Templo de Jerusalén». [6]

Fecha

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El Libro de Hageo narra los acontecimientos ocurridos en el año 520 a. C., unos 18 años después de que Ciro conquistara Babilonia y promulgara un decreto en el año 538 a. C. que permitía a los judíos cautivos regresar a Judea. Ciro consideraba que la restauración del templo era necesaria para restablecer las prácticas religiosas y el sentido de identidad del pueblo tras el largo exilio.[7]​ La fecha exacta del texto escrito es incierta, pero lo más probable es que se remonte a la generación del propio Hageo. [7]​ El consenso tradicional sitúa la finalización del texto alrededor del año 515 a. C.[8]​ Otros estudiosos consideran que el libro se completó alrededor del 417 a. C., argumentando que no se refería a Darío el Grande (Darío I), sino a Darío II (424-405 a. C.).[9]

Manuscritos antiguos conservados

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Algunos manuscritos antiguos que contienen el texto de este libro en hebreo bíblico pertenecen al texto masorético, entre los que se incluyen el Códice de El Cairo (895), el Códice de los Profetas de San Petersburgo (916) y el Códice Leningradensis (1008).[10][12]​ Se encontraron fragmentos del texto hebreo de este libro entre los Manuscritos del Mar Muerto, incluido el 4Q77 (4QXIIb; 150-125 a. C.)[13][14][15]​ 4Q80 (4QXIIe; 75-50 a. C.);[16][14][17]​ y Wadi Murabba'at Profetas menores (Mur88; MurXIIProph; 75-100 d. C.).[14][18]

También existe una traducción al griego koiné conocida como la Septuaginta, realizada en los últimos siglos antes de Cristo. Entre los manuscritos antiguos conservados de la versión Septuaginta se encuentra el Códice Vaticano (B; B; siglo IV), el Códice Sinaítico (S; Biblia Hebraica (Kittel): S; siglo IV), el Códice Alejandrino (A; A; siglo V) y el Codex Marchalianus (Q; Q; siglo VI).[19]

Sinopsis

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El Códice de Leningrado (1008 d. C.) contiene el texto hebreo completo del Libro de Hageo.

El mensaje de Hageo está impregnado de la urgencia de que el pueblo proceda a la reconstrucción del segundo templo de Jerusalén. Hageo atribuye la reciente sequía a la negativa del pueblo a reconstruir el templo, que él considera clave para la gloria de Jerusalén. El libro termina con la predicción de la caída de los reinos, con un tal Zorobabel, gobernador de Judá, como líder elegido por el Señor.

Los discursos que se citan en este libro se mencionan en Esdras 5:1 y 6:14.(Compárese con Hageo 2:7, 8 y 22).

Texto de Hageo 2:9 en una sinagoga de Alkmaar: «La gloria de esta casa será mayor que la gloria de la casa anterior».

Hageo informa de que tres semanas después de su primera profecía, la reconstrucción del Templo comenzó el 7 de septiembre del 521 a. C. «Vinieron y comenzaron a trabajar en la casa del Señor Todopoderoso, su Dios, el día veinticuatro del sexto mes del segundo año del rey Darío». (Hageo 1:14-15) y el Libro de Esdras indica que se terminó el 25 de febrero del 516 a. C. «El templo se terminó el tercer día del mes de Adar, en el sexto año del reinado del rey Darío». (Esdras 6:15)

  1. Anuncio divino: la orden de reconstruir el templo (Hageo 1:1–15) Hageo exhorta a los judíos, remisos en reanudar la reconstrucción del Templo;
    1. Introducción: reconstructores renuentes (Hageo 1:1–2)
    2. Considerad vuestros caminos: prosperidad infructuosa (Hageo 1:3–12)
    3. Promesa y progreso (Hageo 1:13–15 )
  2. Anuncio divino: la gloria venidera del templo (Hageo 2:1–2.9) Hageo consuela a los que habían visto la gloria y magnificencia del Templo salomónico;
    1. Dios cumplirá su promesa (Hageo 2:1–5 ) [20]
    2. El esplendor futuro del templo (Hageo 2:6–9 )[20]
  3. Anuncio divino: bendiciones para un pueblo contaminado (Hageo 2.10–19) Hageo anuncia la bendición de Dios y la futura gloria del Templo;
    1. Antigua miseria (Hageo 2.10–17 )[20]
    2. Bendición futura (Hageo 2.18–19 )[20]
  4. Anuncio divino: Zorobabel elegido como sello (Hageo 2.20–23 ) En este cuarto anuncio se dirige a Zorobabel prometiéndole recompensa divina y fortaleciéndole con la promesa del reino mesiánico futuro, "con lo cual se ve una vez más que esta restauración precaria de aquellas pocas tribus, que tanto había de sufrir aún en tiempos de los Macabeos, y caer luego en el deicidio y la total dispersión, no era sino figura de aquella otra que constituía la esperanza de Israel". (Cf. Sofonías 3, 20).

