Ken Robinson

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Ken Robinson
Sir Ken Robinson @ The Creative Company Conference.jpg
Ken Robinson en 2009.
Información personal
Nacimiento 4 de marzo de 1950 (68 años)
Liverpool, Inglaterra
Residencia Los Ángeles Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad británico
Familia
Padres Ethel y James Robinson
Educación
Educado en Universidad de Londres
Información profesional
Ocupación educador, escritor, conferencista
Empleador
Distinciones
Web
Sitio web
Twitter

Ken Robinson (Liverpool, Inglaterra, 4 de marzo de 1950) es un educador, escritor y conferencista británico. Doctor por la Universidad de Londres, investigando sobre la aplicación del teatro en la educación. Robinson es considerado un experto en asuntos relacionados con la creatividad, la calidad de la enseñanza, la innovación y los recursos humanos. Debido a la relevancia de su actividad en los campos mencionados, especialmente en relación a la necesidad de incorporar clases de arte al currículum escolar, fue nombrado sir por la reina de Inglaterra, Isabel II en 2003.

Biografía[editar]

Ken fue uno de los siete hijos que tuvieron Ethel y James Robinson. Con cuatro años contrajo poliomielitis.

Durante tres años jugó a la pelota y asistió a la antigua escuela de Liverpool para posteriormente seguir educándose en el instituto en Cheshire hasta 1968. Tras su educación básica decidió inscribirse en la Universidad de Leeds donde se formó en inglés y drama. Tras terminar su grado se matriculó en la Universidad de Londres donde, a los 31 años de edad, terminó su tesis doctoral sobre las posibilidades del drama y el teatro en la educación.

Robinson es un brillante conferencista. Actualmente vive en Los Ángeles, California con su mujer Therese, lady Robinson y sus dos hijos James y Kate.

Vida profesional[editar]

Durante cuatro años (1985-1989), Robinson fue el director del proyecto The Arts in Schools Project, iniciativa que pretendía mejorar la enseñanza y el aprendizaje de las artes en las escuelas británicas.

Desde 1989 hasta 2001 fue profesor de educación artística y portavoz del departamento de educación artística en la Universidad de Warwick. Paralelamente, también fue encargado de las investigaciones para el desarrollo de la Facultad de Educación en la que trabajaba. A estos cargos hay que añadir los de Director de estudios de grado en el instituto Warwick para la educación, Director del programa de posgrado en educación artística y estudios culturales, y Director de la unidad para la investigación en educación, cultura y las artes, más conocida por sus siglas en inglés, URECA.

En 1998, David Blunkett, Ministro de Educación y Empleo británico, lo puso al frente del comité consultivo nacional sobre educación creativa y cultura. Comité que, posiblemente, realizó la mayor investigación nacional sobre la importancia de la creatividad en la educación y la economía del Reino Unido.

Fruto del trabajo en dicho comité, se publicó el llamado Informe Robinson cuyo título formal, traducido, es: Todos nuestros futuros: creatividad, cultura y educación. El informe tuvo un gran impacto pues ponía de relieve el escaso papel que hasta entonces había recibido la creatividad y la importancia que sobre ella recaía el futuro, ya no sólo del país, sino de la propia humanidad.

Durante su carrera no sólo ha servido al gobierno británico sino que también ha trabajado para otros como, por ejemplo, el gobierno de Hong Kong y Singapur, la Comisión Europea e incluso para el Instituto de Artes Paul McCartney. Actualmente es profesor emérito de la Universidad de Warwick y su conferencia las escuelas matan la creatividad expuesta en el congreso Tecnología, Entretenimiento y Diseño, TED, es una de las más comentadas.[1]​ En 2010 volvió a presentarse en TED, con el mismo éxito que en 2006.[2]

Visión educativa[editar]

1. La creatividad debe ser tan importante en la educación como la alfabetización.

- En las escuelas se desprecia la creatividad y solo se premia la habilidad en matemáticas, lengua o historia, cuando deberían estar al mismo nivel. Los niños tienen una capacidad para innovar y unos talentos extraordinarios que están desperdiciados.

2. Estigmatizar el error mata la creatividad. 

- Para crear, para innovar, no hay que temer equivocarse porque, si los niños tienen miedo a equivocarse, dejarán de probar y de experimentar. Sin embargo, el sistema de educación actual establece que los errores son negativos y va aniquilando la creatividad inherente al ser humano.

3. En las escuelas se educa solo el cerebro y, especialmente, el hemisferio izquierdo.

- Todos los sistemas educativos tienen una jerarquía que sitúa en lo más alto las matemáticas y los idiomas, seguidos de las humanidades y, en el nivel más bajo, las artes. Y, dentro de las artes, incluso se da más importancia a la plástica y la música que al teatro o el baile. No se educa el uso de nuestro propio cuerpo, ni la capacidad de crear e imaginar, porque el sistema educativo se diseñó con la revolución industrial, para enseñar a trabajar, y da más importancia a los temas o aspectos útiles para el trabajo. 

