La mujer del puerto (película de 1934)

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La mujer del puerto es una película mexicana de drama romántico estrenada en 1934, dirigida por Arcady Boytler y protagonizada por Andrea Palma. La película se basa en la novela Le Port escrita por el francés Guy de Maupassant.

Sinopsis[editar]

Rosario (Andrea Palma), una joven mujer, queda desvalida tras la muerte de su padre y el engaño de su novio. Decide abandonar la Ciudad de México y emigrar a Veracruz, donde se convierte en una enigmática prostituta que "vende placer a los hombres que vienen del mar". Rosario busca a su hermano perdido. Tras una noche de pasión con el marino Alberto (Domingo Soler), el destino le revela una cruel sorpresa.[1]

Reparto[editar]

Comentarios[editar]

Entre las imágenes inolvidables del cine mexicano, la figura de Andrea Palma apoyada lánguidamente en el quicio de una puerta mientras Lina Boytler canta "vendo placer a los hombres que vienen del mar..." ha alcanzado proporciones míticas. Ese momento casi mágico sobrepasa a una película más bien dispareja, con momentos magníficos (como el carnaval que se desarrolla en contrapunto al funeral del padre de Rosario) y otros francamente malogrados (como las intervenciones de los cómicos en el cabaret).

Enmedio queda un filme curioso que alcanzó pronto la categoría de clásico del cine mexicano. Desde su estreno, la crítica señaló la excepcionalidad de La mujer del puerto dentro de la escasa producción de cine nacional de los primeros años del sonoro. Como Santa (1932), La mujer del puerto es una historia protagonizada por una prostituta, subgénero del melodrama mexicano sin equivalente en otras cinematografías nacionales. Este personaje incorpora a su drama elementos propios de la moralidad católica, como la culpa, el pecado original, la contraposición a la maternidad santificada por el matrimonio y la necesidad de sacrificio como medio de expiación. Estas mujeres encarnan una compleja red de arquetipos enraizados en la tradición y las costumbres sociales de México, dignos de un sesudo análisis psicoanalítico.

El género, con pequeñas variaciones, ha permanecido vigente hasta nuestros días. Parte del éxito popular alcanzado recientemente por El callejón de los milagros (1995) de Jorge Fons radica en la semejanza entre la historia de Alma (Salma Hayek) y la de sus notables antecesoras. En eso de "vender caro su amor" las prostitutas del cine mexicano se siguen "pintando solas".[2] Con un éxito inferior a la original, se han realizado dos remakes de esta cinta en el Cine mexicano. La primera en 1949, dirigida por Emilio Gómez Muriel y protagonizada por la rumbera cubana María Antonieta Pons. La segunda en 1991, dirigida por Arturo Ripstein y protagonizada por Patricia Reyes Spíndola.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]