Lenguaje no sexista

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Las expresiones lenguaje no sexista, lenguaje inclusivo o lenguaje de género se emplean en diversas disciplinas que investigan los efectos del sexismo y del androcentrismo en el lenguaje. El estudio del lenguaje sexista es paralelo al del lenguaje no sexista y cae dentro del ámbito de la filosofía, la sociología del lenguaje, la antropología lingüística, la sociolingüistica y la etnografía de la comunicación.

Introducción[editar]

Existen diversas propuestas que pretenden erradicar el uso sexista y androcéntrico dentro de las lenguas naturales que, históricamente han estado sujetas al cambio lingüístico en el que el papel de la cultura ha tenido tradicionalmente cierto peso:

Una lengua que no se modifica sólo está entre las lenguas muertas.[1]

Para las personas interesandas en promover un lenguaje no sexista consideran que la tendencia natural de las lenguas a cambiar en su desarrollo natural a través de la historia, permite potencialmente lograr una mayor inclusividad social, cuando cierta conciencia social influye sobre los cambios de las lenguas. Como señala Francesca Graziani:

"La lengua puede ser de todas y de todos: no es un sistema rígido, cerrado a cualquier mutación, sino, al contrario, el cambio está previsto en sus mismas estructuras; es un sistema dinámico, un medio (medium) flexible, en continua transformación, potencialmente abierto a escribir en él infinitos significados, y por ello prevé también la expresión de la experiencia humana femenina."[2]

Crítica al lenguaje sexista[editar]

En el debate académico se discute la posibilidad de hacer un uso del lenguaje que no produzca el efecto que se denomina androcentrismo y que se conoce como sexismo.[cita requerida] Estos efectos no deben confundirse. El androcentrismo conlleva el silencio, la omisión o la invisibilización de las mujeres, así como la ginopia. El sexismo, por otra parte, es una forma de de desprecio hacia las mujeres.[1]

Para entender la manera en que el lenguaje masculino se ha impuesto como universal y el efecto sexista y androcéntrico del lenguaje, es preciso un abordaje interdisciplinar que incluya el estudio de la relación entre poder y lenguaje.[3][cita requerida]

Las investigaciones sobre las relaciones entre lenguaje, pensamiento y realidad, han puesto de manifiesto la infravaloración y degradación de la mujer en el lenguaje.[cita requerida] En concreto, se ha constatado que el universal masculino, género no marcado o no excluyente, en realidad lo que expresa es la subordinación de la mujer a través del lenguaje. En consecuencia, la investigación se dirige a hacer un uso inclusivo del lenguaje, en lugar del masculino no excluyente. Estas investigaciones proponen medidas que son objeto de polémica discusión en entornos académicos, en particular en torno a las conclusiones de la RAE. Las instituciones públicas, en su caso, deciden la adopción de las medidas políticas que estiman necesarias.[3]

Mercedes Bengoechea, sociolingüista, catedrática de Filología Inglesa y referente en la defensa del uso del lenguaje no sexista desde una fundamentación académica, señala con claridad las consecuencia del uso del lenguage sexista sobre la construcción de estereotipos y sobre la identidad de cada género, y cómo ello forma parte de la estructura patriarcal de las lenguas. Así mismo, Bengoechea llama la atención sobre el hecho de que la lengua es una institución más, como otras, y por tanto, una construcción social y, como tal, sujeta a mejoras y modificaciones. En este sentido, Mercedes Bengoechea se ha significado en la defensa de la evolución del lenguaje que visibilice a la mujer, frente a las resistencias de insituciones como la RAE.[4][5]​ Señala, así mismo, la necesidad de "reivindicar los usos que se conocen como “lenguaje no sexista”. Para las mujeres son necesarios como instrumento de afirmación del Yo femenino, y, para los hombres, como fórmula de reconocimiento de la alteridad, de la diferencia; sin fórmulas anti-sexistas, las mujeres desaparecemos en la lengua y los hombres acaban olvidando nuestra existencia" (Jornadas sobre micromachismos, 2014)[6][7]

