Leopoldo II de Bélgica

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Leopoldo II de Bélgica
Rey de los belgas
Leopold ii garter knight.jpg
Reinado
17 de diciembre de 1865-17 de diciembre de 1909
Predecesor Leopoldo I
Sucesor Alberto I
Información personal
Nombre secular Leopoldo Luis Felipe María Víctor de Sajonia-Coburgo
Otros títulos Duque de Brabante
(1840-1865)
Nacimiento 9 de abril de 1835
Castillo de Laeken cerca de Bruselas, Bélgica
Fallecimiento 17 de diciembre de 1909
(74 años)
Château de Bouchout, Meise
Entierro Panteón Real de la Iglesia de Nuestra Señora de Laeken
Familia
Casa real Sajonia-Coburgo-Gotha
Padre Leopoldo I
Madre Luisa María de Orleans
Consorte María Enriqueta de Austria
Descendencia
Coat of Arms of the King of the Belgians (1837-1921).svg
Escudo de Leopoldo II de Bélgica

Leopoldo II, cuyo nombre de nacimiento era Leopoldo Luis Felipe María Víctor de Sajonia-Coburgo-Gotha (Léopold Louis Philippe Marie Victor de Saxe-Cobourg et Gotha; Bruselas, Bélgica, 9 de abril de 1835 - 17 de diciembre de 1909) fue el segundo rey de los belgas. Sucedió a su padre, Leopoldo I, en el trono de Bélgica en 1865 y permaneció hasta su muerte. Reinó durante 44 años, con lo que se convirtió en el reinado más largo de cualquier monarca belga hasta el momento. Murió sin hijos que le sobrevivieran, por lo que su sobrino Alberto sería su sucesor.

Leopoldo fue el soberano, fundador y único propietario del Estado Libre del Congo desde 1885 hasta 1908, un proyecto privado encabezado por él mismo. Utilizó al explorador Henry Morton Stanley para ayudarle a reclamar el Congo, un área que actualmente ocupa la República Democrática del Congo. En la Conferencia de Berlín de 1884-1885, las naciones europeas con intereses coloniales —que pactaron el reparto de África— se comprometieron a mejorar la vida de los habitantes nativos del Congo, al tiempo que confirmaron su posesión por parte de Leopoldo II. Sin embargo, desde un principio el monarca ignoró estas condiciones y amasó una gran fortuna gracias a la explotación de los recursos naturales del Congo —caucho, diamantes, marfil y otras piedras preciosas— y la utilización de la población nativa como mano de obra forzada y esclava.

Su régimen africano fue responsable de la muerte de entre 2 y 15 millones de congoleños.[1][2]Bertrand Russell estimó el número de víctimas en 8 millones de personas,[3]​ mientras que el censo realizado por Bélgica en 1924 mostró que la población durante el Estado Libre de Leopoldo había descendido en un 50 %, 10 millones de personas.[4]​ Sin embargo, diversos historiadores argumentan contra esta cifra debido a la ausencia de censos fiables, a la enorme mortalidad de las enfermedades como la viruela o la enfermedad del sueño y al hecho de que en 1900, solo había 3000 europeos en el Congo, de los cuales solo la mitad eran belgas.[5][6][7]

El reinado de Leopoldo II en el Congo se caracterizó por asesinatos, torturas y atrocidades, como resultado de una notoria brutalidad sistemática. Las manos de hombres, mujeres y niños fueron amputadas cuando no se cumplía la cuota del caucho o cuando eran desobedientes e irrespetuosos. Estos y otros hechos se establecieron en ese momento mediante el testimonio de un testigo visual y la inspección in situ realizada por una Comisión Internacional de Investigación en 1904. Millones de personas congoleñas murieron. En 1908, los informes de muertes y abusos indujeron al gobierno belga a hacerse cargo de la administración del Congo de Leopoldo II.

