Lentes de contacto rígidas y permeables al gas

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Lente de contacto rígida y permeable al gas

Las lentes de contacto rígidas y permeables al gas[1][2]​ se distinguen de las populares lentillas blandas[3]​ en que mantienen su forma geométrica en todo momento, tanto cuando se las manipula para colocarlas en el ojo como durante su uso, frente a las fuerzas ejercidas por los parpados al pestañear. Esta rigidez relativa les permite ofrecer una corrección precisa y constante de la vista[4][5]​.

Se dicen gas permeables porque su estructura molecular permite el paso de las moléculas de oxígeno del aire, contribuyendo a la buena salud de la córnea que precisa oxigenarse en contacto con el aire.

Las lentillas permeables al gas crean una nueva superficie refractiva en la entrada de la luz al ojo. La lente se diseña de modo que corrija los defectos de refracción existentes: miopía, astigmatismo o hipermetropía. También se utilizan para corregir las superficies irregulares de las corneas afectadas por queratocono[6]​.


Las ventajas de las lentillas rígidas permeables al gas frente a las lentillas blandas son las siguientes[7][8]​:

  1. La visión es más nítida.
  2. La córnea está mejor oxigenada.
  3. Las infecciones son menos frecuentes al ser más fáciles de eliminar los depósitos de lípidos y proteínas durante la limpieza cotidiana[9]​.
  4. Resultan más económicas, pues un par de lentillas, por ejemplo unas Boston IV cuestan entre 60 y 300 euros dependiendo del distribuidor[10][11][12]​. Este coste se amortiza a lo largo de dos o tres años. Hay que añadir el coste de los líquidos de limpieza[13]​.

Las desventajas de las lentillas permeables al gas son:

  1. Cuando se usan por primera vez, por ejemplo cuando alguien que ha utilizado gafas hasta ese momento decide pasar a utilizar lentillas, son molestas durante los primeras horas de uso. Ello se debe a que al ser más pequeñas que las lentillas blandas el párpado desplaza la lentilla durante el pestañeo y el ojo reacciona a la sensación de contacto con una sensación de molestia y a veces con un intenso lagrimeo en las primeras horas de uso, hasta que el ojo se acostumbra a la presencia de la lentilla y la sensación desaparece completamente. Es aconsejable empezar con una hora de uso el primer día e ir añadiendo una hora adicional cada día sucesivo.
  2. En el caso nada extraordinario de que se introduzca en el ojo una arenilla la presencia de la lentilla dificulta la evacuación de la partícula extraña. Incluso es posible, aunque infrecuente, que la partícula se introduzca entre la lente y la córnea y haya riesgo de producir una abrasión de esta última. Para evitarlo es necesario extraer la lentilla cuando antes para a continuación permitir que la partícula salga del ojo pestañeando.

La permeabilidad al aire de una lentilla se mide con el parámetro Dk. Algunas lentillas RPG como la Boston ES de Bauch & Lomb tienen permeabilidades relativamente pequeñas, Dk=18. Otras como la Menicon Z [14]​tienen valores extremadamente altos Dk=189, permitiendo un uso ininterrumpido durante varias semanas, noches incluidas.

Referencias[editar]