Comercio libre

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Ivan Kulikov: pintura "El mercado", 1910

El libre comercio o libertad de comercio, es un concepto económico que puede entenderse hacia el comercio interior y hacia el exterior. Hacia el interior es equivalente a la libertad de empresa en una economía de libre mercado (libertad económica), y se refiere a la ausencia de obstáculos que impidan el acceso de los agentes económicos a la actividad comercial, expresándose en distintas libertades (libertad de precios, libertad de horarios, libertad de apertura de establecimientos, libertad de contratación, etc.). El liberalismo económico sostiene que los principales obstáculos a la libertad de comercio interior son el intervencionismo del Estado y la conformación de grupos de interés: sindicatos, patronales, o, históricamente, los gremios que durante el Antiguo Régimen establecían rígidas reglamentaciones para obstaculizar el acceso a los oficios, industrias y comercios.

En el ámbito del comercio exterior, el comercio libre es la vía opuesta al proteccionismo, y se basa en la ausencia de aranceles y de cualquier forma de barreras comerciales, (contingentes, cupos, reglamentos gubernamentales, requisitos teóricamente sanitarios o de calidad) destinadas a obstaculizar el intercambio de productos entre países que funcionan como unidades económicas separadas (mercado nacional) por efecto de su legislación, de su fiscalidad, de su moneda, de sus instituciones económicas, etc. El libre comercio supone la eliminación de barreras artificiales al comercio voluntario entre individuos y empresas de diferentes países. Es la expresión de la posición librecambista frente a la proteccionista en economía.

Existe un consenso universal entre los economistas de que el proteccionismo tiene un efecto negativo en el crecimiento económico​​​​[1][2][3][4]​ y el bienestar económico, mientras que el libre comercio, la desregulación y la reducción de las barreras comerciales tienen un efecto positivo en el crecimiento económico.​​​​​[5][6][7][2][8][9]

En una zona libre comercio los países firmantes del tratado se comprometen a anular entre sí los aranceles en frontera, es decir, los precios de todos los productos comerciales entre ellos serán los mismos para todos los integrantes de la zona, de forma que un país no puede aumentar (mediante aranceles a la importación) el precio de los bienes producidos en otro país que forma parte de la zona de libre comercio.

El comercio internacional es a menudo restringido por diferentes impuestos nacionales, aranceles, impuestos a los bienes exportados e importados, así como otras regulaciones no monetarias sobre bienes importados. El libre comercio se opone a todas estas restricciones.

Su premisa básica es que las restricciones impuestas por los gobiernos al intercambio voluntario de bienes y servicios perjudican a la economía y disminuyen el volumen de comercio.

Sus defensores se dividían entre Utilitarios, que defendían el pragmatismo y las ventajas de incrementar el comercio, y los Manchesterianos (o liberales) que defendían el derecho fundamental de todo hombre a intercambiar libremente su propiedad con nacionales y extranjeros.

Su mayor victoria fue la derogación de las Leyes de Cereales por parte de Robert Peel en 1846 tras una larga y célebre campaña por parte de Cobden y Bright.

Desde 1950, cuando Robert Schuman lanza la idea que lleva a la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), lo que constituye el inicio de la actual Unión Europea (UE), esta organización ha implementado distintas formas de libre comercio entre sus miembros mediante las zonas francas.

En 1994, los Estados Unidos (EE.UU.) iniciaron su primer ejercicio de libre comercio con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que incluye a México y Canadá.

