Las 95 tesis

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Cuestionamiento al poder y eficacia de las indulgencias
Texto de las noventa y cinco tesis impreso en formato de pancarta en Núremberg en 1517 (actualmente en la Biblioteca Estatal de Berlín).
Representación decimonónica de Martín Lutero clavando sus noventa y cinco tesis en la puerta de la iglesia de Todos los Santos de Wittenberg (Luthers Thesenanschlag por Ferdinand Pauwels, 1872).

El Cuestionamiento al poder y eficacia de las indulgencias[1]​ (en latín, Disputatio pro declaratione virtutis indulgentiarum),[a]​ más conocido como las noventa y cinco tesis,[3]​ es una lista de proposiciones para un debate académico escrita en 1517 por Martín Lutero, profesor de Teología Moral en la Universidad de Wittenberg, que dio comienzo a la Reforma protestante, un cisma en la Iglesia católica que cambió profundamente a Europa. Las tesis promovían los argumentos de Lutero contra lo que él consideraba un abuso de la práctica del clero al vender indulgencias plenarias, que son certificados que, según las creencias católicas, reducen el castigo temporal por los pecados cometidos por los compradores o sus seres queridos en el purgatorio.

En sus tesis, Lutero afirmó que el arrepentimiento establecido por Cristo para que los pecados sean perdonados implica un arrepentimiento espiritual interno en lugar de simplemente una confesión sacramental externa. Según Lutero, las indulgencias llevaron a los cristianos a evitar el verdadero arrepentimiento y la aflicción por el pecado, creyendo que podrían renunciar a estos comprando una indulgencia. Asimismo, indica que las indulgencias desalentaron a los cristianos a dar a los pobres y realizar otros actos de misericordia, pues pensaban que los certificados de indulgencia eran más valiosos espiritualmente. Aunque Lutero afirmó que sus argumentos sobre las indulgencias concordaban con las del papa, las noventa y cinco tesis desafiaban una bula papal del siglo XIV que establece que el romano pontífice podía usar el «tesoro de méritos» y las buenas obras de los santos del pasado para perdonar el castigo temporal por los pecados. Las tesis se formularon como proposiciones para ser discutidas en debate en lugar de representar necesariamente las opiniones de Lutero, pero este último más tarde aclaró sus puntos de vista en las Explicaciones del debate sobre el valor de las indulgencias (1518).

Lutero envió sus tesis anexadas a una carta al arzobispo elector de Maguncia, Alberto de Brandeburgo, el 31 de octubre de 1517, fecha que actualmente se considera el comienzo de la Reforma protestante y que se conmemora anualmente como el Día de la Reforma. Es posible también que Lutero clavara un cartel con sus tesis en la puerta de la iglesia de Todos los Santos y otras parroquias en Wittenberg, de acuerdo con la costumbre de la universidad, el 31 de octubre o a mediados de noviembre. Las tesis fueron rápidamente reimpresas, traducidas y distribuidas por todo el Sacro Imperio y Europa. Iniciaron una guerra de panfletos con el predicador de las indulgencias Johann Tetzel, quien difundió aún más la fama de Lutero. Los superiores eclesiásticos de Lutero le juzgaron por herejía, que culminó con una sentencia de excomunión en 1521. Aunque las tesis fueron el comienzo de la Reforma, Lutero no consideró que las indulgencias fueran tan importantes como otros asuntos teológicos que dividirían posteriormente a la iglesia, como la justificación por la fe y el cautiverio de la voluntad. Su avance en estos temas llegaría más tarde y Lutero no consideró el texto de las tesis como el punto en el que sus creencias divergieron de las de la Santa Sede.