El lenguaje no sexista aborda el estudio de la perspectiva de género en el lenguaje. Surgió en los años 1960 como rama del giro lingüístico en las ciencias sociales, y nace de una exigencia del feminismo para terminar con la invisibilización de la mujer en el habla y la escritura, es decir, con el androcentrismo y la ginopia:

Ginopia es miopía o ceguera a lo femenino, el no ver a las mujeres, el no percibir su existencia ni sus obras; se entiende como una omisión, generalmente no consciente, naturalizada y casi automática por lo anterior, a la realidad de las mujeres. Se habla de ginope para calificar a los sujetos o grupos u organizaciones que mantienen una práctica o patrón inveterado de omisión y exclusión, en el discurso y en la práctica, a la realidad de lo femenino o de las propias mujeres.[8]

Wittgenstein, principal influencia en el giro lingüístico en la filosofía, propone una relación íntima entre el pensamiento y el lenguaje en Tractatus Logico Philosophicus. La teoría del lenguaje inclusivo es una contrapostura al purismo lingüístico, que forzadamente excluye e invisibiliza al género femenino del lenguaje y, teóricamente, de la cultura y de la historia del pensamiento. Igualmente desde la lingüística antropológica se propuso en su momento la hipótesis de Sapir-Whorf por la cual las categorías lingüísticas limitaban o condicionaban el pensamiento, aunque el trabajo lingüístico posterior ha criticado muy severamente estas propuestas, que en realidad hacen afirmaciones de un tipo similar a las usadas por muchos autores dentro de la crítica feminista.

Uso clásico del género gramatical[editar]

La forma tradicional en que se usa el género gramatical en español está plasmado en el Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española:

En los sustantivos que designan seres animados, el masculino gramatical no solo se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar la clase, esto es, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: El hombre es el único animal racional.[9]

Propuestas hacia un lenguaje no sexista[editar]

  1. Prescindir del uso peyorativo de palabras relacionadas con la libertad sexual, como puta; con la orientación sexual, como marica, con la identidad de género, como machona; con el cuerpo, como gorda o gordo. Véase Homofobia, Transfobia, Obesofobia.[10]
  2. Cuando se trata de grupos mixtos, incorporar en el discurso siempre las formas femeninas junto a las masculinas: alumnos y alumnas, hermanos y hermanas.
  3. Utilizar los colectivos: el alumnado, la población, el personal, el electorado...
  4. Utilizar abstractos: la redacción (por los redactores), la dirección (por los directores), la legislación (por el legislador), la infancia, la juventud, la adultez, la vejez.
  5. Evitar el uso de el, los, aquel, aquellos, seguidos del relativo que con sentido general. Es mejor Quien sepa leer entre líneas lo entenderá en lugar de El que sepa leer entre líneas lo entenderá.
  6. Cambiar el sujeto. En lugar de usar la tercera persona del singular, usar la segunda (tú o usted) o la primera del plural sin mencionar el sujeto. Si usted posee un abono podrá viajar gratis, en lugar de El abonado podrá viajar gratis.
  7. Usar formas neutras: pareja, relación, cónyuge en lugar de novio o novia; marido, esposo o esposa, evitando suponer heterosexualidad. El alumnado puede asistir con sus parejas en lugar de Los alumnos pueden asistir con sus novias
  8. Evitar la cosificación de las personas. Es mejor Los pueblos nómadas se trasladaban con sus enseres de un lugar a otro y no Los pueblos nómadas se trasladaban con sus enseres, mujeres y niños de un lugar a otro.[11]
  9. Evitar usar expresiones como señora o señorita, señora de..., viuda de... y utilizar el apellido de las mujeres. Se prefiere Juan Pérez y María García y no Señor y señora Pérez.[12]
  10. Evitar la palabra hombre sustituyéndola por persona o varón, según corresponda. Persona, para referirse a la especie humana y varón para el género o sexo masculinos.[13]​ Es preferible Historia de la humanidad y Pueblos prehistóricos y no Historia del hombre y El hombre prehistórico
  11. En la escritura, cuando se desconozca si el mensaje será recibido por un varón o una mujer se pueden usar las diagonales o el paréntesis en los vocativos: Estimado/a, interesado(a).[12]
  12. En la escritura, es frecuente utilizar el símbolo arroba (@), o la letra equis (x) o el asterisco (*) para reemplazar las letras que denotan género en las palabras. Ejemplo l@s o lxs l*s en lugar de los o las.
  13. En la expresión oral, es frecuente usar otra vocal en lugar de las que denotan género. Se ha difundido el uso de la vocal e (Nosotres, en lugar de nosotros).[14][15]
  14. Otra opción, mucho menos habitual que las anteriores, es usar las formas femeninas como universal: Nosotras... (refriéndose a un grupo de personas de diversas identidades de género)[16][17]

