La mala semilla (película de 1956)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

La mala semilla es una película americana de terror y suspenso de 1956 con elementos de cine negro dirigida por Mervyn LeRoy y protagonizada por Nancy Kelly, Patty McCormack, Henry Jones y Eileen Heckart. La película está basada en una novela del mismo nombre.

Sinopsis[editar]

Rhoda Penmark es una niña bien educada de ocho años. Es muy aficionada a los vestidos y zapatos de charol con suela de acero. Kenneth, su padre y oficial del ejército, debe salir a Washington y se despide de su hija tocante el piano. La misma mañana, la vecina Monica Breedlove, quien es alquiladora y amiga de la familia, hace una visita a los Penmark. Le regala a Rhoda un medallón antiguo y precioso con cadena. Además admira los zapatos rojos de charol de Rhoda, los cuales son herrados con acero. La niña le da las gracias por el claqué. Tras de la salida del padre de Rhoda, Christine Penmark y su hija acaban por hablar sobre una reciente competición que hubo en la escuela. Contra lo que era de esperar, Rhoda no había tenido éxito. La niña se enfadó de que su compañero de clase, Claude Daigle, haya ganado el premio querido. Un poco después, Christine y su vecina Monica acompañan a Rhoda por el autobús que le llevará a un picnic escolar cerca de un lago. Mientras eso, encuentran al conserje Leroy Jessup, quien da a entender que detesta a Rhoda. Al irrigar los arriates, a ella le moja por la manguera.

Al mediodía, cuando Christine y Monica están sentadas con su hermano y otro conocido hablantes de asesinatos, la radio emite historia de un accidente horrible con desenlace fatal, lo que ha sucedido durante del picnic. Mientras que Christine está temiendo por su hija, le dicen que se trate de Claude Daigle. Pues, Rhoda vuelve en autobús. Aun preocupándose de que el accidente trágico desborde a Rhoda, la niña poco emocionada le pide unos bocadillos a su madre, porque no ha podido comer nada debido a la muerte del compañero. Al salir a la calle para patinar, Rhoda vuelve a encontrarse al conserje. Tocando el accidente a la chiquilla, ella le muestra frialdad aterradora. A lo cual, Leroy se decide por dar miedo a Rhoda.

Unos días después, la profesora de clase de Rhoda visita a Christine Penmark, cuando Rhoda está leyendo un libro en el jardín. A la madre le cuenta de varios misterios en el picnic y menciona que Rhoda haya sido la última persona quien ha visto a Claude vivo. Según la profesora, Rhoda se haya hallado cerca del embarcadero poco antes de muerte de Claude y después el bañero haya tenido que recogerla. También menciona de una disputa entre los dos niños que ha sucedido poco antes del accidente y que se habría tratado del premio ganado. Por sorpresa, los padres de Claude se unen a ellas. La madre de Claude, Hortense Daigle, es muy borracha y acusa de Rhoda de que sepa mucho más del accidente que lo que admita. Además, el premio ganador de Claude ha desaparecido. El padre de Claude está avergonzado por el comportamiento de su mujer y quiere despedirse. Christine Penmark le promete a la profesora que le pedirá claras cuentas a su hija.

Tras la salida de la profesora, Christine llama a su hija para venir a casa. Rhoda le pide que le deje terminar la página presente. Mientras eso, Monica Breedlove aparece y les pregunta por la cadena con el medallón para llevarlo a la joyería. Ya que Christine sabe donde Rhoda lo guarda, va al cuarto de su hija. Por casualidad encuentra al premio desaparecido de Claude en la misma arqueta. Luego que Monica ha salido, Rhoda aparece en el salón. Minimizando toda la historia, asevera que la disputa contada ha sido un juego. Pero Christine empieza a sospechar que su hija oculta algún a ella.

En una visita de su padre, Rhoda recibe un juego de tazas de té con muñecas, lo que prueba enseguida en el jardín. El conserje se acerca y le afirma que Rhoda ha matado a su compañero a golpes con un bastón. Pero la chiquilla niega que tenga algo que ver con la muerte de Claude. Pues el conserje le da miedo decir que le sangre no puede lavarse nunca enteramente y por eso la policía va a encontrar las pistas. Por la noche, Christine sorprende a su hija yendo al incinerador doméstico con un paquetito. Cuando le niega a mostrar lo que está escondiendo, Christine en furia le arranca el paquetito de sus manos. Son los zapatos rojos de charol con suelos férreos. De golpe Christine comprende lo que ha sucedido y puede explicar las heridas extrañas del chiquillo muerto. Acusando fuerte a Rhoda, Christine la lleva a admitir que de hecho había golpeado a Claude con sus zapatos y después le había ahogado. Por autocompasión, Rhoda dice que Claude tenía el mismo culpa - de haber le dado el premio todavía viviría.

Por esa conversación obsesionante Rhoda se hace una vez más tétrica para Christine. Justamente por amor a su hija, la situación está insoportable. Le lleva de cabeza que Rhoda no se arrepiente de nada. Lo único que la chiquilla le importaba era que Claude Daigle fue una traba para el premio - de donde deriva justificación de su ira y lo que había sucedido. Christine ordena a su hija que queme los zapatos traicioneros. Por consecuencia, otra muerte del pasado se pone sobre la mesa. Entonces, los Penmark habían vivido en otra ciudad y una convecina mayor había intimado con Rhoda. Aquella señora mayor a Rhoda le había prometido que le legase una bola de cristal con nieve artificial y unas figuras. Unos días después, la vieja se precipitó a su muerte. Rhoda a su madre le admite que se le había empujado de la escalera.

Un rato después, el escritor Richard Bravo, padre de Christine, aparece por sorpresa. Hablan de que la criminalidad se puede transmitir, lo que Bravo niega. Christine se acuerda de ciertas pesadillas de su infancia, le dice que le había adoptado a edad de dos años. Christine consternada tiene que tomar nota de que realmente es la hija de una asesina múltiple la que en aquella época fue buscada en todo el pais.

Al día siguiente, Rhoda está trabajando de bricolaje en jardín, cuando Leroy aparece y repite sus acusaciones de que le haya matado a Claude. Dice que se ha recuperado los zapatos traidores del estufo para mandarlos a la policía. Por eso, Rhoda decide quitar al conserje de delante. Coge cerillas y incendia el lecho de paja donde el conserje está durmiendo. Detrás de la puerta cerrada el hombre se quema en torturas, mientras Rhoda serena sale por su cuarto. Su tocando del piano se mezcla con gritos de agonia. Por esa barbaridad, Christine resolve a suicidarse junta con su hija. Le da somniferos letales los que hace pasar por píldoras de vitamina. Conmocionada por lo que ha hecho, dispara a su propia cabeza.

Los vecinos han oído el disparo y encuentran a Rhoda, que casi no está viva. Llevándola a hospital, le salvan a Rhoda que sobrevive. El padre cascado vuelve de viaje de negocios al creer que Christine haya sufrido de colapso nervioso. Ya que nadie está consciente de los actos de Rhoda, ella está libre para volver a matar.

Mientras Christine se está recuperando en el hospital, Rhoda se escabulle por la noche de su casa, en medio de una tormenta. Todo hace suponer que va por la madre, pero se dirige al muelle a intentar recuperar la medalla que Christine arrojó al lago para ocultar la evidencia de la muerte de Claude. Un rayo alcanza el muelle y Rhoda muere.

Reparto[editar]