Contexto histórico[editar]

Martín Lutero, profesor de Teología Moral en la Universidad de Wittenberg y predicador de la ciudad,[4]​ escribió noventa y cinco tesis contra la práctica contemporánea del clero respecto a las indulgencias. En la Iglesia católica, prácticamente la única iglesia cristiana en Europa Occidental en ese momento, las indulgencias eran parte de la economía de la salvación. En este sistema, cuando los cristianos pecaban y se confesaban, eran perdonados y ya no recibirían el castigo eterno en el infierno, pero aún podían estar sujetos al castigo temporal.[5]​ Supuestamente este castigo podría cumplirse por los penitentes realizando obras de misericordia.[6]​ Si el castigo temporal no se cumplía durante la vida, debía ser satisfecho en el purgatorio. Con una indulgencia (que puede traducirse como «favor»), este castigo temporal podría reducirse.[5]​ Debido a los abusos del sistema de indulgencias, el clero se benefició vendiendo indulgencias y el papa daba su sanción oficial a cambio de honoriarios.[7][8]

Vendedor de indulgencias en una iglesia. Xilografía en un folleto de 1521.

Según la doctrina católica, los papas tienen la facultad de otorgar indulgencias plenarias, que proporcionan completo cumplimento de cualquier castigo temporal restante debido a los pecados; estos certificados eran comprados en nombre de personas que creían que estaban en el purgatorio. Esto llevó al dicho popular: «Tan pronto suena la moneda que se echa en la caja, el alma sale volando [fuera del purgatorio]». Los teólogos de la Universidad de París habían criticado esta afirmación a fines del siglo XV.[9]​ Entre los críticos previos de las indulgencias está John Wycliffe, quien negó que el papa tuviera autoridad sobre el purgatorio. Jan Hus y sus seguidores habían abogado por un sistema de penitencia más rígido, en el que las indulgencias no estaban disponibles.[10]Johannes von Wesel también había atacado las indulgencias a fines del siglo XV.[11]​ Los gobernantes políticos tenían interés en controlar las indulgencias porque las economías locales sufrían cuando el dinero para estas abandonaban un territorio determinado.[8]​ Muchas veces, los gobernantes buscaban recibir una porción de los ingresos o indulgencias prohibidas del todo, como lo hizo el duque Jorge de Sajonia del electorado de Lutero.[12]

En 1515, el papa León X otorgó una indulgencia plenaria para financiar la construcción de la basílica de San Pedro en Roma.[13]​ Aplicaría a casi cualquier pecado, como adulterio y hurto. Cualquier otra predicación indulgente debía cesar durante los ocho años en el que se ofrecía. Los predicadores de indulgencias recibieron instrucciones estrictas sobre cómo se debía predicar la indulgencia y debían ser más laudatorios en sus rezos que con las indulgencias anteriores.[14]​ El fraile Johann Tetzel recibió el encargo de predicar y ofrecer la indulgencia en 1517; su campaña en ciudades cercanas a Wittenberg atrajo a muchos aldeanos para viajar a esas poblaciones y comprarlas, ya que las ventas habían sido prohibidas en Wittenberg y otras ciudades sajonas.[15]

Para ese momento, Lutero conocía de las indulgencias que se impartían en la iglesia de Todos los Santos de Wittenberg.[16]​ Al venerar la gran colección de reliquias en la iglesia, se podía recibir una indulgencia.[17]​ Lutero ya había predicado en 1514 contra el abuso de las indulgencias y la forma en que abarataban la gracia en lugar de exigir un verdadero arrepentimiento.[18]​ Lutero se preocupó especialmente en 1517 cuando sus feligreses, que volvían de comprar las indulgencias de Tetzel, afirmaron que ya no tenían que arrepentirse ni cambiar sus vidas para ser perdonados por el pecado. Después de escuchar lo que Tetzel había dicho acerca de las indulgencias en sus sermones, Lutero comenzó a estudiar el tema con más detenimiento y contactó a expertos en el tema. Predicó sobre las indulgencias varias veces en 1517 y explicó que el verdadero arrepentimiento era mejor que la compra de una indulgencia.[19]​ Lutero enseñaba que recibir un indulgencia presuponía que el penitente ya había confesado y se había arrepentido, de lo contrario no valía nada. Un pecador verdaderamente arrepentido tampoco buscaría una indulgencia, porque amaba la justicia de Dios y deseaba el castigo interno de su pecado.[20]​ Estos sermones aparentemente cesaron de abril a octubre de 1517, presumiblemente porque Lutero escribía en ese tiempo sus noventa y cinco tesis.[21]​ Compuso un Tratado sobre las indulgencias, posiblemente a principios del otoño de 1517; se trataba de un análisis cuidadoso y minucioso del asunto.[22]​ También contactó a líderes de la iglesia sobre el tema por carta, como a su superior Hieronymus Schulz, obispo de Brandeburgo, en algún momento en o antes del 31 de octubre cuando envió las tesis a Alberto de Brandeburgo, arzobispo elector de Maguncia.[23]