Características del comercio libre[editar]

Para que haya libre comercio generalmente deben existir las siguientes características:

  • Comercio de internacional bienes y servicios sin impuestos (incluidos los aranceles) u otras barreras comerciales (por ejemplo, cuotas de importación, trabas administrativas o subvenciones para los productores);
  • Ausencia de políticas de "distorsión del mercado" (tales como altos impuestos, subsidios, regulaciones o leyes) que otorgan a algunas empresas o factores de producción una ventaja sobre otros;
  • Incapacidad de las empresas para distorsionar los mercados a través del monopolios u oligopolios impuestos por el Gobierno.
  • Fuerte protección del derecho de propiedad;
  • Ausencia de controles a la libertad de asociación y de contratos;
  • Ausencia de penalización de la competencia;
  • Ausencia de controles máximos y mínimos de los precios de bienes y servicios;
  • Ausencia de trabas administrativas del mercado;

Argumentos a favor y en contra[editar]

Algunos de los acuerdos que han sido denominados «libre comercio» por sus proponentes, pueden en realidad crear barreras al mercado libre. Los críticos de estos tratados los ven como una forma de protección estatal de los intereses de las empresas multinacionales. Otros más críticos aún como los anarquistas piensan que sencillamente la retórica del «libre comercio» o «libre mercado» ha sido cooptada por las élites económicas para favorecer el corporativismo y no el comercio libre. Véase liberalismo vulgar.

Los partidarios del comercio justo reclaman que no haya intervenciones o subsidios que distorsionen los precios.

Existe un debate permanente de si el libre comercio ayudará o no a las naciones del tercer mundo. Se cuestiona incluso si el libre comercio es conveniente o no para el mundo desarrollado.

Algunos argumentan que el libre comercio permite a los países desarrollados explotar a los países del tercer mundo, destruyendo la industria local de estos países. En contraposición se ha dicho que el libre comercio afecta al mundo desarrollado por la pérdida de empleos de estas naciones, los cuales se mueven a otros países, produciendo una carrera hacia el abismo que genera un deterioro general de los estándares de salud y seguridad. Como argumento a favor, el libre comercio supone un estímulo a los países a depender económicamente entre sí, con lo cual se disminuyen las posibilidades de enfrentarse e ir a una guerra.

Algunas descripciones de la ventaja comparativa están basadas en la condición necesaria de «inmovilidad de capital». Si los recursos financieros se pueden mover libremente entre distintos países, la ventaja de la teoría comparativa se erosiona, y hay un dominio de quien tiene la ventaja absoluta. Dada la apertura de flujos de capital que acompañó los acuerdos de libre comercio de la década de 1990, la condición de «inmovilidad de capital» no tiene ya validez. Como consecuencia, se puede argumentar que la teoría económica de la ventaja comparativa no puede utilizarse como soporte a la teoría de libre comercio. Sin embargo, como lo ha expresado el economista Paul Krugman, el teórico económico del siglo XIX David Ricardo, quien formuló la doctrina de la ventaja comparativa, vivió él mismo un periodo de alta movilidad de capitales.

La implementación actual del libre comercio ha sido muy criticada. Una queja común es que los países desarrollados tienden a presionar al tercer mundo para que abran sus mercados a los productos industriales y agrícolas de las naciones desarrolladas, a la vez que se oponen a abrir sus mercados a los productos agrícolas del tercer mundo. Un argumento a favor del libre comercio es que las barreras comerciales como cuotas de importación y subsidios agrícolas no permiten competir a los agricultores del tercer mundo en sus mercados locales y menos aún en el comercio mundial, incrementando así la pobreza en los países en vía de desarrollo.

Adicionalmente se ha resaltado que el concepto actual de libre comercio favorece el movimiento libre de productos y empresas, lo cual es favorable para los países desarrollados, pero esto no va a la par con el libre movimiento de trabajadores, lo cual favorecería a las naciones del tercer mundo.

Algunos sugieren que el libre comercio genera cambios demasiado rápidos en las condiciones de vida y en el mercado laboral profesional.