Marco histórico

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El libro del profeta Hageo se caracteriza por la precisión con que se sitúan sus oráculos en el tiempo. Las fechas mencionadas abarcan desde el 29 de agosto hasta el 18 de diciembre del año 520 a. C., dentro del segundo año del reinado de Darío I de Persia. En ese momento, Judá era una provincia del imperio persa administrada por un gobernador, Zorobabel, y un sumo sacerdote, Josué. Tras el decreto de Ciro en el año 539 a. C., que permitió el regreso de los exiliados judíos desde Babilonia, comenzaron varias expediciones hacia Jerusalén. Los repatriados encontraron la región en ruinas: los campos desolados, las murallas destruidas y las ciudades abandonadas. La población que había permanecido después de la destrucción de Jerusalén en 587 a. C. era pobre y sin preparación, lo que dificultaba la reorganización del país. Además, algunos campesinos habían ocupado las tierras de los deportados y se negaban a devolverlas, generando tensiones sociales y económicas.[21]

Los primeros que regresaron, autorizados por Ciro para reconstruir el Templo, iniciaron las obras, pero pronto se desalentaron ante las dificultades y la oposición local. Dos décadas más tarde, los trabajos apenas habían avanzado. En ese contexto, el profeta Hageo recibió mensajes de Dios instando a reanudar la reconstrucción del Templo de Jerusalén. También el profeta Zacarías colaboró en esta misión, y sus libros se complementan. La insistencia de Hageo en la urgencia de la reconstr|ucción puede relacionarse con las profecías de Jeremías, que anunciaban un período de setenta años para la restauración de Israel, plazo que en ese momento estaba por cumplirse. Para Hageo, la reedificación del Templo representaba el inicio de una nueva etapa en la historia de salvación del pueblo. El libro habla del profeta siempre en tercera persona, lo que ha llevado a pensar que no fue él mismo quien escribió la obra, sino uno de sus discípulos o seguidores. Esta hipótesis también explicaría la falta de coherencia en algunos pasajes, como 2,15-19, que parecen estar fuera de lugar. Sin embargo, la redacción definitiva del texto no debió de ser muy posterior, pues no menciona la finalización del Templo, ocurrida cinco años más tarde, cuando Zorobabel ya no estaba presente. El estilo del libro es sencillo y directo; combina prosa y verso, con una poesía simple y sin grandes recursos literarios, lo que refuerza su carácter práctico y exhortativo.[22]

Enseñanza

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El mensaje central del profeta Hageo se orienta hacia dos fines principales: la reconstrucción del Templo de Jerusalén y la apertura de una perspectiva mesiánica y escatológica. La reedificación del Templo no se limita a una obra material, sino que representa un acto de fe en la presencia de Dios entre su pueblo y en su dominio sobre la historia. El profeta reprocha a los repatriados su falta de entrega y su egoísmo, pues se han ocupado en restaurar sus propias viviendas mientras descuidan la Casa del Señor. Hageo los exhorta a actuar con generosidad, a confiar plenamente en Dios y a retomar con decisión las obras del Templo, asegurándoles que la bendición divina y la prosperidad material llegarán como consecuencia de su obediencia. Junto a este llamado práctico, el profeta abre también un horizonte de esperanza futura. En medio de la precariedad de Judá tras el exilio, anuncia la fidelidad del Señor de los ejércitos y la realización de sus promesas de salvación vinculadas a la dinastía de David. El último versículo del libro supera el contexto inmediato del gobernador Zorobabel y apunta hacia una figura mesiánica, símbolo de un futuro cumplimiento escatológico. En comparación con los profetas anteriores al exilio, cuyo mensaje se centraba en las amenazas y el castigo por el pecado, y con los del destierro, que insistían en la conversión, Hageo, junto con los profetas posteriores al exilio, pone el énfasis en la reconstrucción tanto material como espiritual del pueblo de Israel.[22]