Primeros años[editar]

Leopoldo de joven con el uniforme de los Granaderos (Retrato de Nicaise de Keyser)

Leopoldo fue el segundo hijo nacido del matrimonio de Leopoldo I, primer rey de los belgas, y la reina Luisa de Orleans, hija del rey francés Luís Felipe I. Nació el 9 de abril de 1835 en el Palacio Real de Bruselas, y fue bautizado con el nombre (en francés) de Léopold Louis-Philippe Marie Victor de Sajonia-Coburgo y Gotha. El nombre de "Louis-Philippe" le fue puesto en recuerdo a su abuelo materno, el rey Luis Felipe I de Francia, y de su hermano mayor Luis Felipe, nacido en 1833 y muerto en la cuna en 1834. Leopoldo tuvo otros dos hermanos, Felipe, conde de Flandes (1837-1905) y Carlota, emperatriz de México (1840-1927).[8]

Su nacimiento fue una gran esperanza de continuidad para la joven nación belga, independiente desde 1830. La falta de reconocimiento de la soberanía belga por parte de las principales potencias europeas, como Austria y Rusia, amenazaba su sostenibilidad. Si Bélgica quería consolidar su existencia, su rey necesitaba tener un heredero varón de línea directa[9]​. No obstante, el muchacho era de complexión débil aunque muy inteligente. En 1840, Leopoldo recibió el título de "duque de Brabante", recreado para designar al heredero al trono, del mismo modo su hermano Felipe fue nombrado "conde de Flandes".[10]

La reina Luisa quedó profundamente afectada por la muerte de su padre, Luis Felipe I de Francia, en 1850, que se había visto obligado a exiliarse a Claremont después de la Revolución de 1848. Se resfrió durante un funeral en Bruselas, contrayendo tuberculosis y muriendo prematuramente el 11 de octubre de 1850, en Ostende, a la edad de 38 años[11]​. Leopoldo contaba tan solo con 15 años de edad.

Muy afectado por la muerte de su madre, que cuidaba personalmente de los niños de la realeza, Leopoldo y su hermano y hermana se quedaron un tanto solos. Un mes después de la reina Luisa, la reina Victoria de Inglaterra le aconsejó al rey: "Debes mantener a tus hijos lo más cerca posible de ti. Estoy segura de que sería bueno y útil para ti y para ellos"[12]​.

Leopoldo, duque de Brabante, se convertirá en miembro del Senado belga y participará activamente en importantes debates, especialmente en aquellos relacionados con el establecimiento de un servicio de navegación entre Amberes y el Levante mediterráneo en 1855. El mismo año se quedó con el emperador Napoleón III durante tres semanas en París en motivo de la celebración de la Exposición Universal[13]​.

También, siendo joven, ingresó en el ejército belga y realizó numerosos viajes por el mundo, lo que marcaría su política expansionista.[cita requerida]

Matrimonio y familia[editar]

Leopoldo y María Enriqueta alrededor de 1857

El cambio de régimen en Francia socavó la posición del rey de los belgas, que era yerno del destituido Luís Felipe de Francia por la Revolución de 1848. Para hacer frente a la caída del prestigio de la monarquía belga, el adolescente Leopoldo, duque de Brabante, resultó ser de gran utilidad. Su padre lo llevó por Alemania, Austria, Gotha, Dresde, Berlín y, finalmente, Viena[14]​, donde unos días después se anunciaría el compromiso de Leopoldo con la archiduquesa de la de la secular y católica Casa de Austria, María Enriqueta de Austria. Apenas tres meses después, el 22 de agosto de 1853[15]​, y a la edad de 18 años, Leopoldo se casa civilmente, frente al alcalde Charles de Brouckère, en el Palacio Real de Bruselas. Luego lo haría religiosamente en la catedral de Saints-Michel-et-Gudule. Este fue un matrimonio por conveniencia. María Enriqueta era prima del emperador Francisco José I de Austria y nieta del emperador Leopoldo II. Era vivaz y enérgica, y su belleza le valió el apodo de "La rosa de Brabante". También fue una artista y músico consumada[16]​. Le apasionaba la equitación hasta el punto de que cuidaría personalmente de sus caballos. Algunos bromearon sobre este "matrimonio de un hombre de establo y una monja", siendo Leopoldo la tímida y retraída monja[17]​.

Una caricatura política que ridiculiza la historia de amor de Leopoldo con Caroline Lacroix. El abad: ¡Oh! Señor, a su edad? El Rey: ¡Deberías probarlo por ti mismo!