Contenido[editar]

Xilografía sobre el perdón de Cristo que sobrepasa las indulgencias del papa (Ein schöns tractetlein von dem Götlichen, 1525).

La primera tesis, la más conocida, dice: «Cuando nuestro Señor y Maestro Jesucristo dijo: “Haced penitencia...”, ha querido decir que toda la vida de los creyentes fuera penitencia». En las primeras tesis, Lutero desarrolla la idea del arrepentimiento como la lucha interna del cristiano contra el pecado en lugar del sistema externo de la confesión sacramental.[24]​ Las tesis 5 a 7 sostienen que el papa solo puede liberar a la gente de las penitencias que él mismo ha administrado o mediante el sistema de penitencia de la iglesia, no la responsabilidad del pecado. También, el papa solo puede declarar y dar testimonio de que la responsabilidad de su pecado ha sido remitida por Dios.[25]​ En las tesis 14 a 29, Lutero desafió las creencias comunes sobre el purgatorio. Las tesis 14 a 16 discuten la idea de que el castigo del purgatorio se puede comparar con el miedo y la desesperación que sienten las personas moribundas.[26]​ En las tesis 17 a 24, Lutero afirma que no se puede decir nada definitivo sobre el estado espiritual de las personas en el purgatorio. Más adelante, en las tesis 25 y 26, niega que el papa tenga algún poder sobre las personas en el purgatorio. En las tesis 27 a 29, ataca la idea de que inmediatamente se realiza el pago, el ser querido del pagador es liberado del purgatorio. Lutero lo ve como una incitación a la avaricia pecaminosa y sostiene que es imposible estar seguro de aquello porque solo Dios tiene la autoridad suprema para perdonar las penitencias en el purgatorio.[27]

  Las tesis 30 a 34 examinan la supuesta falsa certeza que los predicadores de indulgencias ofrecían a los cristianos. Según Lutero, como nadie sabe si una persona se arrepiente de verdad, una carta que le asegure perdón es peligrosa. En las tesis 35 y 36, asesta la idea de que una indulgencia hace innecesario el arrepentimiento. Con esto, Lutero arguye que la persona verdaderamente arrepentida, que solo puede beneficiarse de la indulgencia, ya ha recibido el único beneficio que proporciona la indulgencia. Asimismo, los cristianos verdaderamente arrepentidos ya han sido perdonados de la pena y culpa del pecado.[27]​ En la tesis 37 afirma que las indulgencias no son necesarias para que los cristianos reciban todos los beneficios provistos por Cristo. Las tesis 39 y 40 argumentan que las indulgencias hacen que el verdadero arrepentimiento sea más difícil. Según Lutero, el verdadero arrepentimiento desea que Dios establezca el castigo del pecado, pero las indulgencias enseñan que se puede evitar el castigo, ya que ese es el propósito de comprarlas.[28]

Primera página de la versión de Basilea de 1517 en formato de folleto.

