Leyenda negra de la Inquisición

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Típica imagen de la Inquisición en la Europa del siglo XVIII.

La leyenda negra de la Inquisición es un término utilizado por aquellos autores que creen en la existencia de una imagen fantaseada o exagerada de la Inquisición o Santo Oficio como una organización basada en el terror y la barbarie humana. Como tal, forma parte de la Leyenda negra de la Iglesia Católica y es una de sus fracciones más recurrentes.

Peters[1]​ la define como "un cuerpo de leyendas y mitos que, entre los siglos XVI y XX, establece el carácter percibido de los tribunales inquisitoriales y que han influido sobre todo intento posterior de recuperar la realidad histórica".

Historia[editar]

En 1223 la Iglesia Católica creó por primera vez en Sicilia un tribunal para juzgar delitos contra las creencias católicas, o delitos de herejía. Con el tiempo esos tribunales se generalizaron, fundamentalmente en España y sus colonias americanas, Portugal e Italia.

Los tribunales de la Inquisición se caracterizaron por perseguir a los disidentes religiosos (cátaros, luteranos, calvinistas, protestantes), quienes expresaban opiniones no aceptadas por la Iglesia, quienes tenían creencias religiosas no cristianas (judíos, musulmanes), mujeres consideradas brujas, etcétera. Famosos han sido los juicios seguidos contra Galileo Galilei, Giordano Bruno y Juana de Arco así como el sacerdote inquisidor Savonarola.

La Inquisición tenía la facultad de torturar a los acusados y de hecho lo hacía al menos en un 30% de los casos, así como de condenar a muerte a los encontrados culpables, ejecutándolos mediante la hoguera cuando el condenado no confesaba.

La Inquisición también tenía el poder de prohibir y quemar libros considerados contrarios a la religión católica. Entre ellos se han incluido en algún momento: Don Quijote de La Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra, Comentarios Reales del Inca Garcilaso, El Contrato Social de Rousseau, entre otros.

Ya desde el siglo XVI algunos pensadores católicos y protestantes habían comenzado a discutir sobre la libertad de conciencia, pero el movimiento fue marginal hasta principios del siglo XVII. Se afirmaba que los Estados que realizaban persecuciones religiosas no sólo eran poco cristianos,[2]​ sino que además eran ilógicos,[3]​ puesto que actuaban sobre la base de una conjetura y no a una certeza. Estos pensadores atacaban a cualquier tipo de persecución religiosa, pero la Inquisición se les ofrecía como un blanco perfecto de sus críticas. Tales puntos de vista serán defendidos sobre todo por pensadores de corrientes religiosas minoritarias, disidentes, como remonstrantes, anabaptistas, cuáqueros, unitarios, menonitas, etc. Así, por ejemplo, Philipp van Limborch, el primer gran historiador de la Inquisición era remonstrante y Gilbert Brunet, historiador inglés de la Reforma, latitudinario. Hacia finales del siglo XVI, las guerras de religión habían dejado claro que los intentos de conseguir Estados religiosamente uniformes estaban abocados al fracaso. Uno de los críticos más importantes de las persecuciones religiosas y de la Inquisición fue Pierre Bayle (1647-1706).

Con el tiempo la Inquisición, y fundamentalmente el uso que hacía de la tortura y la quema de brujas y herejes, fueron considerados como un caso extremo de abuso del poder y de intolerancia.

Argumentos que sostienen la existencia de la leyenda negra[editar]

La teoría de una leyenda negra de la Inquisición comenzó a ser desarrollada a partir de la teoría de la leyenda negra española formulada inicialmente por el español Julián Juderías y ampliada a América por el argentino Rómulo D. Carbia. Con posterioridad los historiadores E. Peters: 1988[1] y H. Kamen: 1997[2], sostuvieron que los datos históricos sobre la Inquisición estaban distorsionados, por obra de los protestantes con el objetivo de desacreditar a la Iglesia Católica.

Ambos historiadores han dicho que se ha exagerado la violencia utilizada por los tribunales inquisitoriales, así como la cantidad de muertos y el uso de la tortura, que, no habría superado el 30% de los casos. También han argumentado que se han sacado los hechos de contexto histórico, cuando la persecución de los herejes era un delito aceptado de manera generalizada en la mayoría de los sociedades.

Uno de los argumentos utilizados por los sostenedores de la existencia de una leyenda negra está referido a la caza de brujas. Se sostiene que se asocia la Inquisición con la caza de brujas cuando su participación en la misma fue menor. En este sentido el Simposio Internacional sobre la Inquisición, realizado en el Vaticano en octubre de 1998, aportó los siguientes datos sobre personas quemadas en la hoguera acusadas de brujería:

Los datos anteriores son utilizados para mostrar que la caza de brujas fue mucho más importante y menos tolerante entre los protestantes que entre los católicos. Debido a ello estos estudiosos han creado la noción de Inquisición protestante para dar cuenta de esos procesos históricos.[4]

Referencias[editar]

  1. Peters, Edward, Inquisition, University of California Press, 1989 ISBN 0-520-06630-8
  2. Acontius llega a afirmar que matar a un hombre no es defender una doctrina, es matar a un hombre
  3. El razonamiento partía de que ningún dogma es infalible y, por lo tanto, no se puede perseguir a un hombre por ello.
  4. E. Peters, op. cit., p. 111

Bibliografía[editar]

Bibliografía no utilizada[editar]

  • Van Hove, S.J., Fr. Brian. Beyond the Myth of The Inquisition: Ours is ‘The Golden Age’. Faith and Reason. (Winter, 1992).
  • Madden, Thomas F., The Real Inquisition: Investigating the Popular Myth. National Review Online. June 18, 2004
  • Messori, Vittorio, Leyendas Negras de la Iglesia, Planeta, Barcelona, 2000 ISBN 978-84-08-01778-3
  • Cardini, Franco - Marina Montesano, La lunga storia dell'inquisizione. Luci e ombre della «leggenda nera», Città Nuova, 2005, pp.184
  • Prosperi, Adriano, Tribunali della coscienza. Inquisitori, confessori, missionari, Einaudi 1996.
  • Berti, Giordano - Cardini, Franco, L'Inquisizione, Santa, Romana e Universale, catàlogo de la exposición en el Castello delle Rocche de Finale Emilia (Modena - Italia).

Véase también[editar]