Este matrimonio, por razones diplomáticas, es mal recibido en Francia por Napoleón III, que ve con malos ojos el éxito de la familia real belga[18]​. Después de las nupcias, la joven pareja emprende el recorrido por las ciudades belgas antes de embarcarse en octubre para una larga estancia en Inglaterra con la reina Victoria, quién después de haberles observado escribe en noviembre de 1853 al rey Leopoldo I: "Creo que no tienes idea de que, para su edad, ella [María Enriqueta] tiene una personalidad excepcional. En todos los temas, la encontré particularmente inteligente y cuerda, muy educada y muy culta. Todos estos dones le dan una clara superioridad sobre Léo [poldo] y, desafortunadamente, no hay una comunidad de gustos e ideas entre ellos [...] En política, Léo [poldo] es inagotable"[19]​. La diferencia de personalidades entre los jóvenes cónyuges se hizo evidente cuando se quedaron en las Tullerías en 1855. Lady Priscilla de Westmorland escribió: "Le echamos [a Leopoldo] dieciséis años. Es un espárrago grande y sin la sombra de una barba: habla mucho, no le falta espíritu, pero si su cuerpo es demasiado joven, su espíritu no lo es en absoluto: él no habla como hombre, sino como hombre viejo. Juzgue si debería ser divertido para la joven que toma aires maestros"[20]

De este matrimonio nacieron cuatro hijos, tres hembras y un varón, también llamado Leopoldo. El jóven Leopoldo murió en 1869 a la edad de nueve años de neumonía después de caer en un estanque. Su muerte fue una fuente de gran dolor para el rey Leopoldo. El matrimonio se volvió infeliz y la pareja se separó por completo después de un último intento de tener otro hijo, una unión que resultó en el nacimiento de su última hija Clementina. María Enriqueta se retiró a Spa en 1895 y allí murió en 1902[21]​.

Leopoldo tuvo muchas amantes. En 1899, con 65 años, se enamoró locamente de una de sus amantes, Caroline Lacroix, una joven prostituta francesa de 16 años. La nombró baronesa de Vaughan, y tuvo con ella dos hijos varones (la auténtica paternidad de esos niños nunca fue demostrada). Debido a los regalos y la naturaleza no oficial de su relación, Caroline era profundamente impopular entre el pueblo belga e internacionalmente. Un año antes de su muerte, Leopoldo contrajo con Lacroix un matrimonio morganático, y le legó una fortuna y propiedades inmobiliarias en Bélgica y en Francia. Al año siguiente, poco después de la muerte del rey, Lacroix se casó con su amante, Antoine Durieux, quien adoptó a los hijos[22]​.

Reinado[editar]

Statua equestre di Leopoldo II à Bruselas.

Bajo Leopoldo II, gracias al gran crecimiento industrial en Valonia entre 1850 y 1870, a la política de neutralidad durante la guerra franco-prusiana y al papel activo jugado por los distintos gobiernos, Bélgica se convirtió en una de las potencias industriales de Europa. Bruselas se transformó en un "pequeño París" acogiendo a exiliados tanto del Segundo Imperio francés como de la Comuna de París.[23]

Política interior[editar]

Durante su reinado el Parlamento aprobó numerosas medidas sociales, como el derecho a crear sindicatos, la prohibición a los niños menores de 12 años de trabajar en las fábricas, la prohibición del trabajo nocturno para los menores de 16 años y de los trabajos subterráneos para las mujeres de menos de 21 años.[cita requerida] Se estableció el descanso dominical y una compensación en caso de accidente laboral.

El rey intentó que la Constitución belga de 1885 instaurase el "Referéndum Real", que le hubiese permitido convocar personalmente consultas populares acerca de cuestiones de orden general o sobre leyes ya aprobadas por el Parlamento belga. En este último caso, el Referéndum Real podría haberle suministrado un apoyo popular para negarse a firmar leyes que desaprobaba, lo que equivalía a disponer del derecho de veto. Ante la negativa del Parlamento a contemplar esta posibilidad, Leopoldo estuvo a punto de abdicar.[24]

En el aspecto militar, con tal de mantener la neutralidad del reino y preservarlo de invasiones alemanas o francesas, mandó fortificar el río Mosela y las ciudades de Amberes, Namur y Lieja, asimismo instituyó el servicio militar obligatorio para un hijo por familia (1909).