El Libro de Hageo a la luz del Nuevo Testamento

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El libro de Hageo tiene una presencia limitada en el Nuevo Testamento, donde solo se encuentran alusiones breves a algunos de sus pasajes. Las imágenes de la conmoción de los cielos y la tierra mencionadas en Hageo 2,6 y 2,21 aparecen retomadas en los discursos apocalípticos de los evangelios sinópticos, mientras que Hebreos 12,26 cita expresamente el temblor de la tierra del versículo 2,6. En la tradición cristiana posterior, el texto más influyente ha sido Hageo 2,7, que en la versión latina de la Vulgata se traduce como et veniet Desideratus cunctis gentibus ('vendrá el Deseado de todas las gentes'). Esta frase se interpretó como una profecía directa del Mesías, identificando al Deseado con Cristo, y fue incorporada a la liturgia, especialmente en las antífonas del tiempo de Adviento. A lo largo de la historia de la Iglesia, varios Padres comentaron el libro dentro de sus explicaciones sobre los Profetas Menores, entre ellos Cirilo de Alejandría, Teodoreto de Ciro y Jerónimo, quienes subrayaron el carácter mesiánico y espiritual de las exhortaciones de Hageo.[23]

Uso musical

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La Biblia del Rey Jacobo de Hageo 2:6-7 se utiliza en el libreto del oratorio en inglés «El Mesías» de George Frideric Handel (HWV 56). [24]

Véase también

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Referencias

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  1. Metzger, Bruce M. (1993). The Oxford Companion to the Bible. New York: Oxford University Press. 
  2. Keck, Leander E. (1996). The New Interpreter's Bible: Volume: VII. Nashville: Abingdon. 
  3. «La Biblia (en línea)». 
  4. Coogan, Michael D. (2009). A Brief Introduction to the Old Testament. Oxford University Press. p. 346. 
  5. «Hageo - Resultados de búsqueda proporcionados por BiblicalTraining». biblicaltraining.org (en inglés). Consultado el 23 de septiembre de 2025. 
  6. Towner, W. Sibley, «The Harper Collins Study Bible». HarperCollins Publishers. 2006. p. 1265.
  7. a b «El libro de Hageo | Profecía hebrea, profeta menor, restauración». Britannica (en inglés). Consultado el 25 de diciembre de 2023. 
  8. Joachimsen, Kristin (2022). «Imaginaciones judías del rey Darío y sus funcionarios: Views from the Province beyond the River». Religions 13 (3): 262. doi:10.3390/rel13030262. hdl:11250/3026968. «Hag 2:18 describe cómo se sentaron las bases del templo en el segundo año de Darío, pero ni Hageo ni Zacarías 1-8 mencionan la finalización del templo. Por esa razón, muchos han concluido que estos escritos deben datarse antes del 515 a. C. (Ristau 2016, p. 119).» 
  9. Joachimsen, Kristin (2022). «Imaginaciones judías del rey Darío y sus funcionarios: Views from the Province beyond the River». Religions 13 (3): 262. doi:10.3390/rel13030262. hdl:11250/3026968. «Aunque la mayoría de los estudiosos identifican al Darío al que se refieren los libros de Hageo, Zacarías y Esdras como Darío I (522-486 a. C.), algunos consideran que estas referencias se refieren a Darío II (424-405 a. C.) (Dequeker 1993; Hallaschka 2010; Becking 2018).» 
  10. Würthwein, 1995, pp. 35-37.
  11. P. W. Skehan (2003), New Catholic Encyclopedia 2 (2nd edición), Gale, pp. 355-362 .
  12. Desde los disturbios antijudíos de Alepo en 1947, todo el libro ha desaparecido del Códice de Alepo.[11]
  13. Ulrich, 2010, p. 618.
  14. a b c «Información general | El camino hacia Yahuweh». 5 de enero de 2018. 
  15. Fitzmyer, 2008, p. 38.
  16. Ulrich, 2010, p. 619.
  17. Fitzmyer, 2008, p. 39.
  18. Fitzmyer, 2008, pp. 140-141.
  19. Würthwein, 1995, pp. 73-74.
  20. a b c d Achtemeier, Paul J.; Boraas, Roger S. (1996). The HarperCollins Bible Dictionary. San Francisco, CA: HarperSanFrancisco. 
  21. Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia. pp. 4327-28.EUNSA Ediciones
  22. a b Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia. pp. 4328-29.EUNSA Ediciones
  23. Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia. pp. 4329.EUNSA Ediciones
  24. Block, Daniel I. (2001). «El Mesías de Handel: perspectivas bíblicas y teológicas». Didaskalia 12 (2). Consultado el 19 de julio de 2011. 

Obras citadas

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Enlaces externos

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