El uso de la arroba, la equis y el asterisco[editar]

Algunos manuales de lenguaje no sexista con perspectiva feminista, consideran incorrecto el uso el de la arroba.[12]​ Otros, la aceptan solo para textos de carácter informal y con poca repercusión institucional, como por ejemplo, anuncios, correos electrónicos personales, chats, blogs informales o privados, etc.[18]

En otros casos se defiende el uso de la equis, incluso en publicaciones académicas, aclarando que es útil para hacer referencia a un amplio universo de expresiones de género que rebasa la bi-categorización reduccionista de «varones» y «mujeres». Se señala que tanto la arroba (l@s) como el uso del masculino y femenino (las/los) pueden servir para hacer referencia a los «sexos» que componen el binario de género, pero no contemplan las expresiones transexuales, transgéneros, intersexuales, travestis u otras ya existentes o por existir. A la vez, se interpela a quienes sostienen el lenguaje sexista y se amparan en la economía del lenguaje, según la cual hacer referencia a «ambos sexos» sería demasiado desgaste, argumentando que esta alternativa de escribir con equis podría ahorrarles un problema, y de no ser así, podría al menos servir para relativizar la validez de su argumento.[19]​ La escritura con equis fue denominada desobediencia lingüística, en la medida en que rompe con la norma gramatical y juzgada como saludable.[20]

El uso del asterisco fue defendido por Mauro Cabral con un poema llamado Asterisco y el poema citado en varios textos.[21][22]

Postura de la Real Academia Española[editar]

La Real Academia Española ha incorporado progresivamente en su diccionario términos distintivos para masculino y femenino, donde antes había uno solo (p.e.: jueza, ministra, etc.). Asimismo, reconoce los nombres comunes en cuanto al género como aquellos que

o experimentan cambios en su forma y hacen explícito su género indirectamente, es decir, mediante los determinantes o los adjetivos que los acompañan: el artista / la artista; el profesional / la profesional; el testigo / la testigo.

Desdoblamientos y género no marcado[editar]

En su Nueva gramática de la lengua española (2009, sec. 2.2f) establece los conceptos de “género no marcado” y “género marcado” de la siguiente manera:

"El género no marcado en español es el masculino, y el género marcado es el femenino. (...) La expresión no marcado alude al miembro de una oposición binaria que puede abarcarla en su conjunto, lo que hace innecesario mencionar el término marcado. Cuando se hace referencia a sustantivos que designan seres animados, el masculino no solo se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar la clase que corresponde a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos."

Y más adelante añade:

"El circunloquio es innecesario cuando el empleo del género no marcado se considera suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo, lo que sucede en un gran número de casos: “Los alumnos de esta clase” (en lugar de “Los alumnos y las alumnas”) se examinarán el jueves; “Es una medida que beneficiará a todos los chilenos” (en lugar de “a todos los chilenos y a todas las chilenas”).

No obstante, en el punto siguiente precisa:

Tal como se indicó en los apartados anteriores, el contexto puede no dejar suficientemente claro, en casos muy específicos, que el masculino plural comprende por igual a los individuos de ambos sexos. Una opción posible es acudir en ellos a las fórmulas desdobladas, como en Los españoles y las españolas pueden servir en el Ejército.

La Real Academia Española rechaza la pretensión del lenguaje no sexista en sus vertientes más radicales del uso indiscriminado de los desdoblamientos, argumentando el principio de economía de lenguaje, aunque no por razones de incorrección gramatical.