El rey constructor[editar]

Bruselas, convertida en un importante centro cultural donde convergían artistas, políticos y pensadores internacionales, experimentó en el último cuarto del siglo XIX un importante desarrollo urbanístico, acrecentado por los beneficios que el soberano sacaba del Congo belga, adquirido en 1885.[23]

Entre la gran cantidad de obras públicas financiadas en parte por el soberano, caben destacar:

Además, embelleció también la ciudad de Ostende, donde creó el hipódromo y el parque María Enriqueta, y constituyó un patrimonio personal en las Ardenas, que cuenta con 6700 ha de bosques y fincas agrícolas, un campo de golf y los castillos de Ciergnon, Fenffe, Villers-sur-Lesse y Ferage.

Política colonial: Estado Libre del Congo y genocidio[editar]

El marco institucional[editar]

En 1876, Leopoldo convocó y presidió la Conferencia Geográfica de Bruselas que reunía a expertos, exploradores y científicos de seis países europeos. Pretendía establecer normas comunes filantrópicas para proteger el continente africano y sus habitantes de la explotación comercial indiscriminada, dado que con las últimas exploraciones se acababa de abrir África a la penetración europea. Con este fin la Conferencia decidió crear un organismo permanente, la Asociación Internacional Africana (AIA), presidida por el propio Leopoldo, para promocionar la paz, la civilización, la educación y el progreso científico, y erradicar la trata de esclavos que era una práctica común a buena parte del continente.[28]​ El mismo año, en el discurso inaugural del comité belga de la AIA, Leopoldo declaraba:

(...) Los horrores de este estado de cosas, los miles de víctimas masacradas por el comercio de esclavos cada año, el número aún mayor de seres absolutamente inocentes que son brutalmente arrastrados a la cautividad y condenados de por vida a los trabajos forzados, han conmovido profundamente los sentimientos de todos los que, a todos los niveles, han estudiado con atención esta deplorable realidad; y han concebido la idea de asociarse, de cooperar, en una palabra, de fundar una asociación internacional para dar punto final a este tráfico odioso que es una desgracia para la edad en la que vivimos, (...)[29]

Tres años más tarde, la AIA financió la expedición al río Congo (18791884) dirigida por el explorador y aventurero estadounidense Henry Morton Stanley. Stanley fue encargado de conseguir contratos con los jefes indígenas, para que la AIA explotase las regiones descubiertas, convirtiéndolas en "Estados libres". Paralelamente, Bélgica creó la Asociación Internacional del Congo (AIC), cuyos fines presuntamente se relacionaban con el mantenimiento de la paz en las regiones africanas de la cuenca del Congo, pero luego con metas claramente comerciales para explotar productos de las regiones colonizadas.

A raíz de estas iniciativas, Leopoldo fue reconocido en la escena internacional como un benefactor filantrópico digno de admiración, como un hombre de negocios preocupado por temas humanitarios y como el promotor de la política colonial de Bélgica, y lo colocaba a la altura de la del Reino Unido, Francia o Alemania. No es por lo tanto de extrañar que la Conferencia de Berlín (1884-1885) reconociera la creación del Estado Libre del Congo como un territorio perteneciente a Leopoldo a título personal (y no como colonia de Bélgica). Ningún representante indígena fue invitado.

El Reino de Bélgica abandonó toda responsabilidad sobre el territorio congoleño, como lo confirmará el artículo 62 de la Constitución belga votada en 1885, por lo cual el territorio del Congo quedaba convertido prácticamente en "propiedad privada" de Leopoldo II. La explotación de los recursos de la región fue constituida en monopolio "estatal" (a favor del Estado Libre del Congo), y Leopoldo envió un ejército de 16.000 europeos de distintas nacionalidades, pagados por el propio monarca, para controlar la región y convertirla en un campo de trabajos forzados, mediante la esclavitud y la mutilación.

La práctica genocida de Leopoldo II en el Congo[editar]

Gracias a la colonización del Congo, Leopoldo convirtió a Bélgica en una potencia imperialista y a él mismo en multimillonario. Gracias a los préstamos que le fueron concedidos a Leopoldo por el Estado belga, la AIC creó una red ferroviaria a lo largo del río Congo y de sus afluentes, y abrió carreteras. Después de que John Dunlop inventara los neumáticos de caucho, la demanda mundial del mismo, debido a su uso como materia prima en la industria automovilística y de bicicletas, se había disparado y se inició una carrera comercial internacional para dominar el mercado.