4. El sistema de valoración escolar no es justo.

- En contra de lo que muchos piensan, la habilidad académica no es sinónimo de inteligencia. Nos hemos acostumbrado a creer que un niño al que no le va bien en el colegio no es inteligente, cuando en realidad puede tener mucho talento y ser brillante y creativo. El problema es que en las escuelas no se valora la inteligencia, sino la capacidad de destacar en ciertas asignaturas o materias.

5. El sistema educativo actual aleja a muchas personas de sus habilidades naturales.

- Los talentos de una persona no siempre están a la vista, a veces se esconden bajo la superficie y hay que buscarlos, descubrirlos. La educación debería ser el entorno donde se creen las circunstancias adecuadas para que esos talentos emerjan, pero no es así.

6. La educación no debe sufrir una evolución, sino una revolución.

- Para solucionar los problemas de los sistemas actuales, no bastan los cambios superficiales: la educación tiene que transformarse en algo diferente a lo que es ahora. Para ello, debemos desprendernos de las ideas preconcebidas, como el hecho de que todo el mundo deba ir a la Universidad, lo que deriva en una concepción lineal de la educación que no es adecuada. Lo importante no es superar cursos sino desarrollar al máximo las capacidades de la persona.

7. Hay que cambiar el concepto de inteligencia.

- Las comunidades humanas dependen de un amplio abanico de habilidades y no pueden apoyarse sobre una única definición de talento. Ese es uno de los mayores retos en el ámbito educativo: cambiar esa definición, cambiar el concepto de inteligencia.  La inteligencia es diversa, dinámica e interactiva y, sobre todo, única. El objetivo, por lo tanto, es que la persona encuentre su talento y tenga una dedicación extraordinaria para desarrollarlo.

8. La educación debe personalizarse y volverse orgánica.

-  El sistema educativo actual sigue un modelo industrial, estandarizado y conformista. Educamos a los niños con las premisas de la comida basura, sin importarnos las características de cada uno, cuando en realidad los talentos y las capacidades son tan diversos como los alumnos. Debemos optar por un modelo agrícola, orgánico: como el granjero, la labor de la educación debe centrarse en crear las condiciones más adecuadas para que el niño crezca y desarrolle sus talentos.

9. Debemos replantearnos los principios fundamentales en los que educamos a nuestros hijos. 

- Igual que explotamos la Tierra para extraer los recursos que nos interesan, el sistema educativo explota nuestro cerebro para que ejecute unas tareas y desarrolle unas habilidades concretas. La educación del futuro no puede seguir estas premisas, sino que debe valorar a los niños por todo lo que son, también por su imaginación y la riqueza que supone su capacidad creativa.

10. Para educar hay que alentar la pasión y conmover el espíritu.

- Hay que crear un movimiento en educación en el cual la gente desarrolle sus propias soluciones con el apoyo de un currículo personalizado.  Pero debe hacerse apelando a la pasión, porque cuando hacemos lo que nos apasiona, sea lo que sea, somos felices y nos sentimos plenos. 

Producción literaria[editar]

Sus pensamientos quedan recogidos en tres obras principales: El elemento: cómo encontrar tu pasión puede cambiarlo todo[3]​ obra traducida a más de veintiún idiomas, el español entre ellos; Fuera de nuestras mentes: aprende a ser creativo;[4]​ y Escuelas creativas, inspirado en su famosa charla TED «Cómo la escuela mata la creatividad».

Obras[editar]

  • 1977 Learning Through Drama: Report of The Schools Council Drama Teaching Project con Lynn McGregor y Maggie Tate. UCL. Heinemann. ISBN 0435185659
  • 1980 Exploring Theatre and Education Heinmann ISBN 0435187813
  • 1982 The Arts in Schools: Principles, Practice, and Provision,. Calouste Gulbenkian Foundation. ISBN 0903319233
  • 1984 The Arts and Higher Education. (editor with Christopher Ball). Gulbenkian and the Leverhulme Trust ISBN 0900868899
  • 1986 The Arts in Further Education. Departamento de Educación y Ciencias.
  • 1998 Facing the Future: The Arts and Education in Hong Kong, Hong Kong Arts Development Council ASIN B002MXG93U
  • 1998 All Our Futures: Creativity, Culture, and Education (The Robinson Report)[5]
  • 2001 Out of Our Minds: Learning to Be Creative. Capstone. ISBN 1907312471
  • 2009 The Element: How Finding Your Passion Changes Everything, con Lou Aronica. Viking. ISBN 978-0670020478
  • 2013 Finding Your Element: How To Discover Your Talents and Passions and Transform Your Life, con Lou Aronica. Viking. ISBN 9780670022380
  • 2015 Creative Schools: The Grassroots Revolution That's Transforming Education. (editor with Lou Aronica).

Véase[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]