En las tesis 41 a 47, Lutero critica las indulgencias sobre la base de que desalientan las obras de misericordia de quienes las compran. Estas proposiciones comienzan con las palabras «Debe enseñarse a los cristianos que...» para exprese cómo cree que las personas deben ser instruidas sobre el valor de las indulgencias. Según Lutero, se les debe enseñar que dar a los pobres es incomparablemente más importante que comprar indulgencias, que comprar una indulgencia en lugar de dar a los pobres puede indignar a Dios y que por «la caridad crece por la obra de caridad y el hombre llega a ser mejor» que quien compra indulgencias.[28]​ En las tesis 48 a 52, Lutero se pone del lado del papa e indica que si el romano pontífice supiera lo que se estaba predicando en su nombre preferiría que la basílica de San Pedro fuera destruida por el fuego antes que «construirla con la piel, la carne y los huesos de sus ovejas».[28]​ Las tesis 53 a 55 exponen quejas de Lutero a las restricciones de predicación mientras se ofrecía la indulgencia.[29]

Lutero opina en las tesis 56 a 66 sobre la doctrina del «tesoro de méritos» en el que se basa la doctrina de las indulgencias. Afirma que los cristianos indoctos no entienden la doctrina y están siendo engañados. Para Lutero, el verdadero tesoro de la iglesia es el evangelio de Jesucristo.[30]​ Este tesoro tiende a ser odiado porque hace «los primeros sean postreros»,[31]​ en palabras de Mateo 19:30 y 20:16.[32]​ Lutero usa metáforas y juegos de palabras para describir los tesoros del evangelio como redes para atrapar a personas ricas, mientras que los tesoros de indulgencias son redes para atrapar la riqueza de los hombres.[31]

Asimismo, en las tesis 67 a 80, Lutero discute aún más los problemas con la manera en que se predican las indulgencias, como lo había hecho en la carta al arzobispo elector Alberto. Según su testimonio, los predicadores estuvieron promoviendo las indulgencias como la mayor de las gracias posibles de la iglesia, pero en realidad solo promovían la codicia. Señala que a los obispos se les ha ordenado ofrecer reverencia a los predicadores de indulgencias que ingresan a su jurisdicción, pero a los obispos también se les acusa de proteger a su pueblo de los predicadores que sermonean contra de las intenciones del papa.[31]​ Más adelante, se opone a la creencia supuestamente propagada por los predicadores de que la indulgencia podría perdonar a alguien que haya ultrajado a la Virgen María. Lutero declara que las indulgencias no pueden quitar la culpa del más leve de los pecados veniales y califica otras supuestas declaraciones de los predicadores de indulgencias como blasfemia: que Pedro no podría haber otorgado una gracia mayor que la actual y que la indulgencia «con las armas papales llamativamente erecta» es tan digna como la cruz de Cristo.[33]

Lutero enumera en las tesis 81 a 91 varias críticas presentadas por laicos contra las indulgencias. Las presenta como preguntas difíciles de responder que sus feligreses le hacen en lugar de sus propias críticas: ¿cómo debería responder a los que preguntan por qué el papa no simplemente vacía el purgatorio si está en su poder? y ¿qué debería decir a los que preguntan por qué las misas de aniversario para los difuntos, que fueron por el bien de los que están en el purgatorio, continuaron para aquellos que habían sido redimidos por una indulgencia?[33]​ Lutero afirmó que a algunos le parecía extraño que personas piadosas del purgatorio pudieran ser redimidas por personas impías vivas. También formula la pregunta de por qué el papa, que es muy rico, requiere dinero de creyentes pobres para construir la basílica de San Pedro. Concluye que ignorar estas preguntas implica el riesgo de permitir que la gente ridiculice al papa.[33]​ Apelando al interés financiero del papa, Lutero afirma que si los predicadores limitasen su sermón de acuerdo con sus proposiciones sobre las indulgencias —que según él también era la posición del papa— las objeciones dejarían de ser relevantes.[34]​ Lutero cierra las tesis exhortando a los cristianos a imitar a Cristo, incluso si esto implica dolor y sufrimiento, y que perdurar el castigo y entrar al cielo es preferible a la falsa certeza.[35]

Intenciones de Lutero[editar]