Para adelantarse a la competencia (que explotaba bosques en América Latina y en el sureste asiático), Leopoldo impuso altas cuotas de producción de caucho en el Congo, y obligó a la población indígena a cumplirlas con métodos coercitivos y la más alta violencia.[30]​ Para aumentar el ritmo de producción, los agentes del Estado Independiente del Congo cobraban primas en función de las cantidades suplementarias de caucho recolectado,[31]​ lo que les incitaba a endurecer cada vez más los métodos de presión sobre los trabajadores.[31]

En los territorios que pertenecían a Leopoldo II, el castigo por desobediencia era la amputación violenta de una mano.[32]

Se calcula que durante los años de dominio de Leopoldo sobre el Congo murieron unos diez millones de nativos. El historiador Adam Hochschild avanza la misma cifra basándose en investigaciones llevadas a cabo por el antropólogo Jan Vansina a partir de fuentes locales de la época, y estima que de 1885 a 1908 la población congoleña quedó reducida a la mitad por culpa de los asesinatos, el hambre, el agotamiento, las enfermedades y el desplome de la natalidad.[33]​ El historiador congoleño Ndaywel e Nziem eleva la cifra a 13 millones de muertos,[30]​ mientras que los historiadores Roger Louis y Jean Stengers consideran que esas cifras no tienen fundamento al no existir datos de población para aquellos años.[34]

En 1895, el misionero Henry Grattan Guinness supo de los abusos sufridos por la población del Estado Libre del Congo e instaló allí una misión. Obtuvo promesas de mejora de Leopoldo, pero nada cambió.[cita requerida] El periodista británico Edmund Dene Morel, exagente de una compañía de navegación encargada del transporte del caucho hacia Europa, y conocedor de las estructuras comerciales establecidas en África del oeste, fue también uno de los primeros en avisar a la opinión internacional sobre los crímenes cometidos, y fue el primero en recolectar pruebas testimoniales y documentales. Sin embargo, hasta 1903, dos años después del fallecimiento de la reina Victoria, prima de Leopoldo, la Cámara de los Comunes no adoptó una resolución crítica sobre la gestión del Congo,[35]​ y encargó al diplomático Roger Casement, nombrado cónsul británico en el Congo, que investigara los hechos. Su informe, conocido como el Informe Casement, se hizo público al año siguiente y tuvo un impacto considerable en la opinión pública.[36]​ El parlamento británico aprobó una resolución sobre el Estado del Congo —que el gobierno envió a los 14 países firmantes del Tratado de Berlín de 1885— en la que se informaba que los crímenes que supuestamente allí se cometían eran contrarios al espíritu de la Conferencia, y el ministro británico de Asuntos Exteriores pidió en sendos discursos que se revisara la concesión privada del Congo al rey de Bélgica para transferirla al parlamento belga.[37][38]

El diputado socialista belga Émile Vandervelde y parte de la oposición parlamentaria consiguieron, en contra de la opinión del rey,[cita requerida] que se creara una comisión independiente de investigación, cuyo informe confirmó las observaciones de Casement y Morel. Por su parte, el rey envió su propia comisión de investigación, constituida por funcionarios públicos belgas, que negaron toda clase de abusos y que apoyaron su labor "civilizadora."[cita requerida]

La Donación Real[editar]

Las consecuencias inmediatas de esos informes se limitaron al arresto de algunos soldados del Estado Libre acusados del asesinato de centenares de congoleños en 1903.[cita requerida] En diciembre de 1906 el rey Leopoldo, bajo la presión internacional, aceptó transferir el Estado del Congo al parlamento belga, pero las negociaciones duraron hasta el 15 de noviembre de 1908, fecha en la que el Parlamento belga asumió su administración.[38]​ En el intervalo el rey negoció una compensación de 50 millones de francos por sus posesiones en el Congo y se deshizo de todas sus obligaciones en la región, que reinvirtió en propiedades en la Riviera francesa.[38]