Informe de Ignacio Bosque[editar]

En un informe del año 2012, preparado por Ignacio Bosque y suscrito por 26 de los 44 académicos (incluyendo 3 de las 5 académicas), se vuelve a insistir en el argumento del principio de economía del lenguaje. El informe,[23]​ titulado Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer,[24]​ presenta duras críticas hacia el lenguaje inclusivo, no sexista, acusándolo de violar varias reglas gramaticales y señalando lo siguiente:[25][26][27][28]

... un buen paso hacia la solución del `problema de la visibilidad´ sería reconocer, simple y llanamente, que, si se aplicaran las directrices propuestas en estas guías en sus términos más estrictos, no se podría hablar.

Por su parte, Inés Fernández-Ordóñez, una de las académicas que no suscribieron el informe, señala:[29]

A dichos colectivos se les ha hecho ver que la estructura de nuestra lengua funciona así, pero proponen cambiarla y, es más, lo practican. Deben ser respetados. La lengua supone cambio permanente [... y], lo mismo que en los últimos años, en pos del panhispanismo, desde la academia se han aceptado como válidos usos de cada país de habla hispana, debemos permanecer atentos y abiertos a todo cambio.

El lenguaje lo crea y modifican las sociedades, es aprendido, es una práctica social (uso común) y por lo tanto puede ser modificado. Así lo declara la propia RAE pero siempre y cuando no deforme el idioma y no se vaya en contra de la estructura lingüística y gramatical de la lengua.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Meana, Teresa. Introducción.Lengua,sexismo y androcentrismo. Consultado el 1 de octubre de 2012. 
  2. Carlos, Lomas (Julio, Agosto, Septiembre de 2001). «La educación lingüística. Trayectorias y mediaciones femeninas». REVISTA TEXTOS. Didáctica de la Lengua y de la Literatura. Lenguaje y diferencia sexual (.028). Consultado el 30 de septiembre de 2012. 
  3. a b Balaguer Callejón, María Luisa Catedrática UNED. Género y lenguaje:Presupuestos para un lenguaje jurídico igualitario. Consultado el 28 de septiembre de 2012. 
  4. País, Ediciones El (7 de marzo de 2012). «La sociedad cambia, la Academia, no». Consultado el 15 de septiembre de 2016. 
  5. Montserrat Boix (4 de marzo de 2012), Mercedes Bengoechea: la RAE y el lenguaje no sexista., consultado el 15 de septiembre de 2016 
  6. «Mercedes Bengoechea Bartolomé - Dialnet». dialnet.unirioja.es. Consultado el 15 de septiembre de 2016. 
  7. «Necesidad de poseer cuerpo y nombre para acceder plenamente a la ciudadanía». www.mujeresenred.net. Consultado el 15 de septiembre de 2016. 
  8. Evangelina García Prince. La inaceptable ginopia de la Coordinadora Democrática es crónica y grave. Colegio de Abogados de Tucumán 2004 Fecha de acceso: 1 de octubre de 2012.
  9. Real Academia Española. Diccionario Panhispánico de dudas. 2005. Item género 2. Uso del masculino en referencia a seres de ambos sexos. Inciso 2.1.
  10. Cuando los insultos dicen más del emisor que del destinatario Artículo del Blog Reciclaje neuronal del 5 de noviembre de 2012
  11. Instituto Asturiano de la Mujer Cuida tu lenguaje, lo dice todo
  12. a b c Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CoNaPreD) 10 recomendaciones para el uso no sexista del lenguaje Segunda edición, México, D.F., México: Conapred, INMUJERES, STPS, 2009, Colección: Textos del Caracol 01 ISBN 978-607-7
  13. Soledad de Andrés Castellanos. Sexismo y lenguaje el estado de la cuestión: Reflejos en la prensa Espéculo: Revista de Estudios Literarios, ISSN-e 1139-3637, Nº. 16, 2000-2001. Universidad Complutense de Madrid.
  14. BERKINS, Lohana, Nosotres y el lenguaje Artículo en el diario Página/12, Suplemento Soy del día 19-04-2013.
  15. GÓMEZ, Rocío Pequeño manifiesto sobre el género neutro en castellano
  16. El sexo de Ángeles. Recursos para la educación con perspectiva de género y LGTB Ed. Ayuntamiento de Barcelona. Barcelona, 2011 Pág 49 Nota 77
  17. Decálogo e información sobre el Demonio Blanco de la tetera verde Entrada del Blog El Demonio Blanco de la tetera verde del día 20-08-2014.
  18. Guía de uso para un lenguaje igualitario (castellano) Universidad de Valencia - Tecnolingüística, S. L., 2012. Pag 105
  19. FABBRI, Luciano. Apuntes sobre Feminismos y construcción de Poder Popular. Primera edición. Rosario, Argentina: Puño y Letra Editorialismo de Base, junio de 2013. Colección En la Calles y en las Camas. ISBN 978-987-29593-0-2 Pág. 44. Nota al pie.
  20. PÉREZ OROZCO, Amaia. Subversión feminista de la economía. Aportes para un debate sobre el conflicto capital-vida. Primera edición. Madrid: Traficantes de Sueños, mayo de 2014. Coleccion Mapas. ISBN 978-84-96453-48-7 Pág 33.
  21. CABRAL, Mauro (ed.) Interdicciones. Escrituras de la intersexualidad en castellano. Córdoba, Argentina: Anarrés, febrero 2009. ISBN 978-987-05-5898-9 Pág 14.
  22. * Por qué el asterisco Nota en suplemento Soy, diario Página 12 del 2 de octubre de 2011.
  23. http://www.rae.es/noticias/el-pleno-de-la-rae-suscribe-un-informe-del-academico-ignacio-bosque-sobre-sexismo
  24. http://www.rae.es/sites/default/files/Bosque_sexismo_linguistico.pdf
  25. http://www.publico.es/culturas/424807/la-rae-cree-que-con-el-lenguaje-no-sexista-no-se-podria-hablar
  26. http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/04/cultura/1330839500.html
  27. http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/07/cultura/1331132238.html
  28. http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/05/cultura/1330976153.html
  29. Los académicos y las académicas discuten sobre sexismo lingüístico