Opinión de los economistas[editar]

La literatura que analiza la economía del libre comercio es extremadamente rica y se ha realizado un extenso trabajo sobre los efectos teóricos y empíricos. Aunque crea ganadores y perdedores, el amplio consenso entre los economistas es que el libre comercio es una ganancia neta grande e inequívoca para la sociedad.[10][11]​ En una encuesta de 2006 de economistas estadounidenses (83 respondedores), "87.5% acepta que EE. UU. Debería eliminar los aranceles restantes y otras barreras al comercio" y "90.1% no está de acuerdo con la sugerencia de que Estados Unidos debería restringir a los empleadores de subcontratar el trabajo a países extranjeros".[12]

Citando al profesor de economía de Harvard, N. Gregory Mankiw, "pocas proposiciones comandan tanto consenso entre los economistas profesionales como el hecho de que el comercio mundial abierto aumenta el crecimiento económico y eleva el nivel de vida".[13]​ En una encuesta de importantes economistas, ninguno estuvo en desacuerdo con la idea de que "un comercio más libre mejora la eficiencia productiva y ofrece a los consumidores mejores opciones, y en el largo plazo estas ganancias son mucho mayores que cualquier efecto sobre el empleo".[14]

La mayoría de los economistas estarían de acuerdo en que aunque los rendimientos de escala crecientes podrían significar que cierta industria podría asentarse en un área geográfica sin una razón económica fuerte derivada de la ventaja comparativa, esta no es una razón para argumentar en contra del libre comercio porque el nivel absoluto de producción disfrutado por ambos "ganador" y "perdedor" aumentarán con el "ganador" ganando más que el "perdedor", pero ambos ganan más que antes en un nivel absoluto.

Libertad de comercio en la España de la Ilustración[editar]

Referencias[editar]

  1. Fairbrother, Malcolm (1 de marzo de 2014). «Economists, Capitalists, and the Making of Globalization: North American Free Trade in Comparative-Historical Perspective». American Journal of Sociology 119 (5): 1324-1379. ISSN 0002-9602. doi:10.1086/675410. 
  2. a b N. Gregory Mankiw, Economists Actually Agree on This: The Wisdom of Free Trade, New York Times (April 24, 2015): "Economists are famous for disagreeing with one another.... But economists reach near unanimity on some topics, including international trade."
  3. «Economic Consensus On Free Trade». PIIE (en inglés). 25 de mayo de 2017. Consultado el 27 de febrero de 2018. 
  4. Poole, William. «Free Trade: Why Are Economists and Noneconomists So Far Apart?» (en inglés). Consultado el 27 de febrero de 2018. 
  5. See P.Krugman, «The Narrow and Broad Arguments for Free Trade», American Economic Review, Papers and Proceedings, 83(3), 1993 ; and P.Krugman, Peddling Prosperity: Economic Sense and Nonsense in the Age of Diminished Expectations, New York, W.W. Norton & Company, 1994.
  6. «Free Trade» (en inglés estadounidense). IGM Forum. 13 de marzo de 2012. 
  7. «Import Duties» (en inglés estadounidense). IGM Forum. 4 de octubre de 2016. 
  8. William Poole, Free Trade: Why Are Economists and Noneconomists So Far Apart, Federal Reserve Bank of St. Louis Review, September/October 2004, 86(5), pp. 1: "most observers agree that '[t]he consensus among mainstream economists on the desirability of free trade remains almost universal.'"
  9. «Trade Within Europe | IGM Forum». www.igmchicago.org (en inglés estadounidense). Consultado el 24 de junio de 2017. 
  10. Fuller, Dan; Geide-Stevenson, Doris (Fall 2003). «Consensus Among Economists: Revisited» (PDF). Journal of Economic Review 34 (4): 369-387. doi:10.1080/00220480309595230.  Plantilla:Registration required
  11. Friedman, Milton. «The Case for Free Trade». Hoover Digest 1997 (4). Archivado desde el original el 22 de enero de 2007. 
  12. Whaples, Robert (2006). «Do Economists Agree on Anything? Yes!». The Economists' Voice 3 (9). doi:10.2202/1553-3832.1156. 
  13. Mankiw, Gregory (7 de mayo de 2006). «Outsourcing Redux». Consultado el 22 de enero de 2007. 
  14. «Poll Results | IGM Forum». www.igmchicago.org. Consultado el 1 de julio de 2016. 
  15. https://web.archive.org/web/20090221210143/http://www.artehistoria.jcyl.es/histesp/contextos/6772.htm http://www.artehistoria.jcyl.es/histesp/contextos/6774.htm

Enlaces externos[editar]