Esta cesión se incluyó en el acta conocida como «Donación real» (1908), por la que Bélgica "heredaba" el Congo, así como de la gestión de las inmensas propiedades personales del rey en Bélgica, preservando su disfrute por sus sucesores en el trono y prohibiendo su venta o alteración. Leopoldo justificó el tratado afirmando que, como solo tenía hijas, todas casadas con príncipes extranjeros, no quería que su herencia se desmembrara después de su muerte. La Donación Real es desde 1930 un organismo público autónomo del Estado belga, que gestiona el patrimonio heredado de Leopoldo II. Parte de esos bienes se puso a disposición exclusiva de la Casa real belga, y el Estado asumió su gestión y conservación.[39]

La explotación minera[editar]

Gran parte de los territorios que Leopoldo II mandó colonizar en África constituyen el actual Estado de la República Democrática del Congo. Bélgica continuó explotando las riquezas del "Congo belga". En los años siguientes a la Donación Real, la administración del Congo siguió en manos de las mismas compañías concesionarias, por lo que el maltrato de la mano de obra congoleña se mantuvo, sin llegar sin embargo a los excesos anteriores.[40]

Después del declive del caucho, tomó especial importancia la explotación minera iniciada por las compañías concesionarias de Leopoldo II, como la Compañía del Katanga, creada en 1891. A partir de 1900, para asegurar el dominio de la compañía frente a la competencia de las compañías mineras británicas y alemanas, el Estado Independiente del Congo y la Compañía del Katanga se unieron en el Comité Especial del Katanga (CSK). Al poco tiempo, un acuerdo firmado personalmente por Leopoldo II y por el empresario británico Robert Williams, propietario de la compañía minera Tangenyika Concession Limited (TCL), creó la Unión Minera del Alto Katanga (UMHK), que gobernó de hecho la región del Katanga hasta su nacionalización por parte del gobierno de la República Democrática del Congo, en 1966.[40]

Muerte y legado[editar]

Leopoldo II murió en 1909 de una hemorragia cerebral.[41]​ Su sobrino Alberto, hijo de su hermano Felipe de Bélgica, le sucedió en el trono como Alberto I.

Descendencia[editar]

Reina María Enriqueta con el Príncipe Leopoldo, duque de Brabante, en 1864

Leopoldo y María Enriqueta tuvieron cuatro hijos, de los cuales los dos más jóvenes tienen descendientes que viven a partir de 2018:

Leopoldo también engendró dos hijos con Caroline Lacroix. Fueron adoptados en 1910 por el segundo esposo de Lacroix, Antoine Durrieux. Leopoldo les otorgó títulos de cortesía que eran honorarios, ya que el parlamento no habría apoyado ningún acto o decreto oficial:

  • Lucien Philippe Marie Antoine (9 de febrero de 1906 - 1984), duque de Tervuren.
  • Philippe Henri Marie François (16 de octubre de 1907 - 21 de agosto de 1914), conde de Ravenstein.

Títulos y honores[editar]

Títulos[editar]

  • Bandera de Bélgica Bélgica:
    • 9 de abril de 1835 – 16 de diciembre de 1840: Su Alteza Real el Príncipe Heredero de Bélgica, Príncipe de Sajonia-Coburgo y Gotha, Duque de Sajonia
    • 16 de diciembre de 1840 – 17 de diciembre de 1865: Su Alteza Real el Duque de Brabante, Príncipe de Sajonia-Coburgo y Gotha, Duque de Sajonia
    • 17 de diciembre de 1865 – 17 de diciembre de 1909: Su Majestad el rey de los Belgas
  • Estado Libre del Congo:
    • 1 de julio de 1885 – 15 de noviembre de 1908: Su Majestad Serena El Soberano del Estado Libre del Congo[42][43]

Honores[editar]

Condecoraciones Nacionales

Condecoraciones Internacionales

Ancestros[editar]

