La estafeta romántica

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La estafeta romántica Ver y modificar los datos en Wikidata
de Benito Pérez Galdós Ver y modificar los datos en Wikidata
"La estafeta romántica" (cubierta, 1924) 01.png
La estafeta romántica (Madrid: Sucesores de Hernando, 1924)
Género Novela Ver y modificar los datos en Wikidata
Idioma Español Ver y modificar los datos en Wikidata
País España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fecha de publicación 1899 Ver y modificar los datos en Wikidata
Texto en español La estafeta romántica en Wikisource
Episodios nacionales
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La estafeta romántica es la vigesimosexta entrega de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, y sexta de la tercera serie.[1]​ Fue escrita entre julio y agosto de 1899, en su casa solariega santanderina, y publicada ese mismo año.[2]​ Su título hace referencia al recurso literario usado por Galdós, que construyó este episodio como novela epistolar, en la que la trama se describe a través de cuarenta cartas cruzadas entre los personajes principales: Fernando Calpena, el joven romántico protagonista de la serie; Pedro Hillo, clérigo amigo de Calpena; la aristócrata Pilar de Loaysa; o el noble aragonés Beltrán de Urdaneta, entre otros personajes secundarios.

La trama ficticia se mezcla en las cartas con pasajes históricos ocurridos en la España de 1837, sumida en la guerra civil, y las estériles disputas entre liberales progresistas y moderados, frente al acoso de los carlistas. Incluye otros capítulos históricos como la Expedición Real a Madrid y su fracaso, y la jura de María Cristina de la nueva constitución. También rememora Galdós el homenaje que siguió al suicidio de Larra,[3]​ soberbio escenario del que se valdría José Zorrilla para convertirse en el paladín del romanticismo español, como proclama este encendido párrafo de la carta que escribe Hillo a Calpena:

Corrí a dar un abrazo a Zorrilla, de quien soy amigo del alma... Juntos estudiábamos en Valladolid la ciencia del Derecho... por los textos de Víctor Hugo, Walter Scott y Byron. Pero no pude llegarme a él, porque un tropel de gente le rodeaba. En esto, vi que metían en el nicho el ataúd de Larra. El creador de páginas inmortales se iba para siempre: la puerta negra se cerraba tras él. No era más que un nombre. No lejos de allí, Zorrilla, vestido como yo de prestada ropa, pálido de la emoción y del frío, temblaba recibiendo plácemes: era un nombre nuevo que allí había salido de la tierra, a punto que el pobre cuerpo del otro entraba. Yo vi en mi mente poemas y dramas que aún no se habían escrito, que yo no escribiría seguramente, que serían la obra, la fama, la gloria de aquel querido amigo de mi infancia, con quien había correteado en la capital de Castilla la Vieja. Hasta entonces le quería; desde aquel momento le admiré y le tuve por un oráculo, sin asomos de envidia, porque yo me siento autor de las obras más bellas, de las obras de otros; sé muy bien que no he de escribirlas nunca, así me conceda Dios mil años de vida, y admiro el numen, que me figuro mío, transmitido a los demás para que no se pierdan mis inspiraciones.

Capítulo XI, Galdós (1899)

Referencias[editar]

  1. Ortiz, 2000, p. 374.
  2. García Lorenzo, 1971, p. 759.
  3. Cosano Laguna, Sara (2011). «La atracción del abismo en Galdós. El suicidio en «La estafeta romántica»». Castilla. Estudios de literatura 2. pp. 517-545. Consultado el 2 de abril de 2018. 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]