Lutero escribió las tesis como proposiciones para ser discutidas en un debate académico formal,[36]​ aunque no hay evidencia de que tal evento haya tenido lugar alguna vez.[37]​ En el encabezado de las tesis, invitaba a académicos interesados de otras ciudades a participar. El organización este debate era un privilegio que Lutero tenía como doctor y no era una forma inusual de investigación académica.[36]​ Lutero preparó veinte series de tesis para debates en Wittenberg entre 1516 y 1521.[38]Andreas Karlstadt escribió un grupo de esas tesis en abril de 1517, que eran más radicales en términos teológicos que las de Lutero. Las colocó en la puerta de la iglesia de Todos los Santos, como supuestamente Lutero había hecho con las noventa y cinco tesis. Karlstadt publicó sus tesis en un momento en que se exhibían las reliquias de la iglesia y esto puede haber sido considerado una provocación. Del mismo modo, Lutero publicó sus noventa y cinco tesis en vísperas del Día de Todos los Santos, la festividad más importante del año para la exhibición de reliquias en esa iglesia.[39]

Como se explicó anteriormente, las tesis de Lutero tenían la intención de comenzar un debate entre académicos, no una revolución popular,[38]​ pero existen indicios de que él veía su acción como profética y significativa. Probablemente en este momento, comenzó a usar el nombre Lutero (Luther) y, a veces, Eleuterio (Eleutherius, que en griego significa «libre»), en lugar de Luder. Esto aparentemente se refiere a que estaba libre de la teología escolástica contra la que había discutido antes ese año.[40]​ Tiempo después, Lutero manifestó que no hubiera deseado que las tesis se distribuyeran públicamente. La historiadora Elizabeth Eisenstein consideró que su supuesta sorpresa por su éxito pudo haber involucrado el autoengaño y el investigador Hans Hillerbrand señaló que Lutero ciertamente tenía la intención de provocar una gran controversia.[2]​ En algunas ocasiones, Lutero aparentemente usó la naturaleza académica de sus tesis como una cubierta para permitirle atacar las creencias establecidas mientras seguía negando que tenía la intención de impugnar las enseñanzas de la iglesia. Dado que escribir una serie de tesis para un debate académico no necesariamente compromete al autor con esas opiniones, Lutero podría desentenderse de que colocó sus ideas más incendiarias en las tesis.[41]​ La publicación de las noventa y cinco tesis y otros ataques a la Iglesia católica se basaban en las creencias en desarrollo de Lutero sobre Jesús, la salvación únicamente por la fe y su estudio de las profecías bíblicas.[42]

Distribución y publicación[editar]

Representación decimonónica que sensacionaliza la publicación de las tesis de Lutero ante una multitud (Luther schlägt die 95 Thesen an de Julius Hübner, 1878). En realidad, publicar tesis para un debate académico pudo haber sido un práctica habitual.

El 31 de octubre de 1517, Lutero envió una carta al arzobispo elector de Maguncia, Alberto de Brandeburgo, bajo cuya autoridad se vendían las indulgencias.[43]​ En la misiva, Lutero se dirige al arzobispo con el deseo leal de alertarlo sobre los problemas pastorales creados por los sermones de indulgencia. Asumiendo que Alberto no estaba al tanto de lo que se predica en su jurisdicción, le escribe atemorizado de que las personas estén siendo alejadas del evangelio y que la predicación indulgente pueda avergonzar a la persona del arzobispo. Lutero no condena las indulgencias o la doctrina contemporánea relacionada con estas, ni siquiera los predicadores que se habían otorgado la indulgencia a sí mismos, ya que él no los había visto personalmente. En su lugar, expresa su preocupación por los malentendidos del pueblo sobre las indulgencias fomentados por la predicación, como la creencia de que cualquier pecado puede ser perdonado por indulgencias o que tanto culpa como castigo por el pecado pueden ser perdonados por una indulgencia.[43][44]​ En una posdata, Lutero escribió que Alberto podía encontrar algunas tesis sobre el asunto anexados con su carta, para que pudiera ver la incertidumbre que rodeaba la doctrina de las indulgencias en contraste con los predicadores que hablaban con tanta confianza de los beneficios de las indulgencias.[43]