Referencias culturales[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «Death Tolls for the Major Wars and Atrocities of the Twentieth Century» (en inglés). Consultado el 1 de diciembre de 2014. 
  2. Hochschild, Adam (2006). King Leopold's Ghost: A Story of Greed, Terror, and Heroism in Colonial AfricaISBN 978-1-74329-160-3.
  3. Russell, Bertrand: Freedom and organization. London: G. Allen & Unwin Ltd., 1952 (ed. or. 1934)
  4. Hochschild, Adam (2006). King Leopold's Ghost: A Story of Greed, Terror, and Heroism in Colonial Africa. pp. 225–33. ISBN 978-1-74329-160-3
  5. Van Reybrouck, 2014, p. 63.
  6. Jean Stengers. «CRITIQUE DU LIVRE DE HOCHSCHILD» (en francés). 
  7. Sophie Mignon. «Non, Léopold II n’est pas un génocidaire!» (en francés). 
  8. «Le Roi Léopold II | La Monarchie belge». The Belgian Monarchy (en francés). Consultado el 2020-06-16. 
  9. Emerson, Barbara (1980). Léopold II. p. 9. 
  10. Dodémont, Eric (2015-09-01). La dynastie belge en images (2e édition): Anciennes gravures du XIXe siècle (en francés). Editions Heta. ISBN 978-1-4840-6425-2. Consultado el 2020-06-16. 
  11. Huberty, Michel (1976). L'Allemagne dynastique : Hesse, Reuß, Saxe. p. 485. 
  12. Emerson, Barbara (1980). Léopold II. p. 18. 
  13. Vapereau, Gustave (1870). Dictionnaire universel des contemporains : Léopold II. p. 1115. 
  14. Emerson, Barbara (1980). Léopold II. p. 20. 
  15. Huberty, Michel (1976). L'Allemagne dynastique : Hesse, Reuß, Saxe. p. 508. 
  16. Chisholm, Hugh, ed. (1911). «Leopold II., King of the Belgians». Encyclopædia Britannica. 16 (11th ed.). Cambridge University Press. p. 461. 
  17. (en francés) «mariage d'un palefrenier et d'une religieuse»
  18. Emerson, Barbara (1980). Léopold II. p. 21. 
  19. Emerson, Barbara (1980). Léopold II. p. 21-22. 
  20. Lys, Frédéric de (1978). Cette étonnante dynastie belge : Qui sont-ils vraiment ?. Bruxelles: Éditions du Lombard. p. 22. 
  21. «"Leopoldo II". La monarquía belga». 
  22. Artículo del New York Times sobre disputas de custodia después de que Blanche Delacroix se divorciara de Antoine Durieux, 7 de junio de 1914 [1] (consultado el 15 de julio de 2010)
  23. a b TIXHON, Axel; STEVENS, Fred (2011-07-28). L'Histoire de la Belgique Pour les Nuls (en francés). edi8. ISBN 978-2-7540-3400-5. Consultado el 2020-06-15. 
  24. Jean Stengers, L'action du Roi en Belgique depuis 1831- Pouvoir et influence, 3ª edición, Racine, Bruselas, 2008, pp. 123-124.
  25. «Bruxelles Pentagone - Palais de Justice - Place Poelaert 1 - Rue de Wynants 2-2a-4-6 - POELAERT Joseph». www.irismonument.be (en francés). Consultado el 2020-06-15. 
  26. «Bruxelles Extension Est - Parc du Cinquantenaire  ». www.irismonument.be. Consultado el 2020-06-15. 
  27. «Bruxelles Extension Est - Musées royaux d’Art et d’Histoire - Parc du Cinquantenaire 9, 10-10a, 13 - BORDIAU Gédéon». www.irismonument.be. Consultado el 2020-06-15. 
  28. Emile Banning (miembro de la Conferencia), Africa and the Brussels Geographical Conference, Sampson Low, Marston, Searle & Rivington, Londres, 1877. Digitalizado y puesto en línea por las Bibliotecas de la Universidad de California, en el sitio archive.org [2]
  29. Banning p. 162-163
  30. a b Yale University. «Congo Free State, 1885-1908» (en inglés). Archivado desde el original el 7 de diciembre de 2013. Consultado el 14 de diciembre de 2013. 
  31. a b Arthur Conan Doyle, The Crime of the Congo, London: Hutchinson & Co., 1909, págs 54-55, citando el informe de la comisión de investigación de 1904.
  32. Forbath, Peter (1977). The River Congo: The Discovery, Exploration and Exploitation of the World's Most Dramatic Rivers. Harper & Row. p. 374. ISBN 0061224901. 
  33. Hochschild, Adam (1998). King Leopold’s Ghost: A Story of Greed, Terror, and Heroism in Colonial Africa. Mariner Books. p. 225-233. ISBN 0-330-49233-0. 
  34. Louis, Roger; Stengers, Jean (1968). E.D. Morel's History of the Congo Reform Movement. Clarendon. p. 252-257, 289. 
  35. Dean Clay (13 de agosto de 2014). «Spotlight – Roger Casement» (en inglés). Congo Free State. Archivado desde el original el 2 de noviembre de 2014. Consultado el 2 de noviembre de 2014. 
  36. U. Fuente / J. Ors. «El otro infierno de Roger Casement». Archivado desde el original el 16 de octubre de 2012. Consultado el 23 de abril de 2012. 
  37. The New York Times (20 de agosto de 1903). «NOTE AS TO CONGO STATE; Britain Addresses the Signatories of the Berlin Act. Alleges Practices Contrary to Its Spirit, Including Forced Native Labor and Trade Monopolies.». Consultado el 14 de diciembre de 2013. 
  38. a b c Derrick M. Nault (Universidad de Calgary, Canadá). «At the Bar of Public Sentiment”: The Congo Free State Controversy, Atrocity Tales, and Human Rights History» (en inglés). Consultado el 14 de diciembre de 2013. 
  39. La Donation Royale, en la página del ministerio de Hacienda belga, minfin.fgov.be, [3] Archivado el 28 de julio de 2010 en la Wayback Machine. (consultado el 15 de julio de 2010)
  40. a b Georges Nzongola-Ntalaja, The Congo from Leopold to Kabila: a people's history, Zed Books Ltd., Nueva York, 2002, págs 31-35, ISBN 978-1-84277-053-5
  41. «La Monarchie belge» (en francés). Archivado desde el original el 24 de marzo de 2012. Consultado el 23 de abril de 2012. 
  42. «George Washington Williams's Open Letter to King Leopold on the Congo». 1890. Consultado el 17 de junio de 2020. 
  43. Hochschild, Adam (1998). King Leopold's Ghost: A Story of Greed, Terror and Heroism in Colonial Africa. ISBN 978-0-330-49233-1. 