Bibliografía[editar]

Se han publicado varios manuales que, dentro del marco teórico sostenido por el activismo feminista, proponen estrategias dirigidas a las instituciones deseando desarrollar una política de inclusión.

  • Guía sobre comunicación socioambiental con perspectiva de género. Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía, ISBN 978-84-96776-78-4, sin fecha.
  • Guía para un uso del lenguaje no sexista en las relaciones laborales y en el ámbito sindical y Guía para delegadas y delegados. Secretaría confederal de la mujer de CCOO y Ministerio de Igualdad, Madrid, 2010.
  • Guía de lenguaje no sexista. Unidad de Igualdad de la Universidad de Granada, Universidad de Granada, sin fecha.
  • Antonia M. Medina Guerra (coord.): Manual de lenguaje administrativo no sexista. Asociación de estudios históricos sobre la mujer de la Universidad de Málaga y Área de la mujer del Ayuntamiento de Málaga, 2002.
  • Guía de uso no sexista del lenguaje de la Universidad de Murcia. Unidad para la Igualdad entre mujeres y hombres, Universidad de Murcia, 2011.
  • Manual de lenguaje no sexista en la Universidad Politécnica de Madrid. Madrid, Unidad de Igualdad, Universidad Politécnica de Madrid, sin fecha.
  • Guía sindical del lenguaje no sexista. Madrid, Secretaría de Igualdad, Unión General de Trabajadores, 2008.
  • Guía de lenguaje no sexista. Oficina de Igualdad, UNED, sin fecha.[1]
  • Igualdad, lenguaje y Administración: propuestas para un uso no sexista del lenguaje. Conselleria de Bienestar Social, Generalitat Valenciana, 2009.

Además la RAE ha publicado:

Enlaces externos[editar]

  • Nueva Gramática de la Lengua Española / Real Academia Española de la lengua, 2009.[1]
  • Lenguage y género / Claudio Wagner, Universidad Austral de Chile.[2]
  • Reglas básicas del Españole
    • , [3] Guía de lenguaje no sexista. Oficina de Igualdad. UNED