Era costumbre que al proponer un debate académico la imprenta universitaria reproducía las tesis y las anunciaba públicamente.[45]​ No sobreviven copias de una publicación de Wittenberg de las noventa y cinco tesis, pero esto no es sorprendente ya que Lutero no era famoso y la importancia del documento no fue reconocida en su momento.[46][b]​ En Wittenberg, los estatutos de la universidad exigían que las tesis se publicaran en la puerta de cada iglesia de la ciudad, pero Felipe Melanchthon —quien mencionó la publicación de las tesis— solo mencionó la puerta de la iglesia de Todos los Santos.[48][c]​ Melanchthon también afirmó que Lutero publicó las tesis el 31 de octubre, pero esto entra en conflicto con varias de las declaraciones del propio Lutero sobre el trascurso de los acontecimientos;[36]​ además, Lutero siempre dijo que presentó sus objeciones a través de los canales apropiados en lugar de incitar a una controversia pública.[49]​ Es posible que como Lutero más tarde consideró la carta del 31 de octubre a Alberto como el comienzo de la Reforma, no haya colocado sus tesis en la puerta de la iglesia hasta mediados de noviembre, pero también es posible que no las haya publicado en la puerta.[36]​ Pese a esto, las tesis ya eran muy conocidas entre la élite intelectual de Wittenberg poco después de que Lutero las enviara a Alberto.[46]

Las tesis fueron copiadas y distribuidas a grupos interesados poco después de que Lutero enviara la carta al arzobispo elector Alberto.[50]​ Las tesis en latín se imprimieron en un folleto de cuatro páginas en Basilea y como pancartas en Leipzig y Núremberg.[50][2]​ En total, se imprimieron varios cientos de copias de las tesis en latín en 1517. Kaspar Nützel en Núremberg las tradujo al alemán ese mismo año y copias manuscritas de esta traducción se enviaron a varias interesados en el Sacro Imperio,[50]​ pero no necesariamente se reprodujeron en imprenta.[51][d]

Reacciones[editar]

Puertas conmemorativas instaladas en la iglesia de Todos los Santos de Wittenberg, con motivo del 375.º aniversario del nacimiento de Lutero (1858).[54]

Al parecer, Alberto recibió la carta de Lutero con las tesis a finales de noviembre y solicitó la opinión de teólogos de la Universidad de Maguncia y se entrevistó con sus asesores. Sus consejeros recomendaron que prohibir a Lutero que predicara contra las indulgencias, de acuerdo con la bula de indulgencias. Alberto solicitó tal acción a la Curia Romana.[55]​ Lutero fue percibido inmediatamente en Roma como una amenaza.[56]​ En febrero de 1518, el papa León X solicitó al jefe de los eremitas agustinos, la orden religiosa de Lutero, que lo convencieran de abandonar la difusión de sus ideas sobre las indulgencias.[55]Sylvester Mazzolini fue asignado para escribir una opinión que sería utilizada para juicio contra él.[57]​ Mazzolini escribió Diálogo contra las presuntuosas tesis de Martín Lutero sobre el poder del papa (In presumptuosas Martini Lutheri conclusiones de potestate papae dialogus, 1517), que se centró en el cuestionamiento de Lutero a la autoridad del papa en lugar de sus quejas sobre la predicación de las indulgencias.[58]​ Lutero recibió una convocatoria a Roma en agosto de 1518.[57]​ Respondió con Explicaciones del debate sobre el valor de las indulgencias, en la que intentó liberarse de la acusación de estar atacando al papa.[58]​ Al aclarar sus puntos de vista más extensamente, Lutero parece haber reconocido que las implicaciones de sus creencias le alejaron de la enseñanza oficial de lo que inicialmente sabía. Más tarde dijo que no habría comenzado la controversia si hubiera sabido hacia dónde conduciría.[59]​ Las Explicaciones se han considerado la primera obra reformista de Lutero.[60]