Bibliografía[editar]

  • Delacroix, Blanche (Baronne de Vaughan). Quelques souvenirs de ma vie, A 16 ans j'étais la maîtresse du roi Léopold II, entrevista con Paul Faure, Éditions Jourdan-le-Clerq, 2004 (reedición del libro editado por Flammarion, París, 1936) (en francés)
  • Doyle, Arthur Conan. The Crime of the Congo, Read How You Want (reedición), 2007, ISBN 978-1-4270-5462-3. (en inglés)
  • Dujardin, Vincent; Valérie Rosoux y Tanguy de Wilde d'Estmael, Léopold II. Entre génie et gêne. Politique étrangère et colonisation, Ediciones Racine, 2009, ISBN 978-2-87386-621-1 (en francés)
  • Hochschild, Adam. El fantasma del rey Leopoldo: una historia de codicia, terror y heroísmo en el África colonial, Mariner Books, Boston, 1998, ISBN 0-618-00190-5 (en inglés)
  • Petringa, Maria. Brazza, A Life for Africa, 2006. ISBN 978-1-4259-1198-0. (en inglés)
  • Vangroenweghe, Daniel. Du sang sur les lianes: Léopold II et son Congo, Aden, Bruselas, 2010, 456 p. ISBN 978-2-8059-0042-6. (en francés)

Películas[editar]

  • Le roi blanc, le caoutchouc rouge, la mort noire (El rey blanco, el caucho rojo, la muerte negra), documental de Peter Bate, Reino Unido, 2003. Visionar en Google vídeos [4] (en francés). El documental, difundido por el canal de televisión ARTE en 2006, fue denunciado por el gobierno belga por ser «una diatriba sentenciosa».
  • Debate retransmido el 8 de abril de 2004 por la televisión belga RTBF, con motivo del estreno del documental [5]

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Leopoldo I
Rey de los belgas
1865-1909
Great coat of arms of Belgium.svg
Sucesor:
Alberto I