La Casa Invisible

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Fachada del edificio en Calle Nosquera.

La Casa Invisible, denominada centro social y cultural de gestión ciudadana, es un inmueble situado en el número 11 de la calle Nosquera, en el Centro Histórico de la ciudad de Málaga (España) y utilizado como centro de actividades culturales. Fue okupada en marzo de 2007 y legalizada en enero de 2011 mediante un pacto con el Ayuntamiento de Málaga, la Junta de Andalucía y la Diputación de Málaga.[1] En él desarrollan su actividad diversos colectivos como el de Creadores Invisibles, con los que han colaborado personajes como Óscar Jaenada o Antonio Dechent. Sirve como espacio para la exhibición, producción y divulgación de ideas alternativas, opuestas a la cultural mercantilizada.

Actividades[editar]

La Libre: Librería en La Invisible

El centro organiza conciertos, cursos, debates y teatro así como iniciativas como La Noche Invisible, mediante la cual creadores locales toman las plazas del centro histórico de Málaga para llevar a cabo intervenciones artísticas. Especial atención mediática produjo el Festival de Cultura Libre de Málaga, propuesta alternativa paralela al Festival de cine español de Málaga, en el que participaron Javier Corcuera y Pepe Rovira entre otros.[2]

Otras personalidades conocidas que han pasado por La Casa Invisible:

Apoyos iniciales a la iniciativa[editar]

Manifestación de los Creadores Invisibles frente al Teatro Cervantes.

Durante varios años, el Ayuntamiento de Málaga ha pretendido recuperar el inmueble, sin embargo, artistas e intelectuales han apoyado la continuidad del centro cultural y han firmado un manifiesto reivindicando "el reconocimiento del inmueble como espacio de uso social y cultural" frente al "modelo de exhibición y consumo". El dramaturgo Darío Fo, la escritora y periodista Naomi Klein (autora de No logo, libro de cabecera del movimiento antiglobalización), el filósofo Santiago López Petit, el urbanista Jordi Borja, el cineasta Fernando León de Aranoa, el ensayista Amador Fernández Savater y los músicos Kiko Veneno, Amparanoia y Albert Pla son algunos de los firmantes. También el responsable del departamento de Actividades Públicas del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía apoya la continuidad La Casa Invisible. Asimismo tanto los responsables de Cultura de la Diputación de Málaga como los de la Junta de Andalucía dieron su apoyo expreso a los representantes de la Invisible años antes de ser legalizada.[3]

El edificio y el proyecto de rehabilitación[editar]

La Casa Invisible se ubica en el noroeste del Núcleo histórico de Málaga, en el interior de la antigua muralla nazarí de la ciudad, cuyo foso era la actual calle Carretería. Esta zona, heredera del trazado urbano medieval, por diversas razones no fue tocada por la fuerte reconversión de la ciudad durante los siglos XIX y XX. Desde hace al menos 20 años está afectada por un proceso de gentrificación. La ciudad como comunidad social y la ciudad como espacio habitable son tratadas como entidades separadas y como tal gestionadas, reductivamente, en función de su mera utilidad económica. Las consecuencias de este proceder son irreparables: destrucción del tejido social existente, sustituyéndolo por un usuario-cliente genérico escasamente comprometido con la ciudad; y destrucción del patrimonio heredado (incluyendo multitud de edificios protegidos), conservando sólo algunas fachadas como piezas de la escenografía urbana y de acuerdo con un proceder inmobiliario de difícil justificación.

El edificio donde se ubica La Casa Invisible es una casa burguesa terminada en 1876; dispone de unos 2000m² dispuestos en dos partes, la principal que se desarrolla entre la calle Nosquera y el patio, y una segunda que cierra dicho patio al suroeste. La riqueza ambiental de este patio central es única en el entorno urbano, con un gran morero, hiedras y diferentes especies vegetales que ostentan un gran protagonismo. Este espacio ha sido abierto al público, aportando una notable calidad de vida a esta parte de la ciudad.

En el curso de las negociaciones con el Ayuntamiento, siempre ha resultado decisiva la demostración de que la intervención propuesta sobre el inmueble sobrepasa el ámbito técnico-arquitectónico y debe considerarse parte del proyecto cultural de la Casa Invisible, el cual, por lo demás, recibió desde el principio una acogida favorable por el Ayuntamiento. Ello ha supuesto un renovado impulso al proyecto de intervención en el edificio: el hecho de poder vincular la polifacética actividad cultural y social de los invisibles con su permanencia en el inmueble ocupado mediante su implicación directa en la rehabilitación del mismo se juzga como un logro que legitima ante la ciudadanía y las instituciones la continuidad del proyecto en ese preciso lugar.

El problema de fondo es cómo responder al actual contexto de crisis, especialmente si se comprende que su final no será una recuperación de los modelos técnicos, económicos, políticos y sociales que han conducido a ella; este tiempo debe ser considerado como una auténtica transición donde ensayos como el de la Casa Invisible son laboratorios para modos muy diferentes de construir y habitar, ensayos que pueden inspirar, por ejemplo, la necesaria reconversión de la actividad inmobiliaria.

Cierre y cese de actividad[editar]

El 23 de diciembre de 2014, la Policía Local se presentó en el inmueble con una orden del Ayuntamiento de Málaga de «cese de las actividades de libre concurrencia» y cierre cautelar del espacio por motivos de seguridad.[4]

Este evento se producía semanas después de que técnicos de la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento realizaran una inspección en el inmueble acompañados de miembros de la Casa Invisible y detectaran algunas irregularidades en la instalación eléctrica y en medidas de protección anti-incendios.

Horas después del suceso, la Casa Invisible emitió un comunicado en el que calificó la decisión de "política, no técnica" y consideraban que el cierre en esta fecha no había sido casual (haciendo referencia a las fechas de Navidad).[5] Al día siguiente celebraron una rueda de prensa ante el consistorio y anunciaron que reabrirían el inmueble para realizar actividades que no fuesen «de libre concurrencia» y criticaron la forma en que habían sucedido los hechos, cuando ya había un plan para subsanar las irregularidades y el hecho de que no se hubiera notificado de la orden de clausura previamente.[6]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]