Las respuesta de Johann Tetzel a las tesis era que Lutero fuese quemado por herejía y que el teólogo Konrad Wimpina redactara 106 tesis contra la obra de Lutero. Tetzel defendió esas tesis en un debate ante la Universidad de Fráncfort del Óder en enero de 1518.[61]​ Enviaron 800 copias impresas de la disputa a Wittenberg, pero los estudiantes de la universidad las arrebataron al vendedor y las quemaron. Lutero se volvió cada vez más temeroso de que la situación se saliera de control y de que su vida estaba en peligro. Para aplacar a sus oponentes, publicó un Sermón sobre la indulgencia y la gracia, que no desafiaba la autoridad del papa.[62]​ Este folleto, escrito en alemán, era muy breve y fácil de entender para los laicos.[51]​ Se trató de primera obra exitosa de Lutero y fue reimpresa veinte veces.[63][64]​ Tetzel respondió con una refutación punto por punto, citando mucho la Biblia y teólogos importantes.[65][e]​ Su folleto no fue tan popular como el de Lutero, quien contestó con otro panfleto y, al contrario que Tetzel, supuso otro éxito editorial.[67][f]

Otro oponente destacado de las tesis fue Johann Eck, amigo de Lutero y teólogo de la Universidad de Ingolstadt. Eck escribió una refutación, destinada al obispo de Eichstätt, titulada Obeliscos, en referencia a los obeliscos utilizados para marcar pasajes heréticos en textos en la Edad Media. Era un ataque personal duro e inesperado, en el que acusaba a Lutero de herejía y estupidez. Lutero le respondió en privado con Asteriscos, título basado en las marcas de asterisco que luego se usaban para resaltar textos importantes. En el texto, Lutero contestaba furioso y consideró que Eck no entendía el asunto sobre que había escrito.[69]​ La disputa entre Lutero y Eck se haría pública en el debate de Leipzig de 1519.[65][70]

Lutero fue convocado por la autoridad del papa a defenderse de los cargos de herejía ante Tomás Cayetano en Augsburgo en octubre de 1518. Cayetano no permitió que Lutero discutiera con él sobre las presuntas herejías, pero identificó dos puntos de controversia. El primero era contra la tesis 58, que establecía que el papa no podía usar el «tesoro de méritos» para perdonar el castigo temporal del pecado;[71]​ esto contradecía la bula papal Unigenitus promulgada por el papa Clemente VI en 1343.[72]​ El segundo punto era si una persona podía estar segura de que habían sido perdonada cuando su pecado era absuelto por un sacerdote. Las Explicaciones de Lutero sobre la tesis siete reiteran que una persona debía basarse en la promesa hecha por Dios, pero Cayetano argumentó que el cristiano humilde nunca debería presumir de estar seguro de su reputación ante Dios.[71]​ Lutero se negó a retractarse y solicitó que los teólogos universitarios revisaran el caso. Esta solicitud fue denegada, por lo que Lutero apeló al romano pontífice antes de abandonar Augsburgo.[73]​ Lutero finalmente fue excomulgado en 1521 después de quemar la bula papal Exsurge Domine que lo amenazaba con retractarse o enfrentar la excomunión.[74]

Legado[editar]

Grabado elaborado para el jubileo de la Reforma de 1617 que muestra a Lutero escribiendo sus tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg con una pluma gigante.

La controversia sobre las indulgencias desencadenada por las tesis fue el comienzo de la Reforma, un cisma en la Iglesia católica que provocó un cambio social y político profundo y permanente en Europa.[75]​ Lutero más tarde declaró que la cuestión de las indulgencias era insignificante en comparación con las controversias que llegarían en adelante, como su debate con Erasmo sobre el cautiverio de la voluntad;[76]​ tampoco consideró que la controversia era tan importante para su avance intelectual con respecto al evangelio. Tiempo después, Lutero dijo que en el momento en que escribió sus tesis seguía siendo «papista» y no había pensado que las tesis representaran una ruptura con la doctrina católica establecida. [49]​ No obstante, fue a partir de la controversia de las indulgencias que comenzó el movimiento que se conocería como la Reforma y la controversia impulsó a Lutero a una posición de liderazgo dentro de ese movimiento.[76]​ Las tesis también evidenciaron que Lutero creía que la iglesia no estaba predicando correctamente y que esto ponía a los laicos en grave peligro. Además, contradecían el decreto del papa Clemente VI, que las indulgencias son el tesoro de la iglesia. Este desacato a la autoridad papal presagió conflictos posteriores.[77]

El 31 de de octubre de 1517, día Lutero envió a sus tesis al arzobispo elector Alberto, se conmemora como el inicio de la Reforma protestante desde en 1527, cuando Lutero y sus amigos alzaron un vaso con cerveza para conmemorar el «pisoteo de las indulgencias».[78]​ La publicación de las tesis se estableció en la historiografía de la Reforma como el comienzo del movimiento por Felipe Melanchthon, en su Historia de vita et actis Lutheri (1548). Durante el jubileo de la Reforma de 1617, se celebró el centenario del 31 de octubre con una procesión a la iglesia de Wittenberg donde se creía que Lutero había publicado las tesis. Se hizo un grabado que muestra a Lutero escribiendo sus tesis en la puerta de la iglesia con una pluma gigante, que penetra en la cabeza de un león que simboliza al papa León X.[79]​ En 1668, el 31 de octubre se convirtió en el Día de la Reforma, una fiesta anual en el Electorado de Sajonia, que pronto se extendió a otras naciones luteranas.[80]​ El 31 de octubre de 2017, el 500.° aniversario del Día de la Reforma, se celebró con un feriado nacional en toda Alemania.[81]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Este título proviene de la impresión de folletos de Basilea de 1517. Las primeras impresiones de las tesis usan un íncipit en lugar de un título que resume el contenido. La edición de la pancarta de 1517 de Núremberg inicia: Amore et studio elucidande veritatis: hec subscripta disputabuntur Wittenberge. Presidente R.P Martino Lutther ... Quare petit: vt qui non possunt verbis presentes nobiscum disceptare: agant id literis absentes. Lutero generalmente los llamaba meine Propositiones («mis proposiciones»).[2]
  2. El impresor de Wittenberg era Johann Rhau-Grunenberg. Una versión de Rhau-Grunenberg, Debate contra la teología escolástica de Lutero, publicada unas ocho semanas antes de las noventa y cinco tesis, fue descubierta en 1983.[47]​ Su formato es muy similar al de la edición de Núremberg de las noventa y cinco tesis. Esto es evidencia de una impresión Rhau-Grunenberg de las noventa y cinco tesis, ya que la versión de Núremberg pudo haber sido una copia de la impresión de Wittenberg.[46]
  3. El escriba de Lutero, Georg Rörer, afirmó en una nota que Lutero publicó las tesis en la puerta de cada iglesia:[48]

    Anno Do[m]ini 1517 in profesto o[mn]i[u]m Sanctoru[m] p(…) Wite[m]berge in valuis templorum propositae sunt pro[positiones] de Indulgentiis a D[octore] Mart[ino] Luth[ero]

    En la víspera de la fiesta de Todos los Santos en 1517, el doctor Martín Lutero clavó las tesis sobre las indulgencias de las puertas de las iglesias de Wittenberg.

  4. No sobrevive ninguna copia de la traducción alemana de 1517,[52]​ pero existen informes que documentan su existencia.[53]
  5. El folleto de Tetzel se titula Refutación contra un presuntuoso sermón de veinte artículos erróneos.[66]
  6. La respuesta de Lutero a la Refutación de Tetzel se titula Acerca de la libertad del sermón sobre las indulgencias y la gracia papal. Lutero intentó despejar a su Sermón de los insultos de Tetzel.[68]

Referencias[editar]

  1. Blanco González, PA (julio-diciembre de 2015). «Utopía: relato de un viaje desde el medioevo hacia el Renacimiento». Letras (Buenos Aires: Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Católica Argentina) 72: 21-36. ISSN 0326-3363. 
  2. a b c Cummings, 2002, p. 32.
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  10. Brecht y Schaff, 1985, p. 177.
  11. Waibel, 2005, p. 47.
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  13. Brecht y Schaff, 1985, p. 178.
  14. Brecht y Schaff, 1985, p. 180.
  15. Brecht y Schaff, 1985, p. 183.
  16. Brecht y Schaff, 1985, p. 186.
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Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]